Señora presidenta, cierto, el 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional contra la Violencia de Género. Desde que yo soy diputada, este Parlamento ha tenido un debate al respecto para unir nuestras voces desde la diferencia, pero con un mensaje claro de solidaridad y apoyo a las mujeres víctimas de violencia de género, a las mujeres que han sido asesinadas por el mero hecho de ser mujeres. El terrorismo machista mata: mata en Europa y en el resto del mundo. Y es necesario hacer un debate como todos los años hemos hecho. Pero esta propuesta que plantea el Grupo popular me parece que contiene pocos escrúpulos y ningún respeto. Pocos escrúpulos, porque las leyes nacionales se cambian en los Parlamentos nacionales. Este es un Parlamento europeo y debemos de respetar los debates que aquí tenemos. Y, por lo tanto, tengamos en cuenta que hay que demostrar mucho más respeto al Parlamento Europeo. Y respeto a las víctimas, a las mujeres que han sido asesinadas. No se puede permitir que se mienta de esta manera. Más respeto a las mujeres víctimas de violencia de género. Pido el voto en contra de esta propuesta del Grupo popular, que lo único que intenta es hacer un debate partidista en lo que merece ser un debate en apoyo de todas las mujeres europeas.
Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo de los días 20 y 21 de octubre de 2022 (debate)
Señora presidenta, tres semanas. Tres semanas han pasado desde la reunión del Consejo Europeo y es que el tiempo vuela, pero la única ventaja de hablar a toro pasado es que nos permite tener una mejor perspectiva de lo que se decidió hace tres semanas y de los efectos que pueden tener esas decisiones, porque la reunión del Consejo de octubre ha sido una ocasión perdida para actuar con determinación y atajar el tsunami que la crisis energética está provocando en la economía. La inflación afecta a todos los sectores económicos y el Parlamento lleva meses pidiendo algunas medidas que, por fin, hace tres semanas, el Consejo empezó a adoptar, aunque sea muy tímidamente. Si estas medidas se hubieran acordado en verano, habríamos llegado al invierno en unas circunstancias diferentes a las que estamos llegando. Frenar la especulación de los mercados de gas era el primer paso, el más fácil, y ya hemos visto que tan solo anunciar las medidas ha hecho caer los precios del índice TTF para la electricidad. Si se hubiera hecho antes, nos habríamos ahorrado millones de euros. Lo mismo que si por fin se desvincularan el precio del gas y el de la electricidad, lo que ahorraría mucho dinero a los consumidores. Las medidas que proponemos necesitan tiempo y tiempo es lo que las familias no tienen. Les estamos continuamente pidiendo tiempo y, ¿tiempo tienen las familias cuando les llega la factura de la luz o del gas y no pueden pagarlo? ¿Acaso vamos a impedir que les corten la electricidad si no pueden hacer frente al pago? Quizá es de eso de lo que deberíamos estar hablando también. Para hacer frente a la inflación y para reducir las facturas necesitamos una respuesta europea contundente. Un paquete de solidaridad europeo para este invierno con el desembolso de 100 000 millones de euros para apoyar a quienes más lo necesitan ante la brutal subida del coste de la vida. Necesitamos tener capacidad fiscal permanente. Hemos visto cómo han funcionado NextGenerationEU y el reaseguro europeo de desempleo. El problema que tenemos ahora, señorías, es nuestro tiempo de reacción, porque el tiempo pasa. Dimos un gran paso entonces, en su momento, con el COVID y ahora es cuestión de reconocer que también tenemos que actuar con una capacidad fiscal para esta situación. Hoy la Comisión ha presentado una Comunicación sobre la revisión de la gobernanza económica. Aprovechemos esta oportunidad para trabajar en un nuevo marco que nos sirva para afrontar el futuro. No les desvelo ninguna novedad si les digo que las previsiones para el próximo año no son buenas y, por eso, sigue siendo urgente garantizar que los hogares pueden afrontar el coste de la vida. La Directiva sobre el salario mínimo —que acabamos de aprobar en esta casa— debería comenzar a aplicarse por parte de los Estados miembros de manera inmediata. Es más, nadie en Europa debería quedarse sin un ingreso mínimo y ningún jubilado o jubilada debería tener una pensión por debajo del umbral de la pobreza. Nuestro principal objetivo, cuando hablamos de gobernanza económica, es la dignidad de las personas. Es una cuestión de justicia social; los que más se han beneficiado de esta crisis y también de la crisis del COVID deben arrimar el hombro y contribuir a un esfuerzo común. Los impuestos a los beneficios caídos del cielo son una buena manera de generar los ingresos que la sociedad en su conjunto necesita. No sé a qué esperamos para ponerlo en marcha. La dignidad de las personas debería de ser también nuestra guía para adoptar un nuevo Pacto sobre Migración y Asilo; ese es el espíritu de la Convención de Ginebra y también de los Tratados europeos, pero tenemos que hacer que sea una realidad y no puede ser solo responsabilidad de unos países. Tiene que ser una responsabilidad compartida. Solidaridad entre los Estados miembros y solidaridad con las personas que sufren y que vienen pidiendo auxilio a la Unión Europea. Solo así se avanza cuando cada miembro de la comunidad asume su responsabilidad y trabaja con solidaridad. Reconozco que no hay una solución fácil, pero es nuestra responsabilidad y tenemos que combinar tres importantes desafíos: liderar la lucha contra el calentamiento global, mantenernos firmes en la defensa de Ucrania y usar nuestras herramientas y nuevas para sostener la industria, las empresas y a las familias europeas. Y para eso —lo repito al Consejo y a la Comisión—, cuenten con nosotros, escuchen a esta Cámara y dejen también de utilizar el artículo 122, porque queremos ser partícipes de la búsqueda de las soluciones.
Blanqueamiento de la extrema derecha antieuropea en la Unión (debate de actualidad)
Señor presidente, señorías, me da mucha tristeza tener que mantener este debate, pero creo que es imprescindible y por eso nuestro grupo político lo ha propuesto. Nadie en nuestros países aceptaría un golpe de Estado, pero algunos en la Unión Europea están normalizando el deterioro diario de nuestros sistemas democráticos, la separación de poderes y la libertad de prensa. Estas alianzas de gobierno que estamos viendo entre partidos conservadores, y ahora también liberales, con partidos de extrema derecha blanquean unas actitudes que traspasan cualquier línea roja. El problema no es que sean partidos ultraconservadores; eso entra dentro del pluralismo político. Tampoco es un problema que no crean en una Europa unida, porque también los euroescépticos tienen derecho a estar representados en este hemiciclo, faltaría más. El problema es que los populismos de extrema derecha socavan las instituciones, utilizan la democracia para debilitar las libertades y los derechos. Cuando entran en las instituciones, las utilizan para sus intereses. Una mayoría parlamentaria no justifica leyes que persigan a las minorías, que violen sus derechos y socaven el marco jurídico y de convivencia vigente desde hace setenta años. La democracia liberal supone una aceptación del pluralismo político, de la diversidad cultural, del respeto de las minorías y del Estado de Derecho. Se puede ser muy conservador respetando estos principios. Esta debería ser nuestra línea roja. Lo era hasta que el PPE y Renew decidieron separarse y abrir las puertas a partidos como Vox, los Demócratas Suecos, Alternativa para Alemania, la Liga y los Hermanos de Italia. Podemos llamarlos como queramos, neofascistas, posfascistas, populistas de extrema derecha... El nombre es lo de menos. Todos sabemos a lo que nos referimos, aunque algunos no lo quieran ver. Nos referimos a quienes piden credenciales de abolengo para gozar de derechos de ciudadanía, porque distinguen entre los «verdaderos suecos» o los «verdaderos franceses», como hace Le Pen, y los que quizá hayan nacido en otro país, o sean hijos de inmigrantes, o quizá profesen el islam, o no tengan la piel blanca. Nos referimos a quienes vinculan la inmigración con delincuencia y querrían volver a una Europa nacional de etnias puras, como dijo Viktor Orbán. Estos son quienes quieren volver al pasado, a una Europa de fronteras, y no solo físicas, porque las peores fronteras son las que tenemos en la mente. Son quienes niegan que hay mujeres asesinadas por el mero hecho de ser mujeres y recortan los presupuestos contra la violencia machista. Sus amigos en los Estados Unidos son los trumpistas como Steve Bannon. Son los amigos de Bolsonaro. Son los amigos de Putin. No nos equivoquemos: la democracia liberal puede no ser el sistema perfecto y tenemos que trabajar siempre para mejorarlo, pero destruir lo que hemos construido juntos solo nos lleva a la polarización y a la incapacidad para llegar a acuerdos. La democracia formal no es suficiente. Un espíritu democrático y un profundo respeto por el pluralismo son fundamentales para la convivencia. El consenso de la posguerra para construir las primeras comunidades se basó en la firme convicción de que no había lugar en Europa para líderes autocráticos o ideologías racistas. Democratacristianos, socialdemócratas y liberales hemos trabajado históricamente sobre este consenso. Acabamos de clausurar la Conferencia sobre el Futuro de Europa para reflexionar sobre cómo seguimos avanzando. Esa sigue siendo la única base firme sobre la que construir esta casa común, que no es un equilibrio de poder entre naciones. Esa Europa de naciones anclada en el pasado nunca existió para los de la extrema derecha. Señores conservadores, señores liberales, vuelvan a la casa común para seguir construyendo un futuro de paz y de democracia.
Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 20 y 21 de octubre de 2022 (debate)
Señora presidenta, esta semana nos hemos vuelto a despertar horrorizados tras la incesante tormenta de misiles rusos que golpearon varias ciudades en Ucrania: civiles inocentes asesinados en el centro de Kiev, misiles impactando en zonas infantiles, terror y sufrimiento. Ese es el verdadero rostro de la crueldad y el ensañamiento de Putin. Esta es su nueva estrategia de terror a la que no debemos acostumbrarnos. Estimados colegas, esta semana el Consejo Europeo deberá abordar muchas de las consecuencias y retos de esta guerra, que es también una ofensiva contra Europa. Una ofensiva chantajista que busca dividir a la ciudadanía, que quiere exasperarnos, amenazar a nuestra industria y sembrar el descontento social. La Unión Europea necesita una respuesta contundente, con medidas sociales reforzadas y un nuevo instrumento que proteja a los sectores más vulnerables, que les ayude a afrontar la alta inflación y el aumento del coste de la vida. Por eso es necesario, además, que la Unión implemente un mecanismo de solidaridad para redistribuir los exorbitantes e injustos beneficios de las compañías energéticas y atajar esa inaceptable situación de especulación. Pero esto no será suficiente si no abordamos los precios energéticos o el aprovisionamiento de energía, porque para ganar esta guerra tenemos que progresar en la autonomía energética. Las medidas que ayer presentó la Comisión son positivas, pero poco ambiciosas. En primer lugar, hay que actuar rápidamente para desacoplar el precio del gas de la electricidad. La propia presidenta von der Leyen ha hablado de la excepción ibérica, que puede ser extendida al conjunto de la Unión, pero debemos hacerlo de forma inmediata. En segundo lugar, hay que avanzar con determinación en topar los precios del gas importado. La propuesta presentada es insuficiente en el tiempo, tres meses, e imprecisa en sus criterios. En tercer lugar, hay que establecer un mecanismo conjunto para la compra de energía más económica y el Parlamento Europeo ha de estar en esa negociación. No cabe la interpretación restrictiva del artículo 122, colegas. Es inaceptable. El Parlamento tiene que estar en las negociaciones y pedimos a la Comisión que rectifique. Si lo hicimos con las vacunas de la COVID-19, ¿por qué no vamos a hacerlo ahora? Claro que podemos. Miren, esta semana los líderes de Europa no van a tener otra opción que acordar cómo salir adelante. No podemos hacer un copia y pega de los consejos de marzo y de junio. Necesitamos poner en marcha medidas contundentes y con un calendario inmediato. Por último, esta será la última reunión en la que Italia estará representada por Mario Draghi. Las razones las conocemos, sobre todo las conoce el Partido Popular Europeo. El señor Weber y el señor Berlusconi repiten que Forza Italia será la garantía de un gobierno proeuropeo, atlantista y que defienda los valores de la Unión. Déjenme que lo cuestione. Forza Italia ha pasado de ser el pilar de la centroderecha en Italia a la muleta del posfascismo. Y déjenme que lo cuestione a tenor de las nuevas mayorías. Señor Weber, la presidencia del Senado la ostenta Ignazio Benito La Russa, un nostálgico del «ventennio fascista». Él es ahora la segunda autoridad del Estado. La presidencia de la Cámara de Diputados la ostenta el antiabortista pro Putin, Lorenzo Fontana, euroescéptico, homófobo y bien conocido en esta Cámara. Él es ahora la tercera autoridad del Estado. Habla de la nostalgia de los tiempos de Merkel, Señor Weber. En los tiempos de Merkel no había alianzas con la extrema derecha. Déjenme que cuestione lo que el Partido Popular dice que va a garantizar. El gran desafío de este momento es la unidad en Europa. Señor Weber, vuelvo a tenderle la mano. Vuelva al camino que construimos las fuerzas políticas proeuropeas.
Mantener bajas las facturas: repercusiones sociales y económicas de la guerra en Ucrania e introducción de un impuesto sobre los beneficios inesperados (debate)
Señor presidente, estamos en tiempos difíciles. Sabemos que esta crisis del coste de la vida está impulsada por la guerra, la crisis de la energía y los excesos de beneficios, elevando la inflación a niveles que no habíamos vivido en Europa desde hace muchísimo tiempo. Eso deja a muchos hogares sin poder pagar sus facturas y de eso es de lo que tenemos que estar hoy aquí hablando. Esta realidad nos apremia con una llamada desgarradora: la de la desigualdad social y el aumento de la pobreza y la de los más golpeados por esta crisis. Nuestras políticas —las de la Unión Europea y las de los Gobiernos nacionales— deben centrarse ahora mismo en dar respuesta efectiva a este problema, en que la gente pueda pagar las facturas. Los socialdemócratas europeos tenemos ideas concretas sobre cómo apoyar a las familias y a las empresas, cómo reformar el funcionamiento del mercado de la energía y reforzar el bienestar social de una manera justa. En primer lugar —y más urgente—, hace falta un paquete de solidaridad de invierno de la Unión Europea, que incluya transferencias de renta para mitigar el impacto del alza de los precios de la energía. No podemos esperar más porque la gente no puede tener que elegir entre encender la calefacción o pagar la cesta de la compra. Los problemas que estamos atravesando confirman que hace falta una capacidad presupuestaria europea permanente de cara a las crisis, así como reforzar el instrumento SURE que pusimos en marcha durante la pandemia. En segundo lugar, tenemos que asegurarnos de que haya redes de seguridad social fuertes y eficaces. Los Estados miembros deben aplicar de forma inmediata la Directiva de salario mínimo. Sabemos que el Reglamento ha previsto dos años para que los Estados miembros puedan hacer la transposición, pero, en estos momentos de necesidad, necesitamos —es evidente y es urgente— que se haga ya. Ningún hogar debe estar desconectado de la red eléctrica. Y, en tercer lugar, necesitamos más ingresos para poder financiar estas ayudas. Se trata de una cuestión de justicia social y equidad fiscal. No puede ser que estemos pidiendo solidaridad a las familias, a los que más necesitados están, y no apliquen esa solidaridad quienes se están realmente llenando los bolsillos con los beneficios que esta crisis energética está provocando. Defendemos el principio de implementación urgente de un impuesto sobre los beneficios caídos del cielo y un impuesto mínimo para las multinacionales, no solo para las empresas del sector energético. Por último, Europa tiene que presentar de manera urgente una reforma en profundidad de los mercados energéticos para diversificar nuestras fuentes de energía y para disminuir nuestra dependencia de Putin y de los combustibles fósiles en general. Los últimos años han sido los más difíciles para la Unión Europea. La guerra ha vuelto a nuestras puertas y trae consigo lo peor: el extremismo, el auge de los nacionalismos que esperábamos muertos en nuestra Unión. Necesitamos solidaridad europea. A la Comisión y al Consejo les pido que rompan el bloqueo y aporten soluciones. La ciudadanía lo está esperando.
