3
May
2022
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«Esto es Europa» - Debate con Mario Draghi, presidente del Consejo de Ministros de Italia (debate)
Señora presidenta, señor primer ministro, bienvenido a esta Casa, que es la Casa de la democracia europea. Muchas gracias por sus palabras sobre nuestro querido presidente Sassoli que, como usted bien ha dicho, representaba lo mejor del espíritu europeo y, por lo tanto, vamos a trabajar continuando con su legado, muy conscientes de lo importante que fue esa labor. Como bien ha descrito usted en su intervención, nos enfrentamos a una serie de crisis que llevamos varios años encadenando y que se ven ahora exacerbadas con la guerra de Ucrania. No son retos fáciles, pero nuestra mejor arma en este momento es la unidad y la determinación. Ya lo vimos en la respuesta a la pandemia, tanto en su dimensión sanitaria como en sus efectos económicos y sociales. Con unidad y solidaridad pudimos sacar adelante el NextGenerationEU y ahora la clave para afrontar las consecuencias de la guerra de Rusia contra Ucrania vuelve a ser nuevamente la unidad y la determinación. Hace casi diez años, cuando usted presidía el Banco Central Europeo, en plena crisis de la deuda soberana, y cuando algunos predecían el colapso del euro, usted pronunció tres palabras que han hecho historia: «whatever it takes» (lo que haga falta). Y ese mismo espíritu es el que debemos demostrar ahora ante la amenaza de Putin a nuestros valores. Igual que hace diez años, la respuesta para superar esta crisis tiene que ser más integración, porque compartiendo nuestra soberanía es como somos más fuertes y más dueños también de nuestro propio destino. Pero para seguir construyendo esta Casa necesitamos poner más ladrillos. Necesitamos urgentemente una Unión energética, una Unión fiscal, una Unión sanitaria, una Unión de la defensa. Y debemos avanzar y trabajar para ello, porque este proyecto de paz y de libertad, que ha ido creciendo durante las últimas décadas y ha establecido una amistad y una solidaridad entre nuestros países y entre nuestros ciudadanos, todavía no es suficiente. Desde aquella declaración de Schuman, el objetivo de la Unión ha sido también contribuir a la paz y al desarrollo de nuestros valores y a unas relaciones internacionales basadas en el Derecho, en la dignidad humana y en el multilateralismo. Desgraciadamente, el deseo de los ucranianos y de las ucranianas de formar parte de este proyecto les ha costado muy caro. A diferencia de la Unión Soviética, la Unión Europea no se impone. La Unión Europea no obliga, la Unión Europea no domina, sino que atrae por su promesa de futuro, por sus valores de libertad y de dignidad humana, como clamaban los manifestantes del Maidán en 2013. Por ello, no podemos cerrarle las puertas a ningún país europeo. Apoyar la autodefensa y las legítimas aspiraciones de Ucrania nos obliga a repensar nuestras políticas internas en la Unión, nuestro objetivo de avanzar en una transición hacia un desarrollo económico más sostenible desde el punto de vista ecológico y humano. A este objetivo no podemos renunciar. Es urgente acordar una política energética que nos libere de las importaciones de combustibles fósiles y que apueste por las energías renovables diversificando las fuentes, lo que debe ir acompañado de medidas que garanticen también unos precios asequibles para las empresas y para las familias. No olvidemos que necesitamos también pensar en el futuro de los jóvenes, que necesitan trabajos dignos y acceso a la vivienda, que necesitan pensar que su futuro puede ser mejor que el de sus padres y que el de generaciones anteriores. Necesitamos dar un mensaje de optimismo a estas generaciones de jóvenes que están esperando más y mejor Europa. La ciudadanía nos lo ha dicho muy alto y muy claro durante el proceso de la Conferencia sobre el Futuro de Europa: quieren más políticas sociales y quieren reducir la pobreza. Y para ello es fundamental ampliar en el tiempo la suspensión de las normas fiscales, porque sin inversiones públicas no seremos capaces de cumplir con nuestras propuestas, ni con nuestro apoyo a Ucrania, ni con el apoyo a los refugiados, ni con las sanciones que hemos acordado, ni podremos cumplir nuestra hoja de ruta para una transición justa y eliminar progresivamente los combustibles fósiles. Señor Draghi, contamos con usted en el Consejo para defender unas políticas fiscales realistas con el momento en el que vivimos. Y también necesitamos abordar una cuestión que es totalmente inaceptable en este momento: que haya quienes se están haciendo ricos a costa del sufrimiento de las familias. Hay empresas que con la elevación del precio de la energía están teniendo unos beneficios desorbitados a costa, insisto, de que muchas familias caigan en la pobreza y no puedan pagar ni siquiera las facturas de la luz y, por lo tanto, algo hay que hacer con esos beneficios caídos del cielo para no permitir esta injusticia. Podemos y debemos seguir adelante con nuestro proyecto, pero siempre con la dignidad y el bienestar en el centro de nuestras políticas. Porque nuestra Unión no es contra nadie, nunca lo ha sido. Lo diremos una y otra vez para que lo oiga Putin, pero, sobre todo, para que lo oiga el pueblo ruso. Digámoslo todos alto y claro: haremos todo lo que haga falta para garantizar el futuro de nuestra Unión Europea.