Señora presidenta, como espero que este debate de alguna manera sea útil para la ciudadanía europea, voy a obviar y no hacer ninguna referencia más a la figura del señor Weber y voy a centrarme en lo que han sido las propuestas de la presidenta Von der Leyen. He de decirle que, desde el Grupo S&D, vamos a estar vigilantes, críticos y constructivos. Usted hoy ha recogido muchas de las propuestas que este Grupo planteó, pero no pueden quedar simplemente en un anuncio para que hoy este debate termine en un buen clima, sino que tiene que ser la agenda real de la Comisión para los próximos meses: queremos calendario, queremos propuestas legislativas, queremos presupuesto —cosa de la que hoy poco se ha hablado—, queremos realmente voluntad política para construir. Esta Europa se ha construido con la cooperación de las fuerzas proeuropeas y con el protagonismo de la socialdemocracia. No vamos a excusarnos de nuestra responsabilidad, pero lo vamos a hacer sin ser rehenes de aquellos que quieren robarnos nuestros valores, nuestros ideales y nuestras propuestas. Con responsabilidad, seguiremos trabajando.
Señora presidenta, señora Von der Leyen, lo siento, lo siento mucho. Tengo que decirle que hoy aquí ha quedado claro quién es su mayor enemigo: el señor Weber, el Partido Popular Europeo. Usted ha hecho todos los esfuerzos posibles hoy por intentar traer aquí un programa de trabajo donde todas las fuerzas políticas proeuropeas nos sintiéramos representadas. Ha hecho ese esfuerzo, pero usted hoy sabe quién es el responsable de que esa alianza proeuropea y esa plataforma no funcionen en este Parlamento. Tiene nombre y apellido, se llama Manfred Weber, se llama Partido Popular Europeo. Señora presidenta, hoy le hemos escuchado pedir urgencia y unidad. Pero las palabras que resuenan en las calles de Europa son otras: ¿dónde está Europa? Porque la urgencia y la unidad que necesitamos no puede ser a costa de la ambición ni de los intereses de la ciudadanía europea. ¿Dónde estaba Europa cuando se firmó el pacto con Trump, que es injusto? Aceptar un 15 % de los aranceles sin ninguna represalia es inaceptable. Prometer a los Estados Unidos compras de gas y de petróleo por cientos de miles de millones de euros —y también inversión en defensa, sin competencias para hacerlo— es un abuso de poder. Usted fue a Escocia a enterrar en un campo de golf los informes Draghi y Letta y nuestra autonomía estratégica. Le recuerdo dónde debe invertir: aquí, en Europa, 800 000 millones anuales con deuda común para financiar la transición ecológica, la transformación digital, la defensa y el modelo social europeo. Nuestra posición es clara: enmendaremos el acuerdo. Exigiremos que los productores estadounidenses cumplan los mismos estándares que pedimos en la Unión, porque los agricultores no pueden ser los perdedores de su pacto con Trump. Y si Trump continúa con su guerra comercial con respecto a nuestras leyes digitales, debemos activar el instrumento anticoercitivo. Señora Von der Leyen, ¿dónde está Europa cuando Gaza muere cada día? Más de 64 000 palestinos asesinados, dos millones de desplazados, casas, hospitales y colegios arrasados. La hambruna usada como arma de guerra. Niños ametrallados buscando comida. A mí me hubiera gustado también hoy aquí que pudiéramos haber invitado a Hind Rajab, niña palestina conocida gracias a periodistas — muchos de los cuales han sido asesinados— y al mundo del cine. Una niña que fue asesinada cuando iba a buscar comida. Y detrás de esta niña está Salma, está Brahim, está Mohammed, están miles y miles de niños cuyas voces no volveremos a escuchar, a los que no podremos invitar aquí, que han muerto por la masacre del Gobierno de Israel. Hemos esperado demasiado tiempo. Recibimos sus propuestas y esa presentación de propuestas de romper con el Acuerdo. Nosotros pedimos que sea una ruptura total del Acuerdo, pero aceptamos esos primeros pasos, que llegan demasiado tarde y han costado muchas vidas. Tenemos que seguir trabajando y dando la cara. Y frente a ese resort turístico que Trump y Netanyahu pretenden hacer, hay que poner en marcha el «Gaza Facility». Porque si Gaza muere, muere el alma de Europa. Paremos el genocidio. El genocidio hay que pararlo. ¿Dónde estaba Europa también respecto a Ucrania? Usted ha anunciado, con respecto a Ucrania, que va a pedir unos fondos a Rusia. Active, de una vez por todas, los 200 000 millones de activos rusos congelados para poder contribuir a la reconstrucción de Ucrania. ¿Y dónde estaba Europa en la lucha contra el cambio climático? Este verano, parte de Europa ha ardido. Reforcemos nuestro compromiso con la neutralidad climática. Señor Weber, usted dice que hay que parar para favorecer el empleo. ¿Dónde vamos a poner industrias, dónde vamos a poner empresas, dónde van a trabajar nuestros autónomos, si nuestro territorio está siendo devastado por los efectos de la lucha contra el cambio climático? Necesitamos un plan europeo de vivienda asequible, becas remuneradas para los jóvenes, un paquete de empleo de calidad y conquistas para las mujeres. Y todos estos retos necesitan y exigen un presupuesto suficiente. Señora Von der Leyen, señor Weber, la responsabilidad no es abdicar de nuestros valores e intereses. La responsabilidad es no pactar y no buscar aliados en la extrema derecha que quiere destruir Europa. La socialdemocracia ha estado siempre construyendo Europa y lo va a seguir haciendo con responsabilidad, pero sin renunciar a formar parte de la toma de decisiones.
Señora presidenta, en el marco de la estructura de la sesión plenaria, cada Grupo tiene la libertad —determinada dentro de la reflexión de su grupo— para presentar el debate de actualidad como iniciativa que recae en la responsabilidad de cada uno de los Grupos. Nosotros somos un grupo político que, evidentemente, siempre hemos respetado la libertad de expresión, y lo seguiremos haciendo, pero también respetamos los derechos fundamentales y los valores de la Unión Europea. El artículo 169 y el artículo 40, apartado 1, del Reglamento interno de este Parlamento dejan claro que se tienen que respetar los valores y principios europeos en los debates de la sesión plenaria, y el debate de actualidad presentado en este caso esta semana por parte de Patriots es totalmente contrario a esos valores y a esos principios europeos. Criminalizar a la población inmigrante es incitar al odio. Además, porque es mentira y porque se comienza hablando del peligro de los inmigrantes en contra de nuestras mujeres y de nuestros hijos, y se termina pidiendo que se echen abajo los barcos que salvan a inmigrantes. Es totalmente inaceptable que esta institución permita esos debates.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia danesa (debate)
Señora presidenta, señora primera ministra Frederiksen, bienvenida al Parlamento Europeo. Su presencia aquí no es solo la de una jefa de Gobierno; es la de una líder valiente, europeísta y comprometida con la justicia social, una líder que ha demostrado que se puede gobernar desde la firmeza, con convicción y responsabilidad. Bajo el lema «Una Europa fuerte en un mundo cambiante», Dinamarca asume su octava Presidencia en un momento en el que la historia nos está observando. Cambian los equilibrios globales, se intensifican las amenazas externas y regresan fantasmas internos que creíamos superados. Pero Europa sólo tiene un camino posible: más unidad, más solidaridad y más ambición democrática. Por eso, apoyamos que esta Presidencia priorice una Europa segura, competitiva y verde. Porque entendemos la competitividad no como una carrera de desigualdades, sino como la capacidad de construir economías que innovan sin excluir, que lideran sin contaminar, que protegen el empleo sin sacrificar la justicia social. Y sabemos que no hay justicia social posible si no garantizamos un derecho tan básico como el de la vivienda. Por eso también creemos que debe ser una prioridad durante este tiempo. Europa también necesita un presupuesto a la altura de los retos. Queremos un marco financiero justo, con recursos propios y con un Fondo Social Europeo Plus más fuerte, autónomo y centrado en las personas. Lo decimos alto y claro: no hay defensa europea ni autonomía estratégica si no garantizamos la cohesión territorial y la cohesión social. Es posible abarcarlo todo, es posible hacerlo todo: avanzar en los nuevos desafíos defendiendo también la Europa que conocemos hoy. Señora Frederiksen, acogemos con esperanza su impulso a la Directiva sobre la igualdad de trato. Aunque haya sido retirada, usted ha decidido no rendirse. Porque la igualdad no se archiva. Porque la lucha contra la discriminación no se aplaza. Porque construir una Europa sin racismo, sin homofobia y sin machismo es una urgencia democrática. También es urgente levantar la voz fuera de nuestras fronteras. En Ucrania, con la confiscación de los activos congelados rusos frente a la masacre de Putin y, en Palestina, con la suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel frente al genocidio de Netanyahu. Señora Frederiksen, la historia de Dinamarca en Europa es la historia de un país que ha sabido defender sus convicciones con coraje. Un país que no ha necesitado levantar la voz para hacerse oír. Un país que ha comprendido que la soberanía no se pierde en nuestra Unión: se comparte, se multiplica, se transforma en fuerza colectiva. Recordemos las palabras de Jens Otto Krag, el primer ministro danés que firmó el Tratado de Adhesión, en su discurso en Bruselas: «Mi deseo es que las Comunidades persigan sus políticas internas con un espíritu progresista de conciencia social». Ese deseo también es el nuestro y, con su Presidencia, señora Frederiksen, tendremos una oportunidad real de hacerlo posible.
