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Sanciones de los Estados Unidos y el Estado de Derecho (continuación del debate)
Las sanciones en virtud de la Ley Global Magnitsky, impuestas por las autoridades estadounidenses (OFAC) a varias personas búlgaras, no tienen precedentes en la historia de nuestra Unión. Muestran claramente que los mecanismos anticorrupción en Bulgaria son ineficientes en el mejor de los casos. Lo que es más preocupante, son un claro recordatorio de que los mecanismos de la UE para garantizar el Estado de Derecho no son eficaces. Bulgaria está sujeta a dos mecanismos de supervisión por parte de la Comisión Europea y uno por parte del Consejo de Europa. Sin embargo, persiste el problema central del fracaso del Fiscal General y su oficina en la lucha contra la corrupción política. Las reformas judiciales están estancadas a nivel de 2015. El deterioro general del marco institucional está en curso. Las personas sancionadas por las autoridades estadounidenses parecen intocables en Bulgaria. Se han retirado las 14 investigaciones contra el ex diputado Delyan Peevski; no se ha iniciado ninguna investigación contra Zhelyazkov; ninguno de los cargos retenidos contra Vassil Bozhkov es por corrupción. Colegas, todos sabemos y estamos de acuerdo, en que las sanciones estadounidenses no tienen fuerza legal en la UE en absoluto. Pero cientos de miles de búlgaros, protestando por la corrupción y por las reformas judiciales, se preguntan con razón por qué la UE guarda tanto silencio sobre los problemas claramente visibles desde el otro lado del océano.