20
Oct
2021
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Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 21 y 22 de octubre de 2021 (debate)
Señora presidenta, presidenta Von der Leyen, de la misma manera que la compañera de Lange quiero comenzar, evidentemente, refiriéndome a un debate que ayer celebramos en esta Cámara y que evidencia la preocupación de la gran mayoría de los demócratas europeos con respecto a lo que está ocurriendo en estos momentos con la defensa y la garantía del Estado de Derecho en Europa. Ayer fuimos exigentes con la Comisión para que actúe en esta materia. Hoy lo somos con el Consejo, también, para que incorpore en sus debates la necesidad de avanzar en esta cuestión y de no permitir que siga poniéndose en peligro el futuro del proyecto europeo. Nos enfrentamos cada vez más a una cascada de retos y desafíos en nuestras vidas y no son pocas las razones para que la Unión Europea actúe desde dentro, pero también desde fuera de sus fronteras. El zarpazo de los precios de la electricidad nos empuja a la pobreza energética, desestabiliza gobiernos, frena la recuperación económica, quiebra el apoyo político y social a la transición ecológica y expone nuestra vulnerabilidad en las relaciones con nuestros socios. Presidenta Von der Leyen, hace dos semanas afirmó que la Comisión estaba dispuesta a estudiar formas para desacoplar el precio del gas de la energía. La semana pasada la Comisión presentó un paquete de medidas que, es verdad, pueden ser un primer paso, pero son todavía totalmente insuficientes. El invierno se acerca y no podemos aceptar que millones de ciudadanos y ciudadanas de la Unión Europea estén condenados a elegir cada día entre comer o calentarse. No puede ocurrir eso en la Unión Europea. Es la hora de abordar la excepcionalidad de la situación con medidas excepcionales. Necesitamos una batería de herramientas para actuar en distintos frentes, desde la reforma de las reglas del mercado mayorista de la electricidad hasta la lucha contra la especulación de mercados de derechos de emisiones de CO2, pasando por la puesta en marcha de una plataforma europea centralizada de compra de gas natural que facilite la creación de las reservas estratégicas. Y también debemos mejorar nuestra seguridad energética con la diversificación de fuentes de energía, proveedores y rutas, así como a través del apoyo a terceros países para que aceleren sus propias transiciones energéticas. El éxito o el fracaso de la vacunación global también decidirá el lugar que la Unión Europea ocupa en el mundo. La vacunación mundial se ha acelerado, pero la brecha Norte—Sur sigue siendo muy amplia. Mientras que la Unión Europea ha conseguido vacunar a más del 70 % de su población, menos del 3 % de la población de los países más pobres está protegida frente a la enfermedad. De los 2000 millones de dosis a países de rentas bajas que COVAX tenía previsto distribuir hasta finales de este año, solo se han distribuido 300. Si algo nos ha enseñado la pandemia es que los desafíos globales deben abordarse desde una mirada global. Para superar esta pandemia y la amenaza de la enfermedad, esta debe ser eliminada en todos los rincones del planeta. Convertir la vacuna en un indicador más de la desigualdad es, además de inmoral, la confirmación de que no hemos entendido nada. Cuanto más se permita que se propague el virus, más probabilidades hay de que mute en nuevas variantes resistentes a las vacunas. Ahora que hemos avanzado con éxito en la vacunación, tenemos este reto tan importante. Y el próximo Consejo Europeo tampoco puede olvidar uno de los talones de Aquiles de Europa: la migración. No habrá solución al drama humanitario que viven nuestras fronteras hasta que no se logre un acuerdo migratorio basado en los principios de responsabilidad, solidaridad y humanidad. Tal y como nuestro Grupo ha recordado hoy a la Comisión Europea por carta, la intención de varios Estados miembros de levantar muros y de permitir devoluciones en caliente viola los derechos más fundamentales de los seres humanos. El proyecto europeo no nació para construir muros sino para derribarlos. Decía Willy Brandt que las barreras mentales perviven por más tiempo que las de hormigón. Frente al populismo nacionalista y las proclamas eurofóbicas debemos usar los instrumentos legales a nuestra disposición, aplicando el mecanismo de condicionalidad, recurriendo los atropellos jurídicos y defendiendo la independencia judicial. Ante esta situación de urgencia por los precios de la energía golpeando a los más vulnerables, con la desigualdad en la distribución de las vacunas en el mundo y con la pérdida de vidas humanas en nuestras fronteras, no podemos limitarnos una y otra vez a no llegar a la nada. Necesitamos que los compromisos se conviertan en resultados, y para lograrlo no olviden escuchar también la voz de este Parlamento. (Aplausos)