Señora presidenta, señora Von der Leyen, siento decirle que, cada vez que el señor Weber hace declaraciones sobre esta moción de censura, la pone a usted en más problemas, pero, en cualquier caso, como presidenta del Grupo socialdemócrata quiero dejar claro, desde el primer momento, que esta moción liderada por la extrema derecha no contará con el voto a favor de mi Grupo, no porque defendamos todo el rumbo de la Comisión, sino porque no vamos a regalar ni un solo voto a quienes como Orbán, Le Pen o Abascal quieren destruir la Unión Europea. Esta moción no es un acto de fiscalización, es un acto reaccionario al corazón del proyecto europeo. Y, frente a ese asalto, no caben dudas, estaremos donde siempre hemos estado: defendiendo Europa, sus valores, su dignidad, la libertad, la justicia. Señor Weber, cuando menos me resulta paradójico que haya estado usted un año dedicando sus esfuerzos a convencernos a los grupos europeos de que el Grupo ECR es un grupo proeuropeo y hoy un diputado del Grupo ECR haya tomado la palabra para defender la moción de censura contra la Comisión Europea. ¿Cómo se puede construir Europa con quienes niegan el cambio climático, con quienes atacan la Agenda 2030, con quienes desprecian la ciencia, con quienes relegan a las mujeres al silencio o hacen apología del nazismo, con quienes desmantelan los servicios públicos o se alían con Putin y Netanyahu para destruir el Derecho internacional y aniquilar Ucrania y Gaza? La extrema derecha no quiere una Europa mejor, quiere que no haya Europa. Y en la socialdemocracia, en cambio, hemos conseguido construir la Unión Europea, piedra a piedra, y, frente a su odio, su negacionismo y su autoritarismo, vamos a seguir defendiendo Europa: la Europa que protege, que cuida y que libera. Señor Weber, permítame que sea muy clara: esta moción es también el resultado directo del fracaso de su estrategia en el Parlamento Europeo. Nos piden responsabilidad a los grupos proeuropeos, mientras negocian las políticas con la extrema derecha. Lo siento, así no es posible. Tenemos que seguir trabajando. ¿No fue usted quien votó con la extrema derecha para bloquear el Órgano de ética? ¿No fue usted quien se unió a los radicales para desmantelar el Pacto Verde Europeo, para lanzar una caza de brujas contra las ONG medioambientales, para eliminar el derecho a la Garantía Infantil? ¿No es su Grupo quien utiliza la Comisión de Peticiones para atacar a los Gobiernos que no son de su Grupo político, como España o Eslovenia? Realmente debe reflexionar sobre esta cuestión. Y usted, señora Von der Leyen, no mire hacia otro lado. ¿Por qué anunció su intención de retirar la Directiva sobre Afirmaciones Ecológicas un día después de que el Partido Popular Europeo y los grupos de extrema derecha se lo exigieran por carta? ¿A quién le debe su apoyo? ¿Dónde quedó el compromiso que le dio la mayoría proeuropea? Señorías del Partido Popular, hoy les exijo una respuesta clara: ¿con quiénes quieren gobernar? ¿Con quienes quieren destruir Europa o con quienes luchamos cada día para construirla? Respeten el acuerdo de legislatura. Respeten la palabra dada. Y, si vuelven a traicionarla, tengan claro que la socialdemocracia liderará una resistencia. No cederemos ni un centímetro. Porque frente al odio, frente a la mentira y frente a la destrucción, nuestra respuesta será más Europa, no menos. Más democracia, no menos. Más justicia, no menos.
Libertad de reunión en Hungría y necesidad de actuación por parte de la Comisión (debate)
Señora presidenta, la última línea roja que ha cruzado el Gobierno de Orbán no es un hecho aislado, ni siquiera una excentricidad nacional, es una vergüenza europea. La prohibición de la Marcha del Orgullo no es solo un ataque cobarde contra parte de su ciudadanía, es la enésima manifestación de un régimen autoritario que ha convertido el poder en un instrumento de miedo, de censura y de odio. Un Gobierno que espía con reconocimiento facial a quienes defienden los derechos humanos, que multa a quienes ejercen su libertad de reunión, que manipula la idea de la protección a la infancia para imponer una ideología de intolerancia. Un Gobierno que convierte al diferente en enemigo. Eso, señorías, es represión. Y voy a advertir una cuestión a la Comisión Europea, a la que agradece el compromiso que está manteniendo en este tema, pero realmente no se puede defender el Estado de Derecho retirando la Directiva sobre la igualdad de trato. Necesitamos coherencia política. Necesitamos que la Comisión solicite medidas cautelares al Tribunal de Justicia para suspender la escandalosa Ley de protección a la infancia. Necesitamos que impulse, de una vez por todas, el artículo 7 con toda contundencia, que mantenga congelados los fondos europeos que un Gobierno liberal no merece gestionar y necesitamos que sus comisarios estén el 28 de junio en Budapest, que es donde la ciudadanía les necesita. Porque no se trata solo de Hungría, se trata de los ciudadanos y las ciudadanas. Cada vez que retroceden los derechos civiles en un Estado miembro, retroceden toda la Unión. Cada vez que una persona LGTBI es silenciada, nuestra democracia pierde una voz. Por eso, hoy decimos con orgullo: LGTBI+ es defender la libertad, la igualdad y la dignidad humana. Y a nuestros amigos húngaros les decimos que no están solos. ¡Te vemos, te escuchamos! Y el 28 de junio marcharemos con ustedes en Budapest, uno al lado del otro, orgullosos y ruidosos. Hace diez años que perdimos al gran político y activista Pedro Zerolo. Él nos enseñó que la igualdad no se regala, se conquista, se disfruta, se defiende y, sobre todo, nos enseñó que el orgullo no se esconde, el orgullo se celebra. Celebremos el orgullo con rebeldía, con esperanza y con convicción. Porque Europa solo será Europa cuando nunca haya alguien que tenga que ocultar a quien ama para sentir seguro.
