Reglamento sobre la deforestación: disposiciones relativas a la fecha de aplicación (votación)
Señora presidenta, este es un voto sensible y todos los compañeros y las compañeras tienen derecho a que quede registrado su sentido de voto. Si hay máquinas que no han funcionado, hay que volver a empezar con la votación.
Inundaciones devastadoras en España: necesidad urgente de apoyar a las víctimas, mejorar la preparación y combatir la crisis climática (debate)
Señora presidenta, la DANA es uno de los peores desastres naturales de la historia de España. Al menos 223 vidas perdidas, decenas de desaparecidos, pueblos enteros devastados por el agua y miles de millones de euros en daños materiales. Paiporta, Aldaia, Alfafar, Benetússer, Massanassa, Catarroja, Chiva, Utiel o Letur son lugares que nos recuerdan, de forma dolorosa, el terrible impacto del cambio climático. Ante una catástrofe de estas dimensiones, la sociedad valenciana tiene el apoyo y el compromiso de la Unión Europea con la movilización de la Reserva para Ayudas de Emergencia, el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea y el Mecanismo de Protección Civil de la Unión. El Gobierno de España ha puesto en marcha la mayor movilización de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en tiempos de paz. Ha aprobado dos paquetes de ayuda por valor de 14 300 millones de euros: el mayor programa puesto en marcha en España tras una catástrofe natural. Señorías, en medio del horror, también hemos sido testigos de la solidaridad de miles de voluntarios cargando, barriendo y achicando agua: una marea humana que refleja el compromiso cívico de la sociedad valenciana y española. Y ante un escenario de muerte, sufrimiento y destrucción, ¿cuál ha sido la respuesta del Partido Popular y de sus socios de la extrema derecha? Desinformación, odio, insultos a la ciencia y desprecio a los servicios públicos. La dignidad que les debemos a las víctimas requiere transparencia y ausencia de mentiras. El marco competencial en España es claro: el Estado aporta la información meteorológica e hidrológica y genera avisos, y son las autoridades competentes en materia de protección civil y emergencias —en este caso, la Generalitat Valenciana— las responsables de emitir las alertas a la población y adoptar medidas de protección. Señorías del Partido Popular, el 29 de octubre el presidente Mazón pasó horas comiendo en un restaurante después de ignorar la alerta roja por la DANA que la Agencia Estatal de Meteorología había emitido desde las siete y media de la mañana, DANA que había sido ya anunciada. El día de la tragedia también ignoró los avisos de la Confederación Hidrográfica del Júcar sobre precipitaciones. Su consejera de Justicia e Interior rechazó, hasta en tres ocasiones, la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias ofrecida por la delegada del Gobierno, y esperaron hasta las ocho de la tarde —es decir, doce horas después de que se emitiera la alerta roja— para mandar un mensaje a través de los móviles. Pero doce horas después era demasiado tarde para mucha gente. Con la misma información de la que disponía el presidente Mazón, otras instituciones sí tomaron medidas a tiempo: la Universidad de Valencia, la Diputación Provincial de Valencia, varios municipios cancelaron actividades y enviaron a su personal a casa. Pero la Generalitat Valenciana ignoró las alertas. Ante cada catástrofe solo son capaces de demostrar que siempre siguen el mismo protocolo: ocultan la verdad, atacan a los expertos, niegan sus errores y politizan la tragedia. Y ayer mismo, en esta Cámara, tuvieron la desfachatez de acusar a Teresa Ribera de ser la responsable de la DANA con el único objetivo cobarde de ocultar sus propios errores, sí, de ocultar sus propios errores. Teresa Ribera representa todo lo que ustedes repudian para hacer frente a una catástrofe natural: respeto a la ciencia, compromiso en la lucha contra el cambio climático y defensa de los recursos públicos. Señorías, no podemos resignarnos a sentir dolor, tragedia tras tragedia. Es inaplazable avanzar, adaptar nuestras leyes. El cambio climático mata y, frente a los desastres naturales, solo hay una solución: prevención. Hagámoslo no solo por las generaciones futuras, sino también por las víctimas presentes.
Gestión de la migración de manera eficaz e integral a través de un mayor número de retornos (debate)
Señora presidenta, tras diez años de desacuerdos, bloqueos y obstáculos, logramos alcanzar un acuerdo para dar solución al fenómeno migratorio. Diez años después, la familia socialista no permitirá que la carta de la pasada semana de la señora Von der Leyen entierre el pacto migratorio, un acuerdo que debemos aplicar en 2025. La única carta que estamos obligados a cumplir es la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, una Carta que garantiza el derecho de asilo y prohíbe las expulsiones colectivas. Unas deportaciones indiscriminadas que no son solo una cuestión de política migratoria: representan la más indigna abdicación de los valores del proyecto europeo. Ahora que la justicia italiana ha sentenciado que el acuerdo del Gobierno de Meloni con Albania es ilegal, la señora Von der Leyen debe abandonar su propuesta inhumana e ilegal para crear centros de deportación en terceros países. Porque es inaceptable arrodillarse ante la extrema derecha para bendecir un modelo migratorio que viola los derechos humanos. Señorías, sabemos que la desinformación, los prejuicios y el odio al diferente son la única razón de ser de la extrema derecha. Lo que no es menos tolerable es la bochornosa actitud de una derecha que rechaza un diagnóstico de la inmigración basado en datos reales. Y yo voy a hablar de esos datos reales. La mayoría de las proyecciones de la población de la Unión Europea alertan de que en 2025 alcanzaremos el pico de población y de que, de aquí a las próximas décadas, las personas jubiladas aumentarán en un 35 % en la población europea, que perderá treinta millones de personas en edad de trabajar. Y ante el drama demográfico que se avecina, el Partido Popular Europeo y la extrema derecha nos dicen que los inmigrantes vienen a Europa a recibir subsidios, aunque la realidad sea que los inmigrantes usan los servicios públicos y las prestaciones sociales menos que los nacidos en la Unión. Nos dicen que los migrantes vienen a quitarnos el trabajo, aunque la realidad sea que sectores como la agricultura, la construcción o la hostelería, con un porcentaje de migrantes entre el 25 y el 50 %, se hundirían sin su mano de obra. Y también nos dicen que los migrantes ponen en peligro a nuestros seres queridos, aunque la mitad de las personas que cuidan a nuestros hijos, a nuestros padres y a nuestros abuelos son personas extranjeras. Señorías del Partido Popular Europeo y de los falsos patriotas, ustedes saben que las entradas irregulares en la Unión Europea han caído un 42 % en el último año. Utilizan el dolor de seres humanos que huyen de la muerte y la miseria para generar miedo y alcanzar el poder. Frente a la crueldad de las medidas que ustedes esconden bajo el eufemismo de «innovadoras», la única solución posible es una política migratoria humanista, ordenada y segura. Una política migratoria que amplíe los acuerdos de migración circular con terceros países para facilitar las contrataciones en origen. Una política migratoria que impulse el desarrollo económico y la estabilidad política de los países de origen y que ayude con ayudas al desarrollo para combatir la inseguridad alimentaria y, al mismo tiempo, una política migratoria implacable en la lucha contra las mafias que trafican con seres humanos. Señorías, las migraciones siempre han sido uno de los mayores motores del desarrollo de las naciones. Son el odio y la xenofobia los que destruyen las naciones. Acoger a quienes vienen de fuera buscando una vida mejor no solo es un deber al que nos obliga la historia de Europa, no solamente es defender los derechos y las libertades del mayor espacio democrático del mundo, es también un camino sin vuelta atrás para garantizar el mejor Estado del bienestar en el que vivimos.
