Señor presidente, querido vicepresidente, hay que reconocer la labor de liderazgo europea en Glasgow. Los compromisos adquiridos han supuesto un importante salto para acercarnos al Acuerdo de París, pero siguen sin ser suficientes si no siempre significan acción. Lo han dicho significados expertos: si esta Cumbre hubiera sido hace veinte años, estaríamos hablando de un éxito. La revisión de las contribuciones nacionales el próximo año es quizá la última oportunidad para alinearnos con el 1,5°C. Hasta 2021 hemos esperado para celebrar que por primera vez se hace mención a la reducción del carbón y a los subsidios a combustibles fósiles. Al fin tenemos el libro de reglas y se ha avanzado en el artículo 6. Necesitamos mercados de carbono globales por ambición y por equilibrar el campo de juego. Doblar la financiación climática, los compromisos para revertir la deforestación o el acuerdo para las emisiones de metano han sido un balance moderadamente positivo. Aunque debo reconocer que algunos Estados miembros han hecho escaramuzas, más preocupados de sus cuestiones internas que de la lucha contra el cambio climático. Aún estamos lejos de hacerle frente a la emergencia climática. Vamos a ser pioneros en la descarbonización y eso nos va a hacer cometer errores. Aprendamos todos de todos y busquemos enganchar a la ciudadanía ante un reto que nos afecta sin excepciones. Con ambición, sí, y justicia social, porque es un problema social y de equidad el que está detrás del cambio climático.
Intervenciones de un minuto sobre asuntos de importancia política
Señora presidenta, A Mariña de Lugo, del norte de Galicia, mi región, está sufriendo graves problemas industriales, a veces, por el abandono de las propias políticas del Gobierno regional y, otras veces, por la desidia y por el aprovechamiento de recursos y de la fuerza laboral que hacen algunas empresas de la gente de esa zona de Galicia. Yo vengo aquí y quiero reivindicar que, desde la Unión Europea y desde la Comisión Europea, seamos más vigilantes en las ayudas que se les dan a determinadas empresas para poner en marcha iniciativas que luego son abandonadas a pesar de haber recibido fondos europeos. Creo que eso es intolerable, porque se está jugando con la vida y las expectativas de trabajo de cientos de mujeres y de hombres de esa comarca de Galicia. Pido también que seamos serios durante esta transición ecológica industrial y reclamemos que las industrias europeas obtengan también sus materias primas aquí, en Europa. Pero, sobre todo, seamos estrictos con las ayudas que se dan a las empresas en esta zona de Galicia.
Estrategia de la UE para reducir las emisiones de metano (debate)
Señora presidenta, señora comisaria, lo cierto es que reducir las emisiones de metano es una forma rápida y eficiente de lucha contra el cambio climático. La Unión Europea es el principal importador de gas y petróleo. Entre el 75 y el 90 % de las emisiones de metano están asociadas a combustibles fósiles importados y que se emiten fuera de la Unión. Por lo tanto, debemos trabajar para que esto lo contemple un marco legal, para que nuestras importaciones estén libres de metano. Para eso necesitamos crear ese marco regulatorio robusto. Y en eso hemos trabajado en esta Estrategia. La esperada próxima propuesta reguladora de la Comisión en el sector de la energía es una oportunidad para implementar medidas obligatorias de detección y reparación de fugas, así como reglas para prohibir el venteo y la quema más allá de situaciones de seguridad con objetivos vinculantes. Permítanme decir también que ni la ganadería ni el mundo rural son culpables de las emisiones de metano. Podemos trabajar con ellos. Podemos aprovechar las oportunidades que esto supone para el mundo rural en el ámbito de la economía circular y el aprovechamiento del biogás y del metano.
Soluciones europeas al incremento de los precios de la energía para las empresas y los consumidores: papel de la eficiencia energética y las energías renovables y necesidad de hacer frente a la pobreza energética (debate)
Señora presidenta, me alegro de que tengamos este debate aquí; era muy necesario y mi grupo no ha dudado en traerlo porque es de máximo interés para la ciudadanía. Estamos ante una crisis de precios de la energía de origen fósil. El precio del gas natural se ha disparado mucho más allá de lo previsible. Vamos lentos en nuestra apuesta por la descarbonización y lo estamos pagando. Pero tenemos un problema aquí y ahora y la política debe trabajar para arreglarlo. La subida de los precios del gas ha roto el mercado. Nos encontramos con dos niveles de precios —fósiles y no fósiles— que están totalmente alejados. Los primeros están disparados y los segundos son asequibles y estables, y eso está provocando beneficios que no son justificables. La situación es excepcional y debemos estudiar con flexibilidad las propuestas de los Estados miembros y esperar las de la Comisión. Una de estas propuestas es una plataforma estratégica para la compra de gas, apuntada por mi país y que era recogida ayer mismo por la presidenta de la Comisión. Urge, por tanto, una respuesta coordinada europea a corto y a medio plazo, porque prevemos que esta subida se mantenga hasta primavera. ¿Y si no es así? ¿Y si algunos fósiles no vuelven al nivel previo? La primera respuesta es clara: seguir apostando por fuentes renovables, que además nos aportan autonomía estratégica. Pero también hay que ajustar las reglas. Ayer mismo la ACER mencionaba que vienen años de volatilidad de precios; por tanto, debemos revisar las normas de funcionamiento de los mercados energéticos. Ya no solo hablamos de garantizar que la gente más humilde pueda calentar la casa o hacer frente a la factura de la luz. Hablamos de impedir un impacto general en nuestras economías que ponga en riesgo la recuperación económica y la transición energética.