Adhesión de Rumanía y Bulgaria al espacio Schengen (debate)
Señora presidenta, once años. Once años llevan esperando Bulgaria y Rumanía sin que exista ninguna razón objetiva para bloquear su entrada en Schengen. La libertad de movimiento, como ya hemos escuchado aquí, es uno de los pilares fundamentales de nuestra Unión. Y los ciudadanos de Bulgaria y de Rumanía tienen el mismo derecho que los de otros Estados miembros. No tienen más derechos, pero tampoco menos. Es una cuestión de justicia. No puede ser que un ciudadano búlgaro que vive en otro Estado miembro de la Unión y quiere viajar a su país en coche, tenga que estar pasando controles en las fronteras. Es discriminatorio. Es discriminatorio que tengan que pasar por colas diferentes en algunos aeropuertos. Es discriminatorio y, además, tiene un coste económico que los camiones rumanos tengan que esperar colas para pasar controles fronterizos dentro de la Unión Europea. Este bloqueo en el Consejo tiene que acabar. Porque si no acaba, a quienes se les va a acabar la paciencia es a los ciudadanos y ciudadanas de esos países. Hablamos mucho de solidaridad en estos días, pero la solidaridad tiene que aplicarse a todos. No se puede pedir solidaridad a Rumanía y a Bulgaria cuando la Unión Europea no está cumpliendo con sus propias normas. Es la mejor receta para alimentar la desafección hacia Europa y el apoyo a mensajes populistas antieuropeos. Espero que este Parlamento adopte una Resolución con un mensaje muy claro dirigido al Consejo y que el Consejo lo escuche y actúe. Me parece que ya es hora.
Escalada de Rusia en su guerra de agresión contra Ucrania (debate)
Señora presidenta, señora presidenta Von der Leyen, señor alto representante, señor ministro, en los últimos días el mundo ha vuelto a vivir un nuevo episodio de acciones temerarias e insensatas de Putin: la movilización militar rusa, los falsos referendos de anexión y una peligrosa retórica sobre el uso de armas nucleares. Pero, además, por primera vez, serios y preocupantes acontecimientos han ocurrido fuera de territorio ucraniano: me refiero al sabotaje de infraestructuras de energía en el Báltico. El mundo está siguiendo con temor y con preocupación esta escalada. También, la pasada semana, un convoy civil fue atacado por las fuerzas rusas cerca de Zaporiyia con víctimas mortales y heridos. Señorías, más allá de la puesta en escena diaria de Putin, esta es la realidad de su maquinaria de guerra. Esta es una guerra ilegal y cruel contra la inocente población de Ucrania. Civiles que pierden sus vidas, civiles desplazados, civiles que han dejado sus casas huyendo de la atrocidad. La anexión de la semana pasada de Putin es ilegítima y una violación clara de la Carta de las Naciones Unidas. Cambiar las fronteras de Ucrania por la fuerza y anexionar territorios que ni tan siquiera controla es pura propaganda. Estas acciones proyectan lo que Putin es: un hombre desesperado, cuyo liderazgo y autoridad está cada día más en duda. Ante esta peligrosa escalada, debemos apoyar más a Ucrania y a su ciudadanía. Debemos reforzar nuestro apoyo para contener las acciones ilegales de Rusia y debemos aumentar la presión con sanciones adicionales para acabar con esta guerra. ¿Saben también para qué? Para acabar llevando a Putin a donde le toca: al Tribunal de Justicia de La Haya. Por eso debemos mantener la unidad en nuestra respuesta. Por eso hay que aislar lo máximo posible a aquellos líderes europeos que flirtean con Putin. Porque los hay, claro que los hay. Mi familia política está muy preocupada. Sabemos de la posición aislada de Orbán sobre las sanciones a Rusia. Pero intentar tejer alianzas con Meloni realmente es un problema que nos puede llevar a todos a una deriva preocupante. Conocemos el convenio de colaboración entre la Liga de Salvini y Putin y nos preocupan las alarmantes declaraciones de Berlusconi cuando afirma que Putin intentó reemplazar a Zelenski «por gente buena y decente». Eso ha dicho el señor Berlusconi. ¿Esto es lo que hay que esperar del nuevo Gobierno italiano? ¿Qué van a hacer al respecto nuestros colegas del Partido Popular Europeo? Porque Putin va a continuar con sus intenciones de dividirnos, y a más amenazas necesitamos más unidad en nuestra acción política. Señor Weber, necesitamos responsabilidad política en estos momentos y entender que la verdadera alianza debe de ser con quienes defendemos los valores europeos. Yo entiendo que, en estos momentos, en esta situación, le cueste entender la realidad. Pero sinceramente, fuera de aquí hay muchísima gente preocupada por lo que está ocurriendo y, por delante de las tácticas electorales de alguno lo que debemos es estar en la senda de quienes defendemos el proyecto europeo. Hay quienes no nos hemos movido desde el principio. Aquí seguimos: defendiendo Europa, defendiendo los valores europeos. Le tiendo la mano para que vuelva a ese camino.
Muerte de Mahsa Amini y represión de los manifestantes en defensa de los derechos de la mujer en Irán (debate)
Señor presidente, señor alto representante, en pleno siglo XXI, en Irán existe una policía dedicada a vigilar el cumplimiento de las normas de vestimenta y comportamiento de las mujeres. Y esa policía aborda y detiene a una joven porque, según ellos, enseñaba más cabello del que debiera por debajo del velo. Y esa joven ya no sale con vida del centro policial al que la trasladan. Increíble, pero cierto. Parece una pesadilla, pero es la realidad que viven cada día las mujeres en Irán, que son tratadas como seres de segunda categoría, objetos propiedad de un hombre — su padre, su hermano o su marido—. Si un hombre mata a su hija, será condenado solo a unos pocos años, porque no hay ninguna ley que proteja a las mujeres. Pero si una mujer mata al hombre que la ha violado, por ejemplo, es ahorcada al día siguiente. El régimen iraní ejerce una represión brutal contra los opositores y las mujeres son, por definición, las primeras opositoras, porque las autoridades intentaron desde el primer momento reducirlas a la nada. Pero ellas lucharon desde el principio y, aunque han logrado pequeñas victorias, no son suficientes. La muerte de Mahsa Amini ha prendido una mecha que podría hacer estallar un régimen oscuro anclado en la Edad Media, ahogado por las sanciones económicas, contra el que cada vez más iraníes alzan la voz y se echan a las calles para protestar, arriesgando su vida. Según han confirmado las Naciones Unidas, se han producido muchas muertes en estas protestas que han podido no ser admitidas por parte de las fuerzas iraníes. La renegociación del acuerdo nuclear con Irán que en estos momentos se está llevando a cabo y la especial situación de este país en medio de una crisis energética mundial no nos pueden hacer mirar hacia otro lado para no ver lo que está ocurriendo en Irán. Europa tiene que responder y apoyar a las mujeres, que son las que están liderando estas protestas. Mujeres, vida y libertad. Hermanas iraníes, estamos con vosotras.
Señora presidenta, ha sido un debate intenso. Hemos podido intervenir y hemos podido escuchar. Y permítanme que haga una referencia a algo que no he visto presente en este debate y que me hubiera gustado ver presente. Y es hablar más de la dimensión social de Europa, de esa Europa que tiene que avanzar para estar al lado de los que más lo necesitan. Necesitamos un paquete de resiliencia social para abordar cuestiones como un instrumento permanente sobre desempleo, para abordar la lucha contra la pobreza, para que la gente no deje de confiar en el proyecto europeo. Porque no podemos permitir que la ciudadanía vuelva a sentir que les hemos dejado en la cuneta. Así que vamos a trabajar en todo aquello que nos une, construyendo también la Europa social, la Europa de la ciudadanía.
