Señora presidenta, ante nuestros ojos se despliega con todo su esplendor una política exterior europea presa del síndrome de Chamberlain: apaciguar y tranquilizar a los nuevos líderes autoritarios del mundo. Solo se muestra verticalidad moral hacia Putin y hacia Rusia; para el resto —para Trump, para Erdoğan, para Saied, para Al-Sisi, para Aliyev, para Netanyahu—, apaciguamiento: es la única política europea. Exhibimos valores y principios como un pavo real, con Putin, aquí, en el lado oscuro de la calle Belliard, pero, para los otros, los dobles raseros, que se están convirtiendo en un componente no ya tradicional, sino genético: las metástasis de nuestra política exterior. El caso de Israel es un buen ejemplo: la pereza en activar los mecanismos de defensa de los derechos humanos está costando vidas todos los días. En este Parlamento se recibe con normalidad al engendro supuestamente humanitario israelo‑estadounidense, cuya única función es atraer a los hombres palestinos a las colas del hambre para ser allí tiroteados a placer por mercenarios americanos. Aquí el dilema es suspender o no un Acuerdo de Asociación; allí el dilema es ver morir a los hijos o arriesgar la vida en una cola del hambre. Yo se lo pongo fácil al Consejo, porque el Consejo tiene que elegir cómo pasa la historia: o como Chamberlain, o como Churchill.
Libertad de los medios de comunicación en Georgia, en particular el caso de Mzia Amaghlobeli
Señor presidente, uno de los aspectos más habituales y más molestos, a veces, de los regímenes autoritarios no es solo la represión, sino tratar a los ciudadanos como menores de edad, como niños, con todo tipo de fantasías. La idea del enemigo exterior es uno de los mecanismos favoritos de los sistemas autoritarios, y esta narrativa infantil, este cuento de niños, toma en Georgia el nombre de «Estado profundo». Cualquier cosa que molesta al Gobierno es «Estado profundo»: puede ser un tuit de un estudiante o puede ser cualquier pronunciamiento de esta Cámara sobre el país. Pero, para conseguir que esa narrativa se implante, hace falta desplazar la información profesional y veraz hecha por periodistas como Mzia Amaghlobeli. La libertad de prensa es un antídoto infalible contra las fantasías psicóticas de los sistemas autoritarios y, por eso, es necesario sacar del ambiente cualquier tipo de libertad de prensa, a veces con medidas ridículas, como es, en el caso de Georgia, perseguir judicialmente si algún periodista utiliza expresiones como «Parlamento ilegítimo», «Gobierno ilegítimo», «régimen oligárquico», «prisioneros del régimen» o «régimen prorruso»: estalinismo químicamente puro en un país que, hasta hace poco, era un candidato destacado a entrar en la Unión Europea.
Poner fin al genocidio de Gaza: es hora de imponer sanciones de la Unión (debate de actualidad)
Señora presidenta, señora Bentele, ¿se pueden cerrar los ojos al desprecio y la criminalización de los tribunales internacionales? ¿Se pueden cerrar los ojos a nuevas oleadas de asentamientos ilegales? ¿Se pueden cerrar los ojos a los planes para demoler cien casas en Yenín? ¿Se pueden cerrar los ojos a retener la financiación debida a la Autoridad Palestina, a la muerte violenta de mil personas en Cisjordania, donde no hay guerra, a la criminalización de la honra y su sustitución por un engendro perfectamente disfuncional? ¿Se pueden cerrar los ojos a la destrucción de escuelas y hospitales? ¿Se pueden cerrar los ojos al desplazamiento de 700 000 personas, a la retención en la frontera de la ayuda internacional, a las declaraciones —porque las palabras importan, y usted lo ha dicho— orgullosamente genocidas de los ministros del señor Netanyahu sobre el uso del hambre como arma de guerra? ¿Se pueden cerrar los ojos a 56 000 muertes, entre ellas las de 17 000 niños y 1 000 bebés de menos de un año? Señora Bentele, le estoy preguntando si se pueden cerrar los ojos a todo esto al mismo tiempo, porque todo esto está pasando al mismo tiempo. El mismo ejército que presume de ser capaz de poner con una precisión milimétrica un misil en un apartamento en un edificio de Teherán está bombardeando en alfombra la población civil en Gaza, como en Guernica, señora Bentele, como en Guernica. Los dobles estándares, señora Kallas, son el cáncer de la política exterior europea. Claro que podemos hacer cosas: no cerrar los ojos, llamar a las cosas por su nombre, activar las cláusulas del acuerdo que nos dan alguna capacidad de influencia sobre esa situación, dejar de vender armas a Israel, reconocer el Estado palestino y perseverar en la solución de los dos Estados.
