Señora presidenta, durante el fin de semana tuvimos la oportunidad de celebrar el último pleno de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, cuyas conclusiones fueron muy claras en el sentido de cuáles deben ser los siguientes pasos que cabe dar. Por eso, es importante que este Parlamento celebre un debate al respecto y, además, que ese debate vaya acompañado de una resolución donde podamos expresar la posición de esta Institución en cuanto a las cuestiones fundamentales que hay que tener en cuenta de esa Conferencia. Hay acuerdo por parte de un número importante de grupos de esta Cámara con respecto a la resolución y, por lo tanto, debería ser incorporada al orden del día para que fuera votada el día después del debate, es decir, el miércoles.
Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo de los días 24 y 25 de marzo de 2022, en particular las últimas novedades en cuanto a la guerra en Ucrania, las sanciones de la Unión contra Rusia y la aplicación de estas (debate)
Señora presidenta, señorías, las cumbres de la OTAN, del G7 y del Consejo Europeo nos han servido para afianzar la coalición internacional contra la guerra criminal de Putin y para fortalecer nuestra defensa mutua y ampliar las sanciones. En particular, la Cumbre de la Unión Europea logra un acuerdo clave para comenzar a aliviar también el impacto sobre las familias y las empresas en los precios de la energía. Los logros de la Cumbre demuestran que cuando actuamos con solidaridad y con unidad nunca hay perdedores, siempre hay ganadores. Por un lado, avanzamos en garantizar el aprovisionamiento energético que preocupa, lógicamente, especialmente a los socios del norte y el este mediante las compras conjuntas de gas y la capacidad de almacenamiento. Por otro lado, adoptamos medidas destinadas a contrarrestar el alza de precios de la energía en los socios de la península ibérica, reconociendo la isla energética, que es un paso muy importante, pero también debemos entender que solo es un primer paso, porque necesitamos adoptar medidas para poder amortiguar este incremento del precio de la energía en todos los países de la Unión Europea. El acuerdo del Consejo Europeo debe ser el primer paso para poner en pie un plan inspirado en el Next Generation que permita financiar el triple esfuerzo adicional requerido por la guerra en materia de energía, defensa y acogida de refugiados, así como la supervivencia del propio Gobierno ucraniano. El ataque criminal de Putin nos obliga a acelerar la transición energética, a mejorar las interconexiones en Europa y a mejorar el ahorro energético. Acelerar la transición energética nos permitirá abaratar la factura energética, reducir nuestra dependencia exterior y combatir el cambio climático. No hay mejor forma de garantizar nuestra soberanía energética que dejar de depender de tiranos que utilizan sus combustibles fósiles como instrumento de chantaje. Ahora que nuestra seguridad está abiertamente amenazada, los planes para una autonomía defensiva del proyecto de Brújula Estratégica también nos obligan a gastar más y mejor con la obligación de invertir en sistemas tecnológicos y humanos. La acogida de más de cuatro millones de seres humanos que huyen de los crímenes de guerra nos reconcilia con los valores de la Unión Europea, con los valores que propugnamos. Pero nuestra respuesta acertada al drama humano no nos exime de lograr un nuevo pacto de migración y asilo para afrontar equitativamente entre los Veintisiete la acogida de refugiados —de todos los refugiados— vengan de donde vengan. Ni la historia ni nuestras conciencias nos perdonarán que miremos a otro lado ante los cadáveres abandonados en las calles y en las casas de Bucha. El quinto paquete de sanciones debe prohibir la importación de carbón, de petróleo y de gas de Rusia, cortar el acceso del Kremlin a las bolsas de criptomonedas, tomar medidas contra los facilitadores de los oligarcas y tomar medidas más agresivas contra los bancos y los gigantes de la energía rusa. La guerra nos ha enseñado que no hay victoria sin unidad y sacrificio. Solo con unidad y sacrificio entre instituciones, entre Gobiernos y entre familias políticas lograremos el final del régimen de Putin.
Turno de preguntas a la Comisión - Comisión Von der Leyen: dos años después, ejecución de las prioridades políticas
Señora presidenta, presidenta Von der Leyen, por supuesto, el modelo social europeo es un modelo de éxito si somos capaces realmente de garantizar un equilibrio entre el crecimiento económico y la justicia social. Eso se refiere a que seamos capaces de aprovechar que ese crecimiento económico se traduzca en que las personas puedan vivir mejor. Por lo tanto, querría saber dónde está la propuesta de la Comisión Europea de presentar una legislación sobre rentas mínimas en la Unión Europea que puedan implementar los Estados miembros.
Turno de preguntas a la Comisión - Comisión Von der Leyen: dos años después, ejecución de las prioridades políticas
Señora presidenta, presidenta Von der Leyen, la pandemia y la guerra de Ucrania han dado otro rostro de la Unión Europea. La Unión ha demostrado que el proyecto europeo puede ser también un poderoso escudo para la salud de las personas, también para defender la seguridad de los ciudadanos europeos y para mejorar sus condiciones de vida. La Cumbre Social de Oporto fue una oportunidad en la que los líderes adoptaron una serie de medidas y se comprometieron a seguir trabajando por el pilar europeo de derechos sociales, respaldando las propuestas y los objetivos urgentes en este sentido. Sin embargo, es el momento de saber qué es lo que está haciendo la Comisión al respecto de esta cuestión. La pandemia y la guerra no pueden sino justificar más ambición que nunca para poder avanzar en el ámbito social del proyecto europeo. En 2019, la Comisión nos presentó una agenda social que es más urgente que nunca y, por eso, le pregunto: ¿dónde estamos con respecto a la propuesta del sistema europeo de reaseguros de prestaciones por desempleo o con respecto al objetivo de reducir en quince millones las personas que viven bajo el umbral de la pobreza?
Protección por parte de la Unión de los niños y jóvenes que huyen de la guerra contra Ucrania (debate)
Señora presidenta, señorías, cada día que pasa las noticias que nos llegan de Ucrania son más desoladoras. No me refiero a los avances en el frente, no, lo que resulta terrible y desolador es ver que en el año 2022 puedan producirse atrocidades como las que hemos visto durante estos días en Bucha. Esos cuerpos maniatados, ese escenario macabro sobre la carretera. Cada día que pasa parece más atender a un duelo entre la civilización y la barbarie, entre la humanidad y la crueldad. Todavía tenemos en nuestras retinas las imágenes del bombardeo del hospital materno-infantil de Mariúpol, donde murieron una niña, una embarazada y su bebé. Estos crímenes se investigarán, porque no cejaremos hasta que los culpables paguen por ello. Pero ahora tenemos la responsabilidad de mitigar en lo posible esta locura provocada por Putin. Y lo primero es proteger a la infancia. Ningún niño ni ninguna niña debería jamás conocer la guerra. Estamos haciendo lo posible para que esto acabe cuanto antes. Pero ya hay siete millones y medio de menores que vivían en Ucrania y han dejado sus casas. Han tenido que salir de sus vidas de la noche a la mañana. Algunos viven escondidos, otros han tenido que alejarse de sus ciudades y a otros países, incluso dejando atrás a sus familias, a sus padres, a sus abuelos. La Unión Europea puede y debe ayudarles, se encuentren en la situación en la que se encuentren. Y esto requiere un paquete con una batería de medidas que deben ser trabajadas y negociadas entre la Comisión y el Consejo, con una propuesta de urgencia coordinada con el Gobierno de Ucrania. Es urgente la ayuda de emergencia para garantizar cobijo, agua potable, alimentos y productos de higiene para los menores y sus familias. Pero no olvidemos que son niños y niñas y necesitan también lugares para jugar, continuar con la educación y también ayuda psicosocial. Sigamos insistiendo en los corredores humanitarios. No permitamos que vuelvan a asesinar fríamente a quienes tratan de huir. La Unión ha de trabajar con las organizaciones internacionales para asegurar la evacuación y que estas personas puedan estar protegidas. Estas personas son especialmente vulnerables también de cara a las mafias. Junto a tantos voluntarios y voluntarias que les esperan en las estaciones de tren de tantos países europeos, también se cuelan indeseables que solo pretenden explotar y abusar sexualmente de las mujeres y de los niños y niñas. Por eso es tan importante que se impliquen las autoridades públicas. Así se puede canalizar todo ese torrente de solidaridad, que es importante, que debemos poner en valor, pero que evidentemente necesitamos posibilitar y asegurarnos de que ni un solo niño ni una sola mujer caiga en manos de la red de tráfico de menores. Ya hay más de cuatro millones de personas llegadas desde Ucrania a la Unión Europea. Un paso importante para la gestión común ha sido la plataforma de solidaridad que facilita el intercambio de información entre los Estados miembros y las agencias. Pero necesitamos seguir avanzando también en el pacto migratorio. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, que también ratificó en su día la Federación Rusa, compromete a los firmantes a asegurar la protección y el cuidado para el bienestar de cada niño y cada niña. Para algunos, estas convenciones de derechos humanos quizá sean una utopía, un ideal inalcanzable. Para mí no lo son. Para mi Grupo no lo son. Son una guía para el mundo, para construir una sociedad más avanzada, un proyecto de paz, de democracia y de solidaridad que demuestre que es posible. Ojalá un día los líderes en Rusia también lo comprendan.