Señora presidenta Metsola, señora presidenta Von der Leyen, representante de la Presidencia checa del Consejo, comienzo con unas palabras de agradecimiento a Magdalena y a Agnieszka por vuestro compromiso, por vuestra solidaridad, pero, sobre todo, porque sois el ejemplo claro de la historia de Europa; de una Europa que siempre ha acogido; de una Europa que ha abierto sus brazos a aquellos que huían de las guerras, del hambre; de una Europa que ha querido tener el principio de solidaridad como uno de esos valores; de una Europa que se ha mezclado; de una Europa mestiza; de una Europa que nos ha hecho ricos y diversos y de la que nos sentimos muy orgullosas y muy orgullosos. Muchas gracias. Es difícil analizar el estado de la Unión sin repetir lo que venimos diciendo desde hace tiempo, y es que nos enfrentamos a retos históricos: lo hemos hecho con la pandemia de la COVID-19 y lo estamos haciendo ahora, frente a esa guerra iniciada por Vladímir Putin que amenaza nuestros valores y el equilibrio internacional. Por eso es tan importante que mantengamos la unidad para reforzar nuestro compromiso por la libertad y la integridad de Ucrania y, al mismo tiempo, actuemos con rapidez, ambición y solidaridad para mitigar los efectos económicos y sociales de esta guerra: no hay más que ir al supermercado para ver que la cesta de la compra cada día está más cara. Se han tomado medidas para contener la inflación, pero los precios de los alimentos y del gasóleo parecen no tocar techo, y sí, el Banco Central Europeo ha elevado el precio del dinero, pero eso también va a significar que suban y que cuesten más las hipotecas, por no hablar de la factura de la calefacción. Señorías, este es el estado de nuestra Unión, seamos claros; claros, pero no pesimistas ni catastrofistas, porque estamos aquí para eso, para solucionarlo, para aportar soluciones, que las hay; otra cosa es que tengamos la voluntad suficiente para poderlas poner en marcha. Como siempre, las crisis ponen de manifiesto nuestras debilidades, pero también nos indican dónde tenemos que incidir: refuerzo de las políticas sociales, reformas en el mercado de la energía, reformas en la fiscalidad y la gobernanza económica, y aceleración de la transición verde para no lamentarnos de haber llegado demasiado tarde. Nuestro compromiso con el pueblo ucraniano es firme, pero para asegurarnos el apoyo de la ciudadanía europea no solo vale con jalear las victorias militares —que están muy bien—, también hay que ponerse en la piel de quienes están sufriendo las consecuencias de esta guerra, y también aquí, en la Unión, porque, si no lo hacemos, vamos a ver crecer no solo el rechazo a la guerra, sino también el populismo de la extrema derecha. Presidenta Von der Leyen, de la misma manera que fuimos socios leales frente a la pandemia, lo seremos ahora para afrontar esta crisis y evitar una recesión. Vamos tarde, pero me alegra que por fin se haya reaccionado y se haya escuchado a lo que el Grupo de Socialistas y Demócratas llevaba mucho tiempo planteando: hay que poner un tope al precio del gas y ayudar a las familias y a las empresas a pagar la factura, y eso podemos hacerlo con una parte de los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas; todos deben arrimar el hombro porque no es justo que, mientras hay quien tiene dificultades para llegar a fin de mes, otros se estén haciendo millonarios a costa del sufrimiento de las familias. No somos el ombligo del mundo: acabo de volver de América Latina, que debe ser una prioridad para la Unión y hasta ahora no lo ha sido. Me alegro de oír de la señora Von der Leyen las menciones que ha hecho al respecto, porque muestran la necesidad de una mayor cooperación entre nosotros: es un aliado natural para ese orden global. Hemos de estar más presentes y no dejar ese espacio a otras potencias. Como decía, también me preocupa que crezca la extrema derecha en esta situación, y, por lo tanto, debemos actuar firmemente en la defensa del Estado de Derecho: la Comisión, señora Von der Leyen, es garante de los principios y de los tratados y por eso debe de actuar en esta materia con claridad y con firmeza. Para terminar, dejando a un lado las cuestiones institucionales, quiero hablar de la situación política en la que nos encontramos: me da tristeza tener que decir esto aquí, pero el estado de nuestra democracia, en este momento histórico, me parece tan frágil como el de nuestra economía. Vuelven fantasmas que creíamos superados: algunos Estados miembros han devenido autocracias, como la Hungría de Orbán, y, en otros, partidos profascistas pueden ganar elecciones: es preocupante y peligroso. Señor Weber, señores del Partido Popular Europeo, desde aquí les hago un llamamiento para que reconsideren su papel en el proyecto europeo, porque, después de la Segunda Guerra Mundial, los fundadores de la democracia cristiana entendieron que el mejor patriotismo era buscar el interés común del conjunto de la Unión Europea de la mano de la socialdemocracia, y no del nacionalismo excluyente; veo que están perdiendo ese camino, normalizando y apoyando la entrada de la extrema derecha en las instituciones: espero que rectifiquen. Espero que rectifiquen porque tenemos una responsabilidad compartida: estamos a tiempo y Europa nos espera.
Esto es Europa - Debate con Sanna Marin, primera ministra de Finlandia (debate)
Señora presidenta, estimada primera ministra, querida Sanna, en primer lugar, bienvenida; bienvenida, en nombre del Grupo de Socialistas y Demócratas y en el mío propio: es todo un placer poder tenerte hoy aquí. Y es que, desde el principio de tu mandato, y muy a pesar de los retos históricos que afrontamos, como la pandemia, la guerra… continúas liderando Finlandia de forma estable y fuerte, y lo haces con un corazón europeo, sabiendo que solo trabajando conjuntamente, solo manteniéndonos en unidad y solo reforzando la solidaridad podremos construir el valiente camino a seguir. Sí, primera ministra, porque se necesitan personas y mujeres valientes como tú: mujeres valientes que no se acobardan ante las amenazas de Putin y que, con determinación, han guiado a su país a entrar en la OTAN; valientes que no solo hacen que la ciudadanía de Finlandia se encuentre más segura y protegida, sino que también lo estén los miembros de la OTAN y Europa; valientes, por construir y reforzar un orden mundial más seguro, basado en la legalidad, los derechos humanos y la paz. ¡Y es que son las mujeres valientes como tú las que forjan el futuro y se acaban estudiando en los libros de historia! (Aplausos) Miles de civiles ucranianos han perdido sus vidas desde ese terrible 24 de febrero, millones han sido desplazados o han huido a sus países vecinos. Frente a las atrocidades de Putin, la Unión ha tomado históricas medidas, y el apoyo de Finlandia y tu liderazgo, primera ministra, han sido esenciales para ello. Y, a más amenazas de Putin, ¡más unidad encontrará! Ahora Putin quiere sembrar divisiones cortando nuestro aprovisionamiento energético, esperando que esto incite un gran malestar social que provoque desconfianza hacia nuestras instituciones. ¡Pues no lo vamos a permitir! Como tú también has dicho, este no es el momento de seguir haciendo lo de siempre, hay que hacer cosas distintas. Y es que cambiar las reglas del mercado de la electricidad no es suficiente, no: debemos parar urgentemente la especulación en el mercado del gas, aumentar su transparencia, construir las infraestructuras necesarias y gravar los exorbitantes beneficios para ayudar a quienes tienen más dificultades, porque el mejor antídoto anti-Putin y contra sus aliados antieuropeístas de la extrema derecha es el de sociedades más cohesionadas y democráticas, resilientes y capaces de responder y de poner soluciones. Nuestros estados del bienestar han de fortalecerse, y el avance de la pobreza y la desigualdad tiene que detenerse; por eso es necesario avanzar en una Europa social: porque más allá de estas medidas de urgencia de carácter inmediato necesitamos continuar avanzando hacia un horizonte. La Unión Europea es, como dejan claro los Tratados, una Unión de valores comunes, y, por ello, no debemos permitir que Orbán y sus colegas antieuropeos nos tengan como rehenes para poder actuar a nivel global, así que ha llegado la hora de avanzar hacia un sistema de mayoría cualificada en la toma de decisiones, y usted se ha referido a esa cuestión en su discurso, y le damos la bienvenida. Primera ministra, como socialdemócratas sabemos que las transiciones verde y digital serán solo posibles con una fuerte dimensión social. Es así como asegurarnos el bienestar de la ciudadanía en todas sus dimensiones, es así como conseguiremos más igualdad: sí, también igualdad de género, una igualdad real donde a las mujeres en política no se nos exija el triple que a los hombres. Porque, como bien sabes, querida Sanna, hemos venido para quedarnos, para forjar nuestros derechos, para decidir sobre nuestras vidas y sobre la vida de las mujeres y los hombres de la Unión, porque sí. Es así como habrá más mujeres y más mujeres jóvenes dispuestas a escribir el futuro, y es así como queremos apuntalar esta nueva página en el progreso de Europa y de la humanidad.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia checa (continuación del debate)