Informes de 2023 y 2024 sobre Turquía (A10-0067/2025 - Nacho Sánchez Amor) (votación)
Al comienzo del pleno, se anuncia que el ponente tiene la intención de presentar una enmienda oral para cubrir los acontecimientos del pasado fin de semana en Chipre, como sigue: «Reitera su profunda preocupación por todas las acciones unilaterales encaminadas a consolidar sobre el terreno la división permanente de Chipre en lugar de su reunificación; condena, en este contexto, la reciente visita ilegal del presidente Erdogan a las zonas ocupadas de la República de Chipre, así como sus declaraciones provocativas, que ponen en peligro los esfuerzos de las Naciones Unidas, la Unión, la comunidad internacional en general y otras partes implicadas para la reanudación de negociaciones sustanciales en el marco acordado; lamenta que tales acciones unilaterales equivalgan a una intervención ilegítima directa contra los intereses de las comunidades grecochipriota y turcochipriota;».
Señor presidente, señora comisaria, hay una pregunta que sobrevuela este debate: ¿por qué no cerramos definitivamente el proceso de adhesión? A mí me gustaría hacer una reflexión sobre ello. Algunos de los compañeros de la derecha han expresado una especie de sustancial incompatibilidad social y cultural que yo no veo. La Unión Europea le dio la oportunidad a Turquía y esta la ha desaprovechado hace muchos años, pero, por favor, no confundan Turquía con Erdoğan. Erdoğan no es Turquía ni Turquía es Erdoğan. Les recuerdo a muchos de los que dicen que cerremos la puerta que en las últimas elecciones locales no ganó el partido de Erdoğan y ganó el partido de la oposición. Por tanto, fijémonos en el país. Ahí hay una sociedad civil que nos implora que no cerremos la puerta, que no les dejemos sin esperanza de cambiar el país. Es posible que en diez años haya otra Turquía realmente comprometida con un camino europeo. Y nosotros tenemos que atender también a una sociedad civil prodemocrática y proeuropea que se manifiesta continuamente frente a las políticas represivas y defiende las banderas de la Unión Europea. ¿Por qué hemos defendido las banderas de la Unión Europea en el Maidán? ¿Por qué no defendemos las banderas europeas en las calles de Estambul? Hay una sociedad civil vibrante y activa en Turquía queriendo continuar el camino hacia la Unión Europea. Este Parlamento tiene que escuchar esa voz y no solo la voz de algunos gobernantes que son —esperemos— gobernantes temporales. Por eso, en la oposición, desde hace muchos años —hablo de mi anterior compañera, Kati Piri—, mantenemos suspendido el proceso de adhesión, pero no lo terminamos, porque terminarlo requeriría otra vez unanimidad y eso sería muy complicado. Por lo tanto, yo les pido que reflexionen que en las críticas que todos compartimos sobre que Turquía ha desaprovechado su oportunidad no se cuele esa idea, a veces muy tentadora, de confundir un país con su gobernante en estos momentos.