Señora presidenta, también en nombre del Grupo de Socialistas y Demócratas quiero unirme a ese mensaje de agradecimiento por su presencia en Kiev durante este fin de semana. Todos los que hemos podido ver las imágenes durante estos días de las atrocidades que están ocurriendo en Ucrania, las imágenes de Bucha, con lo que está haciendo el régimen de Putin, evidentemente nos hemos vuelto más conscientes que nunca de la importancia que tienen la defensa de la libertad, la defensa de la democracia y todo lo que representa esta institución, el Parlamento Europeo. Muchas gracias por su presencia allí, porque su presencia allí también es la muestra del compromiso de toda esta Cámara con las libertades.
Necesidad de un plan de acción urgente de la UE para garantizar la seguridad alimentaria dentro y fuera de la Unión en vista de la invasión rusa de Ucrania (debate)
Señora presidenta, la tensión y la incertidumbre que vivimos estos días en Europa no tienen precedente en medio siglo. Y, sin embargo, yo hoy quiero lanzar un mensaje de tranquilidad a los europeos y europeas. La Unión Europea está preparada para hacer frente a los efectos de esta guerra y asegurar que no habrá escasez de alimentos. Y esto es así porque llevamos mucho tiempo preparándonos. ¿Quién nos iba a decir que sesenta años después de que se creara la política agrícola común nos encontraríamos en esta situación? Sin duda, la PAC ha sido uno de los mayores logros de la Unión Europea. Durante la crisis de la COVID-19 ya vimos la resistencia y la capacidad del sector alimentario europeo, a pesar del nerviosismo de algunos al principio que intentaban hacer acopio de alimentos. Ahora bien, la COVID-19 ya sometió a una gran presión al sector de la alimentación y a la cadena de distribución. Hicieron un enorme esfuerzo por garantizar el suministro en toda la Unión y ahora necesitan todo nuestro apoyo. Los sectores agrícola, pesquero y ganadero se enfrentan a los altos precios del combustible y a la dificultad para importar piensos y fertilizantes. No es un debate nuevo, señorías. En esta misma Cámara ya hemos hablado desde hace varios años sobre las medidas necesarias. Precisamente, el Pacto Verde Europeo y la Estrategia «De la Granja a la Mesa» pretenden ayudarnos a producir de manera sostenible, reduciendo nuestra dependencia de petróleo, de gas y de fertilizantes. La guerra en Ucrania solo confirma las decisiones que ya habíamos tomado y nos obliga, por un lado, a acelerar el paso y, por otro, a fortalecer los sectores afectados. Es el momento de evaluar el impacto de la guerra en las políticas y de ajustarlas para asegurar que se mantiene la producción, pero también que los agricultores, los pescadores y los ganaderos, mantienen sus ingresos. Algunas ganaderías pronto tendrán problemas para alimentar a sus animales. Esperamos con urgencia esta propuesta de la Comisión para asegurar el pienso. El gran reto para nuestra agricultura será cortar la dependencia de los fertilizantes que importamos de Rusia y Bielorrusia, de los que difícilmente podremos prescindir a corto plazo. Debemos intensificar la búsqueda de alternativas. Al mismo tiempo, debemos asegurar liquidez a los agricultores y a los ganaderos con la flexibilidad que ya permite la política agrícola común. Hagamos uso de la reserva de crisis, pero pensemos al mismo tiempo en el futuro. Hemos de usar todos los mecanismos disponibles en la organización común de los mercados agrícolas para estabilizar los precios, evitar la especulación y asegurar un precio decente, tanto a los productores como a los consumidores. Y, además de a los transportistas, el alto precio del combustible también afecta al sector pesquero y para ambos es necesario encontrar apoyos. Como decía al inicio, hacemos un gran esfuerzo colectivo, pero tenemos todos los instrumentos para afrontar esta crisis. Otros no, no lo olvidemos. La irresponsabilidad de Putin no solo nos obliga a ser solidarios y a garantizar alimentos para Ucrania y para los refugiados, sino que también debemos ser conscientes de las consecuencias globales. No podemos resignarnos simplemente a que la brutalidad de Putin haga descarrilar el segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas: la erradicación del hambre. Señorías, ante retos de esta magnitud no hay atajos. Mirar hacia otro lado no nos hace avanzar. Solo el paso firme, la unidad y la confianza de estar haciendo lo correcto.
Alocución de Justin Trudeau, primer ministro de Canadá
Señora presidenta, señor primer ministro Trudeau, bienvenido al Parlamento Europeo. Comparece usted ante el corazón de una democracia europea que puede y debe sentir suya, porque también fue construida con el valor de los canadienses que hace ochenta años sacrificaron sus vidas en este continente para devolver la democracia y la libertad a Europa. Fue tiempo después, con la caída del Muro de Berlín en 1989, cuando nos adentramos en un horizonte de esperanza que creíamos que nunca más retrocedería en el tiempo. Sentíamos que viviríamos siempre en paz, basándonos en el multilateralismo y sin países satélites ni amenazas nucleares. Hoy, la guerra criminal de Putin sobre Ucrania ha cambiado el orden civil y político. Esta barbarie imperialista nos traslada a la lucha entre las democracias y las autocracias del siglo anterior, como si no hubiéramos aprendido nada del sufrimiento de ese «mundo de ayer» del que hablaba Stefan Zweig. La tragedia de Ucrania ha impulsado en Canadá, en los Estados Unidos y en la Unión Europea una respuesta común impensable, con la que estamos caminando más lejos de lo que hicimos en 2014 tras la anexión de Crimea. Juntos hemos convertido a Putin en un paria internacional con graves perjuicios para su economía. Y juntos debemos y podemos hacer mucho más: cortar el acceso de Rusia a las bolsas de criptomonedas, perseguir a los paraísos fiscales que protegen a los oligarcas y estrechar nuestra cooperación. Porque si queremos liberarnos para siempre de las tiranías, juntos debemos liderar una transición global, cimentada también en las energías renovables. La irrupción de la guerra en Europa ha puesto al descubierto la necesidad de dotar a la Unión Europea de medios propios. Por primera vez hemos acordado aportar mil millones de euros en ayuda militar para un tercer Estado, cuyos valores democráticos son la última frontera con el agresor. Para detener a Putin, Canadá y los aliados europeos también debemos asumir nuestros compromisos con la OTAN, incluyendo un gasto en defensa del 2 % del PIB. Construir un futuro mejor exige promover los valores democráticos no solo con palabras, sino con hechos, demostrando que nuestros valores ofrecen una vida más digna que las autocracias. Uno de los valores transatlánticos es la solidaridad, un espíritu de acogida que ahora debemos fortalecer ante el éxodo de refugiados que huyen del terror. Esta situación nos exige estar a la altura y luchar contra las desigualdades en el corazón de la agenda transatlántica. Porque solo un modelo social basado en la igualdad de oportunidades podrá desactivar a la extrema derecha que Putin sostiene a ambos lados del Atlántico. Señor Trudeau, si en este largo y difícil camino mantenemos la unidad trasatlántica, Putin claudicará y pasará sus últimos días, esperamos, ante la Corte Penal Internacional. La Historia nos ha enseñado que ninguna guerra de ocupación se gana, por muy poderoso que sea el ejército invasor. El espíritu de 1989 seguirá vivo gracias a la fortaleza transatlántica y al valor del pueblo ucraniano.
