Señora presidenta, el lema de Europa de «Unida en la diversidad» cobra hoy más sentido que nunca en este debate. He escuchado algunas afirmaciones realmente preocupantes y por eso voy a clarificar una cosa: la mejor manera de defender el Estado de Derecho es asumir los resultados democráticos que emanan de las urnas. Y, por lo tanto, no pone en peligro la unidad de un país aquel Gobierno que avanza por el progreso social, por la creación de empleo, por subir las pensiones, por abrir el diálogo, por la convivencia. Quien rompe y pone en peligro la unidad de un país es quien avala o quien plantea una rebelión ciudadana contra los resultados democráticos de las urnas. Y, por lo tanto, los socialistas vamos a seguir trabajando por ese espacio de convivencia, por ese espacio de entendimiento y de diálogo y por una Europa más fuerte. Porque la historia de Europa siempre termina bien.
Señora presidenta, asistimos al último debate de la legislatura sobre el estado de la Unión, que tiene lugar en un momento de profundos cambios. Presidenta von der Leyen, comisarios, comisarias, gracias por su capacidad de diálogo para alcanzar consensos. En el Grupo de los socialistas y demócratas estamos muy orgullosos de haber contribuido y de haber liderado históricas decisiones que han puesto a Europa nuevamente en el corazón de nuestra ciudadanía. Frente a la respuesta dada por la crisis financiera en 2008, lastrada por la política de austeridad impuesta por la derecha, la respuesta a la pandemia y a la guerra de Rusia contra Ucrania, liderada por la socialdemocracia, ha estado marcada por la unidad y por la solidaridad. Ahora nuestra principal prioridad tiene que ser impulsar la reindustrialización para garantizar la autonomía estratégica abierta, con una mirada hacia África y hacia América Latina. Junto a la reindustrialización, debemos avanzar en la transición ecológica. Frenar los efectos del cambio climático es una obligación legal y una obligación moral. Tenemos que impulsar la reforma del mercado eléctrico para acelerar el despliegue de las energías renovables y reducir los precios de la electricidad. Señora von der Leyen, frente a quienes apuestan por el negacionismo climático, es fundamental que hoy haya roto su silencio con un mensaje claro de apoyo al Pacto Verde, comprometiéndose a impulsar las leyes sobre la restauración de la naturaleza y la calidad del aire. Vamos a prestar mucha atención a que estas afirmaciones se cumplan. Pero, para crear riqueza y nuevas oportunidades, tenemos que consolidar el pilar social. Y sobre eso, señora von der Leyen, me hubiera gustado escuchar un mayor compromiso. La inflación, los altos tipos de interés y el encarecimiento de las hipotecas dificultan un proyecto de vida justo. La vivienda pública como derecho y no como bien de especulación, la paridad en el empleo, la prohibición de las prácticas no remuneradas, el ingreso mínimo vital y una estrategia antipobreza con objetivos vinculantes deben ser una realidad. Y también debemos proteger a las mujeres que sufren violencia de género. Señora von der Leyen, comparto su afirmación sobre el «no es no», por supuesto que sí. Y ahora ha llegado el momento de dar un paso adelante e incorporar la violencia contra las mujeres en la lista de delitos de la Unión Europea. Nuestra lucha por la justicia es irrenunciable. Porque la cohesión social no solo dignifica a las personas, sino que nos permite actuar con peso y con voz en el mundo. Hoy estamos unidos frente al agresor. Putin es un criminal que pasará sus últimos días en un tribunal internacional. Y la Comisión debe presentar, sin más retraso, una propuesta para invertir los activos rusos congelados en la reconstrucción de Ucrania. Estamos unidos, pero no caigamos en la autocomplacencia. Ha llegado el momento de reforzar la unidad de la Unión Europea. Tenemos que agilizar la toma de decisiones avanzando hacia una mayoría cualificada y también debemos seguir apoyando al resto de países de nuestra vecindad que quieren unir su destino al de la Unión Europea. Y a la vez que afrontamos los principales desafíos, necesitamos dar solución a otros retos que marcarán el futuro de Europa: el Pacto sobre Migración y Asilo, para evitar la pérdida de vidas en el Mediterráneo. Y permítame decir aquí una cosa, señora von der Leyen, el dinero de los contribuyentes europeos no puede terminar en los bolsillos de Gobiernos que están atacando los derechos fundamentales de las personas. Necesitamos una capacidad fiscal permanente para afrontar futuras crisis, una reforma de las reglas fiscales, una mayor justicia social. Y es imprescindible una economía no solo más competitiva. No sirve solo crecer económicamente. Ese crecimiento económico se tiene que traducir en que la gente viva mejor, en que se distribuyan los beneficios para todos y no los privilegios para unos pocos. Señorías, vivimos en la Unión Europea, un proyecto de vida que ha construido el mejor lugar para la democracia, los derechos, la igualdad y la solidaridad. Hoy, la alianza de la derecha y la extrema derecha representa un fracaso rotundo que va hacia la involución. Señor Weber, en política es fundamental ser coherente y ser coherente significa que las palabras vayan acordes con los hechos. Usted no puede apelar y referirse a la mayoría von der Leyen y luego sumar sus votos a la extrema derecha para conformar Gobiernos y para conformar mayorías en este Parlamento. Eso no se puede hacer. Pero no hay marcha atrás. Seguiremos construyendo una Unión próspera, abierta e integradora; una Unión orgullosa en su pluralidad y su diversidad; una Unión que abraza el Estado de Derecho, firme en la lucha por la igualdad y la justicia social; una Unión de tolerancia y progreso. Siempre hay tiempo para un sueño. Hace 70 años, Europa soñó su mejor destino y lo hizo realidad. Hoy, un año más, vivimos ese sueño. Sigamos haciéndolo realidad.
Señor presidente, la protección del medio ambiente vive hoy un momento trascendental en la Unión Europea. El intento liderado por el Partido Popular de rechazar la ley para la restauración de la naturaleza envía un mensaje demoledor sobre la viabilidad del Pacto Verde. La derecha ha visto en la agenda medioambiental el campo idóneo para su disputa electoral con la extrema derecha. Señor Weber, usted no ha tenido hoy la decencia de estar en este hemiciclo y de dar la cara, pero yo no voy a renunciar a utilizar el atril para transmitirle un mensaje. Usted, señor Weber, pretende ganar votos con una falsa defensa de los agricultores y de las comunidades rurales y no ha dudado en recurrir a una estrategia de mentiras para eludir las certezas científicas e instalarse en el negacionismo. Pero la ciencia deja cada vez menos margen al negacionismo climático. Los días 3 y 4 de julio batimos el récord de temperatura media diaria en la Tierra. Solo en 2022 murieron casi 62 000 personas en Europa por las altas temperaturas. Hoy hay un millón de especies en peligro de extinción. Más del 80 % de nuestros hábitats están en mal estado. Pese al apoyo de más de 3 500 científicos y de grandes empresas, el Partido Popular ha declarado la guerra a la ley de restauración de la naturaleza, una ley indispensable para reparar los hábitats degradados, una ley imprescindible para garantizar la seguridad alimentaria, una ley necesaria para garantizar el crecimiento de las empresas, una ley urgente para detener el impacto cada vez más extremo del cambio climático. En definitiva, una ley para mantener un planeta habitable para las generaciones de hoy y de mañana. Señor Weber, su deriva radical le ha llevado a enfrentarse a su propia familia política. Se posiciona en contra de Gobiernos conservadores que en el Consejo han apoyado esta idea. Pero aún más grave que el enfrentamiento con sus propios compañeros es perder la memoria histórica para abrazar los valores de la ultraderecha en Hungría, en Polonia, en Italia, en Finlandia y también en España. El programa reaccionario del Partido Popular y de Vox es ya una realidad. Atacan al colectivo LGTBI, atacan a las mujeres y hoy atacan a la lucha contra el cambio climático. El Partido Popular y Vox son partidos negacionistas y su negacionismo significa robar el futuro a las nuevas generaciones. Tenemos que ser capaces de entender que nuestras sociedades merecen una transición verde y digital sin renunciar a las grandes conquistas sociales. Hoy somos la Europa que cuida, la Europa que protege, la Europa que emprende, que progresa, una Europa que avanza. Mientras algunos retroceden, odian y destruyen, los socialdemócratas tenemos claro el destino: menos desigualdad y más derechos. Esto va de avanzar o de retroceder y nosotros lo tenemos claro: adelante.
Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 29 y 30 de junio de 2023, en particular a la luz de los avances recientes hacia la celebración del Pacto sobre Migración (debate)
Señor presidente, la destrucción de la presa de Nova Kajovka es un crimen de guerra que muestra el intento desesperado de Putin por ganar una guerra que ya hace mucho tiempo que ha perdido. Son todavía incalculables los efectos destructivos de la presa sobre la economía de Ucrania, sus pueblos, sus ciudades, su agricultura, su población desplazada y su medio ambiente. Pero lo que sí debemos tener claro es quién debe pagar las reparaciones de guerra. Ha llegado la hora de utilizar los miles de millones de activos rusos congelados y propiedades de oligarcas sancionados para pagar los daños de la invasión. El pago de Putin por los daños causados no es solo un acto de justicia con el pueblo ucraniano, sino también con nuestros ciudadanos. Porque nuestras sociedades también pagan las consecuencias de la guerra con la subida de los precios. Por nuestros ciudadanos y ciudadanas, debemos seguir tomando decisiones valientes. Nuestra ciudadanía merece una reforma del mercado eléctrico para garantizar precios razonables. Merece que avancemos en la reindustrialización de la Unión Europea para alcanzar la autonomía estratégica y merece una reforma de la gobernanza económica con reglas fiscales más claras y más flexibles que garanticen la estabilidad presupuestaria con el necesario crecimiento de la economía. En definitiva, nuestras sociedades merecen una transición verde y digital sin renunciar a las grandes conquistas sociales. En plena transformación de nuestra Unión ¿hacia dónde se dirige la derecha? Ahora el Partido Popular Europeo se deja arrastrar por la extrema derecha para declarar la guerra a la Ley de Restauración de la Naturaleza, una ley indispensable para reparar el 80 % de las aguas y las tierras degradadas. Los socialdemócratas nos opondremos a la contrarreforma de la Agenda Verde que intentan instaurar las fuerzas más reaccionarias. Porque la emergencia climática mata a las personas y destruye la prosperidad económica. Más de 300 000 europeos mueren al año de forma prematura por la mala calidad del aire. En momentos en que Italia está padeciendo terribles inundaciones y España sufre graves sequías, el negacionismo de la derecha y la extrema derecha es totalmente inaceptable. Señorías, la ciencia es clara. La protección del medio ambiente aumentará nuestra resistencia ante fenómenos meteorológicos extremos. Señores del Partido Popular, ahora que han decidido ignorar la memoria histórica para abrazar los valores de la ultraderecha, ¿hasta dónde están dispuestos a llegar? Además de su negacionismo climático, ¿reforzarán la alianza con los Gobiernos ultras de Polonia y Hungría que violan los derechos de las mujeres y las minorías? ¿Abandonarán los derechos humanos con su oposición a la Directiva de diligencia debida para impedir que las multinacionales utilicen como mano de obra a niños y niñas en cualquier lugar del mundo? ¿Seguirán fomentando el sentimiento antiinmigrante incluso ahora que, por fin, empezamos a negociar con el Consejo la conclusión del pacto migratorio? El principio de solidaridad flexible pero obligatoria, acordado en el Consejo, no es suficiente. Lo que los países receptores en primera línea necesitan son políticas claras comunes de gestión en la llegada y un reparto solidario en cuanto a la acogida. Señorías, en tiempos de recomposición del tablero geopolítico mundial necesitamos fortalecer alianzas entre países para avanzar en la democracia, la seguridad, la erradicación de la pobreza y las desigualdades. La Cumbre UE-CELAC ofrece una oportunidad única para inaugurar una nueva era en la cooperación a ambos lados del Atlántico. Porque queremos para América Latina y el Caribe lo mismo que hoy está en juego en Europa y que cada día debemos defender: paz, progreso y democracia.
Señora presidenta, hoy es la última sesión plenaria y el último día de votación para un compañero del Grupo S&D, nuestro compañero Eric Andrieu, diputado que lleva trabajando en esta Cámara desde 2012. (Aplausos) Quienes hemos tenido la suerte de trabajar con él, de conocerle y, además, de compartir amistad somos conscientes de la pérdida que tiene hoy este Parlamento. Así pues, quiero desearle lo mejor a nuestro compañero. Aquí tienes una gran familia, que es la familia europea, que va a estar siempre muy agradecida por todo tu trabajo, Eric. ¡Muchísimas gracias!
Papel de los agricultores como promotores de la transición verde y de un sector agrario resiliente (continuación del debate)
Señor presidente, no puedo más que estar de acuerdo con la comisaria McGuinness cuando dice que el sector agrícola es un sector estratégico en la Unión Europea. La guerra de Ucrania nos ha mostrado nuestras debilidades, la dependencia energética de forma muy evidente. Por eso tenemos que entender el gran papel que están desempeñando los agricultores y ganaderos en la Unión Europea garantizando los suministros de alimentos en la Unión Europea sin tener que depender. Pero también hay que tener en cuenta otras cuestiones fundamentales en este debate, señorías. La ciencia deja cada vez menos margen al negacionismo climático de la derecha y la ultraderecha. Hemos vivido el mes de abril más seco desde que hay registros. El informe del servicio Copernicus de la Comisión Europea muestra que las temperaturas en Europa aumentan el doble de la media mundial. Estamos en cifras récord de días declarados como olas de calor y atravesamos largas sequías. En el año 2022, el 63 % de los ríos europeos tuvieron caudales inferiores a la media europea. Pero si hay algo más grave que las sequías y las olas de calor, es el falso dilema de la derecha entre el apoyo a los agricultores o la protección al medio ambiente. ¿Cuál será el futuro de la agricultura si las políticas negacionistas convierten nuestros ecosistemas en desiertos? Lo peligroso es combatir el conocimiento científico incurriendo en errores como la legalización de pozos ilegales en Doñana y mostrando su rechazo a dos de los grandes objetivos de la Comisión Europea en su Pacto Verde: la reducción del uso de pesticidas en la agricultura y la reconstrucción de una quinta parte de los hábitats destruidos en la Unión Europea para 2030. La conservación de la tierra y de la actividad agrícola no puede ser rehén de cálculos electoralistas. La única manera de preservar a medio y largo plazo el valor excepcional de nuestros campos es revisar estas cuestiones. Frente a las falsas promesas imposibles de cumplir, los socialdemócratas garantizaremos el trabajo de los agricultores en nuestros ecosistemas únicos cumpliendo con los compromisos del Pacto Verde y de la Legislación sobre el Clima. Señorías, el clima habla. La transición ecológica necesita valentía y veracidad para proteger el trabajo de nuestros agricultores en un medio ambiente sostenible, que no es sino proteger el futuro de nuestro modo de vida tanto en las ciudades como sobre todo en el campo.
Esto es Europa - Debate con Olaf Scholz, canciller federal de Alemania (debate)
Señora presidenta, bienvenido, querido canciller, querido Olaf Scholz. Es un placer recibirle en el Parlamento Europeo el día que conmemoramos nuestro nacimiento como proyecto comunitario para garantizar la paz y la libertad en nuestro continente. Canciller, el próximo 23 de mayo, el Partido Socialdemócrata de Alemania cumple 160 años de historia, 160 años construyendo una Europa libre, democrática, moderna y en búsqueda permanente de una mayor igualdad entre sus ciudadanos y ciudadanas. Su presencia en esta Cámara tiene lugar en un momento en que la guerra de Putin contra Ucrania entra en una fase crucial ante la anunciada ofensiva de primavera del ejército ucraniano. Queremos la paz en Ucrania. Pero no queremos la paz de los vencidos. Queremos una paz justa fundada en el respeto al Derecho internacional. Y mientras dure la guerra, debemos seguir ayudando al pueblo ucraniano en todos los ámbitos: político, humanitario, militar y económico. En esta Cámara lo tenemos muy claro. Por otro lado, en un contexto en que la elevada inflación continúa dañando de forma directa a la población, y especialmente a los más vulnerables, hemos de avanzar con determinación en el cumplimiento de los objetivos del pilar social con la transposición de la Directiva sobre salarios mínimos, la adopción de una directiva sobre el ingreso mínimo vital y el derecho a una vivienda como bien de primera necesidad. Señor Scholz, somos conscientes del impacto que la guerra tiene sobre la industria y los hogares alemanes. Gracias a su liderazgo, Alemania ha tomado decisiones difíciles pero necesarias en asuntos cruciales para el futuro de nuestra Unión, desde la ayuda militar a Ucrania hasta el tope del gas. Y ahora debemos liderar la reforma del mercado eléctrico para garantizar precios razonables. Señorías, si queremos avanzar en la ansiada autonomía estratégica necesitamos hacerlo hablando de la reindustrialización de la Unión Europea. Junto a la aprobación de la Ley de Chips y la reforma del mercado eléctrico, debemos acelerar la propuesta sobre materias primas críticas. Y con el objetivo de afrontar los desafíos sociales, climáticos y medioambientales, así como la reindustrialización, debemos reforzar la gobernanza económica, con reglas fiscales más claras, más flexibles, que permitan garantizar la estabilidad presupuestaria con el necesario crecimiento de la economía. Hoy, 9 de mayo, celebramos el Día de Europa. Y para la familia socialdemócrata Europa es ante todo una comunidad de valores. Una comunidad de valores cuestionada hoy por la extrema derecha, a quien se ha unido una derecha conservadora que ha perdido y ha tomado la decisión de convertirse en la oposición. Los conservadores, hoy, son la oposición en Europa. Hemos visto cómo también son la oposición en Alemania. Y, realmente, creo que lo importante es ser conscientes de que debemos reforzar las alianzas que han conseguido construir un proyecto europeo basado en estos valores comunes y no ponernos del lado de quienes quieren deteriorar el proyecto europeo. Sabemos de qué lado está Weber. Se encuentra mucho más cómodo con la señora Meloni que con el canciller Scholz. En cualquier caso, cada uno tendrá que elegir. Señor Scholz, los socialdemócratas no somos europeístas por necesidad, somos europeístas por convicción. Ni en los momentos más difíciles de la historia reciente europea ha flaqueado nuestro compromiso con la Unión. Y estoy convencida de que este 9 de mayo Europa no podría recibir mejor regalo que el compromiso del Gobierno alemán para seguir desbloqueando resistencias y alcanzando acuerdos en tiempos de crisis, avanzando en la integración, rompiendo tabúes, trabajando por el progreso en defensa de nuestro sistema de valores, que no es sino defender la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos.