Señora presidenta, señora presidenta Von der Leyen, señor primer ministro, arrancamos otra presidencia complicada. Ahora, con la guerra de Ucrania y sus consecuencias, parece incluso hasta que la COVID-19 es algo ya del pasado. Pero son crisis que se superponen y que nos obligan a mirar a fondo. Los dos años que quedan por delante de la legislatura van a ser dos años decisivos. Sabemos que la inestabilidad va a continuar y por eso es tan importante mantener el rumbo para las grandes transformaciones, para la transformación verde, para la transformación digital y también para dar respuesta a las turbulencias inesperadas. Señor primer ministro Fiala, apoyamos las prioridades de su programa: reforzar la libertad, la seguridad y la prosperidad comunes, la gestión de las crisis de refugiados y refugiadas, la recuperación de Ucrania tras la guerra, así como la seguridad energética y la contención de la inflación. Pero no podremos hacerlo sin tener en cuenta el impacto en las personas, es decir, las políticas sociales. Y eso es lo que le preocupa a nuestro grupo. Ayer echábamos de menos más menciones en su programa de trabajo a la cuestión social, pero también hoy tengo que congratularme de que haya aceptado nuestra petición de organizar una cumbre social para actualizar las políticas sociales que acordamos hace un año en Oporto. Es una excelente noticia, primer ministro, porque debemos protegernos de las amenazas exteriores, pero también de las interiores. Debemos protegernos de la injusticia, de la desigualdad y de la pobreza, porque esas serán amenazas también al proyecto europeo. Por eso es tan importante hablar de estas consecuencias sociales. Otra cuestión importante es la igualdad de género, porque hemos avanzado mucho en este sentido, pero todavía queda mucho por hacer, por ejemplo, para alcanzar la igualdad salarial. Además, sería un buen gesto que su Gobierno ratificara el Convenio de Estambul, porque es el principal instrumento legal que tenemos para luchar contra la violencia de género. También es fundamental el Estado de Derecho y, ahí, confío en que su Presidencia marque una diferencia. Praga es el corazón geográfico de Europa, es el símbolo de la lucha de un pueblo por sus derechos, por la libertad y por la democracia. Espero que interceda, en este sentido, en el Grupo de Visegrado. Ustedes saben bien que los valores no son negociables y que la Unión Europea no puede renunciar a la defensa del Estado de Derecho. Bajo la Presidencia checa, el Consejo puede por fin organizar audiencias serias y eficaces sobre el deterioro del Estado de Derecho en Hungría y en Polonia, siguiendo los procedimientos del artículo 7. Para esto no es necesaria la unanimidad, solo voluntad política. El populismo autoritario es una amenaza para Europa y para todos sus países. No todos los Gobiernos de Visegrado son iguales, somos conscientes. Praga tiene la oportunidad de liderar un nuevo empeño por la libertad, una nueva primavera democrática. En ese esfuerzo democrático debemos escuchar más a la ciudadanía. Por eso, echo en falta también alguna mención en su programa a la Conferencia sobre el Futuro de Europa. La ciudadanía espera mucho más y debemos acometer reformas necesarias, y eso pasa por superar la unanimidad en importantes áreas. Por último, es necesario mirar de frente al reto de la migración. No podemos dejar pasar más tiempo. Europa tiene la oportunidad de darle contenido a la palabra solidaridad. Señor primer ministro, ha elegido un lema muy acertado para su presidencia: «Europa como tarea, Europa como misión». Aquella frase que pronunció Václav Havel en su discurso del Premio Carlomagno sigue reflejando lo que somos: un proyecto de solidaridad, un proyecto de futuro, un proyecto que construimos todos y todas juntos. Cuente con el Grupo Socialista para trabajar codo con codo en ese futuro de paz, de prosperidad y de libertad durante estos meses.
Decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de revocar el derecho al aborto en los Estados Unidos y necesidad de garantizar el derecho al aborto y la salud de las mujeres en la Unión (debate)
Señora presidenta, cuando en 1985 Margaret Atwood escribió , todos pensábamos que era ciencia ficción. Hablaba del futuro, de un futuro país donde existía una prohibición total del aborto, porque la única función de las mujeres era la de tener hijos. Y la propia autora, hace unos días, se lamentaba de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos había hecho realidad su novela. En el país más poderoso del mundo, las mujeres no tienen ningún poder sobre sus propios cuerpos. Un tribunal, formado mayoritariamente por hombres mayores, de género masculino, retrógrados, anclados en el pasado, ha decidido sobre las mujeres jóvenes del siglo XXI. Una mujer, una niña que se queda embarazada fruto de una violación o de una relación infructuosa no consentida, la vida de una madre que corre peligro o un feto que no tiene posibilidades de salir adelante: todo eso no importa. Lo único que importa es que el hijo nazca, aun sin tener en cuenta que pueda ser un niño sin madre o que pueda ser un niño en una familia sin recursos, con grandes necesidades. Obligan a las mujeres a tener hijos no deseados, pero no las ayudan a nada más. En los Estados Unidos el derecho a llevar armas es indiscutible, el derecho de una mujer a decidir sobre su propio cuerpo no existe. El aborto no desaparece al prohibirlo, solo desaparecen las condiciones de seguridad del aborto, que pasa a ser clandestino, en condiciones peligrosas muchas veces para la vida de las mujeres. Las mujeres que tengan recursos se irán a otros países y las que no, tendrán que poner en peligro sus vidas. El derecho al aborto es un derecho humano inalienable. El Grupo Socialista ha pedido en reiteradas ocasiones la inclusión de los derechos sexuales y reproductivos, que comprenden el derecho al aborto seguro y legal, en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión. Mujeres de los Estados Unidos, mujeres del mundo, no estáis solas. Seguiremos luchando juntas, porque hay muchas mujeres que somos conscientes de lo importante que es luchar por nuestros derechos, para que nuestras hijas no puedan tener menos derechos que nuestras madres.
Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 23 y 24 de junio de 2022, incluida la reunión con los dirigentes de los Balcanes Occidentales del 23 de junio - Condición de país candidato de Ucrania, la República de Moldavia y Georgia (debate)
Señor presidente, señorías, en todos mis años en el Parlamento Europeo creo que no había vivido un momento tan determinante como este. Una legislatura trepidante que nos ha obligado a reaccionar de manera urgente a acontecimientos tan brutales como la pandemia y ahora la invasión de Ucrania. Tenemos la responsabilidad de ser los protagonistas de la historia de hoy para poder decidir el futuro de millones de europeos y de europeas mañana. Y para ello necesitamos altura de miras y mucho sentido común. Mientras seguimos avanzando con medidas urgentes, como la ayuda a Ucrania o las sanciones a Rusia, hemos de pensar también en nuestro futuro común: en qué Unión queremos y qué pasos son necesarios. Este ejercicio comenzó con la Conferencia sobre el Futuro de Europa y aún no ha terminado. Igual que sucedió tras la caída del muro de Berlín, es hora de dar un nuevo impulso a la ampliación. Nadie desde fuera, ningún dictador trasnochado, podrá excluir a quien por derecho propio merece entrar en la Unión. Pero esto exigirá no solo reformas en los aspirantes, sino también reformas en nuestra propia Unión, empezando por eliminar la unanimidad en las decisiones de política exterior. La perspectiva de la ampliación es, sin duda, la política exterior más exitosa de nuestra Unión, porque el horizonte de la integración es la única vacuna para superar resentimientos históricos entre nuestros países y nuestras comunidades, para evitar guerras y promover la paz. Pues bien, Macedonia del Norte es un país candidato desde hace diecisiete años y lleva esperando trece años a empezar las negociaciones; y eso, después de haber hecho importantes sacrificios en favor del sueño europeo. ¿En serio esto les parece normal? Por otro lado, Albania, que es candidata desde 2014 y lleva más de cuatro años esperando para comenzar las negociaciones. Señores y señoras del Consejo: dañan la imagen de la Unión cuando no mantienen su palabra con aquellos que llevan mucho tiempo esperando para poder entrar en nuestra Unión. Debemos cumplir nuestras promesas y lanzar un mensaje claro: el futuro de los Balcanes Occidentales está en la Unión Europea. Ucrania, la República de Moldavia y Georgia también. Nuestro compromiso es claro. El camino es largo, pero merece la pena hacerlo. Y también deben abordar las reformas necesarias en todos los ámbitos. En el del Estado de Derecho, por supuesto, pero también deben fortalecer el papel de la sociedad civil y de los interlocutores sociales. Para finalizar, no podemos olvidar la dimensión interna de esta crisis, de esta guerra; las consecuencias sociales y económicas. Lo dije en el Pleno pasado y lo vuelvo a repetir: si no somos capaces de atajar la inflación, de garantizar los precios de los combustibles y de los alimentos, tendremos un invierno muy complicado: a corto plazo, inestabilidad social y, a largo plazo, el incremento de los populismos. Líderes del Consejo, abran los ojos. En un momento crucial para avanzar en la Europa que queremos no descuiden a la ciudadanía. Escuchen lo que nos dijeron en la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Nos jugamos demasiado. ¿Ampliación? Sí. ¿Cuidar de nuestra casa? También.
