Crisis del Estado de Derecho en Polonia y primacía del Derecho de la Unión (continuación del debate)
Señor presidente, en primer lugar, creo que aquí muchos tendrían que aprender lecciones. La primera, de parlamentarismo. Que los diputados de la extrema derecha aplaudan al señor Morawiecki es normal, pero que el primer ministro se traiga una claque de funcionarios para aplaudirle en una intervención en el Pleno me parece poco respeto a esta Cámara. En cualquier caso, voy al contenido. Voy al contenido. Europa es rica. Y Europa es rica porque es diversa, porque somos diferentes, porque tenemos diferentes ideologías, porque tenemos diferentes creencias, porque tenemos diferentes culturas, y eso es lo que nos hace ricos. Nos hace ricos el ser capaces de ponernos de acuerdo entre tanta diferencia, como hoy aquí hemos demostrado. Pero, permítanme una cosa. No es patriota quien pone a su país al borde del abismo, como lo está haciendo este gobierno. Esos no son los patriotas. Patriota es quien defiende a su país para que siga formando parte del proyecto europeo, como hemos escuchado hoy a muchos compañeros y compañeras de distintos grupos políticos en Polonia. Y eso es lo que vamos a hacer. Desde la diferencia seguir entendiéndonos. Es mucho más lo que nos une. Un hilo rojo que nos une a todos. Parece invisible, pero es fuerte. Y es el respeto a los valores fundamentales de la Unión Europea: la solidaridad, la justicia, la tolerancia, el respeto. Eso es lo que nos hace fuertes. Drodzy przyjaciele! Solidarność naszą bronią.
Crisis del Estado de Derecho en Polonia y primacía del Derecho de la Unión (debate)
Señor presidente, señora presidenta Von der Leyen, primer ministro Morawiecki, es importante celebrar hoy este debate, y hemos hecho todo un gran ejercicio de parlamentarismo escuchando su intervención, y estoy segura de que usted ahora va a hacer lo mismo escuchando lo que los parlamentarios y parlamentarias de esta Cámara le tenemos que decir. Y permítame que empiece con una afirmación: somos muy conscientes de la importancia de los votos; quienes aquí estamos, estamos por representación de aquellos ciudadanos y ciudadanas que con su voto han confiado en nosotros y en nosotras, pero permítame que le recuerde una cosa que usted como demócrata debe saber, y es que los votos no dan la legitimidad para derribar la democracia. Tenemos que hacer este debate por el bien de la Unión Europea y por el bien de Polonia, porque la sentencia del llamado Tribunal Constitucional ha creado una crisis sin precedentes. Es una situación desafortunada que siento muchísimo: lo siento por los millones de polacos y polacas que quieren estar en la Unión Europea, que se sienten miembros de esta familia, y que ahora no saben qué va a pasar con su futuro. Dice usted que no quiere un Polexit; le aseguro que mi grupo político tampoco, pero comprenderá que esta es una organización seria que se basa en la seguridad jurídica: a diferencia de las dictaduras o las monarquías absolutas, en la Unión Europea quien manda es la ley, que es igual para todos y que garantiza la paz; precisamente porque es justa, porque es previsible y porque se cumple. Usted pide respeto a la diversidad. ¡Faltaría más, esa es la riqueza de nuestra Unión! Pero lo que hace posible que podamos decidir entre todos, que podamos ponernos de acuerdo, son precisamente unas reglas del juego que garantizan la igualdad de todos; por eso, cuando uno amenaza con no respetar las normas, se pone solo ante la puerta de salida: nadie lo está echando, se pone solo. Déjeme que le diga que me parece que estamos errando el foco del debate: cuando usted y el partido PiS presentan una confrontación entre la soberanía de Polonia y la soberanía europea, es que no han entendido qué es la Unión. Hace ya setenta años los fundadores entendieron que, en un mundo interdependiente, la mejor manera de ejercer la soberanía en ciertos ámbitos es compartiéndola porque juntos podemos solucionar mejor los problemas, juntos somos más fuertes. Aquí venimos voluntariamente porque nos fiamos los unos de los otros, porque creemos en un futuro mejor; no nos obliga nadie a estar aquí, nadie nos arrebata nada por formar parte de la Unión Europea, pero