Señora presidenta, mientras preparaba esta intervención esta tarde, he recibido una alerta en mi móvil: al menos cincuenta y nueve civiles palestinos asesinados en un punto de reparto de alimentos. ¿Alguien puede acostumbrarse a que esta sea la noticia que recibimos a diario en las últimas semanas? Podemos determinar toda la ayuda humanitaria que queramos desde la Comisión Europea: mientras, miles de camiones están esperando en Rafah para poder acceder a Gaza. Se ha decidido encerrar a más de dos millones de gazatíes en menos de cuatrocientos kilómetros cuadrados, matarlos de hambre y, de vez en cuando, abrir puntos de reparto de alimentación para aprovechar y asesinarlos a balazos. Esto es lo que está ocurriendo y esto es de lo que tenemos que hablar, porque en Gaza la vida ha sido arrasada. Hay cadáveres de niños bajo los escombros, hay cuerpos envueltos en mantas, hay escuelas devastadas, madres que amamantan a sus hijos entre ruinas. Más de 55 000 civiles han muerto. El 94 % de los hospitales están destruidos. La población vive hacinada, sin agua, sin medicinas, sin alimentos. ¿Qué más tiene que pasar para que reconozcamos que el Gobierno de Netanyahu viola de forma sistemática el artículo 2 del Acuerdo de Asociación UE‑Israel? ¿Cuál es el umbral del horror que debe superarse para que la Comisión y el Consejo actúen con la dignidad y la firmeza que Europa debe representar? La revisión del Acuerdo no basta: la suspensión inmediata de todo acuerdo político y comercial es una cuestión de coherencia con nuestros propios valores. ¿Hasta cuándo seguirá la presidenta Von der Leyen mirando hacia otro lado ante un Gobierno que ha convertido la violación del Derecho internacional en doctrina? Señora Kallas, la Unión Europea no puede seguir en parálisis ni con un doble rasero. Es necesario prohibir el suministro de armas a Israel, congelar los activos de los responsables que sostienen la ocupación ilegal y cooperar con la Corte Penal Internacional. Si Netanyahu pisa suelo europeo, los Estados miembros tienen que cumplir con la legalidad internacional. No se trata de hostilidad, sino de principios. Se trata de humanidad. Y, precisamente por humanidad, también debe quedar claro que el pueblo de Israel no es el Gobierno genocida de Netanyahu. Mientras miles de ciudadanos claman por la liberación de los rehenes y por el fin del exterminio, Netanyahu sigue secuestrando la política nacional. ¿Qué mayor traición puede haber al pueblo de Israel que haber financiado con treinta millones de dólares mensuales a Hamás desde 2018? Señorías, reconocer el Estado palestino no es una concesión, es afirmar que la paz se construye con justicia, y sin dos Estados que vivan en paz, la guerra no terminará. Ante la peligrosa escalada entre Israel e Irán, la Unión Europea no puede limitarse a observar desde la barrera. Nuestra diplomacia debe actuar con urgencia para frenar la espiral de ataques. Señorías, nos corresponde estar del lado de quienes luchan por la paz, por la libertad y por la justicia. Recordemos las palabras del escritor israelí David Grossman: «merece la pena luchar por Israel. Para nuestros amigos palestinos, deseo una vida independiente, y deseo que, dentro de setenta años, nuestros nietos y bisnietos palestinos e israelíes estén aquí y canten sus himnos nacionales, y en hebreo y en árabe canten juntos el mismo verso: "ser una nación libre en nuestra tierra"».
Respuesta de la Unión al plan del Gobierno israelí, de ocupar la Franja de Gaza, que garantice una ayuda humanitaria eficaz y la liberación de los rehenes (debate)
Señora presidenta, «borrar Gaza de la faz de la Tierra», «en Gaza hay 2 millones de nazis», «el ejército debe comportarse de manera vengativa y cruel», «lanzar una bomba atómica sobre la Franja». Señorías, estas no son frases de fanáticos aislados: son declaraciones de miembros del Gobierno de Netanyahu y la base ideológica que demuestra lo que hoy ocurre en Gaza. ¿Y todavía hay quien se sorprende de que el mundo empiece a llamar genocidio a lo que está ocurriendo en Gaza? ¿Cómo es posible el silencio? ¿Cómo es posible callar ante un exterminio y una limpieza étnica que se transmite en directo, día a día? ¿Cómo es posible que la presidenta Von der Leyen todavía no haya denunciado estos hechos? Nuestra respuesta a la invasión rusa fue contundente, rápida y ejemplar. ¿Y ahora? ¿Cuál es el valor de la legalidad internacional si solo se aplica cuando conviene? ¿Queremos que la Unión Europea pase a la historia por repetir los errores del pasado, como lo que ocurrió en Ruanda o Srebrenica? Ayer la Unión Europea decidió revisar el Acuerdo de Asociación con Israel, pero esa decisión debió tomarse hace mucho tiempo. El presidente de España, Pedro Sánchez, y el entonces primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar, escribieron una carta el 14 de febrero de 2024 pidiendo una revisión urgente, y no hubo respuesta. ¿Han tenido que morir 53 000 personas y pasar 14 meses para tomar esta decisión? Ayer la ONU advertía de que 14 000 bebés podrían morir en las próximas 48 horas si no reciben ayuda humanitaria, y ya ha pasado más de la mitad de ese tiempo; ya miles de niños pueden haber muerto. Señorías, basta de eufemismos, tenemos que hablar con claridad y actuar con contundencia. La revisión no basta: hay que suspender el Acuerdo de Asociación, hay que imponer un embargo a las armas, hay que prohibir el comercio con los asentamientos ilegales. Nuestra denuncia no es contra el pueblo de Israel, al contrario: nuestro grito de alarma nace en su defensa, porque el pueblo de Israel no es Netanyahu. Frente a su Gobierno hay voces valientes, como la de Yair Golan, líder de Los Demócratas, que ayer recordaba a Netanyahu que «Israel camina hacia convertirse en un Estado paria, como lo fue Sudáfrica» y también que «un Estado sensato no mata bebés como si fuera un pasatiempo». Es con líderes como Golan, es con el Israel que no calla, con el Israel que defiende los derechos humanos, con el Israel que quiere la liberación de los rehenes con quiénes debemos construir una paz justa y duradera que reconozca los dos Estados, el Estado de Israel y el Estado de Palestina. Unas palabras del recién fallecido José Mujica deben resonar en este hemiciclo, pero sobre todo en nuestras conciencias: «El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes son en realidad». Por eso hay que actuar, porque si hacemos política sin humanidad lo que demostramos no es liderazgo, sino indiferencia. Y la Unión Europea no puede ser indiferente, no puede callar. Como europea, no quiero avergonzarme de no haber estado en el lado correcto de la historia.
Respuesta unificada de la Unión a las injustificadas medidas comerciales de los Estados Unidos y oportunidades comerciales a escala mundial para la Unión (debate)
Señor presidente, querido comisario Šefčovič, Donald Trump y su visión del mundo son una amenaza directa no solo para el comercio internacional, sino también para los valores que sustentan nuestras democracias. Su guerra comercial contra la Unión Europea, con aranceles injustificados, amenazas a nuestras industrias y chantajes permanentes, es la manifestación más evidente de un nacionalismo económico autoritario que desprecia el derecho internacional y la cooperación entre iguales. Trump y sus socios de extrema derecha —dentro y fuera de la Unión Europea— no creen en un mundo ordenado por normas, sino en la ley del más fuerte. Frente a su embestida, no podemos ni debemos titubear. Estamos aquí para defender con firmeza el modelo europeo, un modelo basado en la justicia social, en el Estado del bienestar y en una economía que pone en el centro a las personas. La Unión Europea debe responder con contundencia. Nuestra respuesta debe desplegarse en varios frentes: la protección de nuestros trabajadores, consumidores y empresas; la defensa del orden internacional basado en reglas, con una Organización Mundial del Comercio fuerte y reformada; y la negociación frente a Trump desde una posición de firmeza, sin ceder a ningún tipo de chantaje. Tenemos las herramientas, pero debemos usarlas cuando sea necesario si esta amenaza continúa. Debemos adoptar sanciones y gravámenes a las grandes tecnológicas que incumplen nuestras normas y excluir a las empresas de los Estados Unidos de la contratación pública europea si continúan esta amenaza y este chantaje. Al mismo tiempo, debemos reforzar el mercado interior, impulsar la demanda interna y apoyar con un plan de ayudas directas a la industria y a las regiones más afectadas por esta guerra comercial. No olvidemos que el mundo es más grande que Trump. El 80 % de nuestras exportaciones se dirigen a otros mercados. Fortalezcamos los acuerdos con Canadá, Japón y México. Avancemos en Mercosur, India y con nuestros socios del África subsahariana. Diversificamos nuestra cadena de valor y hagamos de la Unión Europea una potencia líder a nivel mundial en comercio justo y sostenible. Pero hay una cuestión que es fundamental, y es que hay elementos que no son negociables: el Estado de Derecho no es negociable. La legislación europea no es negociable, porque somos un modelo único en el mundo. Eso nos ha hecho diferentes. Eso nos ha hecho fuertes. Y no podemos aceptar chantajes que vayan permitiendo que Europa cambie y modifique la legislación en aquello que tanto hemos avanzado: en el Estado del bienestar, en materia de igualdad, en materia también de cuestiones de sostenibilidad. La Unión Europea no puede ser rehén de cálculos electorales ni de tibiezas políticas. El reto al que nos enfrentamos es existencial. Se trata de decidir si queremos ser un actor global fuerte, soberano, con voz propia o si nos resignamos a ser meros espectadores sometidos a los caprichos de un demagogo multimillonario que desprecia todo lo que representa el proyecto europeo. Señorías, estamos ante un momento transformador. Este es el momento de levantar la voz, de defender con orgullo el proyecto europeo y de demostrar que, frente al caos, la Unión Europea es la esperanza de un orden justo, democrático y sostenible.