Señor presidente, señora comisaria, quiero agradecer el trabajo de los ponentes con los que he trabajado en un expediente importante en el que a veces hemos expresado posiciones muy diferentes, pero en el que he encontrado un ambiente de negociación muy abierto y que esperamos que conduzca a una mejor relación de la Unión Europea con Turquía. El eje esencial del informe de este año es distinguir entre la condición de Estado miembro de la Unión Europea y la condición de socio y vecino de la Unión Europea. ¿Y por qué ahora hacemos esta insistencia que no hemos hecho otros años? Porque en la prensa turca —el 90 % de ella, prensa progubernamental— se extiende una propaganda nacionalista que viene a decir «nuestro poder militar nos abrirá las puertas para ser Estado miembro de la Unión Europea», lo que fomenta una equivocación en la opinión pública que nos parece que es necesario disolver. Saben que no va a pasar. No hay atajos para ser Estado miembro de la Unión Europea. Ser miembro de la Unión Europea va de democracia madura y de valores, mientras que ser socio puede ser muchas otras cosas. La adhesión es un proceso normativo —no negociable— y el partenariado es transaccional y depende de la confianza mutua y de la capacidad para tener intereses compartidos. Y, por eso, el proceso de adhesión está congelado y bien congelado. Desde 2013, no hay buenas noticias en relación con las libertades y el Estado de Derecho en Turquía. La represión ha alcanzado cualquier rincón de la sociedad en el que haya el más mínimo criticismo, incluso el más inocente, desde estudiantes, periodistas, activistas, miembros de la oposición, los líderes de la asociación empresarial más importante del país, los periodistas —como el caso del periodista sueco al que nos referimos— y cerramos el ciclo, por el momento, con la detención de İmamoğlu, que es quizá el caso más grave de los últimos años y que demuestra a las claras el carácter plenamente autoritario del régimen, esencialmente —repito, esencialmente— incompatible con el carácter de ser miembro de la Unión Europea. Pero Turquía, además de ser un candidato fallido, es un vecino. Es un posible socio en otros aspectos de la relación. Y Turquía nos obliga a nosotros a considerarla una vez más como un posible socio —y solo como un posible socio— al abandonar las reformas democráticas y cerrarse a sí misma el proceso de adhesión. Turquía puede ser importante desde el punto de vista de la seguridad. Hay que entenderlo y es bueno hacer algunas precisiones: Turquía es miembro de la OTAN desde 1952. A veces, leyendo la prensa turca y hablando de la importancia de Turquía para la seguridad occidental, parecería que Turquía va a pedir la entrada en la OTAN, de la que es miembro desde 1952. Pero Turquía tiene una alineación con la política exterior y de seguridad común de la Unión Europea del 5 %. Nuestra coincidencia con Turquía en política exterior es del 5 %, lo que cae casi en el error estadístico. Con dos veces que se equivoquen, pueden duplicar la alineación con la Unión Europea —y tiene, además, los misiles rusos S-400—. Por tanto, son cosas que Turquía tiene que examinar: si esta actitud y esta falta de alineación es la base sobre la que construir nuestra relación en política exterior con ellos. Economía: la economía también va del Estado de Derecho. La falta de una certidumbre legal en los procesos jurídicos en Turquía está alejando a los inversores, y, seguramente, perseguir a los líderes del mundo empresarial tampoco ayuda. Sin embargo, comisaria, usted me ha oído decirlo: nosotros defendemos la continuidad de los diálogos de alto nivel. Precisamente porque Turquía se cierra a la adhesión, hay que abrir el capítulo del partenariado, y los diálogos de alto nivel son un elemento esencial siempre que no se confundan en absoluto con el proceso de adhesión.
Evaluación urgente de la aplicabilidad del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con Cuba (debate)
Señora presidenta, no le sorprenderá, señora Kallas, que le diga que mi grupo considera el actual marco de diálogo político un instrumento útil para un contacto crítico abierto con las autoridades cubanas. Desde luego, mucho mejor que el vacío de relaciones que ordenó Aznar y que se convirtió en un período completamente estéril. Si desarticulamos este marco, nos queda el embargo americano y el insulto de considerar a Cuba un Estado promotor del terrorismo, es decir, nos queda Trump. ¿Es esa la política con Cuba que defiende la derecha de esta Cámara? ¿Es la de Trump? Sin embargo, la defensa del actual marco no es acrítica: el Acuerdo de Diálogo Político se puede y se debe mejorar en su aplicación. La sociedad civil representada en los diálogos de derechos humanos debe ser eso: la sociedad civil y toda la sociedad civil, no solo la sociedad civil cercana al Gobierno, sino también la crítica y la de la oposición. Y no nos vale el argumento de que en esos grupos de oposición hay elementos contrarrevolucionarios. Ser contrarrevolucionario no es un delito, es un derecho, el derecho a disentir de la opinión de las autoridades. Y en la Unión Europea tienen todo el derecho a sentarse con toda la sociedad civil cubana en el marco del diálogo político.
Represión de la democracia en Turquía y detención de Ekrem İmamoğlu (debate)
Señora presidenta, señora Kos, con Turquía se nos presenta el mismo dilema que con otros países en clara deriva autoritaria: ¿cómo combinar los intereses con los valores? Pero con una diferencia esencial: Turquía es, formalmente al menos, un país candidato y ser candidato significa alinearse progresivamente con los intereses, con los valores y con los puntos de vista europeos. Membership is about democracy; partnership puede ser otras muchas cosas transaccionales y reversibles. En el actual panorama en Turquía hay un verdadero aluvión de textos y comentarios en todos los medios progubernamentales, es decir el 90 %, en el que se dice «nuestro poder militar nos abrirá las puertas de ser miembros de la Unión Europea». Por eso hay que insistir en que no hay atajos, en que ser miembro de la Unión Europea va de Demirtaş y va de Kavala y va ahora de İmamoğlu. ¿Por qué detener ahora a İmamoğlu? No solo para anularle como candidato, y de ahí la acusación de corrupción, también aprovechando que Europa está buscando amigos y Erdogan espera una respuesta de Europa menos fuerte que otras veces. Le agradezco su decisión de no ir a Antalya, en línea con la decisión de este Parlamento de no acudir a la reunión de la Comisión Parlamentaria Mixta.