Esto es Europa - Debate con el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel (debate)
Señora presidenta, señor Bettel, bienvenido al Parlamento Europeo. Comparece usted ante esta Cámara como representante de un país, Luxemburgo, tradicionalmente a la vanguardia de la integración europea. Más de siete décadas después de que Luxemburgo pusiera en pie los cimientos del Benelux, nuestra Unión afronta uno de los mayores cambios en nuestra historia. Señor Bettel, como usted ha relatado en su intervención, ha llegado la hora de decidir cómo queremos seguir construyendo Europa. Y yo voy a añadir algo a mayores: con quién queremos seguir construyendo Europa. Los últimos episodios demuestran que la Unión Europea asiste a un momento en el que algunos abandonan su moderación y la extrema derecha, con políticas de odio contra la ciencia, las mujeres, las personas LGTBI y los inmigrantes, deteriora los avances conquistados. En Polonia hay mujeres perseguidas y condenadas por defender sus derechos. La señora Meloni en Italia asfixia los derechos de las personas LGTBI para el registro de los hijos de parejas homosexuales y declara el estado de emergencia para eliminar cualquier protección para los inmigrantes. Hablando de otro desafío fundamental al que usted se ha referido, el clima, en España el Partido Popular y la extrema derecha de VOX ponen en peligro el futuro de una joya natural como es Doñana, y dirigentes políticos como el vicepresidente de mi región, Castilla y León, dicen que dejemos en paz a los niños, que ya decidirán de mayores si el CO2 es un gas contaminante o no. Por todo esto, es el momento de elegir en qué lugar de la historia queremos estar. Señorías, en el contexto de la guerra de Putin contra Ucrania, nuestros ciudadanos y ciudadanas luchan por encontrar un trabajo decente, por comprar una vivienda asequible o por garantizar la educación a sus hijos. Y al mismo tiempo, el número de millonarios aumenta. ¿Cómo podemos pedir a los ciudadanos que resistan cuando hay empresas multinacionales que apenas pagan impuestos en la Unión Europea? Señor Bettel, también debemos comprometernos con una política fiscal justa. Los socialdemócratas sabemos hacia dónde vamos. Continuaremos liderando la respuesta a todos estos desafíos. Continuaremos en la defensa del Estado de Derecho para proteger a las minorías de los ataques de las fuerzas de extrema derecha. Ha llegado el momento de comprometerse. Yo, como usted, también agradezco a quienes me ayudan a escribir unos estupendos discursos. Tenía una forma de terminar en la que le iba a preguntar de qué lado quería usted estar en esta construcción europea. Tras su intervención, no me hace falta preguntárselo y, por lo tanto, le voy a agradecer su compromiso por seguir construyendo esa Europa más justa, más social y más igualitaria.
Necesidad de una estrategia coherente para las relaciones de la UE con China (debate)
Señor presidente, la humanidad se enfrenta a retos globales de una magnitud sin precedentes, con la energía climática, con la pandemia, la guerra en Europa. En este contexto, la ofensiva diplomática de varios líderes europeos en Pekín resulta indispensable para evitar una mayor escalada en la polarización y la tensión que afectan al mundo. En el debate de nuestras relaciones con China no nos conviene entrar en una lógica de bloques. Necesitamos definir una posición hacia China basada en una autonomía estratégica abierta que garantice intercambios comerciales y tecnológicos seguros y una firme defensa de la cooperación internacional y multilateralismo. Y para ello necesitamos una estrategia hacia China coherente, efectiva, global y con más unidad que nunca. Entre China y la Unión Europea solo podremos tender puentes y reforzar la confianza mutua si China se comporta con la responsabilidad que le corresponde como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nuestra relación con China no aspira a ser de confrontación. Queremos una cooperación basada en la reciprocidad, en la transparencia y el respeto al derecho internacional. En el plano económico, significa equilibrar el terreno de juego y garantizar la plena reciprocidad entre los socios. Significa abrir Oriente para no cerrar Occidente. En el frente de Ucrania, China y la Unión Europea están obligadas a buscar salidas que pongan fin a una guerra que no solo está causando una incalculable tragedia humana, sino que también constituye una amenaza directa a nuestros intereses y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas. El presidente Xi, tradicional defensor de la soberanía y la integridad territorial de los Estados y contrario a recurrir a un ataque nuclear, debe actuar en coherencia con sus palabras y presionar a quien viola esos principios y amenaza con esas armas: la Rusia de Putin. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, el presidente Xi debe reunirse con Zelenski para contribuir a una paz basada en la retirada de las tropas rusas del territorio ucraniano. No hay que olvidar que China considera a Putin como un socio imprescindible en la búsqueda de un nuevo orden internacional. Premisa que debe obligarnos a reforzar el diálogo para reducir los riesgos y cooperar hasta donde sea posible, teniendo claras las líneas rojas de Europa que marcan nuestros principios. La entrega de armas a Rusia y un cambio de status quo por la fuerza en Taiwán resultarían inaceptables para nosotros. La ausencia de resultados inmediatos tras las visitas de varios líderes europeos no debe interrumpir la acción del señor Borrell en China. Nuestras posibilidades de cooperación son inmensas: reforzar el multilateralismo, acelerar la lucha contra el cambio climático, alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. También debemos hablar con franqueza. China y la Unión Europea deben consolidar el diálogo sobre derechos humanos, porque los derechos humanos son universales y deben ser respetados en cualquier parte, también en Xinjiang o Hong Kong. Nuestro mensaje a China debe de ser rotundo: el mantenimiento de las sanciones contra miembros de esta Cámara hará imposible una relación de confianza. Ha llegado la hora de que China levante las sanciones contra miembros del Parlamento Europeo. Señorías, nuestra estrategia hacia China necesita determinación, realismo y más Unión Europea que nunca. Me van a permitir terminar esta intervención con un consejo al señor Weber: en este nuevo rol que ha asumido usted de líder de la oposición, le da igual criticar a todos los líderes europeos que haga falta —un día Macron, otro día Scholz—. Con quien no tiene ningún reparo y a quien no critica nunca es a los líderes de la extrema derecha. Tenga cuidado, a ver si se va a despistar y un día de estos va a terminar criticando a la señora von der Leyen.
Señora presidenta, como bien se ha planteado desde el Grupo de Socialistas y Demócratas, no compartimos el título del debate que ha sugerido el Partido Popular Europeo, y, en negociación con el Grupo de Verts/ALE, queremos hacer la siguiente propuesta de debate: Declaración del Consejo y de la Comisión sobre la necesidad de solidaridad europea para salvar vidas en el Mediterráneo, en particular en Italia. Y estoy segura de que, dado que, como ya ha manifestado el señor Weber, su principal objetivo —el suyo y el de su grupo— es el de salvar vidas, estarán de acuerdo con el título de debate que hemos planteado.