Autoridad Europea de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias: garantizar un enfoque coordinado de la Unión de cara a futuras crisis sanitarias y papel del Parlamento Europeo al respecto (debate)
Señora presidenta, estábamos todos de acuerdo en crear una entidad para hacer frente a las emergencias sanitarias, una respuesta ante amenazas transfronterizas o para avanzar en nuevos tratamientos cuando nos vuelva a pasar lo que ya nos ha pasado. Lo aprendido durante la pandemia, con las vacunas, nos ha venido muy bien y es bueno coger ese ejemplo, pero vemos que prácticamente en este caso se evita al Parlamento, se le ignora, se nos quiere prácticamente solo mirando y no sé qué es lo que se pretende. Esa no es la función del Parlamento. La función del Parlamento también es controlar y participar activa y regularmente. Parece que se quiere evitar el control de la transparencia que hicimos durante el proceso de compra de vacunas. Señora comisaria, hemos sido ágiles trabajando juntos. El Parlamento ha tomado decisiones rapidísimas durante esta pandemia. El tiempo no puede ser una excusa. Espero que reconsideren esta propuesta porque creo que así no avanzamos bien. Necesitamos trabajar juntos todos para mejorar la respuesta europea frente a las amenazas sanitarias.
Presentación del paquete de medidas «Objetivo 55» tras la publicación del Informe del IPCC (debate)
Señor presidente, cada nuevo informe del IPCC es rotundo: la alteración climática es alarmante. Tras la Ley del Clima tenemos un paquete legislativo ambicioso en el camino hacia 2030. Gracias a la Comisión y al vicepresidente Timmermans por presentarlo. Pero centrémonos en lo fundamental: el 75 % de las emisiones tiene que ver con el sector de la energía, que, en buena medida, es fósil e importada. Tenemos que avanzar en renovables de una manera sostenible y con un despliegue respetuoso, y ser eficientes. La energía mejor gastada es la que no consumimos. Pero no olvidemos que habrá costes y que ese esfuerzo hay que transformarlo en una economía más limpia y autónoma. Lo que no podemos permitir es que esos costes aumenten la brecha de la desigualdad. La alarmante evolución de los precios mayoristas es un recordatorio que nos llama a concentrar esfuerzos para enganchar a la ciudadanía, acompañarla para no abrir paso al populismo y descarbonizar nuestra economía. Ahora, los que estamos aquí tenemos que legislar. Hago un llamamiento a que nos centremos en la gente y en la salud del planeta. Es un gran desafío.
Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades - Amenazas transfronterizas graves para la salud (continuación del debate)
Señor presidente, los dos Reglamentos que debatimos hoy —el ECDC y las amenazas transfronterizas— se unen al Reglamento de la EMA, del que soy ponente, para conformar este primer avance de la Unión Europea de la Salud, una verdadera política europea de salud. Hemos visto como al inicio de la pandemia le exigíamos al ECDC datos, información, etc. y no era capaz de darlos porque no había una verdadera coordinación europea y no tenía los recursos ni la robustez suficiente. Faltaba, entre otras cosas, personal. Debemos dotarlo de personal, y este Reglamento avanza en esa vía. También en las amenazas transfronterizas hay un espacio para políticas europeas de salud. Lo han dicho la ponente, Véronique Trillet-Lenoir, y Sara Cerdas: es necesario avanzar en políticas europeas de salud. Hay espacio para ello sin asumir competencias de los Estados miembros. Tenemos que avanzar en la creación de esos planes de salud de los Estados, coordinarlos y, por qué no, avanzar hacia posiciones conjuntas para tratar las pandemias e incluir las enfermedades no transmisibles. «Más Europa» está significando estar mejor preparados en materia de salud. Ese es el camino. Sigamos avanzando por ahí.
Señor presidente, de conformidad con el artículo 59, apartado 4, del Reglamento interno, solicito que se devuelva el informe a la comisión competente para iniciar el proceso de negociaciones interinstitucionales.