Información sobre la reunión del Consejo Europeo celebrada el 10 de marzo de 2022 en París - Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 24 y 25 de marzo de 2022 (debate)
Señora presidenta, un mes después de la invasión criminal de Putin, la fortaleza de nuestra unidad ha convertido a Rusia en un paria internacional, con graves daños para su economía. Pero, si queremos resistir y respaldar la admirable resistencia ucraniana, debemos orientar todos nuestros esfuerzos hacia dos frentes: mantener la presión sobre Putin y fortalecer la autonomía estratégica de la Unión Europea en energía y en defensa. Las sanciones han estado a la altura de este momento, pero debemos —y podemos— hacer mucho más: cortar el acceso de Rusia a las bolsas de criptomonedas, perseguir a los paraísos fiscales que protegen a los oligarcas sancionados, aislar aún más a los bancos y gigantes de energía rusos y poner fin a nuestra dependencia del gas y el petróleo del Kremlin. La debilidad de nuestro sistema energético siempre fue una verdad sabida que la guerra de Rusia ha dejado al desnudo. Hoy debemos afrontar los retos que tenemos: liberarnos de la dependencia energética de Rusia, acelerar todo lo posible la transición energética y gestionar los precios. El gas ruso debe suplirse diversificando las fuentes de origen del gas e incrementando las interconexiones. La creación de reservas estratégicas y la compra conjunta también aumentarían nuestra resiliencia energética. Y, si realmente queremos hacer realidad nuestra autonomía estratégica y liderar una transición global, debemos acelerar el ritmo de instalación de renovables. Seamos honestos, la defensa, que es el precio de la libertad y la democracia, está provocando el encarecimiento de los combustibles, de los fertilizantes, de los cereales, y esto nos empuja a tomar decisiones urgentes. La fiscalidad debe seguir siendo una herramienta indispensable para afrontar el coste de la crisis: el diseño de un mecanismo de rebaja a las familias y a las empresas más vulnerables y que, a la vez, aumente los impuestos a las empresas eléctricas por los beneficios caídos del cielo, nos permitiría equilibrar los costes sociales de la crisis. También resulta imprescindible reformar totalmente el sistema marginalista que rige el precio del mercado eléctrico de la Unión. Es la hora de desvincular el precio de la electricidad del precio del gas. No podemos seguir mirando a otro lado: sabemos que el precio del gas provoca subidas descontroladas de los precios, a pesar de suponer una fracción muy pequeña del total de la generación eléctrica. El cobarde ataque de Putin también hace inevitable que aumentemos nuestro gasto en defensa. Pero no solo se trata de gastar más; se trata de gastar mejor. Y, por lo tanto, la brújula estratégica diseñada por el señor Borrell nos brinda la oportunidad de utilizar nuestras capacidades de forma eficiente. En estas trágicas horas, casi cuatro millones de hombres, mujeres y niños han llamado a las puertas de la Unión Europea. Resulta urgente la adopción de un paquete de protección que cubra las necesidades básicas de los niños y las niñas. Son el futuro de un admirable pueblo que ahora lucha por sus libertades y también por las nuestras. La movilización y los gestos de solidaridad con los refugiados no solo deben mantenerse mientras dura la guerra, sino que deben conducirnos a un nuevo pacto de migración y asilo que ya no puede esperar más. Las imágenes de los monstruosos ataques contra la población civil son testimonio de los crímenes de guerra cometidos por Putin. La Corte Penal Internacional no puede dejar impune la barbarie de este señor, de Putin. La Unión Europea también debe cumplir: los sacrificios que cada Estado pueda asumir por una acción conjunta de la Unión Europea permitirán que la conciencia cívica y democrática prevalezca.
Señora presidenta, puesto que damos comienzo a una nueva etapa normalizando la actividad parlamentaria, yo lo que solicitaría a la Presidencia es que nos atengamos a nuestros procedimientos habituales. Para plantear una cuestión de observancia del Reglamento primero hay que indicar el artículo al que se refiere, para ver si es que no hemos cumplido algún artículo. Una cuestión de observancia del Reglamento no es para que aquí cada uno pueda coger el micrófono y decir lo primero que se le ocurre. Por lo tanto, si hay una cuestión de observancia del Reglamento, que se diga a qué artículo se hace referencia y en qué se está vulnerando el Reglamento de la Cámara.
Debate con Kaja Kallas, primera ministra de Estonia - Papel de la UE en un mundo cambiante y situación en materia de seguridad en Europa tras la agresión y la invasión de Ucrania por parte de Rusia (debate)
Señora presidenta, señora primera ministra Kallas, bienvenida al Parlamento Europeo, a su casa. El ataque criminal de Putin nos ha puesto ante el espejo de nuestras propias fortalezas y debilidades como Unión. La posición vacilante que tradicionalmente tuvimos hacia el Kremlin contrastó con las medidas enérgicas tras el estallido de la guerra, en particular el acuerdo con las sanciones económicas y el cambio de una política de asilo que nos aleja del vergonzoso cierre de fronteras a los sirios en 2015. En apenas unos días, hemos dado un paso gigante en nuestra construcción como actor global. Una vez más se demuestra que la Unión Europea se forja a golpe de crisis. Y ha llegado el momento también de hacer autocrítica para aprender de nuestros errores: nunca más debemos sacrificar los derechos humanos por el gas. La creación de reservas estratégicas de gas, la compra conjunta de gas y la interconexión de la península ibérica como centro de almacenamiento y distribución son un imperativo estratégico urgente. La imposición de un gravamen a las empresas eléctricas que no invierten en energías renovables es igualmente una necesidad imperiosa, porque cada euro que invirtamos en energías verdes reducirá nuestra vulnerabilidad estratégica. También necesitamos una hoja de ruta para rectificar los errores cometidos en la crisis de refugiados de 2015. La activación de la Directiva sobre protección temporal obliga a los Estados miembros a facilitar alimentación, educación, sanidad y trabajo. Ahora debemos consensuar un sistema de reparto solidario y establecer una estructura de acogida. La protección a las víctimas de guerra representa una oportunidad para pensar en una nueva política migratoria basada, esta vez sí, en la responsabilidad y en la solidaridad. Y también debemos prepararnos para apoyar al pueblo ucraniano. Nunca quisimos una guerra; Putin es el único responsable. Hoy, las armas para la supervivencia de una Ucrania libre son las que no tuvo la Segunda República española hace ochenta años por la inacción de las democracias europeas. En esta hora trágica, el ejército ucraniano necesita medios militares para defender a hombres, a mujeres y a personas vulnerables. Su seguridad también es la nuestra, porque nadie estará a salvo en el resto de Europa si permitimos que Putin se imponga. El asesinato impune de la población viola las mismas leyes de la guerra contempladas en la Convención de Ginebra, y es urgente que las Naciones Unidas puedan organizar corredores humanitarios. Igualmente, la Corte Penal Internacional debe avanzar en la investigación de Putin como criminal de guerra. Y, en su papel de mediación, China debe abandonar su ambigüedad y ofrecer pasos tangibles para garantizar la paz. La solución a la cobarde agresión de Putin no debe ser la rendición de Ucrania o la amputación de su territorio. Hablemos alto y claro ante Putin: todo Estado europeo democrático tiene derecho a formar parte de la Unión Europea, incluida Ucrania. Hoy también es importante que este Parlamento exprese su absoluto apoyo a los países bálticos y a todos los países que tienen fronteras con Ucrania y con Rusia. Hace unos días pude comprobar la fuerza de la solidaridad en la frontera entre Ucrania y Hungría. Es admirable el trabajo de la Cruz Roja y de las organizaciones y de los voluntarios que están atendiendo las necesidades de los refugiados. Aprovechemos el apoyo de la ciudadanía para fortalecer la identidad europea, para reafirmar nuestros valores, para avanzar en una Europa más fuerte. En la lucha contra tiranos como Putin, ha llegado la hora de dejar de pensar qué puede hacer la Unión Europea por nosotros y pensar qué es lo que nosotros podemos hacer por la Unión.
Día Internacional de la Mujer - Alocución de Oksana Zabuzhko
Señora presidenta, muchas gracias, Oksana Zabuzhko, por ser hoy la voz de millones de mujeres que están siendo atacadas en sus principios fundamentales; mujeres refugiadas que huyen de Ucrania con sus hijos, con sus hijas; mujeres ucranianas que se quedan en Ucrania teniendo que atender a los más vulnerables, porque siempre somos nosotras, las mujeres, las más vulnerables en estas situaciones. Y por eso, escuchar hoy la voz de Oksana en la casa de la democracia europea es tan importante. Este 8 de marzo es importante; este 8 de marzo es diferente. Pero me vais a permitir también que hoy haga una referencia al movimiento feminista en Europa y en el mundo. El feminismo no entiende de fronteras. Las mujeres tenemos una lucha común por nuestros derechos, por nuestras libertades y, por eso, hoy quiero también destacar el valor de las mujeres en Ucrania, el valor de las mujeres en Afganistán, el valor de las mujeres en tantos y tantos lugares del mundo donde alzar la voz significa poner en riesgo sus vidas. Hoy estamos con todas las mujeres que sufren, con todas las mujeres que están alzando la voz por un mundo más justo, más igualitario, donde tengamos los mismos derechos. Este 8 de marzo es importante y las mujeres europeas no nos podemos resignar ni cruzar de brazos. Somos muchas las que tenemos que ser capaces de avanzar en este mundo, en esta sociedad más igualitaria. ¡Viva la lucha feminista! ¡Viva el 8 de marzo!