para poder compartir esa soberanía hay unos principios básicos que se dan por supuestos: la separación de poderes, la independencia de la judicatura, el respeto a la libertad de prensa… Y me parece que ahí es donde radica el problema, que Gobiernos como el suyo han emprendido un camino de regresión y de autoritarismo. Por eso su problema no es con el ordenamiento jurídico de la Unión Europea, es con los principios de la democracia y del Estado de Derecho, y eso es todavía mucho más preocupante. Le molesta que las instituciones europeas se lo recuerden; lo siento, no podemos callarnos, precisamente por lealtad al proyecto europeo. La Comisión está obligada a actuar, señora Von der Leyen, ya se han acabado los tiempos de espera: la Comisión es la guardiana de los Tratados. Porque, cuando se acepta que uno haga trampa y se pierde la confianza, dejamos de ser socios para convertirnos finalmente en competidores. Y tampoco en este Parlamento por lo tanto podemos callarnos porque esta es la sede de la democracia europea, porque aquí es donde estamos reflejando lo que la ciudadanía polaca también quiere: hemos escuchado lo que están pidiendo en las calles y nos piden que les apoyemos, lo mismo que nos piden los jueces y los fiscales en su país, señor Morawiecki. En toda esta crisis tan triste y tan desafortunada hay algo bueno: más allá de las leyes y más allá de los planes económicos, la Unión es una familia, y eso se está viendo estos días en las calles de Polonia. Polonia es mucho más que el PiS, como Hungría es mucho más que Orbán y Eslovenia es mucho más que Janša; y los ciudadanos y ciudadanas de estos países, que están sufriendo por la deriva autoritaria de sus Gobiernos, confían en la Unión, y vamos a ser su voz y vamos a acompañarlos y no vamos a dejarlos solos, y tampoco vamos a dejar solas a las mujeres polacas, seguiremos trabajando con ellas para garantizar sus derechos y que nadie decida en su nombre. ¡Estamos juntas en esto! Hace unas semanas estuve en Varsovia y sentí el cariño de muchas personas que han puesto su confianza en Europa; no las vamos a defraudar. Yo también soy consciente de lo que esas personas piensan y sabemos que seguiremos dialogando, y le escucharemos siempre, señor Morawiecki, le escucharemos con todo el respeto, pero escuche usted también a la gran mayoría de europeos que quieren trabajar conjuntamente. (Aplausos)
Soluciones europeas al incremento de los precios de la energía para las empresas y los consumidores: papel de la eficiencia energética y las energías renovables y necesidad de hacer frente a la pobreza energética (debate)
Señora presidenta, señorías, este debate sobre la crisis en el precio de la energía es fundamental. Fundamental y urgente, porque la situación ya es insostenible para muchas familias. Y, por eso, no entiendo sinceramente que no hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo en esta Cámara para, además del debate, poder sacar adelante una resolución. En cualquier caso, mi grupo, el Grupo de los Socialistas y Demócratas, tiene una propuesta clara al respecto y vamos a proponer cuestiones concretas y a trabajar codo con codo con la Comisión y con el Consejo para sacarlas adelante. Porque el precio de la energía no es solo un tema nacional, tiene una dimensión claramente europea. Damos la bienvenida, señora comisaria, al paquete de medidas que ha anunciado, que esperamos con mucha curiosidad para poder conocer si realmente son tan exigentes como el momento lo exige. Ha hecho referencia a unas ayudas directas y quizás luego, en su siguiente intervención, podría insistir un poco más en el contenido, porque realmente hay cuestiones que merece la pena poder conocer en profundidad, pero tendremos tiempo para verlo y para ver si la Comisión actúa a la altura de las circunstancias. Necesitamos soluciones a corto plazo porque se acerca el invierno y un cúmulo de circunstancias hace previsible que los precios no bajen por sí solos. Tal y como está el mercado, se producen abusos y un desajuste entre la oferta y la demanda. Pero también necesitamos soluciones a medio plazo que permitan un funcionamiento más eficiente de los mercados energéticos. La experiencia nos dice que cada Estado, por