9
Nov
2022
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Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo de los días 20 y 21 de octubre de 2022 (debate)
Señora presidenta, tres semanas. Tres semanas han pasado desde la reunión del Consejo Europeo y es que el tiempo vuela, pero la única ventaja de hablar a toro pasado es que nos permite tener una mejor perspectiva de lo que se decidió hace tres semanas y de los efectos que pueden tener esas decisiones, porque la reunión del Consejo de octubre ha sido una ocasión perdida para actuar con determinación y atajar el tsunami que la crisis energética está provocando en la economía. La inflación afecta a todos los sectores económicos y el Parlamento lleva meses pidiendo algunas medidas que, por fin, hace tres semanas, el Consejo empezó a adoptar, aunque sea muy tímidamente. Si estas medidas se hubieran acordado en verano, habríamos llegado al invierno en unas circunstancias diferentes a las que estamos llegando. Frenar la especulación de los mercados de gas era el primer paso, el más fácil, y ya hemos visto que tan solo anunciar las medidas ha hecho caer los precios del índice TTF para la electricidad. Si se hubiera hecho antes, nos habríamos ahorrado millones de euros. Lo mismo que si por fin se desvincularan el precio del gas y el de la electricidad, lo que ahorraría mucho dinero a los consumidores. Las medidas que proponemos necesitan tiempo y tiempo es lo que las familias no tienen. Les estamos continuamente pidiendo tiempo y, ¿tiempo tienen las familias cuando les llega la factura de la luz o del gas y no pueden pagarlo? ¿Acaso vamos a impedir que les corten la electricidad si no pueden hacer frente al pago? Quizá es de eso de lo que deberíamos estar hablando también. Para hacer frente a la inflación y para reducir las facturas necesitamos una respuesta europea contundente. Un paquete de solidaridad europeo para este invierno con el desembolso de 100 000 millones de euros para apoyar a quienes más lo necesitan ante la brutal subida del coste de la vida. Necesitamos tener capacidad fiscal permanente. Hemos visto cómo han funcionado NextGenerationEU y el reaseguro europeo de desempleo. El problema que tenemos ahora, señorías, es nuestro tiempo de reacción, porque el tiempo pasa. Dimos un gran paso entonces, en su momento, con el COVID y ahora es cuestión de reconocer que también tenemos que actuar con una capacidad fiscal para esta situación. Hoy la Comisión ha presentado una Comunicación sobre la revisión de la gobernanza económica. Aprovechemos esta oportunidad para trabajar en un nuevo marco que nos sirva para afrontar el futuro. No les desvelo ninguna novedad si les digo que las previsiones para el próximo año no son buenas y, por eso, sigue siendo urgente garantizar que los hogares pueden afrontar el coste de la vida. La Directiva sobre el salario mínimo —que acabamos de aprobar en esta casa— debería comenzar a aplicarse por parte de los Estados miembros de manera inmediata. Es más, nadie en Europa debería quedarse sin un ingreso mínimo y ningún jubilado o jubilada debería tener una pensión por debajo del umbral de la pobreza. Nuestro principal objetivo, cuando hablamos de gobernanza económica, es la dignidad de las personas. Es una cuestión de justicia social; los que más se han beneficiado de esta crisis y también de la crisis del COVID deben arrimar el hombro y contribuir a un esfuerzo común. Los impuestos a los beneficios caídos del cielo son una buena manera de generar los ingresos que la sociedad en su conjunto necesita. No sé a qué esperamos para ponerlo en marcha. La dignidad de las personas debería de ser también nuestra guía para adoptar un nuevo Pacto sobre Migración y Asilo; ese es el espíritu de la Convención de Ginebra y también de los Tratados europeos, pero tenemos que hacer que sea una realidad y no puede ser solo responsabilidad de unos países. Tiene que ser una responsabilidad compartida. Solidaridad entre los Estados miembros y solidaridad con las personas que sufren y que vienen pidiendo auxilio a la Unión Europea. Solo así se avanza cuando cada miembro de la comunidad asume su responsabilidad y trabaja con solidaridad. Reconozco que no hay una solución fácil, pero es nuestra responsabilidad y tenemos que combinar tres importantes desafíos: liderar la lucha contra el calentamiento global, mantenernos firmes en la defensa de Ucrania y usar nuestras herramientas y nuevas para sostener la industria, las empresas y a las familias europeas. Y para eso —lo repito al Consejo y a la Comisión—, cuenten con nosotros, escuchen a esta Cámara y dejen también de utilizar el artículo 122, porque queremos ser partícipes de la búsqueda de las soluciones.