Señora presidenta, la guerra de Putin contra Ucrania marca el inicio de una nueva etapa en Europa y en el mundo. En tiempos históricos necesitamos decisiones históricas. El apoyo financiero y militar a Ucrania, la desconexión de los principales bancos rusos de la plataforma SWIFT, la activación de la Directiva de protección internacional para ayudar a los refugiados ucranianos y la prohibición de la maquinaria mediática del Kremlin suponen un salto cualitativo para nuestra capacidad de respuesta. Las democracias occidentales hemos logrado una admirable unidad para hacer frente a este desafío y es fundamental que mantengamos la unidad ante los graves retos que tendremos que seguir afrontando. Los cuatro paquetes de sanciones liderados por el señor Borrell son un primer paso ante una larga crisis que planteará nuevos dilemas; entre ellos, cómo seguir apoyando a Ucrania o cómo reaccionar a probables represalias rusas. La unidad requiere valor y sacrificio. Solo con valor y sacrificio alcanzaremos la autonomía energética para doblegar a Putin. Nuestro compromiso irrenunciable con un orden energético mundial cimentado en las energías renovables a largo plazo debe complementarse con la creación de reservas estratégicas de gas a corto plazo. Y también necesitamos valor y sacrificio para acoger a todos los refugiados que huyen de la guerra con un esfuerzo de responsabilidad compartida. El cobarde ataque de Putin muestra su verdadero temor: la democracia. Una exitosa transición democrática en Ucrania debe servir de inspiración a quienes valientemente hoy también han salido a las calles en Rusia. La lucha por la paz y la libertad de los pueblos ruso y ucraniano requiere nuestro compromiso. No descansaremos hasta conseguir que Putin sea juzgado como criminal de guerra por la Corte Penal Internacional. (Aplausos) La agresión de Putin también desenmascara a sus cómplices de extrema derecha y a un modelo de convivencia que reprime a los opositores, censura a medios de comunicación y niega derechos individuales. A esta hora, en las ciudades y en los pueblos de Ucrania no solo están en juego la seguridad y la integridad territorial de este país, sino también el mundo en el que queremos vivir. Puede ser uno democrático, apoyado en el Derecho internacional, la diplomacia y los derechos humanos; o puede ser otro, fundado en la fuerza bruta, en las esferas de influencia y en la violación de los derechos que deben de ser universales. Ningún tirano nos hará renunciar a nuestro deseo de forjar alianzas en torno a un proyecto de paz que protege la soberanía de las naciones, el progreso y la libertad de los pueblos y la integridad de las fronteras. La historia nunca se equivoca. No podemos dejar atrás a los ucranianos, solos, como nos sentimos en su momento los españoles en la primera mitad del siglo XX en la lucha entre el fascismo y la democracia. La resistencia del heroico pueblo ucraniano será el triunfo de las democracias occidentales. Y déjenme formular una última reflexión personal: me siento orgullosa de Europa, de la Europa de hoy, de la Europa que no se rinde y no se resigna, de la Europa que mira atrás para aprender de la historia, pero, sobre todo, mira hacia delante para seguir defendiendo lo más preciado: la democracia y la paz. (Aplausos)
Estado de Derecho y consecuencias de la sentencia del TJUE (debate)
Señora presidenta, estoy segura de que compartimos muchos de nosotros que hoy es un día de victoria de este Parlamento. La Justicia se ha puesto de nuestro lado, del lado de quienes trabajamos, defendimos y apostamos por un instrumento de condicionalidad entre el presupuesto y el Estado de Derecho en Europa, porque defendíamos que quien sostiene el proyecto europeo no es el mercado, sino los valores comunes que compartimos y la defensa del Estado de Derecho. Desgraciadamente la Historia nos ha enseñado que, allí donde no gobierna la ley, gobiernan los tiranos. Sin el imperio de la ley, la democracia se convierte en la dictadura de la mayoría, que se siente legitimada para oprimir a las minorías, a los que piensan diferente, e instaurar así el pensamiento único. Esto, que desgraciadamente está ocurriendo en algunos países miembros, es una receta para el desastre: un desastre para la democracia y un desastre para el proyecto europeo. La primera responsabilidad de la Comisión Europea es ser garante de los Tratados. Hasta ahora la Comisión no ha querido activar el mecanismo de condicionalidad porque quería esperar a la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo. Bien, pues ya tenemos sentencia. Ya no es momento de esperar más. Señor Hahn, actúen de una vez. Esto me hubiera gustado poder decírselo a la presidenta de la Comisión Europea, a la señora Von der Leyen, que debería estar hoy aquí, en esta Cámara. Así que se lo digo en la distancia pero con la misma rotundidad: ¡actúen ya! Durante la última década Víktor Orban ha usado su poder para controlar a la oposición, a la judicatura, a los medios, a los grupos religiosos, a las universidades... Durante demasiado tiempo la Unión ha permitido este tipo de comportamiento, incompatible con los valores europeos. Y demasiado tiempo, también, el Grupo del PPE le dio cobijo en su grupo, permitiendo que creciera y se fortaleciera. Esto ha dado alas a los grupos ultraconservadores y antieuropeos. Estos grupos pretenden usar las instituciones para denigrar a colectivos como los refugiados y los solicitantes de asilo o la comunidad LGTBI, atacar a las mujeres y convertir en chivo expiatorio a cualquiera que critique sus políticas. Ante la inacción de la Unión Europea, poco a poco han ido conquistando más terreno, cada día con menos complejos, con más insolencia. Cada día perdido es un escalón más que luego tendremos que recuperar. También lo tendrán que recuperar todos aquellos que desde Polonia y Hungría defienden la libertad, la democracia, la igualdad, el respeto a la diferencia..., en una palabra, todos aquellos que defienden también en Hungría y en Polonia la Unión Europea. El último ejemplo es la suspensión de la jueza polaca Joanna Hetnarowicz-Sikora, a la que han tratado como una delincuente, atentando contra su dignidad y la de su cargo. Nos encontramos en una situación inimaginable hace tan solo algunos años: que alguno de los miembros de la Unión Europea sufra una regresión en los derechos y se convierta en una autocracia. Es un fenómeno nuevo, para el que no estábamos preparados, y hemos tenido que crear este instrumento de condicionalidad, estas herramientas. Usémoslas, ahora que las tenemos, porque no podemos permitir que el dinero de los contribuyentes europeos acabe en los bolsillos de aquellos que socavan los valores comunes europeos. La Comisión no puede estar mirando hacia otro lado. Ya hace un año que tenemos este mecanismo. Nadie en esta Cámara quiere perjudicar a Hungría y a Polonia. Al contrario. Es que la gente confía en la Unión Europea, en que ser ciudadanos y ciudadanas europeas significa algo. Confía en nosotros para frenar esta deriva autoritaria. Esta pesadilla debe acabar. Es inaceptable que estas cosas sucedan en la Unión Europea. Señor Hahn, señora Von der Leyen, ¡actúen ya!
Relaciones entre la Unión Europea y Rusia, seguridad europea y amenaza militar rusa contra Ucrania (debate)
Señora presidenta, han pasado más de ocho años desde la Revolución de la Dignidad de la plaza Maidan, desde que el pueblo ucraniano inició su lucha por acercarse al proyecto de las libertades que representa la Unión Europea. Hemos sido su socio más leal en la integración económica, el apoyo al proceso de reformas y la defensa de la soberanía e integridad territorial de Ucrania. Hoy el Parlamento Europeo reafirma su compromiso y su apoyo a Ucrania. El reto que Rusia plantea a todos los europeos, al final, lo que hace es brindarnos la oportunidad de reforzar nuestra unidad y nuestra determinación, y también para defender nuestros intereses y los del continente en su conjunto. Pero no olvidemos que, para detener el espíritu imperial de Putin y su hostilidad a los derechos humanos, Ucrania y la Unión Europea deben cumplir también con sus propias obligaciones. Por nuestra parte, debemos seguir apoyando todos los foros diplomáticos para la resolución del conflicto en Ucrania, como el Cuarteto de Normandía y el Grupo de Contacto Trilateral. Para llegar a una solución negociada, la Unión Europea tiene que estar representada de forma efectiva en las negociaciones porque, como defiende acertadamente el señor Borrell, no podemos ser un espectador neutro en aquellos asuntos que afectan directamente a nuestra propia seguridad. Ninguna región del mundo posee un sistema de seguridad tan justo como el europeo. Los principios básicos consagrados en la Carta de París y en el Acta Final de Helsinki, todos ellos firmados por Rusia, son los únicos capaces de garantizar la seguridad en Europa. La integridad territorial y la soberanía de los Estados, la inviolabilidad de las fronteras, el derecho de los Estados a elegir sus propias alianzas y la resolución pacífica de las disputas son logros irrenunciables, porque el progreso de los europeos y europeas solo será realidad si hay seguridad. Nadie en la Unión Europea puede negar la necesidad de una mayor autonomía estratégica ni nuestra vocación protagonista en el mundo. No permitamos que Putin y sus chantajes pongan de rodillas a Europa. Desarrollemos nuestras capacidades de respuesta ante las nuevas amenazas, avancemos a corto plazo en la creación de reservas estratégicas y compras conjuntas de gas y continuemos liderando como destino final la construcción de un nuevo orden mundial energético cimentado en las energías renovables y socialmente justo. Es el momento para la diplomacia, sí, pero también lo es de la disuasión. Cualquier nueva agresión contra Ucrania tendrá enormes consecuencias para Rusia. Hasta que una guerra empieza, se puede evitar. El rechazo a la guerra y la voluntad de construir la paz es la base esencial del proyecto europeo. No podemos renunciar a lo más admirable que hemos conquistado: la libertad y la democracia, que han dignificado la vida de millones de seres humanos. El presidente Zelensky también debe mantener su compromiso con la senda de la democracia. Erradicar la corrupción, reformar el poder judicial y consolidar las instituciones democráticas son la mejor arma frente a Rusia. Porque el único temor de Putin es que la democracia y nuestro modelo social lleguen a la Plaza Roja de Moscú. Todos debemos tener algo claro, y es que vencer con la fuerza no es convencer, y en la vida hay que convencer. Putin no convencerá porque convencer significa persuadir y para persuadir necesita algo que le falta en este momento: necesita razón y derecho. Por lo tanto, nos queda mucho trabajo por hacer. Ucrania puede estar segura de que la familia socialdemócrata estará a su lado. El mayor homenaje que podemos rendir a las personas que perdieron la vida en la plaza de Maidan y en el valle del Donbas es nuestro compromiso con un vecindario estable, próspero y democrático.