su cuenta, es más débil y que, individualmente, los Gobiernos están a merced de la especulación de los precios, llegando incluso a competir entre nosotros mismos. Precisamente la primera de las comunidades europeas nació para gestionar de manera conjunta el carbón y el acero, dos materias primas fundamentales para el desarrollo económico de la posguerra. Es hora de actuar y para eso proponemos tres medidas. La Comisión Europea debe presentar un plan concreto para que los Estados puedan coordinar y reaccionar en períodos de gran estrés para el mercado energético como primer paso para una verdadera Unión de la Energía. Debemos negociar juntos, como hemos hecho para la compra de vacunas y establecer una plataforma para la distribución de los recursos según las necesidades. Lo que es inaceptable es que sean los más vulnerables quienes paguen el abuso del recibo mientras las grandes compañías energéticas hacen beneficios millonarios. El paquete «Objetivo 55» tiene que ser un instrumento que acelere la descarbonización, pero al mismo tiempo asegure el suministro y la autonomía y nos libere de inaceptables chantajes políticos de algunos países de nuestra vecindad. Es una oportunidad de invertir en tecnologías de eficiencia energética y renovables, de invertir en el futuro, superando un modelo basado en combustibles fósiles caduco, insostenible y responsable de la actual crisis de precios. Si las normas del juego se fijan a nivel europeo, también los remedios deben ser europeos. En segundo lugar, se deben tomar medidas para frenar la especulación en el mercado del carbono. El mercado del carbono de la Unión Europea lleva meses batiendo récords por los movimientos de especulación. Se debe frenar esta especulación y garantizar una transición a un modelo sostenible, porque es un camino sin retorno. No tenemos otra opción, porque no tenemos otro planeta. La estrategia europea para el clima, junto con el plan de recuperación, hacen compatible el crecimiento económico y la sostenibilidad. El problema es la especulación y quienes quieren sacar ventaja a costa de los más vulnerables. Y, en tercer lugar, es preciso revisar las normas de funcionamiento de los mercados eléctricos para facilitar que se incorporen en el mix energías más baratas como las renovables, al tiempo que se frena la volatilidad de precios. Hace años que los Socialistas y Demócratas venimos trabajando para erradicar la pobreza energética en Europa. Cada año vemos a familias que tienen que elegir entre comer o calentarse y eso es totalmente inaceptable. Ya está bien. Es responsabilidad de las instituciones asegurar un bienestar mínimo a todos los europeos y europeas. Desgraciadamente, hoy nos vemos obligados a hablar de ello porque la crisis en el precio de la energía y la pobreza energética ocupa una gran preocupación en gran parte de la ciudadanía europea. Todos los ojos están puestos en Bruselas porque la ciudadanía espera una respuesta europea. Es nuestra obligación actuar. (Aplausos)
Señor presidente, es difícil, en un minuto, hacer una valoración de todo este debate, así que me van a permitir que me centre en una cuestión. He escuchado a la extrema derecha en esta Cámara responsabilizar a la política climática de la Unión Europea de la subida de los precios de la electricidad. Tengo que decirles una cosa: no se equivoquen. No se puede estar más equivocado. No es ese el problema. El problema de la subida de los precios de la electricidad es que hay quienes triplican sus beneficios a costa del bolsillo de los ciudadanos y de los usuarios y, por lo tanto, lo que hay que hacer es ser firmes en la defensa de la lucha contra el cambio climático con las políticas que tenemos que poner en marcha, pero también buscar medidas para equilibrar los beneficios de las empresas con el coste real de la electricidad en el mercado. Señora Von der Leyen, como conclusión, creo que nos hemos enfrentado a esta crisis de la COVID con valentía. Y la valentía es necesaria, pero no solo en momentos de crisis. La valentía es necesaria para construir una Europa que realmente esté del lado de la ciudadanía. Si considera que necesitamos seguir apostando, tiene al Grupo de Socialistas y Demócratas en ese camino.