Garantía de una vivienda sostenible, decente y asequible en Europa: impulso de las inversiones, la propiedad privada y los programas de vivienda pública (debate)
Señor presidente, querido vicepresidente, queridos compañeros, nuestra Unión sufre un drama que golpea desde hace mucho tiempo ya a millones de jóvenes y familias: el drama de la vivienda. Es un drama que ahoga a las clases medias, que golpea a las familias con menos recursos, que impide la emancipación de los jóvenes y que dispara el número de personas sin hogar. Eurostat pone cara a esta dura realidad: en lo que va de década, los precios de la vivienda han subido un 17 % en la Unión Europea, más del 10 % de los hogares europeos destinan el 40 % de sus ingresos solo al pago de la vivienda y el 4 % de la población europea está privada del acceso. Pero las estadísticas de Eurostat no son meros números: detrás hay niños y niñas, hay jóvenes y hay mayores que ven truncado su proyecto de vida. Señorías, sería imperdonable que la Unión Europea optara por la inacción en un contexto de subida de tipos de interés, de elevados precios tanto de compra como de alquiler, de bajo crecimiento de los salarios y de falta de vivienda social. El Banco Mundial nos recuerda que las zonas urbanas concentrarán el 70 % de la población del planeta para 2050, lo que agravará el problema si no adoptamos con urgencia decisiones de planificación territorial y aumento de la oferta. Pedimos, desde el Grupo Socialista, a la Comisión Europea —algunas medidas ya las ha anunciado el vicepresidente— un plan de vivienda asequible y sostenible. Hablo de un plan que tenga un verdadero impacto en el acceso a la vivienda y que necesitará una inversión permanente y adicional de al menos 50 000 millones de euros al año provenientes del Plan de Recuperación, de los Fondos de Cohesión y del Banco Europeo de Inversiones. La revisión de las ayudas de Estado para permitir la inversión en vivienda y la supervisión del Semestre Europeo de la Estrategia de vivienda son medidas que ya no se pueden aplazar más en el tiempo. Tampoco permitiremos, como tantas veces ha ocurrido por la desidia de las políticas fracasadas de la derecha, que la vivienda se convierta en un refugio de capitales financieros al servicio de las prácticas especulativas del mercado. Al mismo tiempo, los Estados miembros también tienen que regular los precios del alquiler para evitar subidas abusivas, poner coto a los pisos turísticos y penalizar fiscalmente las viviendas vacías que no acrediten un uso distinto a la especulación. Señorías, escuchemos a los millones de compatriotas que estos días recorren las calles de muchas ciudades europeas. Su grito de auxilio es rotundo: la vivienda es un derecho, no es un negocio. Si los europeos hemos sido capaces de levantar un Estado de bienestar único en el mundo, que garantiza educación, que garantiza sanidad, que garantiza pensiones, ahora tenemos la responsabilidad de demostrar la razón de ser del proyecto europeo con un nuevo pilar del Estado de bienestar: el derecho a la vivienda, para que todos los ciudadanos y ciudadanas construyan un proyecto de progreso y de esperanza.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia húngara (debate)
Señora presidenta, señor Orbán, bienvenido al Parlamento Europeo. Bienvenido a la casa de la democracia europea, donde, desde la palabra, defendemos nuestras ideas y defendemos el proyecto europeo. Su principal aportación a la Unión Europea desde que llegó al poder en 2010 ha sido la formación de un nuevo grupo de extrema derecha aquí, en el Parlamento: los mal llamados «patriotas». Y precisamente usted se ha servido de ese falso patriotismo para demoler la democracia, sobrevivir en la corrupción y violar los derechos de quienes no piensan como usted. Porque usted ha dicho defender a Europa, y el problema es que, en la Europa que usted defiende, solo caben los que piensan como usted. No cabemos el resto de europeos y de europeas. Ese es un grave problema para la democracia, porque Europa es plural, es mestiza, es diversa, es diferente y lo que nos hace grandes es que, gracias a esa diferencia, hemos sido capaces de caminar juntos y de construir un proyecto común. ¿Cómo puede usted hablar de homofobia y de violencia de género cuando usted deroga en su país los derechos y las leyes que protegen a las mujeres y al colectivo LGTBI? Eso es falta de coherencia, por favor. Ese es el verdadero peligro. Le pido coherencia, señor Orbán, y le hago una pregunta: ¿es usted consciente del daño que provoca a la sociedad europea sembrar el odio hacia el diferente o hacia el que se siente diferente? Señor Orbán, su falso patriotismo se inunda de una defensa exacerbada de los valores cristianos, pero ¿qué entiende usted por los valores cristianos? El cristianismo es amor al prójimo, compasión y dignidad humana. El cristianismo nos enseña a acoger al extranjero, a cuidar a los vulnerables y a mostrar solidaridad con quienes sufren. Cerrar las fronteras a seres humanos que huyen de la guerra y la persecución es una traición a los valores cristianos. Su falso patriotismo también añora la soberanía nacional. Usted critica a la Unión Europea por amenazar la independencia de Hungría al mismo tiempo que se beneficia de miles de millones de euros de fondos europeos que desvía a una corte de oligarcas corruptos. Usted demoniza la Unión Europea al mismo tiempo que claudica ante el régimen de Putin. Su visita a Moscú para alabar el imperialismo ruso únicamente demuestra su desprecio hacia los derechos humanos. Señor Orbán, ¿de qué paz habló usted con un tirano como Putin, que tiene una orden de arresto por el Tribunal Internacional de La Haya por la deportación forzada de niños ucranianos a Rusia? ¿Son los valores de los falsos patriotas los bombardeos contra casas, contra hospitales y contra escuelas? Su falso patriotismo también ha tenido un alto coste para el progreso del pueblo húngaro, y de eso también tenemos que hablar: el fin de la independencia judicial, el fin de la libertad de prensa, la persecución con su «ley de soberanía», un poder adquisitivo entre los más bajos de la Unión Europea, una de las mayores inflaciones de la Unión, un sistema de protección social inexistente y una política fiscal que beneficia a las grandes multinacionales, mientras que los ciudadanos de Hungría pagan el IVA más caro. Eso sí, su incapacidad de gestionar su propio país la justifica culpabilizando a la Unión Europea. Es la clásica receta de la extrema derecha y de los populistas: culpar a otros de sus propias incompetencias. Señor Orbán, el verdadero patriota no se enriquece a costa de la patria ni siembra el miedo para acumular poder. El verdadero patriota hace valer su soberanía frente a retos como el cambio climático, la transformación digital y el modelo social europeo. Apelo a la unidad de todas las fuerzas proeuropeas para trabajar juntas y defendernos de grandes caballos de Troya. Señorías, la Unión Europea se construyó sobre la promesa de poner fin a los regímenes autoritarios. El pueblo húngaro también ha sido ejemplo de la lucha por la libertad, desde la revolución de 1848 pasando por el levantamiento contra el régimen soviético en 1956. Aquella promesa hoy sigue viva. Mantengámonos firmes y unidos en la defensa de nuestra libertad, de nuestra Unión y de nuestra democracia.
Preparación del Consejo Europeo de los días 17 y 18 de octubre de 2024 (debate)
Señor presidente, el mundo atraviesa uno de los momentos más peligrosos desde la caída del Muro de Berlín. En este mundo cada vez más hostil, no podemos reaccionar por detrás de los acontecimientos. Las guerras siembran la destrucción de nuestro vecindario en Ucrania, en Oriente Medio y en el Sahel, y eso nos obliga a despertar. Aunque hemos dado pasos importantes en la construcción de una política exterior y de seguridad, todavía estamos bastante lejos de lograr la Unión de la Defensa. El informe Draghi nos pide que movilicemos 800 000 millones de euros anuales a través de deuda común si queremos culminar al mismo tiempo las transiciones ecológica y digital e impulsar la industria de la defensa. El señor Draghi también nos advierte que, si no corregimos la trayectoria actual, cada vez será más difícil mantener el modelo social europeo de nuestra Unión y la Unión se convertirá en un actor irrelevante. No busquemos atajos, señorías: la descarbonización de la economía y la transformación tecnológica solo serán realidad si acabamos con los peores enemigos de la democracia: la desigualdad y la pobreza. Solo serán realidad si garantizamos a los trabajadores empleos decentes con salarios en alza, si invertimos en vivienda pública para que los jóvenes tengan un proyecto de vida y si sacamos de la pobreza y de la exclusión social a casi una cuarta parte de la población europea. Si aspiramos a convertirnos en el arquitecto del orden mundial, necesitamos desterrar la unanimidad en materia fiscal y de política exterior y de defensa. Es intolerable que el chantaje de Orbán ponga en peligro el apoyo a Ucrania, un país que sufre todos los días los bombardeos del régimen de Putin. Nadie quiere más que el pueblo ucraniano el fin de la guerra, pero no a costa de su libertad. Por eso, debemos permitir a Ucrania que utilice sus capacidades militares para golpear objetivos militares en territorio ruso. Porque atacar a Putin desde donde ataca es la esencia de la legítima defensa para un pueblo que no tiene otra elección que la lucha por su supervivencia. Al mismo tiempo, debemos frenar la masacre en Gaza y la deriva irresponsable de Netanyahu hacia la guerra total. Ayer conmemoramos con dolor el primer aniversario del cruel ataque terrorista de Hamás, que terminó con más de mil fallecidos y 251 rehenes. Hoy aprovecho esta ocasión para exigir, como ayer hacíamos, la liberación de aquellos rehenes. Después de un año de horror inaudito en el siglo XXI, Netanyahu ignora el clamor de los manifestantes israelíes para que declare un alto el fuego que permita la liberación de los rehenes. Niega la entrada de ayuda humanitaria en su brutal guerra contra Gaza y asesina con bombas en Líbano a miles de civiles, lo que constituye un crimen de guerra. Señorías, las meras palabras de condena ya no son suficientes. Es hora de desplegar todo nuestro poder sancionador y comercial contra el Gobierno de Israel para que el Derecho internacional prevalezca. Lideremos la imposición de un embargo de armas para que la Unión Europea no sea cómplice de esta sinrazón. Después de más 41 000 vidas perdidas en Gaza, ¿cuántos muertos más tiene que haber para que la Unión Europea reaccione con una sola voz en Oriente Medio? ¿De cuánta destrucción todavía seremos testigos para que entendamos que el nacimiento de Palestina como Estado es la única solución para llevar la paz, la seguridad y el progreso a Oriente Medio? Señorías, como en los tiempos de nuestros fundadores, ha llegado el momento de iniciar una refundación de la Unión Europea. Una refundación que solo puede estar basada en los principios y valores que hacen de nuestra Unión lo que es hoy: la mejor combinación de libertad política, prosperidad económica y cohesión social que jamás ha visto la humanidad.
Devastadoras inundaciones en Europa oriental y central, pérdida de vidas y capacidad de la Unión para actuar ante este tipo de catástrofes exacerbadas por el cambio climático (debate)
Señora presidenta, vidas truncadas, ríos desbordados, decenas de pueblos inundados y miles de personas evacuadas: la vida, el trabajo y los sueños de muchos ciudadanos de la Unión Europea se perdieron en solo media hora bajo el agua. Nuestra solidaridad y nuestro compromiso con las personas afectadas debe demostrarse con una rápida movilización de la Reserva de Solidaridad y para Ayudas de Emergencia, del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea y del Mecanismo de Protección Civil de la Unión. Señorías, nuestros compatriotas en Rumanía, Hungría, Polonia, Austria, la República Checa y Eslovaquia no solo se enfrentan a una borrasca aislada —la borrasca Boris—, sino a las peores inundaciones en al menos dos décadas, que nos recuerdan que nos estamos enfrentando de nuevo a los efectos más letales del cambio climático. Pero mientras las familias europeas lloran la pérdida de sus seres queridos, mientras los agricultores ven sus tierras devastadas, y mientras los pueblos luchan por reconstruir lo poco que queda en pie, la extrema derecha sigue negando la realidad del cambio climático. Donde gobiernan, difunden bulos medioambientales, retrasan la implantación de las zonas de bajas emisiones y rechazan las políticas de la Unión Europea, ignorando que el coste de no actuar para frenar el calentamiento global ya es superior al coste de combatirlo. El señor comisario nos ha dado unas cifras que creo que son interesantes y yo voy a añadir otras. Un coste que la Agencia Europea de Medio Ambiente estima en 650 000 millones desde 1980 y que impacta en sectores determinantes para nuestra economía, como el turismo, la agricultura, las infraestructuras... Pero aún es más doloroso el coste en vidas: en 2023, más de 47 000 personas murieron en Europa por el calor extremo y, cada año, más de 300 000 europeos pierden la vida de forma prematura por la contaminación del aire. Ante este drama, tenemos la obligación de combatir el negacionismo climático. Hoy contamos con un Pacto Verde que representa una de las respuestas más ambiciosas que nuestra generación puede ofrecer, un marco normativo único para alcanzar la neutralidad climática en 2050. Y cuanto más rápido avancemos con las energías renovables, el autoconsumo, la electrificación del transporte y la rehabilitación y la eficiencia energética de nuestras viviendas, más vidas salvaremos. Nuestro próximo paso será la adopción de una ley de adaptación al cambio climático, una ley que nos permitirá estar preparados para proteger a las personas más vulnerables. Señorías, Europa ha sido históricamente una tierra de ideas y de progreso. Hoy, quizá cobren más sentido que nunca las palabras de Victor Hugo: «No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo». El tiempo de la justicia climática ha llegado y nadie podrá detenerlo.