Salud y derechos sexuales y reproductivos en la Unión (debate de actualidad)
Señora presidenta, la salud —y hoy lo sabemos con pleno conocimiento— es una de las principales preocupaciones de los ciudadanos europeos: todos defendemos el derecho a la protección de la salud y el acceso a la atención sanitaria y a los tratamientos adecuados; sin embargo, cuando hablamos de salud sexual y reproductiva, algunos ya dan un paso atrás y niegan este derecho a ciudadanos, especialmente nos lo niegan a las mujeres, a las más afectadas. La sexualidad humana sigue siendo tabú, a pesar de que es imprescindible para asegurar la preservación de la humanidad; desgraciadamente, son muchos los que, cortos de miras, equiparan salud sexual y reproductiva a aborto y reniegan completamente del término. La salud sexual y reproductiva va mucho más allá: abarca los controles sanitarios periódicos para asegurar la salud de mujeres y hombres, la atención sanitaria a las mujeres embarazadas y a las madres, los tratamientos para las enfermedades de transmisión sexual… También, los tratamientos reproductores de mujeres y hombres, los tratamientos de fertilidad y las técnicas de reproducción asistida, así como los anticonceptivos. También, no lo niego, comprende la interrupción voluntaria del embarazo, porque ninguna mujer debe ser forzada a ser madre si no lo desea, sea cual sea la razón que alegue. Prohibir el aborto no significa que vayan a nacer más niños, significa que van a morir más mujeres, que tendrán que recurrir a abortos clandestinos en condiciones inseguras; mujeres sin recursos económicos, porque las que sí que los tienen irán a otros países donde esté permitido hacerlo. Es inadmisible que en pleno siglo xxi mueran mujeres en Europa por esta causa, y —créanme, porque es una realidad flagrante— si prohibimos el aborto van a morir las mujeres. La Organización Mundial de la Salud calcula que todos los años tienen lugar veinticinco millones de abortos inseguros, la gran mayoría en países en vías de desarrollo, y se calcula que se registran miles y miles de muertes por estas causas. Lo único que realmente funciona para evitar el aborto no deseado es garantizar el acceso a los anticonceptivos a precios asequibles y una educación sexual adaptada a la edad de los alumnos desde edades tempranas: solo así se reducirá la tasa de abortos. Como defendía una importante campaña argentina, «educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir». La necesidad social de avanzar en la completa despenalización del aborto es una cuestión de salud pública que debe tratarse, el del acceso universal igualitario a la salud. La salud y los derechos sexuales son servicios esenciales. Reitero la petición del Grupo socialista —que, además, ayer recuperó el presidente Macron— de que se incluyan la salud y los derechos de sexuales y reproductivos en la Carta de los Derechos Fundamentales y en la estrategia de salud pública de la Unión Europea. Y también quiero hacer un llamamiento a los Gobiernos para que apliquen el IVA reducido a los productos de higiene femenina, que no son artículos de lujo, son productos indispensables para las mujeres: lamentablemente, muchas mujeres sin recursos tienen dificultades para acceder a ellos. Recuerden antes de votar «no» a la salud y los derechos sexuales y reproductivos: están denegando la atención sanitaria a las mujeres embarazadas, a las madres y a personas con enfermedades de transmisión sexual y también están privando a hombres y mujeres, a los jóvenes, al acceso de anticonceptivos para poder elegir. Por lo tanto, seamos conscientes del trabajo que tenemos por delante, seamos conscientes de que esta lucha exige no dar ni un paso atrás, de que la salud y los derechos sexuales y reproductivos son derechos de ciudadanía en la Unión Europea y de que desde el Grupo de Socialistas y Demócratas no vamos a permitir dar ni un paso atrás en la defensa de los derechos de las mujeres.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia francesa (debate)
Señora presidenta, desde la diferencia ideológica que, evidentemente, aquí todos tenemos, pido que seamos respetuosos con el debate de hoy en esta Cámara: por respeto a Europa, por respeto a nuestros ciudadanos. Todos tendremos la oportunidad de hacer campaña para apoyar a nuestros compañeros de los distintos grupos políticos, evidentemente, yo también lo haré. Pero este no es el momento. Cuando queramos, nos encontramos con nuestros compañeros de cada partido en la campaña. Un poco de respeto a Europa: creo que se lo merece. (Aplausos)
Presentación del programa de actividades de la Presidencia francesa (debate)
Señora presidenta, presidente Macron, bienvenido al Parlamento Europeo. Esta presidencia rotatoria del Consejo se produce en un momento en el que la pandemia ha permitido a la Unión dar pasos históricos en el avance del proyecto de integración. En su discurso de Año Nuevo prometió un cambio de rumbo en este 2022 para lograr una Europa poderosa en el mundo, plenamente soberana, libre en sus elecciones y al mando de su destino. Europa solo será poderosa en el mundo si es capaz de erradicar la pobreza y las desigualdades. La democracia europea necesita la construcción de una Europa social que frene los instintos más dañinos del populismo de ultraderecha. Debemos concluir las reformas que hay sobre la mesa, como el establecimiento de los salarios mínimos en toda la Unión Europea, la regulación de las condiciones laborales de los trabajadores de las plataformas, la creación de ingresos mínimos vitales o la puesta en marcha del Fondo Social para el Clima. Nuestro poder en el mundo también dependerá de si somos capaces de vivir en igualdad. Desbloquee la Directiva de antidiscriminación, apoye la Directiva sobre la violencia de género e impulse los acuerdos necesarios para acabar con la brecha salarial y romper el techo de cristal que limita la presencia de las mujeres en los consejos de administración. Europa no tendrá futuro si deja de lado a millones de mujeres que integramos la mitad de su población. Tampoco habrá presente ni futuro si no defendemos la única herramienta capaz de proteger los valores que nos unen: el Estado de Derecho. Debemos aplicar el mecanismo de condicionalidad y mantener el compromiso de no aprobar los planes de recuperación de Polonia y Hungría hasta que sus Gobiernos regresen a la senda de la democracia y cumplan con las sentencias del Tribunal de Justicia. Una Europa poderosa será aquella que lidere una transición energética más justa y sostenible, evitando un cambio climático catastrófico. Somos conscientes de las circunstancias especiales de Francia o de Alemania, pero la propuesta de la Comisión sobre la energía nuclear y el gas no pueden debilitar nuestro liderazgo mundial en energías renovables, las únicas verdes. Sinceramente, Francia debe ejercer un liderazgo potente que aproveche el patrón de respuesta europea que se ha creado durante la pandemia. Juntos —y lo hicimos juntos— pusimos en pie un plan de recuperación ambicioso, el más ambicioso de la historia de la Unión, con más de 750 000 millones respaldados por una deuda mancomunada. Ahora hay que impedir un ajuste prematuro que mate el crecimiento. La austeridad perjudicó a los más pobres y enriqueció a los más ricos. Necesitamos una reforma de las reglas fiscales que fomente un crecimiento justo y que apoye la inversión pública necesaria para impulsar las políticas y las prioridades que hoy estamos estableciendo desde la Unión Europea, como la transición verde y la transición digital. Ha llegado el momento de que la Europa de la defensa pisa el acelerador. La retirada de Afganistán, el AUKUS y las crisis con Rusia y Bielorrusia deben servirnos para aceptar el desarrollo de una soberanía estratégica. Pero la Unión Europea no puede crecer dentro de una fortaleza, sino a través de la solidaridad con el mundo. Este Parlamento sigue esperando que el Consejo acuerde el único instrumento posible para evitar la muerte de seres humanos en nuestras fronteras: un pacto migratorio basado en la solidaridad. Señor Macron, su presidencia no pasará a la historia por sus grandes dotes oratorias, sino por el conjunto de leyes que juntos seamos capaces de sacar adelante. Los tiempos que vivimos nos exigen dar un gran salto y, por lo tanto, necesitamos también ser conscientes de que el lema de su presidencia termina con el sentimiento de pertenencia. Y así quiero terminar. La pertenencia requiere convencimiento popular. Sitúe a los jóvenes y a los más vulnerables en el corazón de su presidencia y nunca más le pedirán que retire la bandera europea del Arco del Triunfo de París. Ante esta Cámara le tiendo mi mano, porque la familia socialdemócrata también queremos que cada ciudadano y ciudadana sienta ilusión al ver el azul europeo iluminar los monumentos de los pueblos y ciudades de nuestra Unión. Como nos enseñó Jean Monnet, «no coaliguemos Estados, unamos personas».
