—
Estrategia de la Unión en respuesta a la actual crisis en Oriente Próximo, sus repercusiones en los precios de la energía y la disponibilidad de fertilizantes (debate conjunto)
La UE habla hoy de las consecuencias de la tragedia que se está produciendo en Oriente Próximo, del sufrimiento humanitario, de los desplazamientos y de la inestabilidad. Pero permanece sorprendentemente en silencio sobre sus causas fundamentales, los EE.UU. y la guerra ilegal israelí contra Irán. Estamos tratando los síntomas mientras evitamos deliberadamente el diagnóstico. Estamos asistiendo a una Unión que no se atreve a mirar la realidad a los ojos. Una Unión que carece de valor político para abordar claramente el papel desestabilizador de Israel en la región desde hace décadas. Si ni siquiera somos capaces de articular dónde reside la responsabilidad, ¿cómo podemos afirmar que defendemos el derecho internacional y la justicia? Europa ha mostrado claridad y unidad con la agresión ilegal de Rusia contra Ucrania. Llamamos al agresor por su nombre. Hemos defendido con razón el derecho internacional y la soberanía de una nación bajo ataque. Pero hoy, ante otra grave crisis, hablamos en generalidades, evitando cuidadosamente la verdad. Este enfoque selectivo expone un peligroso doble rasero. Y es hipócrita a nuestra propia culpa. Si seguimos por este camino, nos arriesgamos a algo mucho mayor que la inconsistencia política. Nos arriesgamos a perder nuestra moral y nuestros valores en los que se fundó la Unión.