Señora presidenta, desde el Grupo de Socialistas y Demócratas hemos sido los impulsores de esta propuesta de debate sobre las inundaciones ocurridas en Europa central y queremos por supuesto, en primer lugar, mostrar toda nuestra solidaridad con los familiares de las víctimas. Evidentemente es necesario, es importante y es fundamental que este Parlamento se pronuncie al respecto, pero no solo mostrando ese ejercicio de solidaridad y de apoyo a las víctimas, sino también planteando todas aquellas medidas necesarias para movilizar el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea en estos territorios y, además, haciendo también una reflexión sobre lo que tiene que ver con las consecuencias del cambio climático y lo que está ocurriendo en estos países. Por lo tanto, nosotros estamos de acuerdo con el título común al que hemos llegado y apoyaríamos la resolución al respecto.
Declaración de la candidata a la presidencia de la Comisión (debate)
Señora presidenta, señora von der Leyen, bienvenida al Parlamento. Hoy regresamos a la casa de la democracia europea gracias a la confianza de los ciudadanos y las ciudadanas. A partir de hoy, estamos obligados a seguir construyendo la Unión que eligieron con el poder de los votos, con el poder de la democracia. Frente a la aspiración de la extrema derecha de volver a la Europa de las naciones que trajo las dos catástrofes mundiales, el 9 de junio ganó la Europa de la paz y el progreso que las fuerzas europeístas hemos construido en los últimos setenta años. El compromiso de la familia socialdemócrata es firme: seremos el muro de contención de la extrema derecha en toda la Unión Europea. Señora von der Leyen, ante el auge de la extrema derecha, estamos obligados y obligadas a hacer un examen de conciencia. Hace mucho tiempo que desde la socialdemocracia advertimos que asumir las ideas de la extrema derecha solo conduciría a dar credibilidad a las fuerzas que quieren acabar con el modelo de progreso y de libertad. También hace mucho tiempo que alertamos de que hay demasiados ciudadanos en la pobreza, sin empleo, sin salarios dignos y sin viviendas asequibles. Señora von der Leyen, la socialdemocracia es una fuerza imprescindible para garantizar la gobernabilidad de la Unión Europea en los próximos cinco años. Nuestro apoyo a su presidencia estará condicionado a la obligación de ofrecer un proyecto de Europa que acabe con las desigualdades y garantice la igualdad de oportunidades. Nunca renunciaremos a una Unión a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático. Demostraremos que es posible una Unión que innove, que compita y que crezca al mismo tiempo que devuelve la dignidad a los trabajadores con nuevos derechos y fortalece los servicios públicos. Una Unión con un pilar social fuerte que garantice ingresos mínimos vitales, el derecho a desconectar, el teletrabajo y una estrategia antipobreza. Un comisario responsable de vivienda es una buena noticia y es imprescindible, porque el acceso a la vivienda es una necesidad vital para nuestra ciudadanía. Por nuestro firme compromiso con la vivienda, nuestro Grupo impulsará aquí, en esta Cámara, una comisión especial para analizar todos los retos de la vivienda en Europa. Ninguna fuerza podrá detenernos en nuestra aspiración irrenunciable a alcanzar la Unión de la igualdad entre hombres y mujeres, en una Unión que ponga fin a toda injusticia con la Carta Europea de Derechos de las Mujeres, la revisión de la transparencia salarial y también la incorporación de la violencia de género a la lista de delitos a escala de la Unión. Cumpliremos con nuestras promesas en una Unión con un presupuesto fuerte, en una Unión que sea capaz de afrontar todos estos retos. Y, ante todo, defenderemos la Unión de la paz, los derechos humanos y la democracia: una Unión que exporte su modelo de paz y que no se resigne a la lacra de la guerra, ni en Ucrania ni en Gaza. Una Unión valiente que confisque los 200 000 millones de euros de bienes públicos rusos inmovilizados para defender a Ucrania y también que lidere una conferencia internacional de paz que haga posible el nacimiento del Estado palestino. Señora von der Leyen, usted debe saber cuál es el lado correcto de la historia. Enfréntese a las fuerzas reaccionarias que defienden una agenda medioambiental insostenible, que degradan a las mujeres y a la comunidad LGTBI, que deshumanizan a los migrantes y refugiados y que agreden a quienes piensan diferente. Esté a la altura de los valores europeos y avancemos juntos y juntas en la construcción de la única Europa posible: la Europa de la justicia social.
Necesidad de apoyo continuo de la Unión a Ucrania (debate)
Señora presidenta, desde el inicio de la guerra de Putin contra Ucrania, somos testigos de la fuerza, del coraje y de la resistencia del pueblo ucraniano. También somos testigos, lamentablemente, de la violación de las normas y principios más básicos del Derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Y, desde hace mucho tiempo, somos igualmente testigos de la connivencia de la extrema derecha de esta Cámara con Putin. Hace unos días, la cabeza más visible del nuevo grupo de los falsos patriotas, Orbán, se reunió con Putin para denigrar a la Unión Europea, proclamar que tiene un plan de paz que nadie conoce y promocionar el expansionismo ruso. ¿De qué paz quiere hablar Orbán con un tirano como Putin, que tiene una orden de arresto por el Tribunal Internacional de La Haya? ¿Son los valores de los falsos patriotas los bombardeos rusos contra seres humanos inocentes en casas, en hospitales y en escuelas? Señorías, el apoyo de la Unión Europea a Ucrania debe basarse en un principio irrenunciable: el rechazo al uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Y también en un objetivo claro: una paz justa, con la retirada incondicional de todas las fuerzas rusas del suelo ucraniano. Pasarán semanas, meses o años, pero el pueblo ucraniano ganará la guerra. Porque la historia nos ha enseñado que todas las guerras siempre se libran en dos batallas. Una es la batalla de las ideas, y Ucrania ya la ha ganado, porque el pueblo ucraniano ha elegido la democracia frente a quienes la desprecian. El pueblo ucraniano ha elegido la libertad y la apertura frente a quienes la temen. El pueblo ucraniano ha elegido ser independiente frente a quienes todavía sueñan con viejos imperios, y el pueblo ucraniano ha decidido que su futuro está en la Unión Europea. La otra batalla tiene lugar en el campo de batalla y, si en la Unión Europea siempre hemos dicho que los ucranianos están luchando por su libertad y por la nuestra, tenemos la obligación de prestar a Ucrania toda la ayuda material hasta su victoria. Por eso, apoyaremos a Ucrania hasta que Putin ponga fin a sus crímenes. Apoyaremos a Ucrania con la confiscación de los 200 000 millones de euros de bienes públicos rusos inmovilizados para su armamento y su reconstrucción. Y apoyaremos a Ucrania hasta que sus aspiraciones para decidir su propio destino como miembro de la Unión Europea se hagan realidad. Señorías, representamos a una generación de europeos y europeas que siempre vio en el proyecto europeo un faro de libertad y de justicia social. Frente al grupo de los falsos patriotas, unámonos las fuerzas democráticas y proeuropeas y trabajemos sin descanso para que el pueblo ucraniano viva sin temores ni amenazas, para que viva seguro y en paz. El futuro de progreso compartido con Ucrania es nuestra aspiración y nuestra convicción. Slava Ukraini.
Ataque sin precedentes de Irán a Israel y necesidad urgente de una respuesta de la Unión (debate)
Señor presidente, la espiral de acción- reacción en la que viven Israel e Irán supone un salto hacia un escenario de guerra regional que hay que frenar. La diplomacia debe imponerse ante una retórica belicista que no aporta solución y que solo generaría más miedo, más muerte y más destrucción. Ante estos escenarios la Unión Europea debe permanecer unida. Estamos comprometidos con la seguridad de Israel ante un ataque de Irán, y no hay mejor manera que demostrar nuestra firmeza ante el régimen de los ayatolás que ampliar las sanciones contra su sistema de misiles y contra sus aliados en Oriente Próximo. Señorías, nuestro compromiso con la defensa de Israel no puede ni debe ser incompatible con nuestra firmeza ante el Gobierno de Netanyahu por el horror que impone a Gaza desde hace medio año. Desde el salvaje ataque terrorista de Hamás todo ha ido a peor en Gaza. Más de 33 000 muertes, un millón y medio de personas hacinadas en Rafah, 17 000 menores que deambulan solos por las calles de Gaza huyendo de los bombardeos, más de 200 trabajadores humanitarios y más de 100 periodistas asesinados, más de un millón de personas en riesgo extremo de desnutrición por el uso del hambre como arma de guerra. Señorías, ¿qué más tiene que ocurrir en Gaza para que la Unión Europea redoble la presión para poner fin a un conflicto que pagan en sangre los palestinos? No es suficiente la apertura de algún paso a Gaza. La entrada de alimentos en la franja debe ser inmediata para evitar la hambruna. Y no menos urgente es un alto el fuego que acabe con la masacre de la población palestina, que se permita la liberación de los rehenes en manos de Hamás y conduzca a la apertura de una negociación internacional para un futuro en paz. En Gaza también está en juego el Derecho internacional. Está en juego la manera en la que las sociedades viven libremente y con dignidad. Hagamos oír nuestra voz para que Netanyahu cumpla con la resolución del Consejo de Seguridad que le exige un alto el fuego y para que la comunidad internacional cumpla con el embargo de venta de armas a Israel que ha pedido el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Señor Borrell, usted es el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión que hizo realidad el despertar geopolítico de la Unión Europea. Es el líder que hizo posible que la Unión Europea hable el lenguaje del poder. Ahora tenemos la oportunidad histórica de hacer valer nuestro peso. La Unión Europea y sus Estados miembros tienen en sus manos el poder de forzar a una solución. Tenemos a nuestro alcance lo más noble a lo que cualquier pueblo puede aspirar: la paz. La paz que la humanidad tiene pendiente con los pueblos palestino e israelí.