Señora presidenta, hace dos semanas, mi Grupo de Socialistas y Demócratas votó en contra de un texto que no daba respuesta a las necesidades que plantea el cambio climático. Fue una decisión dura, sí, pero necesaria. Hubo quienes culparon a un grupo u otro de bloquear una legislación crucial. Pero, ¿saben cuál fue la realidad de ese voto? ¿Lo que nos enseñó a unos y a otros? Que no podemos luchar contra el cambio climático si no estamos unidos, si no nos escuchamos entre nosotros y nosotras, si no somos capaces de hacer que estas ambiciones climáticas estén pendientes de una gran mayoría y no de una pequeña minoría, lo que hubiera sido una irresponsabilidad. Desde ese voto hasta hoy, Europa ha sufrido una ola de calor extrema, sequías severas en muchas regiones y, tristemente, miles de hectáreas que han sido devastadas por incendios. En mi región, en Castilla y León, se han quemado más de 30 000 hectáreas en el mayor incendio de la historia de nuestro país, en la provincia de Zamora, en la Sierra de la Culebra —me permitirán que lance un mensaje de solidaridad con todos los vecinos y vecinas—. Tenemos que actuar. Hoy votamos un compromiso. Y no es perfecto, claro que no lo es, como todos los compromisos a los que llegamos, porque los compromisos lo que implican es que todos cedamos para poder tener una posición común. Pero este es el punto de inicio que nos ha de permitir, como Parlamento Europeo, negociar con el Consejo y hemos de hacerlo sin perder ni un minuto. 2030 se acerca rápidamente y el único modo de actuar es hacerlo desde ya. Por eso invito a todos y a todas, a todos aquellos responsables de esta Cámara, a todos los eurodiputados y eurodiputadas, a que dejen de colgarse medallas sobre quién es más responsable o no de este resultado y nos pongamos todos manos a la obra. Dejemos de culpabilizarnos y seamos responsables. El paquete «Objetivo 55» es la respuesta necesaria en una emergencia climática, no solo para que este Parlamento pueda sacar adelante esta propuesta, sino para ser responsables con un planeta que no puede esperar más tiempo. Y lo repito: desde el Grupo de Socialistas y Demócratas queremos trabajar por una transición verde con un corazón rojo y hoy damos un paso más para poder hacerlo posible.
Revisión del régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión (A9-0162/2022 - Peter Liese) (votación)
Señora presidenta, en primer lugar, creo que es importante y bueno que rebajemos emociones y tensión. A la política se le pone corazón, pero también tranquilidad. Vamos a volver a trabajar desde la comisión parlamentaria para intentar construir una posición común, coherente. Y, por favor, no nos hagamos trampas al solitario. Si el Grupo socialista ha votado en contra es porque había una mayoría en determinados temas que algunos han sacado con enmiendas con la extrema derecha. Por eso hemos tenido que votar en contra. No pueden pedir el voto a la extrema derecha para rebajar las ambiciones y luego pedirnos a nosotros que aprobemos eso. Por lo tanto, vamos a ser coherentes.
Revisión del régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión (A9-0162/2022 - Peter Liese) (votación)
Señora presidenta, pedimos una interrupción de tres minutos sin salir de aquí, del hemiciclo, dado que mi Grupo necesita hacer una última consulta para determinar el voto final. (breve suspensión de la votación)
Conclusiones de la reunión extraordinaria del Consejo Europeo de los días 30 y 31 de mayo de 2022 (debate)
Señora presidenta, el otro día, cuando seguía las noticias que me llegaban del Consejo, tengo que decirles que tenía sentimientos contradictorios. Por un lado, alivio; alivio al ver que finalmente se mantenía la unidad de los veintisiete, porque esa es nuestra mejor arma para hacer frente a la amenaza de Putin y también para apoyar a Ucrania. Me alegré de que se adoptara el sexto paquete de sanciones, a pesar de las concesiones. No me sorprendieron, sinceramente, porque algunos que no conocen el significado de la palabra «solidaridad» intentaron sacar tajada de la crisis. Pero eso entraba dentro de lo esperado. Lo que no me esperaba es que tanto la Comisión como el Consejo se olvidaran de la dimensión interna de esta crisis, que no hayan discutido la Resolución de este Parlamento sobre las consecuencias sociales y económicas que acabábamos de adoptar. Por supuesto que vamos apoyar a Ucrania. Por supuesto que debemos fortalecer nuestra seguridad colectiva. Por supuesto que tenemos una responsabilidad para evitar una crisis alimentaria mundial. Pero no querer ver cómo esta guerra afecta a la vida cotidiana de los europeos y las europeas es una miopía peligrosa. Sí, peligrosa, porque no hay nada más que salir a la calle y hablar con la gente. Vamos, no necesitamos ni siquiera hablar con la gente. Imagino que cualquiera de ustedes va al supermercado cuando podemos salir de este Parlamento y ve cómo se ha encarecido la cesta de la compra. Y seguro que son conscientes de que hay muchísimas familias, muchísimas familias en Europa que tienen verdaderas dificultades, que no cuentan con más de cincuenta euros semanales para poder llenar la cesta de la compra. Y sobre eso es sobre lo que tenemos que hablar; y por eso, lamento que en el Consejo no se discutiera a fondo sobre esta cuestión. No sabemos cuánto tiempo va a durar esta guerra. Ya no es una situación de emergencia y todas nuestras políticas deben contemplar esta dimensión de ahora en adelante. Realmente, ya tenemos el mayor flujo de refugiados, y sobre todo refugiadas, desde la Segunda Guerra Mundial. Es encomiable la solidaridad que muestra la ciudadanía, y sobre todo los países que tienen frontera con Ucrania. Ahora, a ver si los Gobiernos están a la altura, porque necesitamos financiar las políticas de integración para todas estas personas. Y yo creo que ya es hora de que el Consejo se siente a hablar del pacto migratorio, señor Michel. La emergencia climática y la crisis alimentaria, a la que la propia Comisión se ha referido, parecen indicar que la presión migratoria no tiene visos de atenuarse. Entonces, ¿qué tenemos que hacer? Trabajar desde ahora, trabajar y estar preparados. Busquemos una solución digna, solidaria y ambiciosa que ponga frente al reto demográfico, porque la creación de nuevos instrumentos financieros será la mejor manera de garantizar esto. Si los Estados miembros establecieran un impuesto sobre los beneficios caídos del cielo de las eléctricas de manera coordinada, tal y como pide este Parlamento, se podrían recaudar 90 mil millones de euros al año. Fíjense la de políticas sociales que podríamos hacer con ese dinero. Por lo tanto, tenemos la posibilidad de actuar más. Concluyo con una propuesta, o mejor, dos. La primera, que se lean la Resolución de este Parlamento sobre las consecuencias sociales y económicas. Y la segunda, que organicemos una nueva cumbre social, como la que se celebró en Oporto el pasado año, para dar respuesta a este momento de inflación y de incertidumbre social que estamos viviendo. Ideas no nos faltan. Nos faltan coraje y convencimiento de que podemos hacer mejor las cosas.