PESC y PSDC (artículo 36 del TUE) (debate conjunto)
Señora presidenta, intentaré concentrar en un minuto tres asuntos. En primer lugar, una falta de ajuste entre nuestras expectativas en política exterior y los medios que empleamos. Hay una crónica infrafinanciación del Servicio Europeo de Acción Exterior pero, al mismo tiempo, hay una crónica inflación de las expectativas. A usted todos le pedimos de todo y hay que preocuparse para que, en el nuevo marco financiero, no siga esa situación: que haya que mendigar cada pocos meses en la Comisión un refuerzo financiero. En segundo lugar, su obligación es siempre tratar de acordar a veintisiete, de tener a todos a bordo. Ese es su papel. Pero, si no se consigue en un plazo razonable para llegar a tiempo a las crisis, hay que normalizar trabajar a veintiséis o a veinticinco. No insisto en la idea del diputado Gahler. Cualquier medida salvo seguir dando una impresión de parálisis o de llegar tarde. En tercer lugar, los dobles estándares son el cáncer de nuestra política exterior. Y ya sé que no siempre es posible conseguir la unanimidad pero, usted, con sus declaraciones públicas, sí puede tratar de limitar el daño que nos hace aparecer ante el mundo en unos casos alzando mucho la voz y, en otros casos, siendo muy tímidos.
Necesidad de apoyo de la Unión para una reconstrucción y transición justa en Siria (debate)
Señora presidenta, después de un fin de semana sangriento que nos habla de la fragilidad de las nuevas instituciones y del peligro inherente a las milicias incontroladas, tuvimos anoche una buena noticia que parece despejar, aunque sea provisionalmente, una de las incógnitas más urgentes del laberinto sirio: el encaje nacional de la minoría kurda del norte, de sus instituciones de facto y de su fuerza militar. En lo que afecta a las comunidades kurdas parece haber esperanza a los dos lados de la frontera, aunque con lógicas y ritmos diferentes. El acuerdo inicial alcanzado anoche tiene al menos dos raíces: las masacres del ataque de estos días y el riesgo de descontrol, y la llamada de Öcalan al desarme y disolución de la organización terrorista PKK, cuyas ondas han alcanzado a las fuerzas militantes turcas del norte de Siria. Es un acuerdo inicial y, por tanto, sujeto a sacudidas, pero nuestra voluntad política hacia ese marco es que haya una Siria unida, soberana, inclusiva y en manos de los propios sirios. Por lo tanto, fuera Turquía, fuera Israel y fuera Rusia.
Alcaldes destituidos y detenidos recientemente en Turquía
Señor presidente, la destitución por vía administrativa de alcaldes elegidos democráticamente para imponer comisarios del partido de gobierno perdedor es una de las más claras pruebas del nivel abisal del deterioro democrático en Turquía. El origen de la norma fue una legislación de emergencia después del golpe del año 2016, golpe atribuido a una secta religiosa; una ley antigolpe que inmediatamente comenzó a utilizarse contra el movimiento kurdo, que no tenía nada que ver con el golpe; una legislación excepcional que sigue vigente ocho años después del motivo que le dio sentido y que se activa tras cada elección local. La norma es antidemocrática, pero la práctica lo es aún más, porque nada impide en la ley que el Gobierno nombre a un consejero local del partido que ganó las elecciones, y no a un comisario del partido que las perdió. A pesar de tanta crueldad y tanto dolor, el carácter ridículo del autoritarismo turco alcanza límites literarios: acusar de propaganda terrorista a una actriz por interpretar a una terrorista en una serie de televisión es como acusar de delito de odio a Charles Chaplin por haber interpretado a Hitler, o recomendar desde el poder a los medios de comunicación que no emitan tantas noticias negativas porque eso va contra el interés general. Y con estas y otras prácticas siguen llamando a la puerta de la Unión Europea.