Conclusiones de las reuniones recientes del Consejo Europeo, en particular sobre el nuevo acuerdo europeo de competitividad y la agenda estratégica de la UE para el período 2024-2029 (debate)
Señora presidenta, el próximo jueves 25 de abril, coincidiendo con el 50.º aniversario de la Revolución de los Claveles en Portugal, la novena legislatura llegará a su fin. Aunque la ciudadanía tiene la enorme responsabilidad de decidir con su voto la Europa que queremos seguir construyendo, es inevitable echar la vista atrás y poner en valor los avances que hemos conseguido a lo largo de estos últimos años. Después de golpearnos la pandemia, protegimos a 31 millones de asalariados y autónomos y a más de 2 millones y medio de empresas con el programa SURE, y evitamos el hundimiento socioeconómico con el plan de recuperación basado en una emisión de deuda sin precedentes. En medio del reto existencial que representa el cambio climático, impulsamos el Pacto Verde para detener la pérdida de vidas humanas y sus daños económicos. Cuando el futuro de nuestros niños y jóvenes, de las clases medias y trabajadoras, y también de las mujeres, estuvo en peligro, levantamos el Pilar Social con las garantías infantil y juvenil, los salarios mínimos, la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres y las directivas de los trabajadores en plataformas digitales y contra la violencia de género. Cuando la guerra de Putin en Ucrania devolvió a nuestro continente a su peor pesadilla, pusimos al servicio de nuestra ciudadanía los recursos públicos necesarios para paliar sus efectos económicos y sociales. Dimos la batalla por la independencia energética de nuestra Unión y reformamos el mercado eléctrico para abaratar los precios de la luz. Señorías, las fuerzas democráticas de este Parlamento hemos dado pasos que parecían imposibles en la integración de nuestra Unión. Pero en esta Cámara también hay fuerzas que no creen en el proyecto europeo. Hoy, el miedo el odio y la involución de la extrema derecha están intentando invadir el espíritu europeo. Como es el último pleno, no voy a tomar la iniciativa de repetir las ocasiones en las que el Grupo Popular del señor Manfred Weber ha abierto la puerta y ha normalizado a estas fuerzas de extrema derecha. Como es el último pleno, vamos a hablar de todo lo que tenemos que hacer de forma conjunta. No podemos caer en el pensamiento reaccionario. Vivimos en la Unión Europea, en el mayor espacio de derechos y libertades que nunca ha dejado de progresar desde la Segunda Guerra Mundial. Vivimos en la primera potencia comercial, en la mayor receptora de inversión extranjera directa. Pero tampoco podemos caer en la autocomplacencia ni en la inacción. Todavía hay demasiados ciudadanos que viven en la pobreza, sin empleo, sin salarios dignos y sin viviendas a precios asequibles. Recordemos las palabras de Jacques Delors: «Rechazo una Europa que no sea más que un mercado, una zona libre de comercio sin alma, sin conciencia, sin voluntad política, sin dimensión social. Si es allí hacia donde vamos, lanzo un grito de alarma». Su grito de alarma nos obliga a ser valientes. Nos obliga a ofrecer un proyecto de Europa que ilusione a los ciudadanos. Un proyecto que no se deje arrastrar por el declive que preconizan desde la derecha y desde la extrema derecha. Construyamos una Unión Europea que innove, que compita, que crezca sin recortar en derechos laborales ni sacrificar nuestro Estado del bienestar. Una Unión que siga siendo fiel a su modelo social y garantice empleos decentes y un parque público de viviendas. Una Unión dotada de un impuesto a las grandes fortunas y de nuevos instrumentos comunes de financiación que hagan realidad la transición energética y la transformación digital. Y, ante todo, una Unión faro de la razón, la cultura, la ciencia, los derechos humanos y la convivencia entre los pueblos. Señorías, afrontemos el futuro con confianza, con optimismo y con ambición. No estamos aquí para evitar nuestra decadencia. Tampoco estamos aquí para resistir el auge de otras potencias. Estamos en la Unión Europea para liderar una nueva era de progreso global. Merece la pena luchar por una Unión Europea mejor porque la Unión Europea es lo mejor que le ha pasado a nuestras vidas.
Nuevas acusaciones de injerencia rusa en el Parlamento Europeo y en las próximas elecciones europeas y repercusiones para la Unión (debate)
Señor presidente, a dos meses de las elecciones al Parlamento Europeo, el régimen de Putin incrementa el espionaje, la desinformación y la propaganda, y también las represalias contra disidentes o desertores. Y en este sentido tendríamos que hacer una petición a la presidenta Metsola porque, ahora que ya no estamos ante meras sospechas, sino ante verdaderas certezas, se debería poner en marcha una investigación a fondo sobre las injerencias rusas, cumpliendo con lo que pidió este Pleno del Parlamento en el pasado mes de febrero. Porque ya advertíamos de estas cuestiones, ya se planteaba la necesidad de una investigación, y posteriormente ha sido cuando hemos conocido todas las informaciones sobre estas injerencias. No podemos permitir un golpe de credibilidad al Parlamento Europeo ante unas elecciones que serán clave para el futuro del proyecto europeo y para el apoyo a Ucrania en su lucha por la supervivencia ante la tiranía de Putin. Sabemos que interferir en las elecciones es uno de los objetivos principales de los servicios secretos rusos, tal y como se demostró con la llegada de Trump en los Estados Unidos y con el referéndum del Brexit. También sabemos que el objetivo de Putin es la extrema derecha de Le Pen, de Orbán, de Wilders, de Salvini y de Weidel. Ante toda esta doble amenaza habría que hacerse una pregunta y es si es coherente la actitud de aquellos que normalizan a la extrema derecha y le abren la puerta y luego pretenden estar aquí defendiendo otras cuestiones. Porque uno no puede erigirse como abanderado de las libertades en Europa al mismo tiempo que pacta con una extrema derecha que calla ante el encarcelamiento, la tortura, el exilio y la muerte de cualquier oponente que no acepta la autoridad de Putin. ¿Cómo puede el Partido Popular, por ejemplo, exigir más capacidades militares para defender a Ucrania al mismo tiempo que sus socios de extrema derecha guardan silencio ante la matanza de Putin contra el pueblo ucraniano? ¿Cómo se puede llorar la muerte de Navalni cuando los aliados de la extrema derecha están mirando hacia otro lado durante su detención y asesinato? Esas preguntas deberían hacerse aquellos que normalizan a la extrema derecha aliada de Putin y se alían con ella. Señorías, nuestra obligación es garantizar que los ciudadanos elijan libremente a sus eurodiputados. Y los ciudadanos deben tener claro lo que está en juego el 9 de junio: la Europa de los autócratas que retroceda y sea esclava de su pasado o la Europa de los demócratas que avance y sea dueña de su futuro.
Esto es Europa - Debate con Petteri Orpo, primer ministro de Finlandia (debate)
Señora Presidenta, estimado Primer Ministro, bienvenido al Parlamento Europeo. Bienvenidos a la Casa de la Democracia Europea. El pueblo europeo aprendió a través de un gran sufrimiento que el odio y el miedo son peligrosos para la democracia, un odio y miedo que la extrema derecha tiene contra aquellos que consideran diferentes, un odio y miedo que están afectando a la derecha central dentro de la Unión Europea, donde a la extrema derecha se le ha permitido formar parte de cinco gobiernos nacionales y cientos de gobiernos regionales y municipales. Estimados diputados, Finlandia es otro ejemplo de la regresión y el declive que representa la alianza entre el Partido Popular Europeo y la extrema derecha. Señor Orpo, ¿cree que la mejor manera de defender los derechos de los trabajadores es promover los despidos, socavar el diálogo social y restringir el derecho de huelga? ¿Cree que la mejor manera de erradicar la pobreza y la desigualdad es reducir el gasto público en pensiones, prestaciones por desempleo, vivienda y subsidios parentales? ¿Está orgulloso de su ministro de Hacienda cuando publica en las redes sociales con grandes tijeras, expresando su satisfacción por la reducción de los ingresos y la seguridad social de las personas? ¿Se siente cómodo gobernando con un ministro que se declaró nazi? Y esta persona sigue siendo un ministro. Señor Orpo, su alianza con la extrema derecha es la verdadera amenaza para nuestra democracia y para el proyecto europeo. Por eso está en juego el futuro de la Unión Europea. Y la pregunta que debemos hacer a nuestros ciudadanos es clara. ¿Qué tipo de Europa queremos? ¿Una Europa rehén de la negación del cambio climático o una Europa comprometida a luchar contra ella y que haga de la transición ecológica una oportunidad para crear riqueza? ¿Una Europa que socava la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres o una Europa que defiende la causa feminista y los logros de las mujeres? ¿Una Europa de las élites o una Europa que proteja a los trabajadores frente a los desafíos que plantea la inteligencia artificial y proteja a las familias en tiempos de crisis, como hicimos durante la pandemia de la guerra? Queridos miembros, en tiempos de incertidumbre y de gran transformación, no basta con tratar de resistir la ola reaccionaria. Tenemos que seguir adelante. Necesitamos un proyecto europeo que vuelva a enorgullecer a los ciudadanos de ser europeos, un proyecto que no se guíe por el miedo, el odio y el pesimismo de la derecha y la extrema derecha. Señor Orpo, señor Weber, ponga fin a su alianza con los que quieren destruir Europa. Sigamos construyendo una Unión que será un faro para inspirar al mundo a través de su ejemplo de integración y progreso; una Unión con más democracia y más igualdad; una Unión que haga realidad el pilar social con empleos dignos y viviendas asequibles; una Unión más unida y también más abierta; una Unión a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, comprometida con los derechos humanos y que sitúe a las personas en el centro de la transformación digital. Señor Orpo, señor Weber, su único enemigo es la extrema derecha. En el siglo pasado, su familia política cometió un error al abrir la puerta a la extrema derecha, y Europa y el mundo pagaron un alto precio. Ahora, digamos no a la oscuridad y sí a más años de esperanza y progreso.