Señora presidenta, señora presidenta Von der Leyen, señorías, hace un año manteníamos este debate en unas circunstancias excepcionales. Nos planteábamos importantes retos: frenar la expansión de la pandemia, garantizar la vacunación en Europa, unas inversiones históricas para mitigar los efectos económicos de la crisis, acompañadas de medidas sociales que no dejaran a nadie atrás, y, al mismo tiempo, fortalecer nuestras democracias ante ataques que debilitan el Estado de Derecho. Echando la vista atrás, podemos hacer un balance positivo: el 70 % de la población europea está vacunada, el certificado digital ha permitido recuperar una de las libertades fundamentales de nuestra Unión —la libertad de movimiento —, hemos aprobado el Next Generation EU y el dinero está comenzando a llegar a las personas, a las familias y a las empresas. Desde la familia socialdemócrata, no hemos dejado de insistir en que estas inversiones deben hacerse pensando en el futuro. Deben ser el inicio de una transición hacia un modelo económico y social más sostenible, un verdadero Pacto por la Sostenibilidad. La Ley del Clima es un hito importante para conseguir la neutralidad climática antes del 2050, y este Parlamento consiguió elevar la reducción de gases de efecto invernadero por encima del 55 % antes del 2030. Pero no podemos caer en la complacencia. Hemos hecho mucho, sí, pero estamos solo a medio camino. Es preciso reforzar uno de los aspectos más importantes de la Unión Europea: la Unión de la Salud. Presidenta Von der Leyen, cuando presentó a esta Cámara las orientaciones políticas de su mandato, prometió hacer una transición hacia una economía social de mercado verde. Pero déjeme que le diga que estos tres elementos no están ni mucho menos equilibrados todavía. Sin duda es en el área de la sostenibilidad medioambiental donde más ha avanzado la agenda de la Comisión Europea, con toda una batería de leyes, con el paquete de medidas «Objetivo 55». Es un trabajo de equipo liderado por el vicepresidente Timmermans y una muestra de que la colegialidad funciona cuando se suman todas las ideas y las energías de todo el Colegio. Entre ellas, los socialistas echamos de menos una ley para proteger la biodiversidad. Los incendios e inundaciones de este verano son un claro ejemplo de esa necesidad y usted ha hecho referencia a ello. Pero lo que más me preocupa es que se produzca un desequilibrio entre los tres pilares de este nuevo modelo económico y social que queremos construir, un modelo resiliente que garantice el bienestar de las personas. Para evitar una fractura social a medida que avanzamos en las políticas medioambientales, es imprescindible reforzar el Fondo Social para el Clima. Y cuando digo reforzar el Fondo Social para el Clima, digo dotarlo de más medios económicos y de unos criterios claros en su distribución. En su informe de prospectiva de hace un año, la Comisión decía que una Europa resiliente saldrá antes y saldrá más fuerte ante cualquier crisis para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Porque no olvidemos que este es el objetivo último de cualquier política, de cualquier estrategia: el bienestar de las personas. A eso es a lo que debemos dedicar nuestro tiempo, nuestro esfuerzo. Creo que aún no hemos hecho lo suficiente, porque la pandemia ha exacerbado las dificultades y las desigualdades de un modelo económico injusto. Los grupos más vulnerables son quienes más han sufrido y quienes siguen sufriendo: ancianos, niños, personal sanitario y de los cuidados, las personas con menos recursos y menos formación, los inmigrantes, que, además, no olvidemos, corren el riesgo de ser chivos expiatorios de mensajes populistas y xenófobos. Se necesitan más reformas para reducir el nivel de incertidumbre. Pero esta economía centrada en las personas requiere también reformas en la gobernanza, con indicadores que tengan en cuenta el desarrollo humano, y requiere un verdadero pilar social. La Cumbre de Oporto fue un primer paso, pero necesitamos objetivos claros para continuar en su implementación. Le reitero, además, una cuestión fundamental: la dimensión de género. Ha hecho muchos anuncios, señora Von der Leyen, esta mañana. Permítame decirle que, para mi Grupo, el anuncio del compromiso de la Comisión de presentar una ley contra la violencia de género en Europa es, sin duda, una gran noticia, excelente. Llevamos años pidiendo esta ley europea que luche contra la mayor lacra que existe en estos momentos, porque en el mundo, en Europa, hay mujeres que pierden la vida, que son asesinadas por el mero hecho de ser mujeres, y no podemos permanecer impasibles ante esta realidad. Y permítanme decirles que todavía no entiendo cómo puede haber en esta Cámara grupos que no estén dispuestos a incorporar la violencia de género en el ordenamiento jurídico europeo. Vamos