Madam President, only one question: I would like to ask, please, the services to give the group leaders and the groups all the information, very clearly, about this from the beginning, because if we have information that, for example, this debate will be for the May II plenary, and we decide as a group to support it in May II, it's so difficult now to take a decision about this time. Only to clarify, we as the S&D Group wanted this debate for May II.
Fallecimiento del papa Francisco - Declaración de la presidenta
Señora presidenta, hoy alzamos la voz en esta Cámara para rendir tributo al papa Francisco, un hombre de fe profunda y coraje inmenso que supo estar a la altura de los tiempos. Fue el papa de los pobres, de los marginados y de los que se encuentran en las periferias de la sociedad. Tuve el honor de encontrarme con el papa Francisco. Con su voz clara y su mirada compasiva, nos recordó que la justicia social no es solo una opción, sino una exigencia irrenunciable. Señorías, la mejor manera de rendir tributo al papa Francisco no es solo recordar sus palabras, sino cumplir con ellas. El 25 de noviembre de 2014, en este mismo Parlamento, nos pidió que construyéramos Europa sobre la piedra angular de la dignidad. Nos interpeló con preguntas que hoy siguen doliendo: «¿qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder?», «¿qué dignidad puede tener un hombre o una mujer cuando es objeto de todo tipo de discriminación?», «¿qué dignidad podrá encontrar una persona que no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o, todavía peor, que no tiene el trabajo que le otorga dignidad?». También nos exigió con firmeza cuidar la tierra, al decir que Europa ha estado siempre en primera línea de un loable compromiso en favor de la ecología. Al hablar de migración, nos suplicó no mirar hacia otro lado: «no se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio». Y en su último mensaje urbi et orbi, levantó la voz por una paz justa y duradera en Ucrania y en Tierra Santa. Hoy hemos conocido su último deseo, y es que el papamóvil se pueda convertir en un hospital infantil para los niños en Gaza. Gran signo y gran deseo. Señorías, si queremos estar a la altura del legado, hagamos nuestras sus palabras: «abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma para suscitar y promover una Europa protagonista y transmisora de valores humanos; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad». Esa es la Europa que el papa Francisco soñó; que sea también la Europa que entre todos sigamos construyendo.
Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo del 20 de marzo de 2025 (debate)
Señora presidenta, presidenta Von der Leyen, presidente Costa, «aquí se hace Europa o se muere». Estas palabras no son de nuestros fundadores, sino de los miles de ciudadanos que el pasado 15 de marzo se manifiestaon en las calles de Roma: Jóvenes y Mayores, Trabajadores y Estudiantes, que saben que la Unión Europea es su mejor esperanza de futuro. Es nuestra obligación escuchar sus voces y actuar con la valentía que nos exigen, porque nuestra Unión está bajo asedio: desde el este, la ofensiva militar de Putin contra Ucrania; desde el oeste, la ofensiva comercial de Trump y sus aranceles; y, desde dentro, la ofensiva contra nuestros valores de los aliados de Putin y Trump, como la Hungría de Orbán. La sumisión a Trump de los falsos patriotas de la extrema derecha pone en peligro millones de empleos y el poder adquisitivo de nuestros ciudadanos. Si no lo remediamos, su traición a Europa traerá consecuencias para los agricultores, para las industrias, para los consumidores. Pero no lo vamos a permitir. Defenderemos a nuestros trabajadores y empresas del sector del automóvil, del agroalimentario, del acero y del aluminio con todo nuestro poder comercial. Y no debemos dudar en utilizar el instrumento anticoercitivo si es necesario. La Europa unida y próspera, libre y en paz también se defiende en Ucrania. Un alto el fuego parcial no puede suponer la rehabilitación de Putin, un criminal de guerra. Nuestro apoyo militar y financiero debe continuar hasta que Rusia se retire de todo el territorio ucraniano. Sigo pidiendo una propuesta legislativa por parte de la Comisión Europea para poder confiscar los 200 000 millones de activos rusos congelados. Y, si defendemos el Derecho internacional en Ucrania, debemos hacerlo también en Gaza. No puede haber dobles raseros. Después de más de 50 000 muertos, 110 000 heridos, casi 15 000 desaparecidos y un millón y medio de refugiados, ¿qué más tiene que pasar para que Europa proponga la suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel? Señorías, la Unión Europea debe tomar las riendas de su destino, también en materia de defensa. Los 150 000 millones en préstamos no son suficientes. Necesitamos un plan de defensa financiado con deuda común y bajo ningún concepto permitiendo que la inversión en defensa se haga a costa del Estado del bienestar. Porque el mejor antídoto contra el auge de la extrema derecha es ese. La única manera de deshacernos de Trump y de Putin es con una economía más fuerte y competitiva. Pero no podemos impulsar la competitividad sacrificando la transición ecológica. Hay que cumplir el Pacto Verde y, señor Weber, el Grupo de Socialistas y Demócratas sabe perfectamente lo que tiene que hacer para trabajar con coherencia y con una unidad proeuropea. Por lo tanto, usted sabrá a quién escucha, también a su extrema derecha, para hacer sus alianzas y sus propuestas. Nosotros sabemos cuál es nuestra posición. También debemos hacer frente a los autócratas aliados con Putin y Trump. Dentro de la Unión Europea, Orbán ha cruzado todas las líneas con su nueva ley que prohíbe la celebración del Orgullo en Hungría. A todos los demócratas de Europa, quiero enviar un mensaje: Salgamos a las calles de Budapest este año para celebrar el Orgullo y defender los valores europeos. La comunidad LGBTQ no está sola. Estamos con ustedes porque no hay lugar para la discriminación o el odio en nuestra Unión, y mientras Orbán siga atacando los derechos fundamentales, bloquearemos los fondos de la UE para su gobierno. Señorías, había otro lema en Roma que debemos recordar hoy: nuestros verdaderos enemigos somos nosotros mismos, cuando olvidamos nuestra fortuna. Nuestra fortuna es la democracia, la paz y la justicia social. No permitiremos que nos los quiten. Los defenderemos con toda la determinación que nuestros ciudadanos esperan de nosotros. ¡Ahí es donde se hace Europa, y juntos haremos Europa!
Reuniones del Consejo Europeo y seguridad europea (debate conjunto)
Señora presidenta, hoy, una vez más, podemos mirar hacia atrás y reconocer que nuestros fundadores tenían razón: Europa se forja en las crisis. Desde los escombros de la Segunda Guerra Mundial hasta la pandemia, pasando por la caída del Muro de Berlín, cada desafío nos ha hecho más fuertes, más unidos y más conscientes de nuestro papel en el mundo. La llegada al poder de Donald Trump y su vergonzoso acercamiento al criminal de guerra Vladímir Putin han dejado claro que no podemos depender de terceros para garantizar nuestra seguridad. Esta crisis nos brinda una oportunidad sin precedentes: dar un salto adelante en la construcción de una verdadera Unión Europea de Defensa. El plan de rearme para movilizar 800 000 millones de euros es un paso positivo; Pero no nos engañemos, es solo el primer paso. La suspensión de las reglas fiscales para liberar 650 000 millones no garantiza que se alcance esa cifra, ya que no todos los países tienen el mismo músculo fiscal; y los 150 000 millones en préstamos respaldados por deuda comunitaria deben ser el embrión de un nuevo instrumento, el sucesor del Next Generation EU. No podemos permitir que las soluciones nacionales fragmenten nuestra defensa y aumenten los costes. Necesitamos más deuda común, más solidaridad y más visión estratégica y, al mismo tiempo, garantizar que esta inversión en defensa no se haga a costa del gasto social y del estado de bienestar, que son la esencia del proyecto europeo. Porque, si sacrificamos nuestro modelo social, estaremos alimentando el caldo de cultivo de la extrema derecha y socavando los cimientos de nuestra democracia. Señora Presidenta, colegas, la construcción de una auténtica defensa común y nuestro apoyo a Ucrania son dos caras de la misma moneda. Desde hace tres años, una nación democrática ha estado sufriendo la brutal agresión de Vladimir Putin, una agresión impulsada por la paranoia imperialista, justificada con mentiras, destinada a detener la integración de Ucrania en nuestra Europa democrática y próspera. No podemos permitir ni permitiremos que el sacrificio de Ucrania sea en vano. Un sacrificio que ya ha costado miles de vidas, con cientos de miles de heridos y millones de desplazados. El pueblo europeo tiene una larga memoria. Ni Trump ni Putin nos harán olvidar el bombardeo de civiles, las masacres en Bucha, Mariupol y Zaporiyia, o la valentía de las familias que han enviado a sus seres queridos al frente solo para perderlo todo. Pero permítanme ser claro, no podemos resignarnos a ayudar a Ucrania solo a resistir. Debemos ayudar a Ucrania a ganar esta guerra. Para lograrlo, necesitamos una acción audaz y decisiva. Señora van der Leyen, estamos esperando su propuesta legal de confiscar los 200 000 millones EUR en activos rusos congelados para reconstruir y armar a Ucrania. No podemos seguir atando las manos de Ucrania mientras Rusia bombardea a su pueblo. Colegas, si dejamos que Kiev caiga en manos de Putin, los autócratas habrán ganado una batalla decisiva contra la democracia, una batalla que definirá el siglo XXI. Como Churchill le dijo a Chamberlain: "Se te dio la opción entre la guerra y el deshonor. Escogiste el deshonor y tendrás guerra". No repitamos ese error. Apoyemos a Ucrania. Defendamos nuestros valores y aseguremos que prevalezca la democracia.
