20
May
2026
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Necesidad de reducir la mortalidad laboral (debate)
Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, cuando hablamos de muertes en el trabajo, a menudo corremos el riesgo de detenernos en los números, pero detrás de esos números hay personas, hay familias esperando a alguien en casa y nunca lo han visto regresar. Las últimas cifras muestran más de 3 000 víctimas en el trabajo y casi 3 millones de accidentes cada año. Y luego están las enfermedades profesionales, con demasiada frecuencia invisibles y subdiagnosticadas. Esta resolución parte de un principio muy claro y muy sencillo: La seguridad en el trabajo no es un costo, es una responsabilidad moral, civil y económica. Hoy en día, esta responsabilidad se refiere a un mundo laboral profundamente cambiado. Ya no solo existen los riesgos tradicionales, existen nuevas formas de presión vinculadas a la digitalización, la gestión algorítmica, los ritmos impuestos por las plataformas, la fragmentación de responsabilidades a lo largo de cadenas de producción cada vez más complejas. También hay trabajadores jóvenes, que entran en el mercado laboral con menos experiencia y una mayor exposición a los riesgos; Hay trabajadores móviles vulnerables empleados en cadenas de subcontratación, donde la seguridad se pierde entre capacidades fragmentadas y controles insuficientes. Por esta razón, el texto insiste en la prevención, la formación y la cultura de seguridad, más controles. Pero también hay un principio de equilibrio que debe reiterarse: la seguridad en el trabajo no se protege penalizando a las empresas o contrastando a los trabajadores con los sistemas de producción, sino estableciendo normas serias, proporcionadas y sostenibles. Dentro de esta visión está la propuesta de establecer un día europeo en memoria de las víctimas del trabajo, que se celebrará cada año el 8 de agosto en memoria de la tragedia de Marcinelle, donde murieron 262 trabajadores de diferentes países europeos. Marcinelle no pertenece solo a la memoria de un país. Forma parte de nuestra historia social, es el símbolo de una Europa que ha entendido, de la manera más dolorosa posible, que la libertad de circulación del trabajo no puede existir sin una dignidad, seguridad y responsabilidad compartidas. Por esta razón, queremos convertir la memoria en un compromiso concreto.