Muertes en el mar: respuesta común de la Unión para salvar vidas y medidas para garantizar vías seguras y legales (debate)
Señor presidente, ocho años después de la crisis humanitaria de 2015 la Unión Europea sigue sin encontrar una solución al desafío común más divisorio de nuestro tiempo. La tragedia del naufragio en Calabria por la inhumana omisión del Gobierno de Meloni y las deportaciones ilegales, robos y maltratos a migrantes por parte de las autoridades griegas son los últimos episodios de un vergonzoso fracaso de salvamento marítimo en la Unión Europea. Los Gobiernos de Italia y Grecia, y también la Comisión, están obligados no solo a investigar y a dar explicaciones de los hechos, sino a adoptar medidas que pongan fin a esta situación y a estos abusos. En los diez años transcurridos entre las tragedias de Lampedusa y Calabria más de veintiséis mil personas se han dejado la vida en el Mediterráneo. Años de negociaciones frustradas, parálisis y bloqueos. Ahora, en lugar de avanzar en la conclusión de un nuevo pacto sobre migración y asilo la derecha prefiere debatir sobre si levantar muros en las fronteras exteriores de Europa y quién debe financiarlos. Si hay algo peor que los muros materiales son los muros mentales de la derecha. Los muros representan un retroceso de la idea de Europa, de aquella Europa reaccionaria y excluyente, de la visión más miserable del ser humano y opresora del conocimiento y del egoísmo. Realmente necesitamos recuperar la dignidad de Europa. La idea de los muros es la solución falsa y mágica de aquellos ultranacionalistas interesados en presentar a los extranjeros como una amenaza que nos divide. El millón de solicitudes de asilo de 2022 también demuestra que no habrá muro que logre disuadir a quienes huyen de la guerra, del hambre o de los desastres naturales. Cerrar las vías legales a la protección tampoco acabará con el instinto de supervivencia humana. Solo incrementará la migración y fortalecerá las bandas criminales, enriquecidas con la explotación de los más desesperados. La llegada de refugiados e inmigrantes es un fenómeno cuya gestión más eficaz y humanitaria no pasa por medidas falsas e ineficaces, sino por un enfoque integral, solidario y cimentado en la responsabilidad compartida, como el que propone el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo; un nuevo pacto que garantice la protección internacional a los demandantes de asilo, que favorezca la integración de los refugiados y garantice las vías legales para la inmigración, incluyendo la educación, el empleo y los visados humanitarios. La conclusión del Pacto es una prueba para la Unión no solo con respecto a una política concreta, sino para nuestros mismos principios fundacionales.
Señora presidenta, la verdad es que para todas nosotras y nosotros es un honor contar hoy con la presencia de dos mujeres que son referentes en sus respectivos ámbitos. Necesitamos mujeres que inspiren a nuevas generaciones de niñas y adolescentes que vean reflejadas sus posibilidades en los logros de mujeres como Shirin Ebadi, la primera mujer de religión islámica en conseguir el Premio Nobel de la Paz. La señora Ebadi fue la primera mujer iraní en acceder a la presidencia de un tribunal en 1975 y, pese a los muchos problemas y trabas que se le pusieron, nunca se ha rendido y ha seguido luchando. Consiguió ejercer como abogada y se centró en defender a los más débiles, los presos políticos y, en especial, mujeres y niños. Mujeres como Samantha Cristoforetti, la tercera mujer astronauta europea en llegar al espacio y la segunda mujer del mundo con más días de permanencia en el espacio. Ha habido muy pocas mujeres astronautas, pero, gracias al ejemplo de la señora Cristoforetti, muchas niñas se darán cuenta de que es posible abrirse camino en un mundo de hombres y romper el techo de cristal. Pero hoy me van a permitir que termine con un homenaje a las millones de mujeres anónimas que han hecho historia. A las madres que después de largas jornadas de trabajo vuelven a sus casas y se ponen a hacer los deberes con sus hijos y a atender las tareas domésticas. A las mujeres del medio rural que se levantan todas las mañanas a atender a la ganadería, trabajar horas y horas y nunca son reconocidas. A las mujeres que han sido víctimas de violencia de género, muchas de las cuales pierden su vida mientras que otras tienen que rehacerla. Y a las mujeres que escapan de la guerra, del hambre y de las injusticias. A las mujeres refugiadas. He tenido la oportunidad de estar la pasada semana en Grecia, en un centro de mujeres refugiadas: valientes; con mucho sufrimiento, pero también valientes y decididas a seguir trabajando por un mejor futuro. Somos afortunadas las mujeres europeas de vivir en un espacio donde tenemos reconocidos nuestros derechos, a pesar de tener que seguir trabajando y luchando por no dar marcha atrás. Pero no olvidemos a todas aquellas que están fuera de Europa y que siguen necesitando nuestra solidaridad y nuestro apoyo. (Aplausos)
Conclusiones de la reunión extraordinaria del Consejo Europeo del 9 de febrero y preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 23 y 24 de marzo de 2023 (debate)
Señora presidenta, las ruinas, trincheras y cadáveres apilados en Bajmut ya son el símbolo de la guerra de desgaste que persigue Putin un año después del fracaso de su primer intento de conquista. Putin ya ha perdido la guerra. Ahora nuestra responsabilidad es continuar ayudando para que Ucrania la gane. Con su ejército mermado, su economía golpeada por las mayores sanciones de la historia y su posición internacional cada vez más aislada, Putin solo tiene como salida perpetuar la guerra hasta conseguir el cansancio de los aliados. No podemos permitir que la larga guerra de desgaste atenace a los europeos y a nuestras economías. Los elevados precios de la energía, la subida de la cesta de la compra, con un IPC alimentario que ya supera el 18 %, y el inaccesible precio de las viviendas sacuden el futuro de los europeos. Proteger a los más vulnerables es nuestra responsabilidad colectiva. Las decisiones que tomemos hoy marcarán el futuro. No hay mejor solución que acelerar la transición ecológica y la autonomía energética. Y lo más urgente es la reforma del mercado eléctrico para limitar de forma permanente el impacto del gas en las facturas y no depender de terceros países para calentar nuestros hogares. El modelo actual no está en condiciones de aguantar una situación de estrés como la de ahora. Las energías renovables representaban el 10 % en 1998; hoy, el 50 %, y las previsiones apuntan a un 74 % en 2023. La creación de industrias de cero emisiones, el impulso de la competitividad tecnológica y la diversificación de las cadenas de suministro son factores clave para que la prosperidad y la estrategia de la Unión Europea sean una realidad en las próximas décadas. Las necesidades de financiación del Plan Industrial del Pacto Verde son enormes. La flexibilización de los requisitos para que los Estados miembros ayuden a las empresas de la transición verde y digital y no pierdan competitividad frente a la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) y la Administración Biden es necesaria, pero también las empresas tienen la obligación de proteger el pulmón que mantiene con vida a la industria, que es la clase trabajadora. Ahora la Comisión Europea y el Banco Central Europeo reconocen lo que siempre hemos defendido los socialdemócratas. Las empresas tienen margen para subir los salarios, para asumir subidas salariales. No permitiremos que los salarios de los trabajadores pierdan poder adquisitivo mientras los beneficios de las empresas aumentan. En las próximas décadas seremos testigos de la mayor modernización económica de nuestro tiempo. Ante el cambio necesario tenemos que poner en marcha la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que debe incorporar los objetivos del pilar europeo de derechos sociales y un instrumento permanente financiero similar a NextGenerationEU o a SURE para garantizar las inversiones públicas necesarias. Señorías, en un contexto en el que la guerra ha regresado a Europa, debemos redoblar nuestros esfuerzos y nuestras ambiciones. Toda persona en su sano juicio quiere la paz, pero el Kremlin no renuncia a las armas. La diplomacia no debe renunciar a su misión. Pero lo que no podemos consentir las democracias bajo ningún concepto es abandonar Ucrania a su suerte. Y la forma de lograrlo es seguir manteniendo nuestra unidad. Señor Weber, le veo muy preocupado por la posición de los Gobiernos socialdemócratas con respecto a Ucrania. Y le voy a decir una cosa muy clara. Puede estar tranquilo. El compromiso de los Gobiernos socialdemócratas en la defensa de Ucrania es claro, es firme y es contundente. Quizá debería preocuparse de lo que tiene dentro de sus propias filas y de las alianzas de su grupo político con la extrema derecha amiga de Putin.