Nuevo deterioro de la situación política en Georgia (debate)
Señor presidente, señor comisario, sobre las elecciones, algunos colegas han afirmado aquí que la observación electoral internacional consideró perfectas las elecciones. No es así. No puedo entrar en detalles, querido amigo Mariani, pero la OSCE criticó duramente muchas condiciones y también la presión violenta sobre los electores. Pero hay un elemento del que se habla poco: la agenda oculta de las elecciones. Sueño Georgiano se presentó a las elecciones sin decirle a los votantes: «voy a sacar al país del camino europeo». Seguramente muchos georgianos hubieran votado de distinta forma si hubieran sabido que lo que le proponía el Gobierno era «fuera Europa, bienvenida Rusia». Por tanto, hay un elemento de legitimidad que hay que volver a decir. Algunos compañeros se han referido también al ataque a Giorgi Gajaria, exprimer ministro del país, por personas armadas del partido del Gobierno. Ese hecho y muchos otros reflejan un elemento de impunidad absoluta. Los activistas son perseguidos, son juzgados y son puestos en la cárcel inmediatamente. No hay todavía ninguna resolución judicial sobre los agresores de los activistas proeuropeos. Eso, obviamente, no es casualidad. No son solo algunos policías, señor comisario, son también muchos activistas...
Situación de los derechos humanos en Kirguistán, en particular el caso de Temirlan Sultanbekov
Señor presidente, señora comisaria, en Kirguistán, como en tantos otros países, acaba de decirlo el señor Zdechovský, la regresión en materia de estándares democráticos ha sido señalada por muchos informes internacionales. El caso que nos ocupa hoy es una prueba más de esa deriva preocupante: una filmación manejada por los servicios de seguridad ha servido para detener al líder del partido de la oposición y —atención— prohibir la participación de ese partido en las elecciones locales. No sabemos —y lo hemos preguntado— si esa grabación se había hecho con autorización judicial. Tampoco sabemos cómo se pasa de una conversación entre dos personas que no citan a ninguna otra tercera persona a detener a un tercero, el líder del partido, y, más allá de esa posible responsabilidad penal, prohibir en vía administrativa, no judicial, la participación de un partido en unas elecciones. Hoy ese dirigente está en huelga de hambre y en la cárcel cuando podía estar en arresto domiciliario. Este Parlamento tiene que dar el consentimiento a un nuevo acuerdo político y comercial con Kirguistán. Un acuerdo basado, como todos, en la protección de los derechos humanos. Esperamos, por el bien de las relaciones, que este caso esté resuelto antes de ese trámite parlamentario.
Necesidad de garantizar una actuación rápida y transparencia con respecto a las acusaciones de corrupción en el sector público para proteger la integridad democrática (debate)
Señor presidente, colegas, otro español, lo siento. Al principio de la sesión había veintidós colegas en la Cámara y once eran españoles. Hay que reservar una hora para el debate nacional español como un asunto permanente. Y solo faltaba usted, señor González Pons, para unirse al grupo de españoles. Efectivamente, España ha sido muy mencionada en el debate, pero yo creo que hay un cierto desfase temporal porque era antes de 2018 cuando esta Cámara tendría que haberse preocupado por la corrupción en España, porque fue en 2018 cuando el Parlamento español expulsó del Gobierno al Partido Popular y porque en esos años se ventilaron muchos casos que condujeron a que el Partido Popular español sea el único partido político condenado judicialmente en firme por corrupción. Hay una larga lista de asuntos que voy a evitarme leer porque los españoles que nos escuchan los conocerán. El Gobierno español no está asediado por la corrupción; el Gobierno español está asediado por las terminales mediáticas y judiciales de la derecha y la extrema derecha española. Con poco éxito, por cierto, como se demuestra en cada votación del Parlamento y cada vez que se convoca a las urnas.
Escalada continuada en Oriente Próximo: la crisis humanitaria en Gaza y Cisjordania, el papel esencial del UNRWA en la región, la necesidad de liberar a todos los rehenes y las recientes órdenes de detención de la CPI (debate)
Señor presidente, señor López-Istúriz, yo compro esas cinco premisas. Es difícil encontrar nuevas palabras, pero vamos a intentarlo. Los dobles estándares son el cáncer de la política exterior de la Unión Europea: erosionan gravemente nuestra credibilidad en el mundo y, especialmente, en el sur global. Y, a pesar de ello, insistimos en exhibirlos con frivolidad cada vez que tratamos la guerra de agresión rusa y la monstruosa desproporción del invocado derecho de autoprotección de Israel. La automática acusación de antisemitismo ante cualquier crítica está vaciando de sentido el concepto: si todos somos antisemitas, al final nadie lo es; estamos castrando el grave contenido de esa acusación de tanto manosearlo. El pueblo judío está perdiendo un escudo, una protección que ha conservado, hasta ahora, todo el sentido histórico y toda su capacidad de proteger. No hay un Derecho internacional para Rusia y otro para Israel: son el mismo Derecho internacional, y nuestra posición tiene que ser la misma ante similares violaciones. Y eso, por supuesto, incluye los mandatos de detención de los tribunales internacionales, que merecen nuestra protección, para que, tras la guerra, no queden igual de arrasados que la Franja de Gaza. No hemos podido salvar a Gaza; salvemos, al menos, la justicia internacional.