a trabajar para que esto sea así. También es un deber moral —hablando de deberes morales— la política migratoria y de asilo, porque es fundamental, porque estamos viendo lo que ocurre en Afganistán, y también la necesidad de que Europa hable con una sola voz en política exterior. Seamos valientes, es hora de superar la unanimidad para decidir sobre política exterior. Y el Estado de Derecho es fundamental. La Unión Europea son valores, es defensa del Estado de Derecho, y hay que ser firmes. La Comisión ha dado pasos, pero tiene que ser todavía más valiente. El Grupo de socialistas y demócratas va a estar en ello. Para terminar, reflexionando sobre las grandes convulsiones con las que comenzamos el siglo XXI, decía Jorge Sampaio, un gran europeo y un gran socialista, que no sabía cómo sería el mundo dentro de unos años, que solo esperaba echar la vista atrás y ver que hemos conseguido preservar los valores de la democracia, los derechos fundamentales, la libertad y la tolerancia. Él ya no está con nosotros, pero su lucha por esos valores es también la nuestra, por la Europa de hoy y para las generaciones futuras. (Aplausos)
Señora presidenta, «me rompe el corazón ver cómo los talibanes han destruido nuestro país en un día». Estas palabras son de Nilofar Bayat, deportista paralímpica afgana que fue evacuada desde Afganistán a España el pasado mes de agosto, pero son también las palabras de miles de mujeres y niñas afganas que no recuerdan lo que es vivir sometidas. La primera lección que debe extraerse es aceptar que no se puede transformar un país sin contar con el firme apoyo de la población local. La intervención militar —reconozcámoslo— ha sido un fracaso, pero todavía hay tiempo para la respuesta humanitaria y para que no sea un fracaso. No es momento de buscar culpables ahora entre aliados, sino de trabajar juntos por la estabilidad del país y de la región y por la protección de los derechos de la población afgana. La puesta en marcha de un centro de acogida en Madrid, por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, para los colaboradores afganos de la Unión Europea y sus familias es un encomiable gesto de solidaridad. Ahora corresponde reforzar un corredor humanitario, coordinado por el Servicio Europeo de Acción Exterior, para repatriar a los miles de personas que han quedado atrás, y que todos los gobiernos puedan conceder visados humanitarios y den refugio a las personas que huyen del terror talibán. No podemos proclamar al aire el respeto a los derechos humanos mientras millones de personas se hunden en la desesperanza ante nuestros ojos. Abandonemos ya el doble lenguaje, convirtamos las palabras en hechos y alcancemos un acuerdo sobre migraciones en la Unión Europea, un pacto dotado con medios materiales suficientes y basado en los principios de solidaridad y humanidad. Nunca olvidemos que los europeos y europeas somos hijos y nietos de refugiados que también huyeron de la persecución en busca de un futuro mejor. El esfuerzo realizado en Afganistán durante los veinte años pasados no puede convertirse en un recuerdo nostálgico. Además de la construcción de escuelas y hospitales, florecieron también la libertad y la igualdad, en particular para una nueva generación de afganas. Los talibanes no han cambiado: siguen considerando a las mujeres seres inferiores y siguen considerando que tienen menos derechos que los hombres. Mujeres del mundo: unámonos para ayudar con toda nuestra fuerza a las mujeres y a las niñas afganas; las valientes protestas en las calles demuestran que están llenas de energía, de esperanza y de sueños. Los talibanes podrán conquistar los territorios, pero nunca van a conquistar los corazones y las mentes. Pido el apoyo de esta Cámara para que las mujeres afganas sean galardonadas con el Premio Sájarov 2021. El regreso de los talibanes también marca el inicio de una nueva realidad geoestratégica en la que la Unión Europea tiene que empezar a valerse por sí misma. El tiempo de discusiones bizantinas sobre si necesitamos una autonomía estratégica debe llegar a su fin. Desarrollemos una verdadera política exterior y de seguridad común que nos permita dotarnos, cuanto antes, de los instrumentos necesarios para garantizar la soberanía de la Unión. La creación de una fuerza operativa internacional que sortee la trampa de la unanimidad evitaría que nadie vuelva a dar lecciones a la Unión Europea. La caída de Kabul ha sido una dura derrota para quienes creemos en el progreso de la humanidad. En un mundo que todavía se debate entre la civilización y la barbarie, es el momento de demostrar que nuestro sueño europeo no solo ha hecho realidad el mayor período de paz y de prosperidad en nuestro continente, sino que, también, debe ser un gran legado para dar respuesta humana a los desafíos globales de hoy y del mañana.