Señora presidenta, siempre es un honor tener invitadas que son mujeres referentes en sus distintos ámbitos, pero en este caso, además de un orgullo, me vais a permitir tener un momento patriótico, como española, para dar las gracias y la bienvenida a las dos compañeras. Porque habéis hecho historia, porque os habéis convertido en el referente, como habéis dicho, de muchísimas mujeres y niñas que hoy saben que no hay ninguna barrera que pueda luchar contra sus sueños. Y realmente nuestras invitadas, además de haber hecho historia por ser campeonas del mundo, también lo han hecho por haber dicho «¡basta!» a agresiones que las mujeres sufren a diario y que todavía una parte de la sociedad no reconoce. Se acabó callarse y se acabó aceptar lo que es totalmente inaceptable. Necesitamos modelos femeninos que inspiren a las nuevas generaciones de niñas y adolescentes. Las niñas y las mujeres deben tener roles en los que inspirarse para saber que no hay ninguna disciplina exclusiva para los hombres, ni en el fútbol, ni en la ciencia, ni en las matemáticas, ni en el espacio. Y tenemos que reconocer que en todos esos ámbitos podemos brillar tanto o más que los hombres. Y en todas las disciplinas las mujeres deberían, además, percibir el mismo salario y participar en igualdad de condiciones en la toma de decisiones. Y de vuelta a casa deben también compartir el espacio de los cuidados y de la vida del hogar en igualdad de condiciones. Desafortunadamente, todavía hoy la igualdad no es una realidad. Hay estudios que dicen que tendremos que esperar en la Unión Europea cerca de sesenta años para que llegue esa igualdad real. Y lo que nosotras queremos decir hoy es que ni queremos esperar, ni podemos esperar y, por lo tanto, reivindicamos el trabajo que queda por delante y pedimos a la Comisión Europea que ponga en marcha una carta de derechos fundamentales de la Unión de las mujeres para garantizar que las mujeres en toda la Unión Europea disfrutemos y tengamos las mismas oportunidades y los mismos derechos.
Declaraciones del Consejo y de la Comisión - Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 21 y 22 de marzo de 2024 (debate)
Señora presidenta, la invasión de Ucrania por Putin y la masacre que sufren los palestinos bajo las órdenes de Netanyahu son dos acontecimientos que pueden cambiar radicalmente nuestras vidas. En Ucrania y Gaza están en juego el Derecho internacional y el derecho de los pueblos a vivir libremente. Señorías, no podemos resignarnos a sentir compasión por Ucrania y Palestina. Porque la compasión solo permanece en el tiempo si se transforma en acción. Debemos mantener nuestra firme voluntad de ayudar a Ucrania con los trece paquetes de sanciones, con la ayuda de 50 000 millones de euros para sostener el Estado ucraniano. Son compromisos que deben continuar e incrementarse con el armamento que Zelenski necesita. Utilizar los 300 000 millones en activos rusos inmovilizados para abastecer de material bélico a Ucrania es un paso indispensable. En un contexto en que la guerra contra Ucrania sacude los pilares de la arquitectura de seguridad europea, también estamos obligados a fortalecer nuestra capacidad de respuesta. Ha llegado el momento de avanzar en la autonomía estratégica generando nuevas capacidades, sin restar esfuerzo a nuestros compromisos con la OTAN y su poder de disuasión. La compra conjunta de material militar —inspirada en la compra de vacunas— con el objetivo de «gastar más, mejor y en Europa» y la contribución del Banco Europeo de Inversiones al desarrollo de proyectos conjuntos en la industria de la defensa son propuestas necesarias. Pero su necesidad no nos exime de hacer una intensa labor pedagógica ante una ciudadanía nacida y educada durante décadas en la cultura de la paz. Porque no hay seguridad si no hay paz. Una paz que no puede esperar más en Oriente Medio. Tenemos la responsabilidad de evitar que el pueblo palestino sea aplastado por un régimen de apartheid que el Gobierno de Netanyahu ha levantado con el paso del tiempo ante la división de la Unión Europea: 30 000 muertos, 70 000 heridos, 1 700 000 desplazados y la destrucción de un territorio, Gaza, que hoy ya es inhabitable. Señorías, ¿qué alma tiene la Unión Europea para ser incapaz de hablar con una sola voz ante el desprecio de Netanyahu por las reglas más básicas de la humanidad? ¿Qué alma tiene la Unión Europea cuando no actúa unida ante una población palestina asediada, condenada al hambre y a la sed, expulsada de sus hogares y aterrorizada por ataques militares indiscriminados? ¿Qué alma tiene la Unión Europea para no mostrarse unida cuando se asesina a civiles mientras intentan conseguir alimentos en los convoyes humanitarios? Señorías, con Gaza hundiéndose en la destrucción debemos enviar un mensaje claro ante Netanyahu para acabar con su impunidad. Es clamorosa la urgencia de un alto el fuego, la liberación de los rehenes, el suministro de alimentos y medicamentos por vía terrestre, la imposición de sanciones a los colonos violentos y la celebración de una conferencia internacional de paz que conduzca a la creación del Estado palestino. Y mientras tanto, señor Weber, usted ha mencionado el Congreso del PPE en Bucarest. Usted no fue a Bucarest a exigir a Netanyahu que pare la sistemática violación de los derechos humanos en Gaza. Usted fue a Bucarest a hablar de la «vergüenza» de los socialistas. ¿Sabe usted lo que provoca la vergüenza en el siglo XXI? Su alianza con la extrema derecha, su bendición a una extrema derecha que destruyó Europa en el siglo XX, su connivencia con unos dirigentes de extrema derecha que son los mejores amigos del criminal Putin en la Unión Europea y su complicidad con unos autócratas que solo tienen como objetivo la destrucción del proyecto europeo. Pero frente a ese proyecto de miedo, pesimismo y odio, nosotros seguiremos construyendo la Europa de las oportunidades. La Europa que avance en Directivas como la que ayer se adoptó sobre las plataformas digitales, la Europa que avance en los servicios públicos y en la Directiva contra la violencia contra las mujeres, la Europa de las oportunidades y la Europa de los mejores valores.
Empoderamiento de los agricultores y las comunidades rurales: diálogo hacia una agricultura de la Unión sostenible y retribuida de manera justa (debate)
Señor presidente, señor vicepresidente Šefčovič, me llama la atención que, con todo el sector agrícola levantado en Europa y con un debate tan importante como este, el comisario de Agricultura esté totalmente desaparecido, no solo de esta Cámara, sino por completo. En cualquier caso, vamos a hablar de lo que sería su obligación. Las protestas de los agricultores en la Unión Europea nos han dejado una lección: el sector agrícola necesita a la Unión Europea tanto como la Unión Europea necesita al sector agrícola y una agricultura sostenible. Porque gracias a los agricultores nos beneficiamos de una alimentación de alta calidad. Y gracias a la Unión Europea, los agricultores están más protegidos ante los enormes retos que afrontan, desde el incremento de los costes de producción hasta las dramáticas consecuencias del cambio climático. La superación de la crisis agrícola debe hacerse con la ayuda de la Unión Europea y no con ataques indiscriminados a la PAC, como ha ocurrido irresponsablemente con algunos Gobiernos como Hungría o Francia. No olvidemos que la última reforma de la PAC fue aprobada por todos los Gobiernos nacionales, de todos los colores políticos, incluido el Gobierno de Orbán, el señor que hoy se sube a los tractores haciendo gala del mejor populismo. Los daños ocasionados a los transportistas italianos y españoles en Francia son intolerables. La disculpa del Gobierno francés es un gesto positivo, pero insuficiente. La Comisión debe abordar las medidas necesarias para paliar los costes ocasionados a los transportistas y garantizar la libre circulación de mercancías. Señorías, necesitamos más diálogo y menos polarización. Los agricultores deben ser conscientes de que la pugna entre la derecha y la extrema derecha daña sus intereses. Porque la extrema derecha no busca incrementar las subvenciones agrícolas, sino renacionalizar la agricultura, lo que sería devastador para el campo europeo. Hace falta escuchar y hablar con los agricultores. Las protestas merecen una respuesta contundente por parte de la Comisión y por parte de los Estados miembros. El apoyo al sector agrícola debe mantener las ayudas directas extraordinarias, sobre todo para los agricultores más vulnerables al incremento de precios y a las consecuencias de las inundaciones y sequías. También es urgente la implementación efectiva en todos los Estados miembros de la Directiva contra las prácticas comerciales desleales a lo largo de la cadena alimentaria para ayudar a mejorar la posición de los agricultores en la cadena de suministro. Precios justos. La simplificación de los trámites burocráticos es otra medida necesaria en un contexto de acumulación de normativa. Lo primero es identificar qué carga administrativa se puede reducir. Porque simplificar no significa dejar de cumplir, significa cumplir de manera más sencilla. Y si queremos garantizar el relevo generacional, es preciso que todos los Estados miembros apliquen el 3 % de sus fondos de la PAC a la instalación de los jóvenes agricultores. Señorías, las próximas elecciones europeas no pueden servir de excusa para incluir medidas negacionistas y proteccionistas de algunas organizaciones convocantes de las protestas que ignoran las reivindicaciones de la mayoría de los agricultores. En ningún caso se puede aceptar que la coyuntural crisis agrícola ponga en cuestión los objetivos de una agricultura compatible con la lucha contra el cambio climático. Tampoco es aceptable que la Unión Europea sacrifique los acuerdos comerciales con terceros países. Lo que resulta imprescindible es garantizar que las producciones procedentes de terceros países estén sujetas a los mismos requisitos de producción que aplicamos a nuestros agricultores en la Unión Europea. Señorías, la agricultura y el medio ambiente pueden y deben ir de la mano. Si trabajamos por la protección del medio ambiente, si nos guiamos por la ciencia, si escuchamos las voces de los agricultores en la próxima fase del Pacto Verde, el proyecto europeo engrandecerá uno de los mayores éxitos de los últimos setenta años. Los agricultores están organizados y no son patrimonio de nadie. Pongámonos a trabajar y a resolver sus problemas.