Firma de actos adoptados de conformidad con el procedimiento legislativo ordinario (artículo 81 del Reglamento interno)
Señora presidenta, el viernes pasado se celebró una sesión del Diálogo sobre Derechos Humanos entre la Unión Europea y Kirguistán. Como era obvio, la Unión Europea pidió explicaciones sobre el caso del líder del partido socialdemócrata del país, Temirlan Sultanbekov, detenido tres días antes de la celebración de las elecciones locales del pasado día 17. Sobre la base de una conversación grabada por los servicios de inteligencia —no se sabe si con autorización judicial— se detuvo al líder del partido, se prohibió la participación del partido en las elecciones y se clausuraron sus redes sociales. El señor Sultanbekov lleva trece días en huelga de hambre y su salud se deteriora día a día. Sin embargo, su primera audición judicial no se ha fijado hasta enero. Muchas instancias internacionales se han movilizado y también debe hacerlo este Parlamento. Este Parlamento va a negociar y aprobar un nuevo acuerdo de cooperación que incluye un capítulo de derechos humanos y democracia y será una excelente ocasión para valorar la voluntad política de las autoridades kirguisas en el caso del señor Sultanbekov y otros similares.
Situación en Azerbaiyán, violación de los derechos humanos y del Derecho internacional y relaciones con Armenia (debate)
Señor presidente, hay una tensión tradicional entre los regímenes autoritarios, que buscan ser blanqueados mediante la organización de grandes eventos, y quienes piensan que estas ocasiones son una oportunidad también para, precisamente, subrayar esa represión política. Malas noticias: van ganando los primeros. El evento es la excusa para una vuelta de tuerca a la represión, justo para no enturbiar la celebración. Y sin consecuencias. Ese es el centro de la cuestión: sin consecuencias. Pensemos en el Mundial de Qatar, los Juegos Olímpicos de Pekín o los Juegos de Invierno de Sochi. Y sigue sin haber consecuencias, lo que es, en sí mismo, un incentivo para repetir; sobre todo, si el país tiene gas o petróleo, porque entonces recibes amables visitas de la Comisión, palmaditas en la espalda y te llaman «socio fiable», mientras tu Policía sigue aterrorizando, acosando, silenciando y encarcelando, como pasó en Azerbaiyán en Eurovisión 2012 o en los Juegos Europeos de 2015. Los defensores de derechos humanos ya temen que sus países sean elegidos para grandes eventos, porque será la señal para limpiar las calles, las redacciones de los medios, las redes sociales, de cualquier atisbo de crítica, pues habrá muchos periodistas: a más testigos, más represión.
Necesidad urgente de un alto el fuego en el Líbano y de proteger la misión de la FPNUL en vista de los recientes ataques (debate)
Señora presidenta, los dobles estándares son el cáncer de la política exterior de la Unión Europea y las metástasis se multiplican por el mundo de modo que nuestro discurso de los valores solo provoca sonrisas de incredulidad. Estamos actuando como el peor Kissinger: promoviendo y defendiendo violaciones de la soberanía y de los derechos humanos, porque las hacen —para algunos— «los nuestros». Sí, Netanyahu es un conspicuo violador del Derecho internacional, pero para algunos es «nuestro» violador del Derecho internacional. ¿Son las fronteras internacionales inviolables? Pues depende de qué ejército lo haga: si lo hace Turquía en Siria, gran escándalo; si lo hace Rusia en Ucrania, resoluciones y sanciones; pero, si es Israel, se acude al 7 de octubre y a Hamás y se justifica cualquier cosa: los más viles asesinatos de población civil indefensa con la excusa de los escudos humanos, los más enloquecidos ataques verbales y militares a las Naciones Unidas. Las violaciones son tan flagrantes y repetidas que la cuestión de repensar toda nuestra relación con Israel no va solo de justicia y valores, va también de nuestra credibilidad en el mundo.