Violación del Derecho de la Unión y de los derechos de los ciudadanos LGBTIQ en Hungría como consecuencia de las modificaciones legales aprobadas por el Parlamento húngaro - Resultado de las audiencias del 22 de junio, celebradas de conformidad con el artículo 7, apartado 1, del TUE, sobre Polonia y Hungría (debate)
Señor presidente, el viernes pasado, en España, Samuel fue asesinado con 24 años; le dieron una paliza mortal mientras le gritaban «maricón». Esta última víctima es la horrible constatación de hacia dónde nos lleva el discurso del odio y anti-LGBTI; discursos y políticas discriminatorias impulsadas en toda Europa por movimientos de extrema derecha y sus Gobiernos cómplices, en una cruzada homofóbica y contra los derechos humanos. Porque sí, los derechos LGBTI son derechos humanos. Y, en la Unión Europea, actuar contra ellos es ilegal. Por eso, la nueva ley en Hungría debe ser derogada por atentar contra los derechos humanos y por ser una indecencia y una vergüenza. Porque estas leyes retrógradas son germen de odio y de violencia, para discriminar según a quien ames, para insultar en una marcha del Orgullo en Zagreb, como ocurrió el sábado, o para matar a un chico de 24 años. Déjenme ser clara: en la Unión Europea cualquier persona debe tener los mismos derechos y oportunidades ame a quien ame. El Consejo reaccionó contra el Gobierno húngaro, pero hay que concretar acciones, desde el uso del mecanismo de condicionalidad a sanciones vía el artículo 7, y desbloqueando de una vez por todas la Directiva antidiscriminación. Esta Cámara no puede aceptar el blanqueamiento de los discursos anti-LGBTI que se lanzan desde las tribunas que incitan al odio, como tampoco lo hicieron ayuntamientos, estadios y lugares públicos que se iluminaron con el arcoíris, frente a la sombría y oscura política del Gobierno húngaro; incluso el de Budapest. Porque seamos claros: Hungría no es Orbán. Para acabar, permítanme mandar un mensaje a todas aquellas personas LGBTI que quizá nos estén escuchando, que tienen miedo a decir a quién aman, que sufren porque se sienten solas y amenazadas: estamos a vuestro lado, os queremos y os defendemos. No dudéis jamás de vuestros sueños ni de vuestros derechos. Quienes no tienen cabida son los Gobiernos que odian y discriminan, no vosotros y vosotras, porque hacéis una Unión orgullosa de sí misma, una Unión orgullosa de vuestra libertad y de vuestro amor.
Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo de los días 24 y 25 de junio de 2021 (debate)
Señor presidente, la ley discriminatoria de la comunidad LGTBI aprobada por el Parlamento húngaro requiere una reacción de firmeza. Y me alegro de haber escuchado hoy al señor Michel y a la señora Von der Leyen una clara posición de defensa del Estado de Derecho. Sabemos que el señor Orbán no está solo, como demuestran las infames «zonas libres de ideología LGTBI» de Polonia o la lamentable sintonía con esa deriva ideológica del Gobierno de Eslovenia. ¡Ya está bien! Formamos parte de una comunidad de valores y principios fundamentales. Es necesario tener en cuenta que la solución no pasa por señalar la puerta de salida a Hungría —también hemos de decirlo—. Hungría no es su Gobierno. No lo olvidemos. Tenemos otros instrumentos: aceleremos de una vez el procedimiento del artículo 7 y avancemos en la suspensión de los fondos por deficiencias en el Estado de Derecho. También debemos ser capaces de mejorar nuestra capacidad de reacción en un vecindario cada vez más turbulento. El último acto de piratería de Estado de Bielorrusia, los atropellos de Rusia con anexiones ilegales de territorios, envenenamientos, ciberataques y propaganda, la actitud desafiante de Turquía en las aguas del Mediterráneo y el uso de personas en la orilla sur para echar un pulso a las fronteras de la Unión requieren respuestas rápidas y precisas, y para ello necesitamos explorar a fondo las posibilidades de actuar sin unanimidad con el margen que ofrece el Tratado. La Unión Europea no es solo un gigante económico, sino que ya ha demostrado su capacidad de ejercer la geopolítica cuando las circunstancias lo requieren. Las sanciones contra Rusia tras la anexión ilegal de Crimea en 2014 han asestado un significativo golpe a Moscú, lo que ha sido posible gracias a un ejemplo notable de unidad. Precisamente, la relación con Rusia ha evidenciado otra línea divisoria entre los Estados miembros. Si bien está justificado el recelo de algunos socios ante Rusia, se equivocan en rechazar un diálogo de alto nivel con las autoridades rusas. El diálogo en sí no es una concesión. Una potencia global como la Unión Europea tiene que hablar con todos los actores, incluso con aquellos