Conclusiones del Consejo Europeo: necesidad de una finalización rápida de la hoja de ruta (debate)
Señora presidenta, vivimos en una época de temores e inseguridades, de peligros y dificultades. La inmigración, tan antigua como la humanidad, es uno de los mayores retos. Nunca olvidaremos la llegada de un millón de sirios que huyeron de la muerte en 2015. Ni la de los cuatro millones de ucranianos que hemos acogido por la guerra de Putin, ni la de los muchos inmigrantes que día a día arriesgan sus vidas cruzando el Mediterráneo y los Balcanes. Necesitamos proteger nuestras fronteras. Pero mientras las guerras olvidadas, la explotación de los pobres y las catástrofes naturales sean una realidad, nunca podrán construirse muros tan altos para detener a los más débiles. Ya hay más de cien millones de seres humanos en el mundo que han tenido que abandonar su hogar por la fuerza. Muchos de ellos están en Europa y serán muchos más. En un momento en el que la negociación del Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo afronta su hora decisiva, debemos elegir en qué Europa queremos vivir. ¿En la Europa de los muros que defiende el señor Weber y la extrema derecha, o en la Europa humanista que no cierra los ojos ante la pérdida de vidas humanas? ¿En la Europa xenófoba que azota a los inmigrantes o en la Europa del Derecho que quiere a los inmigrantes para el desarrollo de nuestras sociedades y de nuestras culturas? ¿En la Europa del miedo al diferente o en la Europa de la esperanza que trabaja por encontrar una solución? No hay respuestas fáciles para tiempos complejos, pero no serán los muros los que mejoren nuestra convivencia, sino la unión de nuestras fuerzas para gestionar la llegada de inmigrantes según las posibilidades de cada Estado y el respeto a la legalidad. Ahora que la extrema derecha acusa al señor Weber de copiar su modelo de Europa contra la inmigración, en la familia socialdemócrata dirigimos nuestra mirada a esa otra alma del Partido Popular que sí está dispuesta a acoger, a proteger, a integrar. Los muros y los nacionalismos nos empujan a consecuencias devastadoras. Superemos el miedo al diferente. Hagamos de Europa un lugar de encuentro de pueblos diversos, una tierra de paz, progreso y oportunidades, protegiendo, en primer lugar, la vida de todo hombre y de toda mujer. Porque el futuro de Europa solo será próspero si nos reconciliamos con los más vulnerables. No European money to build walls.
Un Plan Industrial del Pacto Verde para la era de cero emisiones netas (debate)
Señora presidenta, queridos compañeros, la carrera de subsidios ha comenzado. Estados Unidos, China, Japón o India están en la misma competición. Es positivo que países aliados como Estados Unidos apuesten por la transición hacia un mundo sin emisiones. Pero la Unión Europea no puede permitir caminos desleales y que vulneren las normas de la Organización Mundial del Comercio. Ha llegado la hora de reaccionar. Nos hemos quedado atrás en sectores como la fabricación de microchips o el mundo digital. Ni un solo de los gigantes digitales o de las grandes redes sociales es europeo. El Plan Industrial del Pacto Verde presentado por la Comisión Europea no puede ser una oportunidad perdida. Su actual planteamiento ignora los derechos de la clase trabajadora y su financiación está en un limbo. Debemos aprovechar el momento decisivo de la revolución verde y digital para modernizar nuestra economía. Lo más urgente es una reforma del mercado eléctrico, porque su actual diseño es la principal desventaja de la industria europea. También necesitamos una revisión del modelo de ayudas públicas a las empresas que nos permita un despliegue acelerado de los proyectos estratégicos en el marco de los planes nacionales de recuperación y en sectores que garanticen una mayor autonomía estratégica, tecnológica y energética, como las energías limpias, los semiconductores y los vehículos eléctricos. Pero la revisión de las ayudas de Estado no solo requiere una modificación de los umbrales, sino un instrumento que equilibre las diferencias de tamaño y margen fiscal de los Estados miembros. Bajo ningún concepto podemos permitir que la carrera global de subsidios se convierta en una carrera interna entre los Estados miembros que fragmente nuestro mercado único. Otro paso debe ser la adopción de la financiación verde para movilizar la inversión pública y privada necesaria. El apoyo a los presupuestos nacionales puede prestarse con reglas fiscales adecuadas en un renovado Pacto de estabilidad y crecimiento a través de la movilización de un instrumento financiero inspirado en el programa SURE. El Plan Industrial del Pacto Verde solo será una realidad si se protege el corazón que bombea la industria europea desde hace dos siglos: la clase trabajadora. Sin trabajadores y trabajadoras no hay industria. Cualquier empresa que reciba ayuda pública debe impulsar los derechos laborales, salarios decentes, condiciones de trabajo dignas, negociación colectiva y derecho sindical. Señorías, el objetivo prioritario del Plan Industrial del Pacto Verde debe ser competir de manera eficaz con Estados Unidos y China, no entre Estados miembros dentro del mercado único. Y no hay mejor manera de conmemorar el trigésimo aniversario del mercado único que contribuir al nacimiento de una industria europea competitiva, sostenible, digital y que respete la dignidad de la clase trabajadora que merece.
Señora presidenta, el 24 de febrero se cumple un año de la invasión de Putin contra Ucrania, una guerra que ya ha causado un nivel de destrucción y ruina difícil de imaginar en la Europa del siglo XXI. En el último año hemos sido testigos del sufrimiento del pueblo ucraniano. La Unión Europea, coherente y firme en la defensa de la soberanía e integridad territorial de los Estados, ha facilitado a Ucrania ayuda en todos los ámbitos: político, humanitario, militar y económico, además de en la lucha contra la impunidad. Una ayuda total de 49 000 millones de euros que convierten a la Unión Europea y sus Estados miembros en el principal apoyo de Ucrania. La cumbre que se celebra hoy y mañana en Kiev debe servir para reforzar no solo la unidad entre Ucrania y la Unión Europea, sino también la unidad de nuestros Estados miembros. Solo cuando estamos unidos avanzamos, progresamos y generamos confianza. Nuestra respuesta ante Putin ha demostrado el potencial que tiene la Unión Europea cuando hay que tomar decisiones difíciles. En la cumbre de Kiev, Putin debe conocer nuestro verdadero poder. Por cada refugiado que huye de su hogar por la fuerza, responderemos con la extraordinaria humanidad y solidaridad de nuestras sociedades. Por cada hospital, casa y colegio destruido, utilizaremos todo nuestro poder sancionador hasta invertir en la reconstrucción de Ucrania los más de 300 000 millones de euros de las reservas rusas congeladas. Por cada hogar que Putin deja sin luz, calefacción y agua caliente, construiremos los hidroductos necesarios hasta que la soberanía energética de Europa sea una realidad. Por cada hombre, mujer y niño asesinado vilmente por Putin, haremos que pague ante la justicia internacional. Y por cada grito de auxilio del presidente Zelenski, responderemos con toda la fuerza de nuestras capacidades militares. El envío de armamento pesado es una decisión difícil, aunque obligada si queremos evitar un estancamiento que congele la guerra hasta convertir a Ucrania en cenizas. Putin no puede ganar la guerra, y solo confía en una victoria por agotamiento de Ucrania y cansancio de los aliados en ambas orillas del Atlántico. El apoyo militar es fundamental para frenar el medio millón de militares que Rusia desplegará en primavera, regresar a las posiciones anteriores al 24 de febrero pasado y garantizar al Gobierno ucraniano una posible negociación de paz en condiciones favorables. La victoria de Ucrania no solo permitirá mantener vivo el sueño europeo de su propio pueblo, sino que debe ser la recompensa que nuestras sociedades merecen por su enorme sacrificio desde el inicio de la guerra. Encender la calefacción o dar la luz, hacer la compra o llenar el depósito del coche implican sacrificios personales que necesitan el apoyo permanente de las autoridades públicas. La cumbre de la Unión Europea y Ucrania también debe servir para trasladar un claro mensaje a las autoridades ucranianas en su camino hacia la Unión Europea: Ucrania necesita un Estado de Derecho con unas instituciones sólidas que protejan a los ciudadanos y garanticen sus derechos. El final del camino llegará con una Ucrania que reciba y aporte a la Unión Europea lo que la Unión Europea aporta y recibe de cada Estado miembro: democracia, crecimiento económico y cohesión social. La Unión Europea es una de las grandes potencias del mundo. Somos una potencia valiente, solidaria y abierta al mundo. Una potencia responsable que persigue la paz. Con confianza en nuestra Unión, hay razones para seguir mirando al futuro con esperanza. Y es responsabilidad del pueblo ucraniano y del resto de sociedades europeas que aspiran a vivir en un mundo libre seguir decidiendo todos juntos nuestro destino.
