8
Jun
2022
Ver
Situación de los derechos humanos en Xinjiang, incluidos los archivos policiales de Xinjiang
Señora presidenta, señor comisario, la credibilidad en la defensa de los derechos humanos se conquista cuando se mide con el mismo rasero a todos los que los vulneran. China es grande y poderosa, admirable en muchos aspectos, pero merece una rotunda condena por los mecanismos de represión que aplica a disidentes y minorías. Últimamente hemos conocido pruebas y evidencias de comportamientos intolerables contra uigures en Xinjiang, que ratifican lo que ya sabíamos: que estamos ante el riesgo real de que se produzca un genocidio planificado y sistemático de una cultura que molesta. Y la represión se ha convertido, además, en un negocio muy rentable. Nadie se merece que le traten así. Por eso la Unión y sus Estados miembros deben plantarse ante el grande, promover sanciones personalizadas para los oficiales y mandos implicados en estas prácticas, llevar el caso al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y rechazar los productos fruto del trabajo forzado. Animo, además, a plantear este asunto a los dirigentes chinos en cuantos foros nos encontremos con ellos.