Elección del presidente del Parlamento (anuncio de los resultados)
Señora presidenta, felicidades, presidenta. Es un día importante para esta institución, para esta Casa y para quienes creemos que el proyecto europeo necesita de diálogo, necesita de entendimiento, necesita tender puentes frente a quienes pensamos distinto, pero queremos trabajar por el bien común de la ciudadanía europea: para eso nos han elegido. Por lo tanto, me voy a quedar con las palabras que ayer compartíamos en la ceremonia conmemorativa en honor de nuestro querido presidente David Sassoli y le pido que mantenga ese legado, el legado de un hombre, un presidente, que trabajó por una Europa más solidaria, por una Europa más justa, por una Europa que estuviera cerca de quienes más necesitan de nosotros: estoy segura de que, si esa es su idea, si trabaja en esa dirección, va a contar con el apoyo del Grupo de Socialistas y Demócratas para ello. Hay otra cuestión, importante también para nosotros. Querida presidenta, usted sabe que hoy deja de ser una eurodiputada de un grupo parlamentario para ser la presidenta de toda esta Cámara; hoy usted se convierte en la presidenta de todos los eurodiputados y eurodiputadas de esta institución y, por lo tanto, le corresponderá —como estoy segura de que va a hacer— defender las posiciones que de esta Cámara resulten después de nuestros debates y de nuestros votos: es la democracia, y necesitamos, hoy más que nunca, defender la democracia europea. Le deseo todos los éxitos porque los éxitos personales de su trabajo serán los éxitos colectivos de nuestra institución y de nuestro proyecto europeo.
Ceremonia conmemorativa en honor del presidente David Maria Sassoli
Señora presidenta, Alessandra, Giulio, Livia, señorías, decía Jacques Delors que a Europa le falta alma; pues bien, David Sassoli encarnaba precisamente esa alma de Europa. Este es quizás el discurso más difícil, el más doloroso, porque no hemos perdido solo a un gran presidente: hemos perdido a un compañero, a un amigo, y Europa ha perdido a un político ejemplar. La política como servicio al bien común, como esfuerzo colectivo para mejorar la vida de las personas, y todo siempre con una sonrisa, con una mirada amable y una voluntad sincera de tender puentes, de avanzar juntos sin dejar a nadie atrás, y, sobre todo, preocupándose de los más vulnerables, de quienes necesitan de la política para salir adelante, porque el valor de la persona, su dignidad, es la medida de nuestras políticas, como decía David. En el discurso inaugural de su presidencia, en esta misma Cámara, enumeraba los valores fundacionales de nuestra Unión —libertad, dignidad y solidaridad—, por los que debemos trabajar dentro y fuera de Europa, y a ello dedicó David su vida, a este noble objetivo, y a su familia, y a sus amigos. Durante los últimos dos años y medio se dedicó enteramente a esta Casa, que es la casa de la democracia europea. Tuvo que afrontar la peor crisis que haya conocido el continente desde la posguerra: debemos agradecerle su empeño por que este Parlamento permaneciera abierto y operativo, aunque eso supusiera vivir alejado de su familia y estar al pie del cañón durante los peores momentos. En circunstancias muy difíciles aprendimos a trabajar juntos, siempre con esa amplia sonrisa y esa mano tendida que realmente lo hacía todo más fácil. Alzó la voz de este Parlamento para pedir una respuesta europea de solidaridad, con un fondo de recuperación financiado de forma conjunta para poder ofrecer esa respuesta europea, pero, además, David no olvidaba las necesidades más urgentes: cuando todo estaba cerrado en los peores momentos —muchos de ustedes lo han recordado ya—, montó un comedor social aquí, en el Parlamento, y un centro de acogida para mujeres víctimas de violencia de género en estas instalaciones. En su último vídeo, en diciembre, volvía a recordarnos la obligación de cuidar a los más débiles, y que la protección social es nuestra seña de identidad como europeos y europeas. Son muchas las personas que guardan un recuerdo entrañable de David porque se hacía querer: desde todos los grupos políticos y desde todos los rincones de Europa llegan muestras de afecto por la pérdida de un hombre bueno, comprometido, europeísta apasionado, capaz de dialogar y al mismo tiempo mantenerse firme en sus principios de libertad, democracia y solidaridad. Por eso, el mejor homenaje que hoy le podemos hacer es continuar con su legado: construir la Europa social y una política migratoria que ponga en el centro a las personas; trabajar unidos para hacer realidad la Europa a la que él dedicó su vida. Como sabéis, David era además una persona muy generosa, así que hoy le voy a pedir un último favor: le voy a pedir prestada un poco de esa fe cristiana que él tenía, y de la que yo carezco, para pensar que allí donde esté podrá ver el afecto y el respeto que ha dejado entre todos nosotros. Caro amico, caro Presidente, rimarrai sempre con noi. (Applausi)
Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 16 y 17 de diciembre de 2021 - Respuesta de la Unión al repunte mundial de la COVID-19 y la aparición de nuevas variantes del virus (debate)
Señorías, presidenta, presidente, llegamos al ecuador de la legislatura marcada por la pandemia y aún no podemos decir que haya terminado. Ya vemos que con la COVID no se puede bajar la guardia, pero tampoco podemos distraernos de las reformas necesarias para la transformación de nuestro proyecto europeo. En los próximos dos años y medio debemos sentar las bases para una Europa más resiliente ante futuras crisis y reducir la inestabilidad en áreas como el suministro energético o la gestión migratoria de nuestras fronteras. Esta crisis nos interpela porque es, precisamente, en las dificultades cuando se demuestran las convicciones, y yo espero que podamos resolver todas estas cuestiones respetando nuestros valores. La Unión ha sabido reaccionar con celeridad ante la nueva ola de la COVID y, afortunadamente, los contratos de vacunas firmados por la Comisión incluyen actualizaciones para las nuevas variantes. Vemos que la tasa de vacunación en los Estados miembros varía mucho. La vacuna es la mejor arma que tenemos para afrontar el virus; pero, a falta de competencias, solo podemos pedir a la Comisión que informe con transparencia a la ciudadanía y a los gobiernos y que potencien las campañas de comunicación y de vacunación. En mi país la tasa de vacunación es del 96 % de la población diana, mientras que en otros países no llega al 40 %. La discusión sobre la obligatoriedad de la vacuna es necesaria, pero no hay una solución única que valga para todos los casos. Presidenta Von der Leyen, usted dijo que esta sería una Comisión geopolítica y este es el momento de demostrar al mundo que somos socios leales, solidarios y eficaces. Hoy por hoy, la única manera de garantizar que todo el mundo tenga acceso a una vacuna eficaz es con la excepción en el marco de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPS). Si nos limitamos a COVAX, no podremos superar los límites en la producción impuestas para las farmacéuticas. Todavía se desconoce mucho sobre ómicron, pero lo que sí que ha demostrado la alerta global que ha provocado es el enorme peligro de la actual desigualdad en el acceso a las vacunas. En cualquier momento puede aparecer otra variante más mortífera o resistente a las vacunas y esto tiene más probabilidades de ocurrir en lugares con alta circulación del virus y con baja tasa de vacunación. Pese a contar con el apoyo de más de cien de los ciento sesenta y cuatro países de la Organización Mundial del Comercio y también con el de este Parlamento, es intolerable que la propuesta esté bloqueada por la Comisión Europea y algunos países. Después de un año, es hora de que la Comisión reconozca que la actual regulación sobre licencias voluntarias no ha sido una alternativa real. El altruismo tampoco. El programa COVAX apenas ha distribuido 550 millones de dosis de las 2 000 que deberían entregarse antes de acabar este año. Una cifra insuficiente. La realidad es un fracaso. Los países del G—20 acaparan el 80 % de las vacunas producidas ahora. Mientras que Europa tiene un 70 % de la población vacunada, África apenas un 7 % . ¿Cuál es la solución? ¿Queremos que África se convierta en el continente de la COVID? ¿También están dispuestos a levantar muros ante los países que estamos vacunados? Si seguimos acumulando vacunas y priorizando los intereses de las farmacéuticas, seguirán muriendo personas en los países más pobres. Situemos los derechos humanos en el centro de nuestra respuesta a la pandemia garantizando el acceso universal a las vacunas, los medicamentos y las tecnologías. Les decía que el mundo necesita unión, una unión más fuerte, más autónoma; no para aislarnos, sino para liderar unas relaciones internacionales más justas, que busquen la dignidad de todas las personas. Y