Preparación de la reunión extraordinaria del Consejo Europeo de febrero, en particular la necesidad de desarrollar soluciones sostenibles en materia de asilo y migración (debate)
Señora presidenta, los grandes movimientos de seres humanos son un signo de nuestro tiempo. Aproximadamente noventa millones de refugiados y desplazados internos han abandonado su hogar por la fuerza. Huyen de la guerra, del terrorismo o de la persecución. Y muchas de esas personas se juegan la vida por tierra y mar en su camino a Europa. Nuestra responsabilidad es acogerlas para que puedan tener una vida digna. El próximo Consejo Europeo no puede ser una cumbre vacía. A partir del próximo 10 de febrero debe quedar claro el compromiso de la Unión Europea para concluir el Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo antes de que termine la legislatura. Les adelanto la plena disposición de la familia socialdemócrata para lograr un acuerdo que incluya un mecanismo de solidaridad obligatorio, en el que cada Estado miembro asuma su parte de responsabilidad. Los sucesivos planes de la Comisión para reforzar la acción de la Unión Europea después de cada tragedia ni son nuevos ni pueden solucionar por sí mismos el drama que se vive en el Mediterráneo. Recomendar una mejor coordinación entre los Estados miembros es una obligación, por supuesto, de la Comisión, pero resulta preocupante la incapacidad de adoptar medidas concretas que aborden la gestión, por ejemplo, de los barcos de las ONG dedicados al rescate. No hay duda de que debemos luchar coordinadamente contra el tráfico de personas y ofrecer nuestro apoyo a los países de origen y tránsito. Pero también debemos dar protección internacional a los demandantes de asilo, favorecer la integración de los refugiados y garantizar las vías legales para la inmigración, incluyendo la educación, el empleo y los visados humanitarios. La Comisión y el Consejo no pueden centrar exclusivamente su atención en el retorno. Por supuesto que quienes han sido expulsados y expulsadas de su país tienen derecho a volver a su tierra. Pero el regreso requiere el fin de las guerras, la derrota del terrorismo, el nacimiento de sociedades inclusivas. La criminalización de las ONG y la construcción de muros que impulsan la derecha y la ultraderecha nunca podrán borrar la huella más visible de nuestra realidad. Las sociedades de hoy y del mañana son y serán siempre diversas. La diversidad cultural y religiosa es una realidad inalterable, una realidad que puede y debe ser compatible con el respeto a los valores de los países de acogida. No podemos cambiar la diversidad de nuestras sociedades, pero sí podemos cambiar la gestión de los flujos migratorios. Hay que perder el miedo a hablar de la inmigración como solución al desequilibrio demográfico y a la falta de mano de obra en Europa. La propia Comisión Europea nos recuerda que, si actualmente un 70 % de la población europea se encuentra en edad de trabajar, en 2070, el porcentaje bajará hasta el 54%. Los Países Bajos, Bélgica o la República Checa tienen casi un 5 % de empleos sin cubrir. Alemania, un 4,5 %. Francia e Italia, el 2,5 %. España, el 0,8 %. Varios Estados miembros ya han empezado a legislar para atraer inmigrantes. No podemos perder esa perspectiva a la hora de abordar nuestras decisiones. Señorías, la responsabilidad compartida es el único faro que alumbrará las soluciones a un desafío que nos afecta a todos y que nadie podrá solucionar de manera individual. Entre quienes aspiran a la Europa de la fortaleza y quienes defendemos la Europa de la solidaridad estamos obligados a entendernos. Es difícil, después de escuchar las palabras del señor Weber hablando de alambradas y de muros, entender que es necesario un acuerdo. Es muy difícil. Ni siquiera la presidenta de la Comisión Von der Leyen ha hecho referencia a eso. Vamos a trabajar pensando en la solidaridad. Vamos a trabajar pensando en los valores europeos. Vamos a trabajar pensando en el horizonte que tenemos, en la responsabilidad, con especial determinación y generosidad, y mirando al horizonte.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia sueca (debate)
Señora presidenta, bienvenido al Parlamento, señor Kristersson. El inicio de la Presidencia sueca tiene lugar en un momento en que la Unión Europea atraviesa su impulso más importante desde las últimas décadas. Nadie pudo imaginar el salto en el proceso de integración con soluciones que han estado a la altura de las graves crisis sucedidas. Si 2022 pasará a la historia como el año que alumbró decisiones sin precedentes para combatir la guerra de precios, 2023 va a ser el año de las soluciones estructurales, tiene que ser el año de las soluciones estructurales. El principal desafío de este nuevo año es el descontento social. Si la inflación sigue minando el poder adquisitivo, será necesario habilitar un instrumento financiero permanente para proteger a las empresas y a las familias más vulnerables. Ante los subsidios discriminatorios de los Estados Unidos, debemos proponer una modificación de las ayudas de Estado de forma temporal para garantizar el rápido despliegue de las inversiones del plan de recuperación y evitar romper el mercado único en detrimento de los socios con menor capacidad fiscal. Pese a que la elevada inflación continúa dañando de forma directa a la población, el programa de la Presidencia sueca no contiene ni un solo compromiso relativo al pilar social. Grave error, señor Kristersson, porque los objetivos de la cumbre de Gotemburgo de 2017 son el único faro que puede guiarnos hacia una Europa social, fuerte, justa y de oportunidades. La crisis de deuda de 2008, para la que la austeridad fue una solución fracasada, es un claro ejemplo. Ahora, la crisis energética será el fin del sistema marginalista. El mercado eléctrico actual, donde las renovables representan el 50 % de la producción eléctrica, no sirve como modelo de futuro. Ha llegado el momento de adoptar una reforma integral del mercado eléctrico para limitar el impacto del gas en la factura de la luz. Señor primer ministro, comprométase de forma sincera ante el Parlamento Europeo a que la Presidencia sueca continuará liderando la lucha contra el cambio climático. Es cierto que en su intervención ha planteado con unas palabras muy claras ese compromiso para una Europa más verde, pero también es cierto que su Gobierno ha eliminado los subsidios para vehículos eléctricos, ha limitado los objetivos de reducción de los biocombustibles y, además, su socio de ultraderecha en esta Cámara vota continuamente en contra de las Directivas del paquete de medidas «Objetivo 55». La historia no tiene una sola dirección, señor Kristersson. No es momento de dejarse arrastrar por la extrema derecha para caminar en sentido contrario a la ciencia. El cambio climático y la guerra de Putin exigen apostar de forma clara y decidida por las energías renovables, porque la ansiada autonomía estratégica solo será una realidad cuando los Veintisiete se liberen de la pesada losa de los combustibles fósiles. La defensa de los logros comunes requiere firmeza ante el continuo antagonismo de Hungría y Polonia. Confiamos en que mantenga su palabra de acelerar los procedimientos previstos en el artículo 7 para detener su deriva autocrática. Usted representa un país moderno, progresista y tradicionalmente a la vanguardia en los derechos humanos, pero el programa de su presidencia no contiene ni una sola referencia ni a las mujeres ni a los migrantes. ¿Cuál es su propuesta para que la mitad de la población de nuestra Unión, las mujeres, siga conquistando los derechos que garantizan la igualdad de oportunidades? En materia de igualdad de género, no daremos ni un paso atrás. Las Directivas sobre violencia de género y transparencia salarial deben ser una realidad en 2023 y su presidencia tiene un gran trabajo que hacer en esta materia. El futuro de nuestra Unión también pasa por que los migrantes tengan una respuesta a la situación que estamos viviendo en estos momentos. Es un imperativo moral que no vivamos de nuevo la vergüenza de peleas entre primeros ministros por rescatar a seres humanos de una muerte segura como exige el Derecho del mar. Solo la conclusión definitiva del Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo impedirá los desplantes de los líderes radicales que condicionan nuestra política migratoria. Señor Kristersson, la historia nos enseña que el abono de la extrema derecha suele tener su origen en las emociones y en las falsas soluciones. Instrumentalizar el malestar social es su recurso y tenemos la obligación, todos los demócratas, de neutralizar esta situación. Le tiendo la mano, la mano de la familia socialdemócrata, para que juntos reforcemos el resurgir del europeísmo y continuemos garantizando soluciones inéditas a los problemas de la ciudadanía, hoy más conscientes que nunca de que solo la unión hace la fuerza.