Señora presidenta, señor comisario, Turquía ha sido un país reconocido durante muchos años en todos los informes sobre la libertad de prensa como el que más periodistas encarcelados tenía. No es el caso ahora, porque ahora la estrategia ha cambiado. No se trata de encarcelar, sino de silenciar mediante un sostenido acoso judicial cuyo brazo armado es la Fiscalía, que, en Turquía, desgraciadamente, no está al servicio de la ley sino del poder político. Bülent, lo ha dicho Isabel, trabaja para Deutsche Welle y para el Frankfurter Allgemeine, es decir, medios de referencia en Alemania y en Europa, que van a poder proteger a su periodista y van a poder sostener largos procesos en defensa de su derecho. ¿Saben cuál es el problema judicial del señor Bülent? Publicó en una red social la primera página de una sentencia judicial. Una foto de la primera página de una sentencia judicial ha conducido a un periodista a esta kafkiana situación. Él va a poder ser protegido judicialmente por esas fuertes empresas periodísticas, pero ¿qué pasa con tantos periodistas de pequeños medios rurales cuyas empresas no pueden sostener largos procesos judiciales? Esta, desgraciadamente, es la situación de la libertad de prensa en Turquía.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia húngara (debate)
Señora presidenta, señor Orbán, la Unión Europea no es una cárcel y la política exterior de la Unión Europea no es un corsé que asfixie las políticas exteriores nacionales. En realidad, los límites son los principios de cooperación sincera, lealtad, apoyo activo y solidaridad mutua. Están en los Tratados. Cito: «[Los Estados miembros se] abstendrán de toda acción contraria a los intereses de la Unión o que pueda perjudicar su eficacia». Su compromiso de ser un Jones broker fue violado desde el primer minuto de su Presidencia. Su gira internacional con la excusa de la paz debía haberse hecho con su legítima camiseta húngara y bastante antes o después de este semestre, pero no utilizando la camiseta europea o el logo de la Presidencia rotatoria, porque usted no tenía ningún mandato europeo para postrarse ante Putin o saludar a Xi Jinping. Gracias de todas formas, señor Orbán, por su esencial esfuerzo en favor del sistema de mayorías cualificadas. Ha hecho usted más que cualquier federalista europeo por poner en la agenda la necesidad de un sistema de mayorías cualificadas en la política exterior.
Retroceso democrático y amenazas al pluralismo político en Georgia (debate)
Señor presidente, señora comisaria, en política no se trata solo sobre la sustancia de un asunto, sino también sobre el sentido de la oportunidad, sobre el cuándo. Y esta Resolución, como la anterior sobre Moldavia, días antes de las elecciones en estos dos países, es inoportuna y puede ser contraproducente. El Parlamento ha evitado siempre pronunciarse sobre países en los que se van a celebrar elecciones para no ser acusado de interferencia en esas elecciones. Esta Resolución, con independencia de su contenido crítico que nosotros apoyamos, como ha dicho mi colega Mikser, va a ser usada por el Gobierno de Georgia y por Rusia como una prueba de la interferencia de Occidente. Es, en realidad, un regalo para las fuerzas nacionalistas y antieuropeas, como nos han profetizado los colegas de extrema derecha que han hablado. Este es un debate sobre el retroceso democrático. Hay trece menciones a las elecciones. ¡Trece menciones a las elecciones! En estas condiciones, ¿cómo van a presentarse los observadores electorales de este Parlamento dentro de unos días en Georgia? ¿Van a ser considerados objetivos, profesionales y neutrales? ¿Y los negociadores, enmendantes, oradores y los que van a votar esta referencia van a ser considerados neutrales por esos países? Lo dudo y, por tanto, la consecuencia es daño para la imagen de la Unión Europea y el Parlamento, daño para la credibilidad de nuestras observaciones electorales y riesgo de ser acusados de interferir. Podríamos haber esperado un mes y haber aprobado exactamente lo mismo sin haber incurrido en estos riesgos.