Calendario de los períodos parciales de sesiones del Parlamento para 2026
Señora Presidenta, queridos colegas, hoy se cumplen cinco años desde el inicio de la COVID-19. Recordamos a los que murieron y honramos su memoria. Ante un reto difícil, la Unión Europea trabajó unida de una manera que no habíamos visto antes. Compramos vacunas juntos. Hicimos un certificado digital para ayudar a viajar con seguridad. Creamos NextGenerationEU para ayudar a nuestras economías a recuperarse. Esta iniciativa demostró que la UE actuó conjuntamente para proteger a sus ciudadanos. Ahora nos enfrentamos a nuevos desafíos, como la amenaza de guerra. No olvidemos cómo manejamos la COVID-19. Tenemos que ser audaces y permanecer unidos. Aprendiendo a partir de ese momento podemos construir una Europa más resiliente y cohesionada. Esto nos ayudará a enfrentar cualquier crisis futura con determinación y unidad.
Programa de trabajo de la Comisión Europea para 2025 (debate)
Señora presidenta, señor comisario Šefčovič, el programa de trabajo de la Comisión no es solo un documento técnico: es el reflejo de los valores que nos unen y la fuente de principios que definen el proyecto europeo. Este programa no puede permitirse un retroceso en avances sociales ante discursos que, en lugar de construir, lo que buscan es destruir el sueño europeo. Señorías, tras la cumbre celebrada en Madrid de los falsos patriotas, hemos sido testigos de cómo la extrema derecha, con su retórica simplista y peligrosa, intenta resucitar consignas del pasado. Su lema trumpista «Make Europe Great Again» no es una aspiración a la grandeza, es un grito a la destrucción de Europa. ¿Cómo puede ser Europa grande cuando pretenden negar a las mujeres el ejercicio pleno de sus derechos? ¿Cómo puede ser Europa grande cuando atacan a los inmigrantes, que son indispensables para el mantenimiento de nuestros mercados laborales y de nuestros sistemas de pensiones? ¿Cómo puede ser Europa grande cuando proponen que las grandes fortunas no paguen impuestos? ¿Cómo puede ser Europa grande cuando niegan el cambio climático a pesar de que la ciencia afirma que es una amenaza real provocada por la actividad humana? Es la misma extrema derecha que aspira a secuestrar la transición digital, favoreciendo a los magnates y corporaciones que defienden únicamente sus intereses empresariales. También es la extrema derecha que enaltece a Trump al mismo tiempo que este impone aranceles del 25 % al acero y al aluminio europeos: que se lo expliquen a los trabajadores de Europa. Señorías de la extrema derecha, su lema no es «Make Europe Great Again». Su único lema es «Let's Destroy Europe Again». Y ante quienes solo tienen un proyecto de odio, la Comisión Europea tiene una gran responsabilidad para dar una respuesta global y ambiciosa, una respuesta que no se puede centrar exclusivamente en una brújula competitiva, ignorando las causas del descontento social. Queremos una brújula social de la Comisión Europea para sacar de la pobreza a 95 millones de europeos, para acabar con la precariedad laboral, para hacer frente al aumento del precio de la vivienda. Señorías, no basta con medir el éxito a través de indicadores económicos; la competitividad europea solo será real si se traduce en una vida digna para las personas. Europa solo será competitiva si garantizamos empleos de calidad que garanticen nuevos derechos a la clase trabajadora. Europa solo será competitiva si garantizamos salarios dignos. Europa solo será competitiva con un plan de vivienda asequible que permita una vida digna sin que los hogares tengan que destinar el 40 % de sus ingresos a la vivienda. Y solo seremos competitivos si aumentamos el presupuesto europeo y creamos un instrumento de inversión permanente para avanzar en el Pacto Verde Europeo, la transformación digital, la protección social y la industria europea. Señorías, el problema de la competitividad de Europa no puede ser la regulación, no puede ser el trabajo que hemos realizado entre todos y todas para construir el modelo social europeo. Si la Comisión Europea quiere contar con nosotros para reducir burocracia y para simplificar, el Grupo de Socialistas y Demócratas estará de su lado, claro que sí; si la Comisión Europea quiere desregular y destruir un camino recorrido durante muchas décadas, durante muchos años, no cuenten con el Grupo de Socialistas y Demócratas. Hoy tenemos la oportunidad de reafirmar nuestro compromiso con una Europa que sea verdaderamente grande, no en cifras frías o en discursos demagógicos, sino en la calidad de vida de sus ciudadanos y sus ciudadanas, en la justicia social, en la solidaridad, en la innovación y en el progreso.
Preparación de cara a una nueva era en el comercio: cooperación multilateral o aranceles (debate)
Señora presidenta, señor comisario, señorías, nos encontramos en un momento decisivo para la economía global. El presidente de los Estados Unidos intimida con aranceles injustificados a sus principales socios comerciales, incluyendo a México, Colombia, Canadá y China, y amenaza con extender esta guerra comercial sin sentido a la Unión Europea. Señorías, no nos equivoquemos: El comercio ha sido una de las mayores fuentes de prosperidad de nuestra era. Según el Banco Mundial, desde 1990 el comercio ha impulsado los ingresos globales en un 24 % y ha sacado a más de mil millones de personas de la pobreza. El proteccionismo amenaza con destruir este progreso. Y, ante la deriva destructiva de Trump, ¿qué solución tiene la extrema derecha de los falsos patriotas? Se arrodillarán ante Trump mientras su delirio proteccionista aumenta los precios y pone en peligro millones de puestos de trabajo en sectores como el acero, el aluminio, el automóvil y la agricultura. Señorías, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Respondamos con firmeza y con una visión estratégica para proteger a las clases trabajadoras. Somos la Unión Europea: Somos un poder normativo, un poder de mercado y somos la mayor potencia comercial del mundo. Reforcemos nuestro mercado único, porque una Unión más integrada será nuestra mejor defensa ante ataques externos. Si eliminamos barreras internas y reducimos la dependencia de mercados inestables, nuestras empresas podrán competir con mayor solidez. Diversifiquemos nuestros acuerdos comerciales: en lugar de aislarnos o depender de un solo socio, aceleremos las negociaciones con mercados emergentes y bloques estratégicos en América Latina, en África y en Asia. Seamos firmes en la defensa de nuestros sectores más afectados. Si Washington nos golpea con aranceles ilegales, respondamos con aranceles en sectores estratégicos para la economía estadounidense. Recurramos al Reglamento sobre cumplimiento, utilicemos los derechos de salvaguardia y despleguemos el Reglamento frente a la coerción para cerrar nuestro mercado a sus bienes y servicios. Señora Presidenta, el presidente de los Estados Unidos cree que el comercio internacional es un juego que solo puede tener un ganador. Pero la historia nos muestra que el comercio es una fuente de riqueza compartida y que el proteccionismo solo conduce a bloqueos y confrontaciones. Trump ha elegido el camino equivocado, el camino que llevó a Europa desde la Gran Depresión hasta la Segunda Guerra Mundial. 100 años después, las guerras comerciales han presentado un gran desafío, pero también una gran oportunidad. Una oportunidad para demostrar que Europa es más fuerte cuando está unida. Una oportunidad para defender el sistema comercial basado en normas que ha traído prosperidad y estabilidad a millones de personas, y una oportunidad para continuar nuestra lucha por un mundo más justo e igualitario.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia polaca (debate)