Preparación de la reunión del Consejo Europeo del día 15 de diciembre de 2022 (debate)
Señora presidenta, señor comisario, señorías, nos encontramos a las puertas del último Consejo de este año, con tal abanico de retos encima de la mesa que se nos demanda celeridad, tesón y contundencia en la toma de decisiones. La credibilidad de nuestro proyecto europeo nos exige que ni un ápice de duda pueda resquebrajar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones. Porque debemos seguir siendo un modelo para la ciudadanía de la Unión y también referentes en el mundo, como hacemos con el Premio Sájarov. Hemos de ser un modelo creíble y honrado en todas nuestras acciones, también a nivel institucional y en la dimensión socioeconómica. Empiezo con esta última. He hecho referencia en varias ocasiones a la urgencia en atajar los precios desorbitados en el mercado de la energía por culpa de la guerra de Putin. La Comisión presentó una serie de medidas de forma tan urgente que, aplicando el artículo 122, se excluyó al Parlamento de su negociación. La propuesta de la Comisión para limitar el precio del gas en el mercado es ridícula. Si se hubiera seguido un procedimiento legislativo habitual, el Parlamento habría podido proponer límites realistas y efectivos. Colegas, como ya dije: si este Parlamento actuó rápidamente con las vacunas de la COVID—19, ¿no vamos a hacerlo ahora para poder afrontar esta crisis energética? Y es que la rapidez de acción nos apremia en una crisis social y económica galopante. No podemos esperar más. La ausencia de medidas sociales ambiciosas en el paquete legislativo para los años 2023—2024 es exasperante. Por eso, desde el grupo de socialistas y demócratas, hemos propuesto un bono energético europeo, identificando más de 100 mil millones de euros en el presupuesto europeo que pueden ser utilizados para ayudar de manera urgente a las familias de forma inmediata. Pero también para el próximo año, seamos claros, continuaremos necesitando una respuesta europea para hacer frente a la crisis. Respecto al marco institucional, hay dos cuestiones esenciales para mi grupo político: Schengen y la condicionalidad del Estado de Derecho. Sobre la primera cuestión, miren, celebro, por supuesto, la inclusión de Croacia en el espacio Schengen. Es positivo. Pero no hacerlo, además, con Rumanía y Bulgaria es un error. Un error y una injusticia. Una injusticia que despierta recelos y da coba a los movimientos antieuropeístas. Mi grupo propuso un debate sobre esta cuestión. Colegas, ¿cómo podemos mantener un debate sobre la ampliación de la Unión Europea y, en paralelo, fracasar en la inclusión en el espacio libre y común de Estados miembros que cumplen los requisitos para formar parte de ello? ¿Qué va a hacer la Comisión para corregir esta injusticia? Cuenta con nuestro apoyo para trabajar en esa dirección. Y, en último lugar, con respecto a la condicionalidad del Estado de Derecho, por supuesto, ha sido una victoria de los que defendemos el Estado de Derecho y los valores comunes de la Unión el que pueda aplicarse el Mecanismo de condicionalidad y que se puedan plantear, reducir y congelar los fondos a aquellos países —en este caso a Hungría— cuando no están cumpliendo con el Estado de Derecho. Pero también reflexionemos sobre algo: lo que está haciendo hoy Orbán, planteando un chantaje en el Consejo, no puede ser permitido. Y eso nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de acabar con el principio de unanimidad en el Consejo. Las instituciones y el marco que hemos venido construyendo son nuestro patrimonio común. La confianza de la ciudadanía en ellas es la garante de poder seguir construyendo este proyecto común de paz, de libertad y de bienestar. Y lo debemos preservar. Volviendo al inicio de mi intervención: ante cualquier ataque que debilite la confianza de la ciudadanía en la Unión Europea —ya sea atacando nuestro Estado de Derecho o los valores de nuestra Unión— y ante cualquier caso de corrupción, firmeza y tolerancia cero. Queridos compañeros y compañeras, os deseo un feliz final de año y espero que el próximo año estemos con las mismas energías para abordar todo el trabajo que tenemos por delante.
Sospechas de corrupción en relación con Qatar y necesidad de aumentar la transparencia y la rendición de cuentas en las instituciones europeas (debate) (debate)
Señor presidente, señora comisaria, señorías, este Parlamento siempre ha trabajado y seguirá trabajando por la democracia, por el Estado de Derecho y por la transparencia. Siempre hemos luchado contra la corrupción en todas sus formas y lo seguiremos haciendo. Pero reconozcamos que tendremos que hacerlo mejor. La corrupción destruye las instituciones, socava la confianza de la ciudadanía y, además, daña la imagen política. No nos lo podemos permitir, porque estamos aquí para servir a la ciudadanía. Más allá de nuestras diferencias ideológicas, me siento orgullosa de la reacción de esta Cámara ante el horrible escándalo de corrupción que, desgraciadamente, ha sucedido en este Parlamento. Sin embargo, hay que dejar algunos puntos claros: ante todo, que los responsables son las personas que han quebrantado la ley, que han cometido delitos muy graves, de los que eran conscientes, y todo el peso de la ley debe recaer sobre ellos. Y por eso, como parte afectada, ya he anunciado que mi grupo se perdonará en la causa. Y en ese sentido, tenemos que tener claro que los mecanismos del Estado de Derecho han funcionado, y por eso hay una investigación policial en curso. Nuestro primer deber es facilitar esa investigación para que los hechos delictivos puedan conocerse en su totalidad. Mi responsabilidad como líder de grupo es atajar de inmediato cualquier acción que pudiera derivarse de la actuación de estas personas. Y por eso pedí en seguida que los diputados al Parlamento Europeo afectados por la investigación abandonaran cualquier cargo de responsabilidad, tanto en el Parlamento como en el grupo. Y así ha sido. Vamos a actuar con contundencia y vamos a iniciar una investigación interna. Desde el minuto uno hemos actuado con firmeza para proteger la honorabilidad del Grupo Socialdemócrata y también la de este Parlamento. Porque el comportamiento criminal de unas personas no puede empañar la labor que hacen cada día la inmensa mayoría de los diputados y diputadas al Parlamento Europeo, así como sus colaboradores y asistentes. Además, debemos crear una comisión de investigación en este Parlamento, porque más allá de las actuaciones delictivas, debemos conocer qué mecanismos internos pueden mejorarse para que esta situación no vuelva a producirse. Queremos la máxima claridad y transparencia, pero teniendo en cuenta que la investigación judicial no ha terminado y que lo más importante es que el proceso penal avance y se sepa toda la verdad. A partir de ahí, en las próximas semanas, debemos discutir medidas concretas: el calendario y el mandato de la comisión de investigación, la necesidad de incluir a terceros países en el registro de transparencia de los lobbies o la creación de un órgano independiente de ética. Le tiene que quedar claro a la ciudadanía: esta casa es transparente. Es la casa de todos y de todas. Y este lamentable episodio no puede volver a ocurrir. Esta tiene que seguir siendo una casa abierta a todos quienes quieren contribuir a construir una Europa unida, una Europa más justa. Porque merece la pena nuestro trabajo, porque merece la pena dejarse la piel por Europa —incluso en días tan tristes como hoy— y porque merece la pena trabajar por Europa, estaremos juntos en esta materia.
Señora presidenta, quería comenzar diciendo que estoy segura de que voy a expresar lo que la gran mayoría de esta Cámara tiene hoy en la cabeza. Y es que este es un día negro para la democracia europea. Un día muy triste. Y también, como comprenderán, un día muy difícil para el Grupo Socialdemócrata. Por eso quiero anunciarles que acabamos de tomar la decisión de personarnos como parte perjudicada en el proceso judicial que se va a abrir en estos momentos. Porque el comportamiento criminal de unas personas mancha a esta institución y mancha la credibilidad de la Unión Europea. Hay una investigación judicial en marcha y los culpables deberán pagar ante la justicia. Pero, además, esta Cámara debe responder con contundencia para aclarar qué ha pasado y, sobre todo, garantizar que no vuelva a ocurrir. Por eso hago un llamamiento a la responsabilidad y a la unidad. Ya he hablado con la presidenta y con los líderes de los demás grupos políticos para trabajar unidos por una mayor transparencia y rendición de cuentas. La ciudadanía europea debe saber que cuentan con nosotros para esclarecer los hechos, para colaborar con la justicia y para actuar con responsabilidad. Porque el trabajo diario que la inmensa mayoría de los diputados y diputadas de esta Cámara está haciendo no puede quedar ensombrecido. Discutiremos estos días medidas concretas en distintos organismos de esta Cámara y también, si es necesario, de otras instituciones europeas. Debemos actuar con firmeza contra la corrupción. Defendamos la honestidad de la política y hagámoslo trabajando unidos. Porque nuestra unidad es la mejor arma contra la corrupción y contra quienes quieren dañar a la democracia europea.
Eliminación de la violencia contra las mujeres (debate)
Señora presidenta, celebramos hoy el debate sobre las mujeres víctimas de violencia de género y me van a permitir en esta ocasión que haga una intervención quizá diferente a las que solemos hacer en este hemiciclo y que me permitan poner nombre a las cifras. Teresa Rodríguez era una joven de 23 años, con muchos sueños, con ilusiones y con proyectos. Teresa vivía en mi ciudad, Valladolid. Y viajó a Bélgica. Viajó a Bruselas para trabajar como enfermera, con muchos proyectos, con muchas ilusiones, con muchos sueños. Proyectos, sueños e ilusiones que se han visto truncados cuando su expareja, un asesino machista, viajó a Bélgica y asesinó a Teresa. Esta es una realidad. La violencia de género no tiene fronteras. Los machistas asesinos no encuentran ninguna barrera. Y hay mujeres en Europa y en el mundo que son asesinadas por el mero hecho de ser mujeres. Teresa no es un número más. Teresa vio truncada su vida y ha dejado a unos padres, a un hermano, a una familia y a unos amigos devastados por esta tremenda realidad. Y esa familia quería que hoy, aquí, habláramos de Teresa Rodríguez, y por eso el compromiso de todas y todos los que estamos aquí tiene que ser acompañar y seguir la petición de la familia de Teresa, que nos dice: no dejéis de trabajar en esto. Hagamos y pongamos fin a la violencia de género, acabemos con el machismo que asesina y no permitamos que haya más Teresas en Europa. Es indispensable tener una legislación europea que pueda determinar qué es víctima de violencia de género, porque Teresa es igual de víctima en España que en Bélgica o que en Polonia. Y necesitamos una legislación europea que pueda proteger a todas las mujeres, vivan donde vivan, estén donde estén: una directiva europea contra la violencia de género que pueda prevenir estas situaciones. Es necesario que podamos trabajar en el ámbito de la formación, de la educación, de la prevención... No permitamos que se siga de brazos cruzados. No podemos resignarnos y pensar que esta es una realidad que no podemos cambiar, porque en nuestras manos está cambiarla. Tenemos una gran responsabilidad. Y permítanme que termine diciendo que hoy tenemos una gran obligación moral de poner nombre a esos números; de entender que detrás de cada una de esas mujeres hay trágicas realidades, que no podemos permitir que esas vidas, que esos sueños, que esos proyectos se vean truncados. Teresa merece que sigamos trabajando para que no haya más mujeres jóvenes como ella. Tenemos una gran responsabilidad. No nos resignemos. Trabajemos. Está en nuestras manos.