Estado de Derecho y posible aprobación del plan nacional de recuperación polaco (MRR) (debate)
Señor presidente, gracias presidenta Von der Leyen por estar hoy aquí, en primera persona, para mostrar el compromiso de la Comisión Europea con la defensa del Estado de Derecho, que sabe que para este Parlamento es una prioridad absoluta. Este es un debate difícil, evidentemente. Es de nuevo otra consecuencia de la deriva autoritaria en Polonia y de la degradación de su Estado de Derecho. Por una parte, recibimos positivamente que el Gobierno polaco haya admitido, por fin, que tiene que desmontar su cámara disciplinaria, que tiene que acabar con su arbitrariedad y su régimen sancionador, que ha castigado a jueces según sus dictámenes y que esos jueces deben ser rehabilitados. Pero, por otra parte, aún tenemos que ver a Morawiecki cumpliendo estos puntos. Y, por ello, vuelvo a repetir el mensaje del Grupo Socialista y Demócrata y el de este Parlamento: ni un euro del fondo de recuperación hasta que se cumplan todas las condiciones indicadas por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Antes de aprobar el Plan de Recuperación de Polonia tenemos que ver cambios reales, que no sean simplemente medidas de maquillaje. Voy a ser clara: rehabilitar a esos jueces no es solo revisar sus casos, es devolverles a sus posiciones y campos de especialización. Además, las condiciones establecidas por la Comisión no dan respuesta a todas nuestras preocupaciones. Los cambios han de ser profundos y han de mantenerse. La Comisión debe verificar rigurosamente que no haya reversiones ni retrocesos antes del pago de los fondos de recuperación. Mi grupo será extremadamente vigilante en esto, incluyendo el mecanismo de condicionalidad del Estado de Derecho. Y es que la Comisión no puede aceptar la rebaja de nuestros niveles de democracia ni en Polonia ni en ningún otro Estado miembro. En esta guerra de graves consecuencias económicas y sociales admiramos los esfuerzos y la solidaridad de la ciudadanía polaca acogiendo refugiados. Esta solidaridad no puede ser moneda de cambio para dar al Gobierno de Polonia ningún trato especial en el cumplimiento del Estado de Derecho, porque la ciudadanía polaca no merece menos. Y la Unión, tampoco.
Revisión del régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión - Fondo Social para el Clima - Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono - Revisión del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE con respecto a la aviación - Notificación con arreglo al Plan de Compensación y Reducción del Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA) (debate conjunto - Objetivo 55 (parte 1))
Señora presidenta, esta semana volvemos a dar un paso importante en nuestra lucha contra el cambio climático. Ya en 2018, mi familia política marcó una línea para dotarnos de lo que sería el Pacto Verde Europeo. Concurrimos a las elecciones de 2019 con esta iniciativa como prioridad absoluta y, ya desde el principio de esta legislatura, nuestra acción política se ha concentrado en convertirlo en una realidad. En los primeros meses de la legislatura, si lo recuerdan, declaramos en este Parlamento la emergencia climática, y en julio del año pasado aprobamos la Ley del Clima, una ley vinculante que pretende conseguir la neutralidad climática para 2050. Quiero remarcar los esfuerzos y la determinación durante todo este proceso de nuestro vicepresidente, Frans Timmermans. Con el paquete de medidas Objetivo 55 conseguiremos alcanzar los objetivos de la Ley del Clima y transformarlos en realidad. Esto requiere una transformación profunda de nuestra economía. Nuestra industria, la agricultura, los medios de transporte van a tener que adaptarse lo más rápidamente posible para lograr la neutralidad climática. Esta transformación va a impactar también en todos los ámbitos y en toda la ciudadanía. Y solamente existe una vía para llevarla a cabo, la que siempre hemos pedido desde mi grupo, la que garantiza que esta transformación sea socialmente justa: una transición verde con un corazón rojo. Esta es la razón por la que las medidas que proponemos hoy se acompañan de mecanismos que contrarrestan los costes y compensan los esfuerzos para lograr que esta transición no solo se produzca, sino que, además, sea socialmente justa y en la que no haya que elegir entre pagar la factura de la luz o comer. Por ello, proponemos, por un lado, crear un fondo social para el clima para ayudar a los hogares más vulnerables y, por otro lado, asegurar y completar las inversiones en infraestructuras sostenibles. En este contexto, la guerra de Ucrania ni puede ni debe ser una excusa para ralentizar la transformación verde, como algunos en esta Cámara plantean. Al contrario: ha de ser una señal para que Europa deje de ser dependiente de los combustibles fósiles y de regímenes autoritarios. Por último, esta transición justa y ecológica no puede quedarse en nuestras fronteras. Si lo hiciera, no sería eficiente para nuestra ciudadanía. Y por ello, el mecanismo de ajuste en frontera de las emisiones de carbono es indispensable para evitar las fugas de carbono. Y al mismo tiempo, esto conlleva nuestra responsabilidad para ayudar a aquellos países menos desarrollados a reducir su huella de carbono. En definitiva, el paquete Objetivo 55 establece los mecanismos para hacer efectiva esta transición y es el mejor antídoto contra populistas y negacionistas. Podríamos utilizar este Pleno para intentar atacar a algunos por poner sus principios encima de la mesa, siendo erróneos. No voy a entrar en esa provocación; no voy a entrar en esa provocación, porque sería irresponsable. Y entiendo que aquí los grupos que estamos trabajando por conseguir que esto sea una realidad debemos hacerlo de forma responsable, intentando llegar a un acuerdo mayoritario en este Parlamento para que se posibilite el inicio de las negociaciones con el Consejo. Solo de esa manera conseguiremos hacerlo realidad. Los acuerdos siempre significan hacer cesiones. Evidentemente, no es el acuerdo al que los socialistas hubiéramos llegado, pero sí el fruto del trabajo, del diálogo, del entendimiento, de la forma de hacer de la política un ejercicio responsable. Por lo tanto, este planteamiento del Partido Popular Europeo me parece que lo único que hace es ahondar en las diferencias, cuando lo que necesitamos en este momento es ser capaces de trabajar juntos por un mismo objetivo. Estimados compañeros, nos pedimos responsabilidad en la votación de hoy para demostrar que nuestro voto en la Ley del Clima no era solamente una declaración política, sino un compromiso férreo con la ciudadanía. Con este voto elegimos dejar un mejor planeta para las futuras generaciones. Con este voto elegimos que la transición verde no la paguen quienes menos tienen. Con este voto elegimos hacer historia.
Señora presidenta, este Parlamento tiene dentro de sus obligaciones preocuparse y trabajar por garantizar los derechos humanos y los derechos fundamentales en todos los lugares del mundo. Nos da igual el país que sea. Y si este Parlamento tiene que alzar la voz para decirle a la Administración estadounidense que defienda los derechos de sus mujeres, pues lo hacemos, como lo hemos hecho con muchos otros países, garantizando los derechos de las mujeres dentro y fuera de la Unión Europea. Por lo tanto, los derechos de las mujeres son también derechos humanos y este Parlamento tiene que manifestarse al respecto.
Asesinato de la periodista palestina Shireen Abu Akleh e incidentes violentos acaecidos durante su funeral (debate)
Señor presidente, Shireen Abu Akleh, periodista palestino—estadounidense que trabajó para Al-Yazira durante veinticinco años, fue asesinada el pasado 11 de mayo mientras informaba desde Yenín. Se trataba de una de las voces más prominentes en Oriente Medio, que cubrió durante décadas el conflicto árabe—israelí; estaba trabajando con un casco y un chaleco con la palabra en letras bien grandes cuando recibió un disparo letal en la cabeza justo donde no le cubría el casco. En nombre de esta Cámara y del Grupo de Socialistas y Demócratas, quiero transmitir nuestro más sentido pésame a la familia y amigos de la periodista palestina, así como a todos aquellos que la apreciaban y valoraban su trabajo. Echaremos de menos a Shireen y condenamos con todas nuestras fuerzas este cruel asesinato, pero no nos quedemos en la condena o en el llanto: queremos pedir explicaciones y acciones. Por un lado, esta Cámara debe pedir una investigación rápida, internacional e imparcial para esclarecer todas las circunstancias en las que se produjo este atroz acto, y, por otro lado, pedimos también que se investigue con la misma determinación los actos violentos ocurridos en su funeral el pasado fin de semana., porque las imágenes de un ataúd en hombros de amigos y familiares siendo atacado por las fuerzas de seguridad de Israel con porras y golpes nos golpean el corazón y nos indignan: nadie nadie debe sufrir este trato inhumano en el funeral de un familiar o de un amigo, es contrario a la libertad de culto y a la dignidad humana. Esta tragedia es el síntoma de una frustración y una tensión creciente sobre el terreno que se ven alimentadas por la ausencia total de avances en el proceso de paz después de setenta y cuatro años de la creación del Estado de Israel y el inicio de la ocupación de Palestina. La situación de los palestinos y las palestinas en Cisjordania y Jerusalén Oriental se deteriora cada día más, sobre todo por las demoliciones de viviendas, las amenazas de desahucios y la continua construcción de asentamientos. Tampoco podemos dejar de pensar en los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación. En unas semanas voy a encabezar una delegación de alto nivel de nuestro Grupo de Socialistas y Demócratas a Israel y Palestina. Finalizo dejando claro que el mensaje que tenemos que trasladar es nuestra condena más absoluta y que necesitamos avanzar en un auténtico proceso de paz para Israel y Palestina.
