13
Nov
2024
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Inundaciones devastadoras en España: necesidad urgente de apoyar a las víctimas, mejorar la preparación y combatir la crisis climática (debate)
Señora presidenta, la DANA es uno de los peores desastres naturales de la historia de España. Al menos 223 vidas perdidas, decenas de desaparecidos, pueblos enteros devastados por el agua y miles de millones de euros en daños materiales. Paiporta, Aldaia, Alfafar, Benetússer, Massanassa, Catarroja, Chiva, Utiel o Letur son lugares que nos recuerdan, de forma dolorosa, el terrible impacto del cambio climático. Ante una catástrofe de estas dimensiones, la sociedad valenciana tiene el apoyo y el compromiso de la Unión Europea con la movilización de la Reserva para Ayudas de Emergencia, el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea y el Mecanismo de Protección Civil de la Unión. El Gobierno de España ha puesto en marcha la mayor movilización de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en tiempos de paz. Ha aprobado dos paquetes de ayuda por valor de 14 300 millones de euros: el mayor programa puesto en marcha en España tras una catástrofe natural. Señorías, en medio del horror, también hemos sido testigos de la solidaridad de miles de voluntarios cargando, barriendo y achicando agua: una marea humana que refleja el compromiso cívico de la sociedad valenciana y española. Y ante un escenario de muerte, sufrimiento y destrucción, ¿cuál ha sido la respuesta del Partido Popular y de sus socios de la extrema derecha? Desinformación, odio, insultos a la ciencia y desprecio a los servicios públicos. La dignidad que les debemos a las víctimas requiere transparencia y ausencia de mentiras. El marco competencial en España es claro: el Estado aporta la información meteorológica e hidrológica y genera avisos, y son las autoridades competentes en materia de protección civil y emergencias —en este caso, la Generalitat Valenciana— las responsables de emitir las alertas a la población y adoptar medidas de protección. Señorías del Partido Popular, el 29 de octubre el presidente Mazón pasó horas comiendo en un restaurante después de ignorar la alerta roja por la DANA que la Agencia Estatal de Meteorología había emitido desde las siete y media de la mañana, DANA que había sido ya anunciada. El día de la tragedia también ignoró los avisos de la Confederación Hidrográfica del Júcar sobre precipitaciones. Su consejera de Justicia e Interior rechazó, hasta en tres ocasiones, la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias ofrecida por la delegada del Gobierno, y esperaron hasta las ocho de la tarde —es decir, doce horas después de que se emitiera la alerta roja— para mandar un mensaje a través de los móviles. Pero doce horas después era demasiado tarde para mucha gente. Con la misma información de la que disponía el presidente Mazón, otras instituciones sí tomaron medidas a tiempo: la Universidad de Valencia, la Diputación Provincial de Valencia, varios municipios cancelaron actividades y enviaron a su personal a casa. Pero la Generalitat Valenciana ignoró las alertas. Ante cada catástrofe solo son capaces de demostrar que siempre siguen el mismo protocolo: ocultan la verdad, atacan a los expertos, niegan sus errores y politizan la tragedia. Y ayer mismo, en esta Cámara, tuvieron la desfachatez de acusar a Teresa Ribera de ser la responsable de la DANA con el único objetivo cobarde de ocultar sus propios errores, sí, de ocultar sus propios errores. Teresa Ribera representa todo lo que ustedes repudian para hacer frente a una catástrofe natural: respeto a la ciencia, compromiso en la lucha contra el cambio climático y defensa de los recursos públicos. Señorías, no podemos resignarnos a sentir dolor, tragedia tras tragedia. Es inaplazable avanzar, adaptar nuestras leyes. El cambio climático mata y, frente a los desastres naturales, solo hay una solución: prevención. Hagámoslo no solo por las generaciones futuras, sino también por las víctimas presentes.