Necesidad de una solución europea para el asilo y la migración, incluida la búsqueda y el salvamento (debate)
Señor presidente, «necesidad de una solución europea para el asilo y la migración, incluida la búsqueda y salvamento»: es un título muy necesario. Podríamos ser incluso más precisos y audaces y hablar de la necesidad de solidaridad y responsabilidad compartida, en particular en lo que se refiere a las llegadas de personas en operaciones de búsqueda y salvamento desde el prisma de los derechos humanos y el Derecho internacional. Los hechos que vienen sucediendo en los últimos años en el canal de la Mancha, en el Mediterráneo, así como en Lesbos, Lampedusa o Lanzarote, por citar algunos ejemplos trágicos, dan testimonio de la magnitud de lo que aquí estamos hablando. No es la primera vez que debatimos este asunto en esta Cámara y que lo debatimos, además, sin resultados concretos. Según las cifras de este año, nueve de cada diez inmigrantes llegan a las costas europeas sin la ayuda de las ONG y no tengamos ninguna duda de que, sin su ayuda, estas personas también habrían llegado, de una forma o de otra. Y por eso el mensaje es tan claro: basta de criminalizar a quienes salvan vidas. A los grupos de esta Cámara que comparten la necesidad de una política europea les tiendo la mano. Se la tiendo con generosidad, pero, también, sin intentar hacer un uso de ello o provocando la división en este sentido. Seamos generosos todos, señor Weber. No intentemos utilizar algunas palabras y algunas frases para provocar también lo que pueden ser grietas en la necesidad de ese acuerdo. Tiendo la mano a todos los grupos de esta Cámara que consideran importante una política europea en este sentido, para emprender acciones que den resultados concretos, sostenibles y sin tener en cuenta cuáles son las cuestiones que algunos se están planteando desde el punto de vista nacionalista o intergubernamental. No nos equivoquemos, la inmigración puede contribuir decisivamente a resolver algunos de los retos más importantes que tenemos en Europa: un continente envejecido, un continente que en estos momentos tiene grandes retos. Y, por ello, insisto en que la inmigración no puede ser un problema; hay que tratarlo como un reto y como una oportunidad. El tiempo apremia y las muertes no cesan. La dignidad de la vida de las personas debe ser nuestra guía para adoptar un Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo. Este es el espíritu de la Convención de Ginebra, pero tenemos que hacer que sea una realidad. No puede ser solo una responsabilidad de los países del sur. Pretender que el fenómeno migratorio sea exclusividad, responsabilidad del país al que llegan es negar la existencia de una frontera común europea. Creemos en el principio de responsabilidad compartida. Los recientes sucesos apelan a que avancemos, sobre todo, en el pilar solidario del Nuevo Pacto, precisamente con más solidaridad europea. No solo en momentos de mayor presión migratoria, sino también para hacer frente a situaciones de crisis como las que nos hemos encontrado con la guerra de Ucrania o con Afganistán. Para conseguir nuestros objetivos debemos también reforzar la cooperación con los países de origen y de tránsito. Sin embargo, esta cooperación debe estar basada en el respeto mutuo. No podemos externalizar de ninguna manera las políticas migratorias. De igual a igual, solamente así lograremos que el Mediterráneo se convierta en un puente de cooperación, ayuda al desarrollo y entendimiento. Nuestra propuesta es clara. Búsqueda y salvamento es una responsabilidad europea común, es una constante, sobre todo en un mundo tan globalizado que necesita de una categoría específica común europea, en línea con el Derecho internacional. Tengamos en cuenta una cosa: ¡cada vida cuenta! Señorías, en esta legislatura hemos demostrado estar a la altura de las circunstancias y que somos capaces de responder a grandes desafíos. Demostremos que también somos capaces de hacerlo con el fenómeno de la migración antes del final de este mandato. Es una demanda y casi una súplica: trabajemos sin descanso para avanzar unidos y conseguir una respuesta a la altura del reto. Para ello, ¡cuenten con nosotros!
Sesión solemne - Ceremonia del 70.º aniversario del Parlamento Europeo
Señora presidenta, señorías, esta es una conmemoración peculiar, podríamos decir, porque la Asamblea de la CECA poco tenía que ver con este Parlamento. Para empezar, tenía setenta y ocho miembros de seis países y además eran delegados de los Parlamentos nacionales. Y digo bien: delegados, porque solo había una mujer. Y, es cierto, hoy tenemos una presidenta de la Comisión Europea —y aquí tengo que corregir un poquito al presidente Weber porque no es una candidata del PPE, es nuestra presidenta—, votada y apoyada por esta Cámara, igual que la presidenta del Parlamento Europeo. Representan a instituciones y representan lo que todos y todas defendemos. La Asamblea en ese momento no tenía un edificio y le prestaron la sala del Consejo de Europa. Fíjense, ahora tenemos este estupendo edificio. Con las elecciones directas de 1979 y con el aumento de las competencias, esta casa se ha transformado totalmente. Pero, quizá, el cambio más evidente es que hoy estamos aquí representando a 500 millones de europeos y europeas de veintisiete países. Aquella era una Europa seccionada por el telón de acero. El primer presidente de la Asamblea, Paul-Henry Spaak, dijo que la Comunidad no nacía contra nadie, sino por la libertad, para que cada vez más personas se beneficiaran de la paz y la prosperidad que traen la democracia y el Estado de Derecho. Así ha sido, aunque falten países. Acabo de estar en Macedonia del Norte y en Albania, que empiezan ahora las negociaciones. Y vendrán otros, como Ucrania y Moldavia. Lo importante es profundizar en la democracia, que es la piedra fundamental, porque no hay guerras entre democracias. Como digo, las cosas cambian porque este es un Parlamento vivo. La Conferencia sobre el Futuro de Europa nos ha dado pistas de cuál es el camino que debemos seguir y cómo debemos reaccionar más rápidamente frente a las crisis, hacer una mejor gestión de las migraciones, avanzar en las políticas sociales y basarnos en la solidaridad. Todo esto significa avanzar en una unión más política. Y esto es precisamente lo que no ha cambiado: nuestro objetivo, una unión cada vez más estrecha. Y a los parlamentarios les lanzo un mensaje muy claro: somos representantes, no cada uno de su país, sino del conjunto de la comunidad. Yo, al menos, así lo siento cuando personas de Hungría y Polonia nos piden que no los abandonemos en la deriva autoritaria de sus Gobiernos. Algunas voces dicen hoy que la Unión se ha desviado de los orígenes. Pero eso no es cierto. Porque los miembros de aquella Cámara de 1952 entendían perfectamente que la democracia europea no debilita la nacional, sino que la refuerza. Lo mismo que la ciudadanía europea complementa y potencia la ciudadanía nacional. Ahora nos toca a nosotras y a nosotros mantener el espíritu y adaptarnos a los nuevos tiempos.
Señora presidenta, cierto, el 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional contra la Violencia de Género. Desde que yo soy diputada, este Parlamento ha tenido un debate al respecto para unir nuestras voces desde la diferencia, pero con un mensaje claro de solidaridad y apoyo a las mujeres víctimas de violencia de género, a las mujeres que han sido asesinadas por el mero hecho de ser mujeres. El terrorismo machista mata: mata en Europa y en el resto del mundo. Y es necesario hacer un debate como todos los años hemos hecho. Pero esta propuesta que plantea el Grupo popular me parece que contiene pocos escrúpulos y ningún respeto. Pocos escrúpulos, porque las leyes nacionales se cambian en los Parlamentos nacionales. Este es un Parlamento europeo y debemos de respetar los debates que aquí tenemos. Y, por lo tanto, tengamos en cuenta que hay que demostrar mucho más respeto al Parlamento Europeo. Y respeto a las víctimas, a las mujeres que han sido asesinadas. No se puede permitir que se mienta de esta manera. Más respeto a las mujeres víctimas de violencia de género. Pido el voto en contra de esta propuesta del Grupo popular, que lo único que intenta es hacer un debate partidista en lo que merece ser un debate en apoyo de todas las mujeres europeas.