para eso tenemos que mejorar nuestra autonomía estratégica, reducir nuestra dependencia no solo de gobiernos autocráticos que no dudan en utilizar a los refugiados como arma política, sino también de los mercados y de la especulación, que sólo buscan el beneficio económico. Esto no se puede conseguir de un día para otro, pero en los dos años y medio que quedan de legislatura tenemos la obligación de invertir en nuevas estructuras, tanto en materia de industria estratégica como en la producción de vacunas. La propuesta para poner en marcha una plataforma centralizada de compra de gas natural, por ejemplo, que facilite la creación de reservas estratégicas sería un paso en la buena dirección. Sabemos que Putin concibe sus relaciones con Europa como una partida de ajedrez geopolítico para recuperar las casillas perdidas con el fin de la Unión Soviética. Ni la OTAN, ni la Unión Europea pueden permitir que Moscú imponga su ley, destruya la incipiente democracia en Ucrania e intimide a los países vecinos. Las pretensiones de Putin de lograr una garantía formal para que jamás se produzca una nueva ampliación de la OTAN, no puede ser aceptable; no está en juego solo la soberanía de Ucrania, sino también el proyecto de integración europea. Quería terminar asegurando la voluntad de mi Grupo de seguir trabajando con lealtad en la segunda mitad de la legislatura para que la Comisión, el Consejo y el Parlamento avancemos en esta Europa que queremos y necesitamos. Pero les pido una cosa: que actúen con la misma diligencia. Señora Von der Leyen, en el discurso del debate del Estado de la Unión prometió una directiva contra la violencia de género antes de que acabe el año. Quedan dos semanas. Espero que no fuera solo un anuncio, sino que fuera una realidad. Y les deseo a todos ustedes unas felices y solidarias fiestas.
Señor presidente, señorías, vicepresidente Timmermans, después de cuatro años de incertidumbre por la salida de los Estados Unidos del Acuerdo de París, parece que en Glasgow la comunidad internacional retoma el sendero de la responsabilidad y de la solidaridad: la solidaridad con generaciones futuras que quieren vivir en un planeta en buena salud. Hace cuatro años, ya sabíamos que no podíamos sobrepasar el límite del grado y medio de calentamiento de la temperatura por encima de los niveles preindustriales. Nos jugamos mucho. Y, por fin, en Glasgow las Partes han confirmado este objetivo. Para algunos, por supuesto, no es suficiente, y yo lo entiendo. Lo comprendo porque siempre debemos aspirar a más. Pero, como bien sabemos los europeos, toda gran empresa se construye paso a paso, y este es un paso muy importante. Las Partes han acordado los detalles técnicos del Código normativo del Acuerdo de París (el «rulebook») y han accedido a revisar sus compromisos a finales de 2022. Además, los países desarrollados van a duplicar su contribución a los Fondos de Adaptación. A algunos les parecerá poco, pero hace dos años esto nos hubiera parecido imposible. La Unión Europea ha hecho un gran trabajo diplomático, porque sabemos que para este reto global necesitamos movilizar a todo el mundo. Y, por eso, quiero felicitar a Frans Timmermans por las difíciles negociaciones, por su trabajo discreto y eficaz. Y vamos a demostrar que no podemos esperar más y que es necesario que la Unión Europea sea un ejemplo. Lo ha sido con el Pacto Verde, con la Ley del Clima y lo va a ser con el paquete de medidas «Objetivo 55». Pero no queremos quedarnos aquí y ahora volvemos al trabajo para dar otro paso adelante. Desde nuestra familia política vamos a seguir trabajando para que esa transición tenga en cuenta a las personas. Por primera vez, en Glasgow, se habla de la «Transición Justa», algo que llevamos mucho tiempo planteando. Vamos a pelear por que la condicionalidad social esté en cada uno de los informes, en cada una de las legislaciones, porque no seremos capaces de cambiar nuestros hábitos si no somos capaces también de evitar que sean las clases más vulnerables las que paguen la factura de la transición ecológica. Toda nuestra economía debe ser consecuente con este gran objetivo: dejar un planeta habitable para las generaciones futuras, porque necesitamos un futuro verde con un corazón rojo.
Conclusiones de la reunión del Consejo Europeo de los días 21 y 22 de octubre de 2021 (debate)
Señor presidente, quiero comenzar a intervenir con esta situación referida a la nueva ola de la COVID—19. Evidentemente, es preocupante el impacto de esta nueva ola en Europa y, además, también evidencia las diferencias en función del nivel de vacunación de la ciudadanía. Por eso, hoy más que nunca es fundamental lanzar también desde aquí un mensaje que no es exclusivamente un mensaje político; es un mensaje basado en los conocimientos de la ciencia. Y es que solo acabaremos con esta pandemia cuando hayamos vacunado a toda la población: la población de Europa y la población de fuera de la Unión Europea también. Son datos evidentes: quienes hoy están ocupando la mayor parte de las unidades de cuidados intensivos en los hospitales son ciudadanos y ciudadanas que todavía no se han vacunado. Por lo tanto, hoy podemos decir que la vacuna ha salvado millones de vidas —millones de vidas— y, por lo tanto, tenemos que seguir esforzándonos, insisto, por garantizar los mayores niveles de vacunación dentro de la Unión Europea, también avanzando en la tercera dosis, pero eso no puede ser incompatible con garantizar que fuera de la Unión Europea también los ciudadanos tengan acceso a esta vacuna. Es fundamental que hablemos de instrumentos como COVAX, pero también garantizar otro tipo de instrumentos que posibiliten que todos los ciudadanos de fuera de la Unión Europea tengan este acceso. Además, la fuerza de los hechos en nuestras fronteras también nos obliga a actuar con rapidez. Si la Unión Europea es capaz de hacer valer todo su peso internacional, podrá detenerse el traslado de migrantes a Bielorrusia. Las sanciones contra el régimen de Lukashenka y el veto a las compañías aéreas y las agencias de viajes que colaboran con el tráfico de personas son instrumentos importantes, como debe ser redoblar la presión sobre Rusia y lograr el compromiso de los países de origen y tránsito para poner fin a la instrumentalización de la vida de seres humanos; poner fin a las mafias organizadas. Nuestra respuesta al dictador Lukashenka no puede ser incompatible con la obligación del Gobierno polaco, también, de aliviar el sufrimiento de las personas atrapadas ante las puertas de la Unión Europea y respetar su derecho al asilo. Exijan a las autoridades polacas que permitan la entrada de los medios de comunicación y de las organizaciones humanitarias, así como las agencias de las Naciones Unidas y de la Unión Europea, para garantizar la asistencia humanitaria necesaria. No nos dejemos atrapar por la agenda de la extrema derecha que identifica inmigración con invasión, guerra o sustitución de población étnica. Decidan qué Europa quieren construir: la Europa que derribó muros o la Europa que quiere levantar nuevas barreras. Hay que elegir. Evidentemente, nuestro Grupo político está con esa Europa que derribó muros. Hay que elegir entre la Europa que promovió la libre circulación o la Europa de los gobiernos extremistas que están destruyendo sus democracias. En definitiva, tenemos que elegir entre construir la Europa de la indiferencia ante el sufrimiento de los migrantes o la Europa de la solidaridad con quienes necesitan de nosotros. Evidentemente, nuestro Grupo está con esa Europa de la solidaridad. También, desde el Egeo hasta el estrecho de Gibraltar, la tragedia mediterránea se repite una y otra vez. Entiendan de una vez que solo una política común de inmigración, asilo y fronteras, acorde con la legalidad internacional y el respeto a los derechos humanos, evitará que seamos rehenes de los regímenes autocráticos. El primer ministro Morawiecki apela a la solidaridad de la Unión Europea al mismo tiempo que desprecia sus principios fundacionales. Señora von der Leyen, mantenga su compromiso con el Estado de Derecho y también con no aprobar el plan de recuperación y activar el mecanismo de condicionalidad si Gobiernos como el de Hungría y Polonia siguen con esta deriva extremista y no regresan a la senda de la división de poderes y la independencia del Poder Judicial. Aprovechemos la crisis de Bielorrusia para hacer frente con más eficacia a las nuevas amenazas. Tenemos que ser conscientes de que no solo formamos parte de una unión de intereses, sino también de valores. Y no hay mayor amenaza para nuestra seguridad que aquella que nos empuja a adoptar las ideas y los principios del adversario. La brújula estratégica para tener éxito necesitará una buena brújula moral, porque la dignidad humana no pertenece a ninguna cultura ni es un arma geopolítica. Nos pertenece a todos y es nuestra obligación defenderla.