Señora presidenta, permítame que mis primeras palabras vayan dirigidas a la Agencia Europea de Medicamentos y a la Comisión, a la señora Kyriakides, por su colaboración, y, por supuesto, a los ponentes alternativos, a quienes quiero expresar mi más sincero agradecimiento por el trabajo realizado, por el tono siempre constructivo y por la voluntad de acuerdo. No hemos alcanzado la unanimidad, pero poco nos ha faltado. Nuestra obligación con la ciudadanía después de lo vivido en esta pandemia es lograr amplios acuerdos para avanzar hacia una verdadera política europea de salud, reforzando estructuras fundamentales como es la Agencia Europea de Medicamentos. Aunque hoy celebremos el éxito de la campaña de vacunación, no debemos olvidar la improvisación, la descoordinación y el desconcierto vividos al inicio de la pandemia. Si hay algo que no podemos volver a repetir son los cierres de fronteras, las prohibiciones de exportación de medicamentos y material sanitario o los oídos sordos ante la petición de ayuda. Creo que lo hemos corregido con la importante y posterior reacción, pero no conviene olvidarlo, porque va contra los fundamentos del proyecto europeo y contra los más básicos principios de gestión de crisis sanitarias, que normalmente van más allá de las fronteras. Tras años de la mal llamada austeridad, Europa entró en esta crisis debilitada por recortes presupuestarios y de personal en sus sistemas sanitarios, y sin la humildad necesaria para admitir que lo que estaba pasando al otro lado del mundo acabaría por golpear con toda su virulencia en este. Lo cierto es que no teníamos una política europea sanitaria reconocible y hemos visto lo necesario que es entenderse ante retos de este calibre. Los tres Reglamentos de la Unión de la Salud son un claro propósito de enmienda. Un sistema de gestión de crisis sanitarias común y coordinado y mandatos reforzados tanto para el ECDC como para la Agencia Europea de Medicamentos. Porque también en materia sanitaria necesitamos más Europa. ¿Qué implica este refuerzo para la Agencia Europea de Medicamentos? Un marco institucional definido por el Grupo Director sobre Medicamentos, el Grupo Director sobre Productos Sanitarios y el Grupo de Trabajo sobre Emergencias, delimitando quién hace qué en cada momento. Un marco de seguimiento y control de la cadena de suministro de medicamentos. Proporcionar asesoramiento científico sobre los medicamentos que pueden tener el potencial de tratar, prevenir o diagnosticar las enfermedades que causan estas crisis y definir listas de medicamentos críticos. Coordinar los estudios de seguimiento, eficacia y seguridad de las vacunas. Coordinar los ensayos clínicos. Y, por primera vez, una definición común de escasez de medicamentos, tan necesaria y tan reclamada por este Parlamento. He apoyado la propuesta de la Comisión y con el resto de ponentes alternativos nos hemos centrado en reforzar algunos aspectos no adecuadamente atendidos en la misma, cuyo resultado es el acuerdo que vamos a votar. Un acuerdo cuyos principios principales son el refuerzo del carácter preventivo de este Reglamento, estipulando que tanto los grupos directores como el grupo de trabajo se reúnan no solo cuando haya una emergencia sino también en la preparación de emergencias posibles; el refuerzo de la sinergia entre los grupos directores y el grupo de trabajo; introducir el enfoque One Health, «Una sola salud», a la hora de hacer frente a futuros desafíos; mayor transparencia con la publicación de los órdenes del día, las actas, las normas de funcionamiento interno y las recomendaciones de estos grupos; un papel reforzado importante de los profesionales sanitarios y de los pacientes —la consulta de decisiones—; un régimen de sanciones para los titulares de autorizaciones de comercialización y los fabricantes de productos sanitarios que no cumplan con las obligaciones establecidas en este Reglamento; información pública sobre los ensayos clínicos y las decisiones de autorización de comercialización; y un elemento crucial —a mi entender— que hemos introducido, que es la creación de la base de datos europea de suministro de medicamentos. Si queremos hacer frente a emergencias como la que estamos afrontando necesitamos información fiable, armonizada, coherente y oportuna. No puede volver a ocurrir aquello de que la Agencia reciba la información que necesita para procesar datos en hojas Excel. Esto no es aceptable. Necesitamos herramientas de este siglo, no repositorios del pasado. Necesitamos una base de datos interoperable y digital a nivel de la Unión, pero también basada en los datos comunicados a través de las plataformas electrónicas nacionales, capaz de supervisar la cadena de suministro y determinar el volumen existente en cada momento, así como el nivel real de la demanda, y que proporcione datos capaces de detectar, predecir y prevenir la escasez de medicamentos. Una base de datos como ya está funcionando en algunos países con financiación europea como es Cismed. Creo que ha sido financiada además por Horizonte Europa. Sistemas similares ya están implantados. Podemos y debemos implantar un sistema de estas características para abordar el problema de los desabastecimientos. Que este Parlamento no tenga que volver a reclamar una y otra vez que pongamos soluciones a este problema. La Unión Europea de la Salud no va de quién tiene las competencias sanitarias ni de quitárselas a nadie. Va de reforzar la respuesta sanitaria de Europa, porque, lo sabemos, lo hemos comprobado: la salud pública influye determinadamente en la salud de la economía, de nuestra sociedad también. No dejemos que el alivio de una luz al final del túnel, de una posible salida de esta pandemia nos haga olvidar las lecciones aprendidas.