Señora presidenta, me van a permitir que utilice un minuto de este Pleno del Parlamento para lanzar un mensaje de miles y millones de voces de europeas para decir a las mujeres de los Estados Unidos que estamos con ellas, que no puede darse un paso atrás. (Aplausos) Ni un paso. (Aplausos) We need to guarantee our rights and we are with all women in the world, with our eyes, our body, our choices.
Consecuencias sociales y económicas para la Unión de la guerra librada por Rusia en Ucrania: refuerzo de la capacidad de actuación de la Unión (debate)
Señora presidenta, hablemos sin eufemismos, señorías: estamos en guerra. La Unión Europea respalda a Ucrania como país agredido con todos los medios a nuestro alcance: sanciones, armas, auxilio a refugiados y diplomacia. Sin el valor del pueblo ucraniano y sin el apoyo de la Unión Europea y nuestros aliados, Ucrania no habría resistido la agresión criminal de Putin ni habría frustrado sus planes de conquista rápida. Ahora se libra una batalla decisiva en el Dombás y es preciso avanzar. El paso siguiente debe ser el corte del gas y del petróleo, como hoy nos ha anunciado la presidenta de la Comisión, en la línea de lo que ya este Parlamento había planteado, y, por lo tanto, debemos congratularnos a este respecto. En paralelo, debemos trabajar hacia una estrategia de desconexión que incluya la construcción de plantas regasificadoras e interconexiones internas, una negociación conjunta con proveedores alternativos y un acelerón urgente de las energías renovables. En este sentido, estoy totalmente en contra de lo que ha planteado la representante del Grupo Popular Europeo: creo que, ahora más que nunca, es necesario avanzar en el impulso de las políticas de lucha contra el cambio climático, porque son las que han puesto en evidencia las propias deficiencias que tenemos como Unión Europea. Hundir a Putin no significa abandonar a su suerte a aquellos países más afectados por su alta dependencia del gas y del petróleo ruso (somos conscientes de que hay países mucho más afectados por estas decisiones). Hundir a Putin significa resistir, fortalecer nuestra determinación y reaccionar colectivamente ante un momento crucial de la historia de Europa, sin ignorar los efectos asimétricos de esta crisis, intentando entender que es necesario, por lo tanto, aplicar el principio de solidaridad a todas las medidas que tomemos. Hundir a Putin significa también poner fin a una Unión Europea de ciudadanos de primera y de segunda, incorporando a Rumanía y Bulgaria al espacio Schengen y protegiendo nuestros valores. He tenido la oportunidad de ver en persona lo que está haciendo un país como Rumanía, poniendo en práctica el principio fundamental de la Unión Europea, la solidaridad, en la gestión de las fronteras y el apoyo a los refugiados. No es posible que, por un lado, les estemos dando las gracias por esa gestión y, por el otro, no seamos capaces de entender que tienen el mismo derecho que el resto de países, cuando cumplen todos los criterios, a formar parte del espacio Schengen. Esta es otra reflexión que deberíamos plantear y supone, sobre todo, un toque de atención al Consejo. Nuestra ciudadanía es consciente del drama que vive y ahora es la Comisión Europea quien debe estar a la altura del mismo ante el reto financiero que suponen todas estas medidas. Hoy necesitamos un gran plan económico urgente que frene el aumento de la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la pérdida de poder adquisitivo como consecuencia de la rampante inflación provocada por el encarecimiento de los carburantes y de los alimentos. Resulta intolerable que, mientras las grandes multinacionales energéticas obtienen ingresos extraordinarios por los beneficios caídos del cielo, sean los más vulnerables los que paguen las consecuencias de esta guerra. Ese dinero que está en los bolsillos de algunos es a costa del sufrimiento de familias que hoy no pueden pagar la factura de la luz y se las ven y se las desean para llegar a fin de mes pudiendo pagar todas las facturas. Por lo tanto, debemos actuar en ese sentido. En lugar de repetir los errores del pasado y recortar en medio de una crisis debemos prorrogar la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para invertir en nuevas tecnologías, justicia social, una defensa más sólida y un futuro libre de carbono. Si la Unión Europea quiere mantener un liderazgo internacional frente a un creciente bloque de autocracias tendremos que intensificar el apoyo a las poblaciones más vulnerables que están sufriendo las consecuencias de la barbarie de Putin, tanto en África como en nuestro vecindario más próximo. El futuro de Moldavia como Estado independiente y su deseo de formar parte del mundo libre debe contar con nuestro compromiso financiero y militar, no solo con buenas palabras. Una vez más, en nuestra historia nos encontramos ante el imperativo histórico de restaurar la paz en Europa y de construirla más allá de los confines de nuestra Unión. Pero no podemos aceptar una paz sin justicia, porque siempre son los humillados y ofendidos, como nos recordaba Dostoyevski, quienes merecen un alivio a su sufrimiento, quienes merecen justicia. La única forma de alcanzar una paz digna es la derrota de Putin y la victoria de la libertad y de la democracia en Ucrania, lo que requiere nuestra unidad y nuestro sacrificio. Resistimos en 2012 para proteger el euro, resistimos en 2020 para frenar la pandemia y resistiremos en 2022 para preservar la paz y la democracia.
Seguimiento de la Conferencia sobre el Futuro de Europa (debate)
Señora presidenta, casi hace un año, bajo el liderazgo de la Presidencia portuguesa y de nuestro primer ministro, Antonio Costa, nos comprometimos con este proyecto único llamado Conferencia sobre el Futuro de Europa. He tenido el honor de presidir el Grupo de Trabajo sobre una economía más fuerte, justicia social y empleo, y sus conclusiones, con las recomendaciones de la ciudadanía en el centro, son muy claras. La ciudadanía quiere un cambio hacia una Unión Europea más inclusiva, más resiliente, más sostenible, donde la transición digital y verde sea posibles, pero que se haga con una dimensión social. En el marco de un renovado contrato social, las propuestas se centran en reformar la Unión Europea para mejorar el bienestar de la gente y el progreso humano, sin agotar los recursos ni destruir nuestro planeta. Señorías, es el momento de reforzar esta Unión y de convertir las propuestas en realidades. Es el momento de establecer una verdadera Europa social. La ciudadanía demanda unos derechos más fuertes para la infancia y la juventud, salarios dignos, ingresos mínimos, un diálogo social y una negociación colectiva reforzada, viviendas accesibles, centros de día e igualdad de género. Las compañías jamás deberían haber sido permitidas a explotar la libertad económica socavando la protección social. Y es por eso que el pilar europeo de derechos sociales debe ser jurídicamente vinculante y ser integrado en los Tratados conjuntamente con el Protocolo sobre el progreso social. Es el momento de ver los rostros de las personas tras las cifras. Necesitamos reformar nuestras normas fiscales teniendo en cuenta el impacto de la COVID y las transiciones ecológica y digital. También necesitamos asegurar los recursos necesarios suficientes para hacerlo. El Next Generation EU ha sido un paso importante, pero es el momento también de avanzar en otros sentidos. Por último, debemos acabar con la tiranía de la unanimidad en el Consejo. Esto debilita nuestra capacidad de respuesta rápida a nivel global. Perjudica a nuestros principios básicos democráticos y el Estado de derecho, así como nuestra lucha contra la evasión fiscal. La Conferencia sobre el Futuro de Europa ha sido un hito. Hemos conseguido involucrar a la ciudadanía para que exprese su opinión sobre el futuro. No dejemos que las discusiones ahora queden en lo puramente institucional, porque eso poco dice a la ciudadanía. Déjenme ser clara. Los cambios en los Tratados o en una Convención no pueden considerarse como un fin en sí mismo, sino que son las herramientas importantes y necesarias para mejorar la vida de las personas. No les defraudemos. Trabajemos conjuntamente para mostrarles que este proceso ha merecido la pena.