Agravamiento de la crisis humanitaria en la frontera entre la Unión y Bielorrusia, en particular en Polonia (debate)
Señora presidenta, el uso de los migrantes por el dictador Lukashenka con objetivos políticos es, además de inhumano, criminal. Ante la gravedad de la situación, la Unión Europea debe dar una respuesta firme, sin confundir la realidad de los hechos. Los aproximadamente dos mil hombres, mujeres y niños abandonados a su suerte, con temperaturas bajo cero y sin acceso a agua, comida y refugio, no representan un peligro para nuestra seguridad, únicamente son víctimas de un tirano cruel. No sean ambiguos en la búsqueda de soluciones: ¡afirmen públicamente ante esta Cámara que la Unión Europea nunca financiará muros! Disponemos de otros instrumentos para frenar el drama de la frontera entre Polonia y Bielorrusia: adopten sin demora nuevas sanciones contra la dictadura de Lukashenka, incluyendo medidas contra individuos y empresas; prohíban volar a territorio europeo a las compañías aéreas que colaboran con el traslado de migrantes desde terceros países; y propongan un plan financiero adecuado para permitir que Polonia tenga una respuesta inmediata. A su vez, el Gobierno polaco debe permitir el acceso de las agencias de las Naciones Unidas y de las ONG para garantizar la ayuda humanitaria necesaria, así como de los medios de comunicación para conocer la realidad sobre el terreno. Tomen las medidas que consideren oportunas, pero háganlo en consonancia con la legislación de la Unión Europea y las obligaciones internacionales, es decir, con el respeto de los derechos humanos. El régimen de Lukashenka no puede eximirnos del cumplimiento de la ley que el tirano se empeña en despreciar: las devoluciones en caliente son ilegales y el derecho de asilo debe prevalecer por encima de cualquier circunstancia. El drama migratorio se repite ante nuestros ojos día a día, sin pausa, con el mismo sufrimiento, aunque por distintos caminos. No solo entre Polonia y Bielorrusia, también entre Grecia y Turquía, entre Italia y Libia y entre Francia y el Reino Unido, con seis mil personas viviendo en condiciones infrahumanas en Calais. No podemos resignarnos a que la única solución de la Europa democrática y civilizada sea un estado de ánimo unido en la impotencia. No podemos permitirlo. Ayer se cumplieron treinta y dos años de la caída del muro de Berlín. Un hito histórico en nuestro proyecto de integración que siempre nos recuerda que los muros nunca alivian el sufrimiento, solo lo agravan. Señor Michel, señor Weber, no empleen sus esfuerzos en levantar unos muros que tantas y tantas veces han sepultado la dignidad de las personas en el suelo europeo. Trabajemos juntos para superar las promesas incumplidas de una política común migratoria que respete la dignidad humana. La suspensión de los derechos fundamentales en nuestra frontera solo nos conduciría a aquel estado de naturaleza salvaje en el que los seres humanos eran apresados, expulsados y humillados. No podemos permitir que los derechos que asisten a los migrantes y solicitantes de asilo se hundan en los lugares en los que precisamente deben hacerse respetar, que es en las fronteras. Las últimas Presidencias han perdido la oportunidad de lograr un consenso en el Consejo para adoptar un nuevo pacto sobre migración y asilo. Si Francia no consigue una posición común durante su Presidencia, la extrema estará consiguiendo sus objetivos y su programa xenófobo será el único beneficiado de la tragedia migratoria. Y, mientras tanto, seguiremos clamando con impotencia que seres humanos continúan jugándose la vida en nuestras fronteras por tierra, mar y aire.
Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 21 y 22 de octubre de 2021 (debate)
Señora presidenta, presidenta Von der Leyen, de la misma manera que la compañera de Lange quiero comenzar, evidentemente, refiriéndome a un debate que ayer celebramos en esta Cámara y que evidencia la preocupación de la gran mayoría de los demócratas europeos con respecto a lo que está ocurriendo en estos momentos con la defensa y la garantía del Estado de Derecho en Europa. Ayer fuimos exigentes con la Comisión para que actúe en esta materia. Hoy lo somos con el Consejo, también, para que incorpore en sus debates la necesidad de avanzar en esta cuestión y de no permitir que siga poniéndose en peligro el futuro del proyecto europeo. Nos enfrentamos cada vez más a una cascada de retos y desafíos en nuestras vidas y no son pocas las razones para que la Unión Europea actúe desde dentro, pero también desde fuera de sus fronteras. El zarpazo de los precios de la electricidad nos empuja a la pobreza energética, desestabiliza gobiernos, frena la recuperación económica, quiebra el apoyo político y social a la transición ecológica y expone nuestra vulnerabilidad en las relaciones con nuestros socios. Presidenta Von der Leyen, hace dos semanas afirmó que la Comisión estaba dispuesta a estudiar formas para desacoplar el precio del gas de la energía. La semana pasada la Comisión presentó un paquete de medidas que, es verdad, pueden ser un primer paso, pero son todavía totalmente insuficientes. El invierno se acerca y no podemos aceptar que millones de ciudadanos y ciudadanas de la Unión Europea estén condenados a elegir cada día entre comer o calentarse. No puede ocurrir eso en la Unión Europea. Es la hora de abordar la excepcionalidad de la situación con medidas excepcionales. Necesitamos una batería de herramientas para actuar en distintos frentes, desde la reforma de las reglas del mercado mayorista de la electricidad hasta la lucha contra la especulación de mercados de derechos de emisiones de CO2, pasando por la puesta en marcha de una plataforma europea centralizada de compra de gas natural que facilite la creación de las reservas estratégicas. Y también debemos mejorar nuestra seguridad energética con la diversificación de fuentes de energía, proveedores y rutas, así como a través del apoyo a terceros países para que aceleren sus propias transiciones energéticas. El éxito o el fracaso de la vacunación global también decidirá el lugar que la Unión Europea ocupa en el mundo. La vacunación mundial se ha acelerado, pero la brecha Norte—Sur sigue siendo muy amplia. Mientras que la Unión Europea ha conseguido vacunar a más del 70 % de su población, menos del 3 % de la población de los países más pobres está protegida frente a la enfermedad. De los 2000 millones de dosis a países de rentas bajas que COVAX tenía previsto distribuir hasta finales de este año, solo se han distribuido 300. Si algo nos ha enseñado la pandemia es que los desafíos globales deben abordarse desde una mirada global. Para superar esta pandemia y la amenaza de la enfermedad, esta debe ser eliminada en todos los rincones del planeta. Convertir la vacuna en un indicador más de la desigualdad es, además de inmoral, la confirmación de que no hemos entendido nada. Cuanto más se permita que se propague el virus, más probabilidades hay de que mute en nuevas variantes resistentes a las vacunas. Ahora que hemos avanzado con éxito en la vacunación, tenemos este reto tan importante. Y el próximo Consejo Europeo tampoco puede olvidar uno de los talones de Aquiles de Europa: la migración. No habrá solución al drama humanitario que viven nuestras fronteras hasta que no se logre un acuerdo migratorio basado en los principios de responsabilidad, solidaridad y humanidad. Tal y como nuestro Grupo ha recordado hoy a la Comisión Europea por carta, la intención de varios Estados miembros de levantar muros y de permitir devoluciones en caliente viola los derechos más fundamentales de los seres humanos. El proyecto europeo no nació para construir muros sino para derribarlos. Decía Willy Brandt que las barreras mentales perviven por más tiempo que las de hormigón. Frente al populismo nacionalista y las proclamas eurofóbicas debemos usar los instrumentos legales a nuestra disposición, aplicando el mecanismo de condicionalidad, recurriendo los atropellos jurídicos y defendiendo la independencia judicial. Ante esta situación de urgencia por los precios de la energía golpeando a los más vulnerables, con la desigualdad en la distribución de las vacunas en el mundo y con la pérdida de vidas humanas en nuestras fronteras, no podemos limitarnos una y otra vez a no llegar a la nada. Necesitamos que los compromisos se conviertan en resultados, y para lograrlo no olviden escuchar también la voz de este Parlamento. (Aplausos)