con los que tiene profundos desacuerdos. Con vecinos como Putin, Lukashenko o Erdoğan necesitamos una estrategia que combine la máxima firmeza en respuesta a sus abusos con el diálogo para defender nuestros intereses ante desafíos comunes. Realmente la pandemia continúa transformando el equilibrio de poder a nivel global. La enorme brecha entre los países con menos recursos y las economías más avanzadas tiene repercusiones en todo el mundo: económicamente y socialmente, con el aumento de las desigualdades, y en el ámbito sanitario, con el riesgo de las nuevas variantes del virus. La Unión Europea debe liderar tanto la vacunación global como la movilización de financiación pública para garantizar el acceso a la liquidez internacional de las economías en desarrollo. Porque una recuperación económica global rápida no solo redundará en el bienestar de la ciudadanía europea, sino también en la influencia de Europa en el mundo de mañana.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia eslovena (debate)
Señor presidente, señorías, créanme si les digo que deseo todos los éxitos a la Presidencia eslovena, porque su éxito será el éxito de toda la Unión Europea. No me cabe duda de que Eslovenia tiene la capacidad y la experiencia para hacer un gran trabajo, siempre que usted, señor Janša, opte por la colaboración con este Parlamento, con la Comisión y con los principios fundamentales de la Unión. Este Parlamento lo eligen directamente los ciudadanos y ciudadanas. Aquí ve usted representantes de muy diversas ideas políticas, y solo podemos servir a la ciudadanía si entre todos hacemos un esfuerzo por respetarnos y escucharnos. Solo llegando a acuerdos, sin renunciar nunca a los valores fundamentales de la Unión, podemos sacar adelante las leyes o políticas necesarias, como el Plan de Recuperación, la reforma de la política agrícola común o la adquisición de vacunas. El Estado de Derecho es un elemento fundamental en esa cooperación. Y déjeme decirle que no es una buena señal lo ocurrido la pasada semana en una reunión que ustedes mantuvieron con la Comisión Europea para hablar del Estado de Derecho, reunión que se utilizó para atacar a la oposición de su país. Usted sabe que el respeto es fundamental en nuestra tarea: respeto a la diferencia de opinión, para poder avanzar unidos en la diversidad —solo así se construye Europa—; y respeto por la verdad, protegiendo la libertad de prensa como un pilar indispensable para la democracia. La presidencia semestral de la Unión coincide con el 30 aniversario de la independencia de Eslovenia, que ha sido un modelo de transición en un país con grandes capacidades y aportaciones al proyecto común. Con más razón este Parlamento tiene la responsabilidad de velar por que no se pierda ese legado. No solo seremos vigilantes con el Estado de Derecho, la independencia judicial y la libertad de prensa. También tenemos la obligación de velar por el buen uso de los fondos europeos y, por eso, usted debería salir de aquí hoy con el compromiso de nombrar ya a un delegado o una delegada para la Fiscalía Europea. Usted ha advertido de los problemas en los retrasos de la justicia, pues en sus manos está poder resolver esta cuestión. Así que no espere a mañana para anunciar el nombramiento. Hágalo hoy, aquí mismo, y así dará tranquilidad a los eslovenos y a las eslovenas, y también a este hemiciclo. Porque aquí lo que queremos es que nadie se quede atrás, en ningún lugar de Europa. Porque estamos en esto juntos, el lema de la Presidencia lo dice: «Juntos. Resiliente. Europa». Eso es lo que queremos. Coincido con el enunciado de sus prioridades: recuperación y resiliencia, fortalecer el Estado de Derecho y los valores europeos. ¿De verdad se compromete con esto? En ese camino coincidirá con nosotros. Los socialistas europeos compartimos la prioridad de avanzar en la ampliación en los Balcanes Occidentales y esperamos que se puedan dar pasos significativos al respecto. Pero no se olvide de la reforma migratoria, que es urgente y debe ser solidaria, equilibrada y justa. Y otra prioridad es el futuro de Europa: la Conferencia sobre el Futuro de Europa ⸺lo aplaudo⸺. En septiembre por fin se organizarán los primeros paneles de ciudadanos y todas las voces deben ser escuchadas. Por cierto, ha hablado usted de cómo podemos mejorar la voz de Europa en el exterior. Yo se lo digo: acabando con la regla de la unanimidad. Señor Janša, tiene la oportunidad de ejercer un liderazgo de servicio no solo para los dos millones de eslovenos y eslovenas, sino para 500 millones de europeos y de europeas. Es una gran responsabilidad. No la desaproveche, por el bien de su país y, sobre todo, por el bien de la Unión.