Escalada de violencia en Oriente Próximo y situación en el Líbano (debate)
Señora presidenta, señor Borrell, el embajador de Israel ante la Unión Europea, en una entrevista de la semana pasada, nos aconsejaba a la Unión dos actitudes parcialmente contradictorias: pragmatismo y claridad moral. Desde luego, en esta disyuntiva, los socialdemócratas europeos vamos a apostar siempre por la claridad moral, la que usted ha mostrado durante estos últimos meses y por que muchos le agradecemos. Es una claridad moral que nos obliga a decir que el sufrimiento injustificado de unos civiles, los asesinados por Hamás hace un año, no es de mejor calidad, ni es preferente, ni es superior al sufrimiento injustificado de los civiles palestinos. No entendemos por qué hay que elegir entre dos males morales o por qué la empatía con unas víctimas civiles nos inhabilita para sentir lo mismo por otras víctimas civiles igualmente inocentes. Señor Borrell, hay que seguir hablando de Gaza, que ha desaparecido del título de este debate por el voto de la derecha y la extrema derecha, con la intención de crear un vacío, un salto lógico, desde octubre del 2023 —el ataque de Hamás— hasta el Líbano, ignorando un año de agresión desproporcionada y 40 000 muertos. Porque Irán es un enemigo más presentable en el Occidente que Palestina.
Casos de Rocío San Miguel y el general Hernández Da Costa, entre otros prisioneros políticos en Venezuela
Señor presidente, señora comisaria, quiero agradecer el tono, el contenido y el texto de la negociación en un asunto que hasta hace poco era divisivo en esta Casa. Seguramente también el buen trabajo de coordinación del señor Mato ha mantenido ese acuerdo. Y es que Maduro está haciendo todo lo posible para que de nuevo votemos todos o casi todos juntos. Ya pasó en febrero y creo que esta vez será similar, porque he sabido ahora, esta tarde, que no había enmiendas. La gravedad de la situación de la oposición allí, la represión abierta, desnuda, de cualquier opinión crítica, tiene un efecto colateral fuera del país, y es que pone de acuerdo a organismos internacionales, a las Naciones Unidas, a la Unión Europea. Todo el mundo está en un cierre de filas con el derecho de la oposición a unas elecciones limpias. La penúltima vuelta de tuerca —lamentablemente siempre hay que hablar de la penúltima vuelta de tuerca— han sido los casos que nos concitan hoy aquí: Rocío San Miguel y el general Hernández de Acosta. Pero ya ha habido más estos últimos días. Todo con el telón de fondo de un intento transparente, sostenido, de silenciar cualquier voz crítica. No ha bastado la inhabilitación de María Corina Machado. No basta con descabezar electoralmente a la oposición. Hay que seguir persiguiendo cualquier voz crítica, incluso de personas del mundo académico reconocidas como la profesora a la que nos referimos hoy. Prueba, por cierto, todo ello —y quizá un elemento de esperanza— del temor del régimen a esas urnas que serán la forma de acabar con este funesto período en la historia de Venezuela.
Señor presidente, quiero dar las gracias a Sergey Lagodinsky por algo que ha sido más que una coordinación. Ha sido, en mi opinión, un liderazgo mostrado por la constancia con la que ha mantenido esta agenda y que ha conseguido desbloquear un asunto que llevaba muchos años atascado. El año pasado, este Parlamento tomó la iniciativa de pedir una Directiva y al final la Comisión ha entendido que tenía que dar el paso. Es verdad que nos faltan los aspectos fiscales, pero yo les anuncio que llegarán, como llega todo en Europa cuando la madurez se alcanza. Pero, además de las cuestiones que han tratado el comisario y los diputados que me han precedido me gustaría hacer una referencia en el sentido más profundo del que hablaba el señor Lagodinsky. Europa se construye por arriba en las capitales, en las cancillerías, con grandes tratados. Pero se cose socialmente en las fronteras. Se vive en las fronteras y se legitima en las fronteras: en las políticas físicas de frontera y en las políticas jurídicas de frontera. Seguramente no hay mejor percepción social de lo que es ser un ciudadano europeo que la posibilidad actual de cruzar la frontera sin tener que enseñar un pasaporte y sin tener que cambiar de moneda. Pues bien, esta Directiva es una especie de espacio Schengen para las personas colectivas, del mismo modo que creamos un espacio Schengen para la movilidad de las personas físicas. Y, como decía el señor Lagodinsky, es también algo que tiene que ver con la creación de un nuevo actor político, porque este es el embrión de la creación de una futura sociedad civil europea. No es todavía el demos del que tanto hemos hablado, pero es el inicio de una sociedad civil diferente de la superposición desordenada y con diferentes regulaciones de las sociedades civiles nacionales. Es el nacimiento de una sociedad civil europea. Y esa es la noticia que nos trae una propuesta de Directiva que, cuando se lee, parece una cosa más técnica, pero que en el fondo es, precisamente, un paso más en la integración europea.