Conclusiones de las reuniones del Consejo Europeo, en particular la reunión extraordinaria del Consejo Europeo del 1 de febrero de 2024 (debate)
Señora presidenta, la ayuda financiera para Ucrania por valor de 50 000 millones de euros hasta el 2027 es un gran paso. Un gran paso para el pueblo ucraniano y para la Unión Europea. Diez años después de la Revolución del Maidán y tras dos años de invasión de Rusia, es justo honrar la aspiración europea del pueblo ucraniano no solo con el estatuto de candidato de la Unión, sino con una ayuda fundamental para garantizar la resistencia ucraniana en plena contraofensiva. Ayudar a Ucrania no solo es justo para un pueblo que lucha por la paz, la seguridad y la prosperidad de sus hijos; también a la Unión Europea le interesa demostrar que los sueños delirantes de viejos imperios reciben una respuesta firme y unitaria. Por eso, debemos seguir incrementando la capacidad de producción de munición; una munición indispensable para detener la guerra de Putin hoy, y también para evitar similares agresiones mañana. En un momento en que la Administración de Biden se enfrenta a graves problemas para aprobar un nuevo paquete de ayuda, lanzamos un mensaje claro al mundo: estamos y estaremos con el pueblo ucraniano hasta que haga realidad sus aspiraciones de ser un país libre y soberano y decida su propio futuro. Señorías, si hemos respondido con firmeza y unidad frente a Putin, la misma firmeza y unidad debemos mostrar ante la violencia ciega del señor Netanyahu. Ahora que el Tribunal de La Haya reclama a Israel medidas para impedir un genocidio, la Unión Europea está obligada a hablar con una sola voz para exigir el alto el fuego en Gaza. El coste de nuestra desunión es el dolor y el sufrimiento de seres humanos en la Franja. La decisión de varios países de suspender las aportaciones a la UNRWA condena a una muerte segura a cientos de miles de inocentes sin más horizonte que los bombardeos y la miseria, va en contra del mínimo espíritu humanitario y asume el discurso más radical del Gobierno de Netanyahu al equiparar a la población gazatí con Hamás. No es hora de aplicar castigos injustos a civiles inocentes. Es hora de aunar nuestras fuerzas para poner fin a la guerra, aliviar la situación humanitaria, evitar la escalada regional, liberar a los rehenes, fortalecer la Autoridad Palestina y comenzar la reconstrucción de Gaza y de las comunidades del sur de Israel atacadas por Hamás. Al mismo tiempo, ha llegado el momento de celebrar lo antes posible una conferencia internacional que culmine con el Estado palestino, como recoge el plan de Josep Borrell. Porque solo con un Estado palestino habrá paz y seguridad en Oriente Medio. Señorías, el impacto en el poder adquisitivo de todas estas crisis, de la guerra en Ucrania y en Gaza, nos obliga a seguir construyendo la Europa de las oportunidades. Porque la historia nos ha demostrado que la desigualdad no es compatible con el bienestar, ni tampoco con la convivencia y la paz. Por eso, debemos apuntalar las políticas fundamentales de la Unión Europea; debemos concluir la reforma de las reglas fiscales para mantener y reforzar unos servicios públicos de calidad; debemos aprobar todas aquellas cuestiones que tenemos ahora mismo encima de la mesa, y crear un instrumento de inversión permanente para financiar cada año los 620 000 millones anuales de la transición verde y los otros 125 000 millones anuales para la transformación digital. Mañana vamos a abordar el debate sobre la situación del sector agrícola en la Unión Europea. Pero, permítame una afirmación, señor Weber: flaco favor le hace al sector agrícola intentando abanderar la defensa de un sector. El sector agrícola en Europa tendrá un futuro si trabajamos juntas y juntos para garantizar este futuro, y lo que no es aceptable es usar de forma partidista y de forma electoral la crisis y el sufrimiento de un sector. Porque, evidentemente, hay problemas y debemos abordarlos de forma conjunta, y responsabilidades, que también son conjuntas. O ¿acaso el Partido Popular Europeo votó en contra de la actual reforma de la PAC? O ¿acaso el Partido Popular Europeo ha votado en contra de todas las políticas que hoy el sector agrícola está criticando? Seamos más responsables, seamos serios, sentémonos, busquemos respuestas, busquemos soluciones, pero no usemos el sufrimiento de un sector para el propio interés. Una vez más, la unidad de las fuerzas democráticas ha demostrado nuestra capacidad de alcanzar acuerdos históricos en momentos decisivos. Demostremos a los autócratas que no solo somos el mayor mercado interior del mundo. Porque somos, ante todo, una comunidad de valores, de democracia, de igualdad, de Estado de Derecho y de respeto por los derechos humanos.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia belga (debate)
Señora presidenta, señor primer ministro De Croo, bienvenido al Parlamento Europeo. Bélgica ejerce la Presidencia rotatoria del Consejo en tiempos de incertidumbres y de grandes transformaciones, después de la exitosa Presidencia española, liderada por el presidente Pedro Sánchez, con el cierre de acuerdos históricos, como usted bien ha mencionado: el Pacto de Inmigración y Asilo, la reforma del mercado eléctrico y la Ley de restauración de la naturaleza. Ustedes tienen ahora la oportunidad de liderar la construcción de una Unión no solo más competitiva, sino con mayor justicia social. La Presidencia belga no puede ser una Presidencia de transición. En la antesala de las próximas elecciones europeas, nuestra ciudadanía necesita más avances para garantizar el progreso. Si se compromete a construir una Unión con más alma, con aquella alma que pedía Jacques Delors, puede contar con el apoyo de la familia socialdemócrata, porque solo podremos dar soluciones a los problemas reales de nuestros ciudadanos con más Europa. Y Europa se construye con un pilar social que garantice salarios justos, ingresos mínimos, políticas y prácticas remuneradas y viviendas dignas. Señor De Croo, respeten el acuerdo alcanzado con el Parlamento para aprobar la Directiva de los trabajadores en plataformas digitales, porque la mejora de las condiciones laborales de veintiocho millones de personas no puede esperar más. Europa se construye con más igualdad, y ninguna victoria será más importante que construir una sociedad donde se erradique la violencia de género. Europa se construye con más derechos individuales, en una Unión donde las personas LGTBI puedan amar con libertad. Europa se construye con una Unión líder en la lucha contra el cambio climático, porque el progreso, si no es sostenible, no se puede llamar progreso. Señor De Croo, combatir la emergencia climática requiere valentía y liderazgo: valentía y liderazgo para cumplir con nuestros compromisos de reducción de emisiones del Pacto Verde, y valentía y liderazgo para aprobar la Directiva de la calidad del aire y salvar la vida de 300 000 personas que la pierden prematuramente al año. Este no es un dato que nos inventemos desde el grupo socialdemócrata; es un dato contrastado por la comunidad médica y por la comunidad científica. Y me alegro escuchar al representante del Partido Popular hablar de salud: entiendo que esto significa que el Grupo Popular va a apoyar también la Directiva de calidad del aire. Europa se construye con una autonomía estratégica abierta. Se construye con una transformación digital más humana, ahora que somos la primera potencia en el mundo en aprobar la Ley de Inteligencia Artificial. Europa también se construye convirtiendo a nuestra Unión en una potencia exportadora de paz, porque no podemos mostrar indiferencia ante el sufrimiento de otros pueblos. Por eso, necesitamos cerrar la revisión del marco financiero plurianual con una revisión esencial para poder seguir apoyando a Ucrania, porque la solidaridad europea no puede ceder ni ante los vetos de Orbán ni ante la fatiga de una guerra que el criminal Putin prolongará en el tiempo. Y una misma unidad y firmeza debemos mostrar para liderar una conferencia de paz en Oriente Medio que ponga fin a los crímenes de Hamás y del Gobierno de Netanyahu y haga posible la solución de los dos Estados, como usted bien ha mencionado. Señor De Croo, necesitamos un proyecto europeo que ilusione a nuestra ciudadanía; un proyecto europeo que no sucumba ante el negacionismo, el miedo y el odio de la derecha y la extrema derecha. No cometan en la familia liberal el error histórico de los conservadores de dejarse arrastrar por la extrema derecha, la mayor amenaza de nuestra democracia y para el proyecto europeo. Tengamos la valentía de responder a los desafíos que afrontamos con una Europa más justa, para que, al mirar atrás al final de la Presidencia belga, podamos decir en este momento crucial de la historia que construimos una Europa mejor.