Señora presidenta, señor primer ministro Tusk, bienvenido al Parlamento Europeo. Hoy comienza un nuevo capítulo para Europa bajo la Presidencia polaca en el Consejo, una Presidencia que, bajo su liderazgo, debe tener el potencial de ser una brújula moral y política en los tiempos de desafíos sin precedentes que tenemos. Señor Tusk, la historia de Polonia es la historia de la resistencia: es el espíritu de quienes lucharon por su libertad en los momentos más oscuros; es el coraje del pueblo polaco durante la ocupación nazi; es el levantamiento del gueto de Varsovia y la valentía de Solidarność, aquel movimiento que mostró al mundo que la fuerza de las personas unidas puede cambiar el curso de la historia. Este es el espíritu de resistencia que hoy necesitamos y que hoy queremos abordar desde la Unión Europea. Pero me va a permitir hacer algunas reflexiones, porque he escuchado muy atentamente su discurso y hay una parte importante donde coincido, pero hay unos elementos donde disentimos políticamente, por supuesto, y creo que eso es algo sano e importante. Comparto al completo la reflexión sobre la seguridad. Comparto que Europa necesita avanzar en la seguridad en los distintos ámbitos a los que usted se ha referido. La seguridad no puede ser única y exclusivamente la seguridad de la defensa militar frente a las amenazas de las guerras que tiene Europa en todas sus fronteras. Por supuesto, es fundamental y es importante, y estoy de acuerdo en que necesitamos invertir también en esa defensa europea, pero seguridad también es que un pensionista europeo se levante por las mañanas sin la angustia de saber si le van a cortar el gas porque no lo ha podido pagar porque su pensión es insuficiente. Seguridad es que las mujeres en Europa puedan abortar sin el peligro de que algunos Gobiernos las metan en la cárcel por ejercer sus derechos. Seguridad es que una madre sepa que su hijo, con independencia del poder económico, va a poder ir a una universidad pública. Seguridad es que una pareja de homosexuales en Europa pueda recorrer sus calles sin miedo a los insultos y a los ataques. Eso también es seguridad. Eso Europa también tiene que tenerlo en cuenta, porque nuestra Unión sobrevivirá si seguimos implementando el Pacto Verde, el único instrumento capaz de garantizar nuestro planeta. Seguridad es que los jóvenes no tengan la preocupación de si tener hijos o no porque no saben qué planeta les van a dejar para vivir. Nuestra Unión sobrevivirá si lideramos una transición digital al servicio de la verdad, porque la desinformación y la manipulación no pueden tener cabida en nuestras sociedades. Nuestra Unión sobrevivirá si regulamos los flujos migratorios con responsabilidad y con solidaridad también. Nuestra Unión solo sobrevivirá si fortalecemos nuestra industria de la defensa y hablamos con una sola voz en las guerras devastadoras como la de Ucrania y como la de Oriente Próximo. Tengo una última reflexión de regulación con la que no estoy de acuerdo, señor Tusk. ¿Simplificación para facilitar la puesta en marcha de las decisiones que hemos tomado? Por supuesto. Pero desregulación no, porque significa dar marcha atrás a todos los avances que hemos conseguido trabajando juntas y juntos. Señor Tusk, el himno polaco, como usted bien ha mencionado, expresa unas palabras tan bellas como ciertas: «Polonia no morirá mientras nosotros vivamos». Yo ahora quiero decirle que la Unión Europea tampoco morirá mientras las fuerzas democráticas y europeístas vivamos y trabajemos juntos y juntas.
Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo del 19 de diciembre de 2024 (debate)
Señora presidenta, señor Costa, bienvenido al Parlamento. Es un honor darle hoy la bienvenida en su primera comparecencia ante esta Cámara como presidente del Consejo Europeo. Su presencia aquí simboliza su compromiso con el proyecto de integración europeo, un proyecto que siempre ha defendido con pasión, con convicción y con resultados. Su liderazgo será crucial en un momento en el que necesitamos más que nunca unidad, determinación y visión. Señorías, este Parlamento es el corazón de la democracia europea. Y no podemos ignorar que nuestra democracia está bajo amenaza. Frente a las fuerzas democráticas, se alzan fuerzas que buscan dividirnos, debilitarnos y retroceder en los avances que con tanto esfuerzo hemos logrado. Estas fuerzas están alimentadas por las agendas del odio, de las mentiras, de los recortes de libertades, como las que representa la internacional ultraderechista. Queremos seguir profundizando la relación estratégica con los Estados Unidos y un vínculo transatlántico que nos une y en el que creemos. Los Estados Unidos son un aliado imprescindible para hacer frente a los retos del nuevo tiempo. Pero el regreso de Trump nos plantea desafíos evidentes, y nuestra Unión no puede únicamente resignarse a reaccionar, sino que debe reafirmarse con más fuerza en lo que somos y en lo que defendemos. Nuestra Unión se basa en un conjunto de principios y valores que no están sujetos a cambios políticos, como en otras partes del mundo. Trump es el síntoma del empobrecimiento de las clases medias, que han visto cómo su poder adquisitivo se deteriora y cómo se les cierra el derecho a cuestiones básicas como la vivienda. No olvidemos esta realidad, porque también en nuestro continente persiste. Por eso, debemos actuar con determinación para reforzar el pilar social con salarios dignos, con ingresos mínimos que protejan a los más vulnerables y con una inversión ambiciosa de al menos 50 000 millones de euros anuales en vivienda pública. Frente al negacionismo climático y la apuesta por los combustibles fósiles, que son una amenaza directa al planeta y a la vida humana, avancemos en la implementación del Pacto Verde, no solo porque es la única solución para combatir la crisis climática, sino porque es clave para nuestra independencia energética, para nuestra seguridad y para nuestra competitividad global. Frente a los ataques de los oligarcas digitales a las democracias, defendamos una transición digital al servicio de la ciudadanía y del progreso humano. Apliquemos con firmeza el Reglamento de Servicios Digitales, multando y restringiendo la actividad de estos oligarcas que no cumplan con él. La democracia no se negocia; la democracia se defiende. Frente al trato inhumano y las deportaciones masivas de inmigrantes, demostremos que la solidaridad y la humanidad son compatibles con una regulación ordenada de los flujos migratorios. Una política migratoria bien gestionada es la mejor garantía para mantener nuestro Estado del bienestar, único en el mundo, y para preservar nuestros valores fundamentales. Frente a las ansias expansionistas de algunos y frente a los anuncios de represalias arancelarias y sus amenazas a nuestra seguridad, reforcemos nuestros vínculos comerciales con nuestros aliados e impulsemos una industria de defensa europea autónoma. Frente a la situación en Ucrania y en Oriente Próximo, hablemos con una sola voz y sin dobles raseros. No hay mejor manera de defender una paz justa en Ucrania que autorizando el uso de armas de largo alcance contra objetivos militares en territorio ruso. No hay mejor manera de garantizar una paz justa que destinando los 200 000 millones de activos congelados rusos a la reconstrucción y el armamento en Ucrania. Y no hay mejor manera de promover una paz justa y duradera en Oriente Próximo que defendiendo la solución de los dos Estados ante los Acuerdos de Abraham, que solo trajeron más odio y destrucción. Señorías, estamos conmemorando el centenario del nacimiento de Mario Soares, un hombre que dedicó su vida al proyecto europeo. Las palabras que pronunció en el Colegio de Europa en 1977 hoy deben de ser nuestra guía: «Como portugués y como europeo —decía— confío en que la Europa que todos deseamos no aceptará ser un simple club de países ricos, sino una verdadera comunidad, ampliamente abierta al exterior y fundamentalmente solidaria entre las partes que, por mandato de la geografía o de la historia, necesariamente la componen». Recordemos esas palabras y hagamos nuestra guía para el trabajo que, unidos, tenemos por delante.
