6
Oct
2025
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Mociones de censura (debate conjunto)
Señora presidenta, ¿podemos permitirnos una Europa bloqueada cuando Putin intensifica su guerra contra Ucrania y lanza incursiones en territorio europeo? ¿Podemos quedarnos inmóviles cuando Trump ha declarado una guerra comercial contra nuestros trabajadores? ¿Podemos quedarnos callados frente al genocidio que Netanyahu comete contra el pueblo palestino? ¿O podemos cerrar los ojos mientras millones de familias esperan nuestra respuesta ante problemas como la vivienda o los salarios? La respuesta es sencilla: no podemos. Pero quiero dejar algunos mensajes claros también en este debate, señora Von der Leyen: la Comisión Europea no puede sostenerse sobre aquellos que se convierten en la muleta de quienes niegan el cambio climático que mata a nuestros ciudadanos y arrasa nuestros territorios, de quienes niegan la violencia machista que cada año cuesta la vida a miles de mujeres y de quienes arrebatan el derecho al aborto, de quienes aplauden el plan genocida de Netanyahu mientras extermina al pueblo palestino o de quienes convierten la vivienda en un negocio especulativo para los fondos buitre. Esa no es la Europa que necesitamos. Esa es la Europa que necesitamos derrocar. Señora Aubry, al Grupo The Left le digo que, sobre Gaza, compartimos la misma posición. Condenamos el genocidio y exigimos el fin inmediato de la impunidad de Netanyahu. Pero hay algo que nos diferencia a nosotros, los socialistas, de ustedes: y es que ustedes han renunciado a la negociación como vía para lograr resultados y, en lugar de seguir presionando para adoptar medidas concretas ante el genocidio, proponen una moción que saben que fracasará y que solo podría salir adelante con los votos de la extrema derecha. Creo que es importante tener en cuenta eso, pero, también, señora Von der Leyen, tenemos que ser conscientes de que cada uno de nosotros, a nivel individual, no somos nada. Usted no es Europa. Por supuesto, yo tampoco soy Europa, ni lo es este edificio ni lo es el Berlaymont. Ni siquiera el Consejo ni los primeros ministros. Europa somos todos los ciudadanos y ciudadanas, y por eso exijo hoy que escuchemos las voces de cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas europeas que han tomado las calles en Ámsterdam, en Berlín, en Madrid, en Milán, en toda Europa, pidiendo el fin del genocidio. Escuchemos esas voces. Sin el papel del Grupo socialdemócrata, la Comisión jamás habría asumido compromisos tan relevantes como la suspensión de la parte comercial del Acuerdo de Asociación UE‑Israel y las sanciones contra el Gobierno de Netanyahu, el rechazo a ceder ante Trump en defensa de nuestra soberanía digital, la presentación de un plan europeo de vivienda asequible o el compromiso de mantener la neutralidad climática. Frente al grito vacío de la extrema derecha y ante una izquierda que hace tiempo renunció a negociar, nuestra respuesta es clara: el diálogo, la negociación y el compromiso son los que dan frutos para mejorar la vida de los ciudadanos y las ciudadanas. Por eso, señora Von der Leyen, también mi advertencia es clara: tienen que elegir entre sus enemigos antieuropeos o sus aliados europeos. Y que quede claro: nuestro apoyo no es incondicional, depende de usted. Solo tendrá nuestro apoyo si cumple con las promesas acordadas. Queremos ver sus promesas en el programa de trabajo que la Comisión debe presentar en noviembre, porque la socialdemocracia no aceptará que Europa sea encadenada al fanatismo, a la injusticia o a la mentira. Nuestra Europa es la de la paz frente a la guerra, la de la justicia frente al genocidio, la de la solidaridad frente al egoísmo, la de la dignidad frente a la especulación y la de la igualdad frente a la discriminación. Esa es la Europa que jamás dejaremos caer. Esa es la Europa que los socialdemócratas defendemos.