Señora presidenta, la Unión en la que vivimos es la Unión de Jacques Delors. Nunca un presidente de la Comisión Europea ha dejado una huella tan profunda en la construcción del proyecto europeo. Jacques Delors es el hombre comprometido con la paz, porque siempre tuvo presente a su padre, herido grave en la Primera Guerra Mundial; el socialdemócrata convencido de ampliar nuestra Unión y de garantizar la cohesión y una distribución de la riqueza justa entre los pueblos europeos; el visionario que quería más Europa porque creía en la democracia, en los ideales de justicia e igualdad y en nuestro poder cuando actuamos unidos. Es el líder que afrontó con valentía cada desafío: de la crisis del petróleo al mercado interior, de las turbulencias monetarias al euro y de la caída del muro a la reunificación alemana y continental. Señorías, la mejor manera de rendir homenaje a Jacques Delors no es solo recordar sus logros. Ahora que hay amenazas que ponen en peligro su legado, debemos explicar a nuestros ciudadanos por qué somos europeístas y por qué Europa es nuestra esperanza, nuestro futuro y nuestro destino. Somos europeístas porque nuestra larga historia de guerras salvajes nos ha enseñado que los conflictos deben resolverse pacíficamente, lo que es indispensable en un mundo sin paz. Somos europeístas porque compartimos los valores de la democracia, el Estado de derecho, la igualdad de género y la protección de las minorías. Somos europeístas porque nuestra economía social de mercado, que garantiza crecimiento económico y cohesión social, es la mejor fuente de progreso. Somos europeístas porque queremos que nuestros países hagan valer su poder frente a retos como el cambio climático, la transformación digital, la evasión fiscal o las ansias imperiales del criminal Putin. En definitiva, somos europeístas porque la historia nos demuestra que, después de cada crisis, nuestra Unión sale más integrada y unida. Somos europeístas y debemos serlo más en el futuro, porque, como nos decía Jacques Delors, «Europa es una construcción que hay que reinventar constantemente».
Balance de la Presidencia española del Consejo (debate)
Señora presidenta, querido presidente Sánchez, bienvenido al Parlamento Europeo, a la casa de la palabra y a la casa del entendimiento. Muchas gracias por tu liderazgo en la respuesta valiente, histórica y unida durante la pandemia y la guerra de Putin contra Ucrania para proteger a las clases medias y trabajadoras. Porque a pesar de la resistencia de la derecha y la extrema derecha, has logrado liderar la construcción de una Unión con mayor justicia social. Presidente Sánchez, frente a una derecha y una extrema derecha que solo entienden la patria desde el odio, el insulto y la deslealtad, tienes a tu lado a la familia socialdemócrata para que continúes liderando las grandes transformaciones que Europa necesita. Porque nuestra patria común, la patria europea, se construye con una Unión más social que garantice salarios justos, ingresos mínimos y prácticas remuneradas y también una política de vivienda al servicio de los más necesitados y, sobre todo, de los más jóvenes. La patria europea se construye con más igualdad, porque el siglo XXI es el siglo de las mujeres. Y ningún triunfo será más importante que la erradicación de la violencia de género, una violencia machista que niega la extrema derecha. La patria europea se construye con más derechos individuales y más libertades públicas en una Unión donde las personas LGTBI también puedan sentir, pensar y amar como quieran, en una Unión respetuosa con los inmigrantes al amparo de un Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo basado también en la solidaridad entre Estados. La patria europea se construye con una Unión a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, porque gracias a la ciencia sabemos que tenemos que limitar el aumento de la temperatura y que no tenemos otra alternativa que cumplir con el Pacto Verde, reformar el mercado eléctrico para reducir los precios y acelerar el uso de las energías renovables. La patria europea se construye con una autonomía estratégica abierta; se construye con una transformación digital más humana; se construye con reglas fiscales que puedan permitir el mantenimiento y reforzamiento de los servicios públicos; y se construye convirtiendo a la Unión Europea en una potencia exportadora de paz. Porque si frente a la guerra de Putin contra Ucrania respondimos con unidad y firmeza, la misma unidad y firmeza debemos demostrar para liderar una conferencia internacional de paz que haga posible el derecho de Israel y Palestina a vivir en paz. ¿Cómo pueden el Partido Popular y VOX envolverse en la bandera del patriotismo cuando han intentado torpedear la ejecución de los 160 000 millones de euros del Plan de Recuperación en España, cuando han descalificado la excepción ibérica, que ha supuesto un ahorro de 5 000 millones en el precio de la luz, y cuando han tratado de boicotear una reforma de las pensiones que garantizara un poder adquisitivo a nuestros mayores? Señor Weber, le iba a preguntar cuál es su proyecto de Europa. Sé cuál era su proyecto: hacer vicepresidente de España al señor Abascal, el mismo que se hace fotos con Meloni, con Orban y con Morawiecki, el mismo que pide al pueblo español que cuelgue al presidente Sánchez de los pies. Así que lecciones sobre el Estado de Derecho, ninguna, y menos cuando su partido lleva bloqueando cinco años la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Su alianza con la extrema derecha solo tiene un proyecto: la anti-Europa. Porque nada es más antieuropeo que levantar muros contra los más débiles; nada es más antieuropeo que ir en contra de la ciencia; nada es más antieuropeo que poner en peligro la convivencia enfrentando a compatriotas. Querido presidente Sánchez, el pasado 23 de julio lograste frenar la ola reaccionaria en España. Tu victoria trajo la esperanza a las fuerzas democráticas de Europa para seguir construyendo una Unión más justa, para que las generaciones de hoy y mañana, al mirar atrás, puedan decir que la Unión Europea estuvo a la altura.
Necesidad de liberar a todos los rehenes, lograr un alto el fuego humanitario y viabilidad de la solución de dos Estados (debate)
Señora presidenta, el terror y la sinrazón se han apoderado de Gaza. Ningún derecho a la legítima defensa puede justificar el asesinato de más de 17 000 gazatíes, entre ellos 5 000 niños y niñas, y la destrucción del 50 % de las viviendas de la Franja y el desplazamiento de casi el 90 % de la población. El primer ministro Netanyahu no honra su responsabilidad como representante de una democracia y se ampara falsamente en el derecho a la legítima defensa para violar el Derecho internacional humanitario y convertir un enfrentamiento armado en una atrocidad. Desde el pasado 7 de octubre hemos condenado una y otra vez el salvaje ataque que Hamás cometió contra Israel y que costó la vida a 1 200 personas. Nos hemos reunido con las familias de los secuestrados israelíes. Hemos sido testigos de la atrocidad cometida por Hamás y también del horror en los kibutz. También compartimos el dolor de la sociedad israelí. Porque la Unión Europea y países como el mío, España, han sido también víctimas del terrorismo. Pero para el señor Netanyahu todo lo que no sea un cheque en blanco para la destrucción a la que está sometiendo a la Franja es sinónimo de complicidad con el terrorismo. No es António Guterres un peligro para la paz mundial por invocar el artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas para forzar un alto el fuego humanitario. Tampoco Pedro Sánchez apoya el terrorismo por condenar la matanza indiscriminada de niños y niñas y decir que es insoportable. En vez de escuchar a sus compatriotas y a la comunidad internacional, el señor Netanyahu opta por el enfrentamiento con varios países de la Unión Europea. Ha llegado el momento de que la Unión Europea tenga una posición común sobre Gaza ante esta catástrofe. Que haya un alto el fuego permanente, que los rehenes sean liberados, que el agua y la electricidad y los alimentos lleguen a la población gazatí, que los heridos en los hospitales estén a salvo de las bombas y que pare el desplazamiento de los refugiados que no tienen dónde cobijarse. También es imprescindible reforzar las sanciones contra Hamás en materia de financiación, prohibir la entrada en la Unión Europea a los colonos que ataquen a civiles en Cisjordania, apoyar a la Autoridad Nacional Palestina para que asuma la responsabilidad sobre Gaza y liderar una Conferencia Internacional de Paz que haga posible la solución de los dos Estados. Señorías, en los últimos 75 años Israel ha construido una democracia próspera, innovadora y emprendedora, y el señor Netanyahu debe entender que la única manera de proteger al pueblo de Israel es con la ausencia de guerra. Porque nunca habrá una cúpula de hierro tan fuerte, ni muros tan altos para evitar la violencia. La violencia solo puede ser evitada con la paz. Y la paz debe ser justa. Porque es justo que los niños palestinos también puedan crecer en su propio hogar sin el asedio de los colonos. Porque es justo que los estudiantes palestinos puedan moverse libremente en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Porque es justo que los agricultores palestinos puedan cultivar sus propias tierras. Porque es justo que las familias palestinas puedan vivir en su propio Estado sin el control de un ejército extranjero. Ni la guerra, ni la ocupación, ni la expulsión son la respuesta. La única respuesta posible son dos Estados que vivan en paz. Tengamos siempre presentes las palabras de Isaac Rabin frente a Yaser Arafat cuando recibieron en 1994 el Premio Príncipe de Asturias: «Una inversión en la paz es una inversión en la vida».