Necesidad de que se haga cumplir el Reglamento de Servicios Digitales para proteger la democracia en las plataformas de redes sociales, en particular frente a las injerencias extranjeras y los algoritmos sesgados (debate)
Señora presidenta, nos encontramos en un momento crucial para la defensa de nuestras democracias. Lo que hace apenas un tiempo parecía una oportunidad de conectar a las personas, de fortalecer nuestras sociedades, lo que debía ser una herramienta de progreso, hoy se ha convertido en un arma peligrosa en manos de quienes buscan dividir y socavar nuestras instituciones. La interferencia electoral y los algoritmos manipulados en las redes sociales son una amenaza directa a nuestros valores europeos. En los últimos meses hemos visto cómo Elon Musk y su red social X se han convertido en el principal megáfono de la extrema derecha con su apoyo a Trump y Weidel a través de bulos y mensajes de odio. También hemos sido testigos de la decisión de Zuckerberg de eliminar los programas de verificación de datos en Meta en un acto de complicidad con la mentira y con la manipulación. En esta situación, señora Virkkunen, debemos preguntarnos dónde está la respuesta de la Comisión Europea. ¿Dónde están las medidas contundentes para frenar los abusos de los oligarcas digitales? El silencio inicial de la Comisión frente a la amenaza en los primeros momentos de este ataque no es aceptable. La inacción no es neutralidad, es complicidad. Por eso también, por supuesto, damos la bienvenida a las medidas anunciadas por la Comisión la pasada semana de pedir más información a X para poder finalizar la investigación que hay abierta, pero tenemos que continuar. Desde la Unión Europea debemos ser ejemplo de firmeza y liderazgo. La ciudadanía espera acciones claras. No basta con legislar, debemos garantizar la aplicación efectiva de nuestras normas. Nuestro mensaje a Zuckerberg y a quienes piensan que las redes sociales están por encima de la democracia es claro: no son intocables. El señor Musk debe entender que la democracia no es el lujo que pueden comprar, sino que es la esencia de nuestra convivencia. Es el momento de aplicar el Reglamento de Servicios Digitales, una ley que nos proporciona herramientas claras, incluidas multas significativas. Al mismo tiempo, debemos impulsar las redes sociales europeas y tenemos que adoptar con urgencia la Directiva sobre responsabilidad en materia de inteligencia artificial. Si en 2022 el Consejo prohibió las actividades de Sputnik y Rusia Today en la Unión Europea, no podemos caer en dobles raseros. No tenemos otra alternativa que poner coto a las redes sociales que no cumplen la ley. Pero, además de ejecutar y regular, debemos recordar a la oligarquía digital por qué somos la Unión Europea. Somos la Unión Europea porque defendemos la libertad de expresión en su verdadero sentido, como un pilar de nuestras democracias, no como un terreno de juego para la manipulación y el odio. Somos la Unión Europea porque creemos en el poder transformador de la verdad y la democracia. Somos la Unión Europea porque la libertad de expresión no significa libertad para desinformar, libertad para mentir. La libertad de expresión no puede justificar las mentiras que destruyen sociedades ni los bulos que alimentan divisiones. La historia nos ha mostrado una y otra vez los peligros de la propaganda y la manipulación. No hace tanto tiempo que ocurrió y puede volver a ocurrir ahora. Señorías, tenemos los instrumentos. Tenemos la responsabilidad de proteger nuestras democracias. La verdad no es negociable. Hagamos que los magnates digitales entiendan las palabras del gran poeta español Antonio Machado: «La verdad es lo que es y sigue siendo la verdad, aunque se piense al revés».
Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 19 y 20 de diciembre de 2024 (debate)
Señora presidenta, señora presidenta Von der Leyen, la semana pasada tuve la oportunidad de viajar a Ucrania por segunda vez. Mi visita tuvo un objetivo claro: reafirmar al presidente Zelenski y a su Gobierno nuestro apoyo y evaluar las necesidades urgentes de Ucrania en su defensa contra el régimen criminal de Putin. Señorías, sabemos que Ucrania atraviesa uno de los momentos más difíciles desde febrero de 2022. Rusia golpea salvajemente infraestructuras civiles para someter al pueblo ucraniano al frío y a la oscuridad, y recurre al uso de armas con potencial nuclear. Fuerzas norcoreanas apoyan a Rusia en la región de Kursk y los misiles y drones iraníes aterrorizan a civiles y golpean ciudades sin descanso. Pero, pese al sufrimiento de Ucrania en el campo de batalla, las autoridades ucranianas no contemplan un alto el fuego. El mensaje que me han trasladado el presidente Zelenski, el primer ministro y otros miembros del Gobierno es rotundo: no quieren ayuda para negociar, quieren que les ayudemos a alcanzar la paz a través de una posición de fuerza que obligue a Putin a negociar. Quieren ayuda para ganar la guerra, porque están convencidos de que ganarán la guerra, porque saben por lo que están luchando. Están luchando por la paz, por la seguridad y por la prosperidad de sus hijos. Señorías, no podemos pasar a la historia como Chamberlain. Abandonar Ucrania a su suerte sería caer en el mismo error que cometió el primer ministro británico en 1938 al entregar Checoslovaquia a Hitler. Quienes piensan que sacrificando a Ucrania pueden salvaguardar la paz mundial cometen un error. Porque Putin, al igual que Hitler, no se detendrá. Y si Putin triunfa en Ucrania, ¿qué destino le espera a Moldavia o a Georgia? ¿Hasta dónde llegarán los actos de interferencia y de sabotaje de Putin? La guerra de Rusia contra Ucrania no es una crisis aislada, es la antesala de una pugna global entre los regímenes autoritarios y las democracias. Y ya no podemos resguardarnos en el paraguas de seguridad de los Estados Unidos. Ha llegado la hora de la Unión Europea. Ha llegado el momento de asumir nuestro destino y hacer lo necesario para que la paz que busca Trump no sea una capitulación, para que la crueldad autoritaria no triunfe y amenace el presente y el futuro de nuestras democracias. El presidente Zelenski y su Gobierno quieren que cumplamos con nuestros compromisos. Ucrania necesita urgentemente más defensas aéreas, más munición, más armas de largo alcance. Necesitan que ejecutemos el 15.º paquete de sanciones. Y también necesita que confisquemos los 200 000 millones de euros en activos congelados rusos para reconstruir el país y seguir desarrollando su industria de la defensa. Señorías, el pasado noviembre conmemoramos los treinta y cinco años de la caída del Muro de Berlín. Aquel momento marcó el final de la Guerra Fría y el nacimiento de un nuevo orden mundial. Aquella esperanza de un mundo basado en la cooperación, el multilateralismo, la paz y la prosperidad se desvaneció con la cruel invasión de Rusia contra Ucrania. Pero treinta y cinco años después, también he visto lo que nunca pude imaginar. En Kiev he visto una Ucrania valiente, he visto una Ucrania candidata a ingresar en la Unión Europea, he visto una Ucrania firmemente comprometida con los valores europeos. Y créanme, señorías, si somos valientes nuestra historia no terminará como la de Chamberlain en la Segunda Guerra Mundial; nuestra historia, la historia de Ucrania y la Unión Europea, terminará como miembros de la misma familia.
Señora Presidenta, es sólo por un minuto para decirle que hemos recibido información sobre la situación con uno de los finalistas del Premio Sájarov, el señor Ibadoghlu, y hemos recibido la información de que se encontraba en muy malas circunstancias: cortaron Internet. Pido al Presidente del Parlamento que se ponga en contacto con las autoridades y trate de garantizar que estará a salvo, y estamos teniendo en cuenta su situación.
Señora presidenta, señora presidenta von der Leyen, estoy segura —no tengo ninguna duda— de que hoy usted ha leído perfectamente el mensaje de esta casa. Ha leído perfectamente el mensaje que aquellos que queremos construir Europa con usted y con su Colegio de Comisarios queremos trasladarle. Evidentemente, el Parlamento Europeo representa la soberanía ciudadana, una Europa diversa, una Europa con diferencias, pero una Europa que es consciente de que tiene que trabajar unida. Evidentemente, no ha sido fácil la negociación. Evidentemente, usted no tendrá el apoyo del 100 % de esta Cámara, ni siquiera de mi grupo. Pero en esta casa hay una mayoría que puede avanzar en construir la Europa que necesitamos: la Europa de la igualdad, la Europa de la solidaridad, la Europa de la defensa de los derechos humanos, la Europa verde, la Europa feminista, la Europa que quiere responder a los problemas de la ciudadanía. Hay quien ha puesto muchos problemas en esta negociación, quien ha intentado desestabilizar a la Unión Europea por poner sus intereses partidistas por encima de los intereses de Europa. Pero tenga clara una cosa: el mensaje es evidente, aquí hay una mayoría entre populares, liberales, socialdemócratas y verdes que quieren trabajar conjuntamente. Posiblemente hoy no sean todos los votos positivos, pero sí hay un compromiso para que mañana empecemos a trabajar por el bien común. Hoy no termina nada, hoy empieza todo y tiene con usted y con todo el Colegio de Comisarios a un Grupo Socialdemócrata que va a ser responsable, que va a marcar la agenda, que va a defender los valores de la Unión y que va a seguir trabajando por el bien de toda la ciudadanía europea.