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (debate)
Señor presidente, una vez más conmemoramos en el Parlamento Europeo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Ojalá no tuviéramos que hacerlo. Ojalá este debate no se tuviera que reiterar año tras año. Pero mientras las mujeres sigan siendo atacadas, agredidas, asesinadas por el mero hecho de ser mujeres, aquí estaremos uniendo nuestras voces, salvando nuestras diferencias, con un mensaje claro y unísono de apoyo y solidaridad con las mujeres que son víctimas de violencia de género y con sus familias, y especialmente con sus hijos, que muchas veces quedan huérfanos de su madre por el terrorismo machista de sus propios padres. La violencia contra las mujeres no distingue de clases sociales, ni niveles culturales, ni origen geográfico, ni credo religioso. Ocurre en todos los segmentos de la sociedad y en todos los lugares del mundo. También en nuestra civilizada Europa —aunque algunos pretendan negarlo—, donde una de cada tres mujeres sufrirá en algún momento de su vida algún tipo de violencia. Hemos dado un importante paso adelante. La Unión Europea ha ratificado por fin el Convenio de Estambul, pero seguimos avanzando. Tenemos que seguir avanzando. Ahora mismo tenemos sobre la mesa una propuesta de Directiva para luchar contra la violencia contra las mujeres. Señores del Consejo, también uno mi voz para pedir que hagan un esfuerzo de entendimiento —como lo estamos haciendo aquí en esta Cámara— para que esta Directiva pueda hacerse realidad. Solo sí es sí. El sexo sin consentimiento es una violación. Esto tiene que aparecer y tiene que estar integrado dentro de la Directiva. Y explotar sexualmente a una mujer no es solo vender su cuerpo, es también forzarla a tener sexo sin su consentimiento. No perdamos esta oportunidad de contar con una Directiva útil para defender y proteger a todas las mujeres que sufren violencia de género. A todas, también a las que han sido violadas, que no podemos dejar fuera de esta cobertura europea. Y quiero recuperar nuestra reivindicación de que se añada la violencia de género a la lista de delitos incluidos en el Tratado, que ya contempla el tráfico de seres humanos y la explotación sexual de mujeres y niños. La señora Von der Leyen recogió el guante al inicio de su mandato y nos anunció que presentaría una propuesta. Pero ha llegado una propuesta que es descafeinada, que no es suficiente. Necesitamos una propuesta que incluya realmente los delitos de odio, pero que también incluya la violencia de género, que es mucho más que un delito de odio. Es la violación de los derechos humanos más extendida en el mundo y representa el máximo cruel exponente de la desigualdad entre hombres y mujeres. Solo así podremos tener una definición común de violencia de género que incluya todos los supuestos de violencia, que pueda aplicarse de forma uniforme en toda la Unión Europea y que permita perseguir a los agresores y proteger a las víctimas en todos los países de la Unión Europea para que los delitos no queden impunes. Termino esta intervención expresando nuestro reconocimiento a todas las organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de las mujeres, a todas las organizaciones que trabajan en la protección de las mujeres víctimas de violencia de género, y recordando a todas las mujeres que hoy no pueden escuchar este debate porque su vida ha acabado en manos del terrorismo machista.
Amenaza para el Estado de Derecho como consecuencia de un acuerdo gubernamental en España (debate)
. – Señora presidenta, por respeto a esta Cámara, al Parlamento Europeo, y por respeto a España, a nuestro país, apelo a quienes van a intervenir en este debate a hacerlo con serenidad, con responsabilidad y, sobre todo, con la verdad. ¿Quieren ustedes debatir sobre las amenazas en España a nuestro Estado de Derecho? Pues yo les voy a decir cuáles son las grandes amenazas a nuestra democracia: no asumir los resultados electorales del pasado 23 de julio y la mayoría absoluta parlamentaria que apoya al nuevo Gobierno es una grave amenaza para nuestra democracia. ¿Cómo puede el Partido Popular afirmar que la Constitución Española está en peligro, cuando viola constantemente desde hace cinco años, con su bloqueo, la renovación del Consejo General del Poder Judicial —al que se ha referido el señor Weber— caducado desde hace cinco años? ¿Cómo puede vanagloriarse el Partido Popular de defender el Estado de Derecho en España, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy utilizó a la Policía Nacional para destruir pruebas de corrupción de su propio partido y crear la mal llamada «Policía Patriótica» para espiar ilegalmente a sus adversarios políticos? ¿Cómo puede jactarse el Partido Popular de ser el garante de la unidad de España, cuando durante el Gobierno de Mariano Rajoy tuvo lugar la mayor crisis territorial de la historia de la democracia de España, con dos referéndums y una declaración unilateral de independencia? ¿Cómo puede defender el Partido Popular la democracia en España, cuando hoy prenden la mecha los movimientos ultras y no condenan la violencia contra las sedes del Partido Socialista, las amenazas a militantes socialistas y los ataques a periodistas? Señorías, ante la mayor crisis territorial de la democracia española solo hay dos caminos: el fracasado de la imposición y la amenaza o el camino del diálogo, el entendimiento y la reconciliación. Señor Weber, mentir no está bien. Y usted ha mentido. Usted hizo unas declaraciones a un medio español el pasado fin de semana donde dice: «Amnistía a delitos de terrorismo no se ha visto en Europa. La Unión Europea tiene que actuar ya». Le leo literalmente el artículo 2, letra c), de la Ley de Amnistía: «Quedan excluidos de la aplicación de la amnistía prevista en el artículo 1 los actos tipificados como delitos de terrorismo castigados en el Código Penal». A partir de ahora, cualquier afirmación en este sentido estará demostrando que mienten sin pudor. Señorías del PP, no hay mayor ataque al Estado de Derecho que su alianza con la extrema derecha. Siempre que ustedes bendicen a la extrema derecha para gobernar atacan al Poder Judicial, a la prensa, a las mujeres y al colectivo LGTBI. Su abrazo a la extrema derecha representa el fracaso de un proyecto de involución. Mientras que en España el Gobierno de Pedro Sánchez cuenta con el apoyo de ocho de las once fuerzas parlamentarias, ustedes están cada día más aislados porque no son capaces de ver que su mimetismo con la extrema derecha los está devorando. Señorías, hoy la historia de España es una historia de éxito y el principal problema del Partido Popular y de Vox es que son incapaces de entender España. Son incapaces de entender que la grandeza de España reside en su diversidad y en su pluralidad. Pero no hay marcha atrás. Somos la socialdemocracia. Somos el Partido Socialista Obrero Español: el que contribuyó a recuperar las libertades después de cuatro décadas de dictadura franquista, el partido que puso en pie el Estado del bienestar, el partido que puso fin al terrorismo de ETA y, ahora, vamos a ser el partido que recupere la convivencia entre catalanes y entre catalanes y el resto de españoles. Señor Weber, ha hecho usted algunas citas. Frente a los ataques contra la libertad y los mensajes de odio, le recomiendo que lea, junto al señor Feijóo, a Antonio Machado: «Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar».
Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo de los días 26 y 27 de octubre de 2023 - Crisis humanitaria en Gaza y necesidad de una pausa humanitaria (debate conjunto - Conclusiones del Consejo Europeo, crisis humanitaria en Gaza y necesidad de una pausa humanitaria)
Señor presidente, minutos antes de comenzar esta sesión plenaria hemos tenido conocimiento de la muerte de Iván Illarramendi, un compatriota español asesinado por Hamás el pasado 7 de octubre. Quiero trasladar aquí todo nuestro afecto y reconocimiento a su familia y decirles que pueden estar seguros de que trabajaremos sin descanso hasta que se haga justicia. Asistimos en Oriente Medio a una catástrofe humana sin paliativos. Nuestro apoyo a Israel por los salvajes ataques terroristas de Hamás que acabaron con la vida de más de 1 400 israelíes y nuestra solidaridad con todas sus familias no obligan a cerrar los ojos ante el injustificable castigo colectivo impuesto por el Gobierno de Israel a los más de dos millones de palestinos que viven en Gaza. ¿Cómo ser impasibles ante los palestinos que no reciben agua, electricidad, alimentos o medicinas? ¿Cómo ser indiferentes ante los escasos camiones de ayuda humanitaria que han entrado en Gaza desde Egipto? ¿Cómo ignorar que los hospitales no pueden utilizar los aparatos indispensables para mantener con vida a enfermos y a bebés recién nacidos? Señorías, bombardear hospitales, atacar campos de refugiados, destruir escuelas y obligar a la población a beber de pozos de agua salada no es legítima defensa. Las Naciones Unidas lo han dicho: son crímenes de guerra. Y la guerra tiene sus reglas. Pero el Gobierno de Netanyahu actúa como si Hamás fuera todo el pueblo palestino y mantiene un asedio que no distingue entre culpables e inocentes. Israel por supuesto que tiene derecho a defenderse contra Hamás. Pero el señor Netanyahu no tiene derecho a deshumanizar a un pueblo. Los gazatíes tienen los mismos derechos y libertades que el resto de ciudadanos del mundo y sus vidas deben de ser protegidas, porque toda democracia debe respetar los valores que la fundan, los mismos valores que trazan la frontera entre la barbarie y la civilización. Y ante el desastre humano en Gaza, la Unión Europea no puede limitarse a mostrar preocupación por lo que está ocurriendo mientras el Gobierno de Israel desafía incluso a las Naciones Unidas y a su secretario general, António Guterres. La Unión Europea tiene la obligación moral de actuar sin retraso para poner fin a las muertes de inocentes en Gaza, liberar a los rehenes israelíes secuestrados por Hamás, permitir el paso de la ayuda humanitaria e impedir una escalada incontrolada en la región y liderar una conferencia internacional de paz que dé una solución justa a un conflicto que ya no puede durar más. La paz y la convivencia siempre se construyen con negociación y diálogo, nunca con violencia y venganza. El Gobierno de Israel debe volver a la solución de los dos Estados y negociar con los palestinos que sí han renunciado a la violencia. Porque Hamás no es Palestina ni representa a todos los palestinos. La Unión Europea se juega en Oriente Medio su credibilidad como potencia exportadora de paz. La historia se escribe con valentía, liderazgo y solidaridad. La oportunidad para la paz es ahora y nuestra Unión tiene que dar un paso al frente. Señorías, si la Unión Europea no es capaz de pedir con una sola voz el fin de la violencia y la reanudación del proceso de paz ¿significa que se resigna a la espiral de fanatismo que conduce a la catástrofe? No nos resignemos ante el fanatismo, demostremos nuestro compromiso con los mejores valores, hagamos que prevalezca nuestro ideal de justicia internacional y pidamos con una sola voz el fin de la violencia y el derecho de Israel y Palestina a existir en la misma tierra.