Presentación por parte de la presidenta electa de la Comisión del Colegio de Comisarios y de su programa (debate)
Señora presidenta, señora presidenta von der Leyen, la nueva Comisión empezará su mandato en un momento decisivo para el futuro del proyecto europeo, en un momento en el que está en juego el progreso de nuestros ciudadanos, la supervivencia del planeta, la competitividad de nuestras empresas, nuestras capacidades de defensa y el liderazgo que queremos en el mundo. Retos de enorme magnitud que tendremos que afrontar en un tiempo en el que la extrema derecha quiere desguazar el proyecto europeo, Trump amenaza con romper el vínculo transatlántico, China ha hecho añicos las reglas comerciales y el mundo se debate entre la ley de los fuertes o las reglas del Derecho internacional, como consecuencia de la devastadora guerra de Putin contra Ucrania y de la matanza de Netanyahu en Gaza y en el Líbano. Y, en este contexto de riesgo, hay quienes han socavado el prestigio de la institución y han expuesto a la Unión a una crisis de gobernabilidad. El sí de la familia socialdemócrata es un sí para seguir avanzando. Es un sí al nuevo Colegio de Comisarios responsable, un sí constructivo, un sí por la estabilidad europea, pero tengan claro que no es un cheque en blanco. Señora von der Leyen, señor Weber, las fuerzas europeístas que hemos construido la Unión desde su fundación tenemos un acuerdo. Y los acuerdos se cumplen. Sean fieles a la tradición europeísta y reafirmen su compromiso con la mayoría proeuropea. Insisto, no aceptaremos un doble juego. Porque no se puede construir Europa con quienes quieren destruirla. Porque es inmoral construir Europa con quienes impulsan una agenda de supresión de los derechos conquistados, con quienes niegan el cambio climático y dan marcha atrás en las políticas de igualdad, de medio ambiente o de justicia social. Porque es imposible construir Europa con quienes rechazan el proceso de integración y quieren reducirla a un simple mercado interior, sin las políticas comunes y sin avances en políticas de defensa y exteriores. Frente al relato del miedo y el instinto nacionalista, las fuerzas europeístas tenemos la obligación de defender los principios sobre los que se construyó la Unión Europea. Recordemos a los ciudadanos por qué somos europeístas. Somos europeístas porque compartimos los valores de la democracia, el Estado de Derecho, la igualdad de género y la protección de las minorías. Somos europeístas porque queremos que nuestros Estados hagan valer su soberanía para defender nuestros intereses comunes, frente a retos como el cambio climático, la transformación digital o la evasión fiscal. Somos europeístas porque creemos que nuestra economía social de mercado es la mejor fuente de progreso, un modelo social único en el mundo que garantiza a todas las personas educación, sanidad o pensiones; un modelo social que todavía está por construir. Y no hay mejor manera de vencer al populismo de la extrema derecha que garantizar salarios dignos y viviendas asequibles. Somos europeístas porque nuestra larga historia de odio, del miedo al otro y de las guerras crueles, nos ha enseñado que los conflictos deben resolverse pacíficamente siempre que sea posible. Y somos europeístas porque la historia nos demuestra que, después de cada crisis, nuestra unión sale más integrada y unida. Sí, los socialdemócratas somos europeístas. Y con el liderazgo de Teresa Ribera en la transición verde, con el empeño de Roxana Mînzatu por los empleos de calidad, con el compromiso de Dan Jørgensen en la lucha contra la pobreza energética y por el acceso a la vivienda, y con la implicación de Glenn Micallef por el futuro de los jóvenes, lo seremos más en el futuro. La historia de Europa tiene sello socialdemócrata y que nadie piense que nos vamos a resignar. Seguiremos firmes, con la cabeza alta y con nuestros valores intactos para afrontar los nuevos desafíos. Señorías, la Unión Europea es el proceso de integración más exitoso en la historia del planeta. Juntos, hemos logrado la estabilidad y el progreso para un territorio en el que conviven 27 Estados con 450 millones de personas. Y hoy, más allá de nuestras diferencias ideológicas, debemos seguir avanzando por un objetivo común: construir una Europa unida, una Europa próspera, una Europa en paz.
Mil días de invasión rusa a gran escala de Ucrania (debate)
Señora presidenta, presidente Zelenski, bienvenido al Parlamento Europeo. Muchas gracias por acompañarnos en un momento tan difícil para Ucrania. Pese a la distancia, es un placer y un gran honor contar con su presencia en nuestra casa común, en la casa de la democracia europea. Hoy se cumplen mil días desde la invasión de Rusia contra Ucrania, pero también hace cuatro mil días que empezó la agresión en 2014. Señor Zelenski, este año conmemoramos el décimo aniversario de la Revolución de la Dignidad (hidnist) y somos conscientes del terrible precio que todavía están pagando por defenderla. El presidente Zelenski y el pueblo ucraniano no necesitan grandes aplausos ni ovaciones, tampoco solemnes palabras sobre su coraje y su resistencia, que ya conocemos. Ucrania necesita armas, porque las guerras no solo se ganan con el poder de la palabra, las guerras también se ganan con munición, con tanques y con defensas aéreas. Seamos honestos con el presidente Zelenski. Si mañana la Unión Europea fuera atacada por Putin, ¿nos preguntaríamos si es legítimo golpear al enemigo desde donde nos golpean? ¿Nos preguntaríamos si es legítimo utilizar los activos congelados del agresor para armarnos y reconstruirnos? Con cada línea roja que nos autoimponemos, el pueblo ucraniano lo paga en vidas humanas y destrucción. Presidente Zelenski, usted logró el despertar de la memoria europea. Usted nos recordó los peores horrores del siglo XX, desde el bombardeo de Guernica hasta el Muro de Berlín, pasando por el Holocausto. Ahora la masacre de Bucha, el asedio de Mariúpol o la batalla de Járkov demuestran que las peores pesadillas del siglo pasado han regresado al siglo XXI. Y el peor enemigo de las guerras es la indiferencia, la indiferencia de quienes piensan que la tragedia no les afecta. Nuestro apoyo a Ucrania no es solo una obligación moral con el agredido, el Derecho internacional y una paz justa. No hay mejor garantía para la seguridad del continente europeo que la victoria de Ucrania. Porque si Ucrania cae, el régimen nacionalista, autoritario y criminal de Putin no se detendrá. Señorías, no solo se trata de ayudar a Ucrania el tiempo que sea necesario, sino de apoyar a Ucrania con todo lo que sea necesario. Venzamos el mensaje derrotista de quienes piensan que Ucrania no puede ganar la guerra. Rusia ha perdido muchas otras guerras en la historia y en el pasado ya hubo potencias que claudicaron frente a otros menos poderosos. Señor Zelenski, hoy quiero reafirmarme en las palabras que pronuncié sobre Ucrania en el primer Pleno de la presente legislatura. Pasarán semanas, pasarán meses o años; costará sangre, sudor o lágrimas, pero el pueblo ucraniano ganará la guerra; porque la historia nos ha enseñado que en toda guerra siempre se libran dos batallas. Una es la batalla de las ideas, y Ucrania ya la ha ganado, porque el pueblo ucraniano ha elegido la democracia frente a quienes la repudian; el pueblo ucraniano ha elegido la libertad y la apertura frente a quienes las temen; el pueblo ucraniano ha elegido ser independiente frente a quienes todavía sueñan con viejos imperios. ¿Y la otra batalla? La otra batalla tiene lugar en el campo de batalla. Y si en la Unión Europea siempre hemos dicho que ustedes están luchando por su libertad y también por la nuestra, tenemos la obligación de prestar a Ucrania toda la ayuda política, militar, financiera y humanitaria hasta la victoria final. Señor Zelenski, nací en una España donde todavía un cruel dictador secuestraba el presente y el futuro del pueblo español. Para mi generación el proyecto europeo era faro de libertad, de progreso y justicia social. Quería estar en la Unión Europea como ustedes querían hacerlo hace diez años en el Maidán; como quieren estar hoy en la Unión Europea. Les acompañaremos hasta que sus aspiraciones de ser un país libre y soberano que decida su propio destino en la familia europea sean realidad. Estaremos a su lado hasta que el azul y el amarillo de las banderas ucranianas ondeen junto con el azul y el amarillo de las banderas europeas. Mui Yevropa! Slava Ukraini!
Reglamento sobre la deforestación: disposiciones relativas a la fecha de aplicación (votación)
Señora presidenta, este es un voto sensible y todos los compañeros y las compañeras tienen derecho a que quede registrado su sentido de voto. Si hay máquinas que no han funcionado, hay que volver a empezar con la votación.