20
May
2026
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Es hora de concretar el mercado único para dar certidumbre y previsibilidad a las empresas de la Unión y crear empleos de calidad (debate)
Señora presidenta, señora presidenta de la Comisión, señorías, el momento ha llegado: «Una Europa, un mercado» y —yo añado— un futuro juntos. Hace 26 años, Europa se comprometió en Lisboa a ser la economía más competitiva del mundo, pero aquella ambición terminó convertida en un laberinto de burocracia. Y hoy seguimos pagando ese precio, porque la burocracia no es solamente papeleo. La burocracia es la frontera invisible que divide Europa en veintisiete mercados, lo que produce encarecimiento en la producción industrial, expulsa el talento, frena la innovación, ahuyenta la inversión y genera pérdidas multimillonarias a nuestras empresas. Todo eso nos debilita como Unión. Por eso, en el Partido Popular Europeo estamos comprometidos firmemente con «Una Europa, un mercado», con cinco objetivos claros: simplificación normativa, eliminación de trabas para nuestras empresas y emprendedores, nuevos acuerdos comerciales con más países, energía barata para nuestra industria y una apuesta decidida por la transformación digital y la inteligencia artificial. Por ello, le pedimos a la Comisión que esto no sea otra promesa y que se cumplan los plazos, los objetivos medibles, el compromiso y la rendición de cuentas. Porque el mercado único es mucho más que política económica, es una herramienta geopolítica con la que podemos frenar las amenazas de Putin, competir de igual a igual con China y los Estados Unidos, multiplicar las cadenas de suministro europeas y, sobre todo, blindar el futuro de nuestros jóvenes creando empleo de calidad. Y, hablando de empleo de calidad, permítanme que hoy dedique mis palabras a los dos guardias civiles españoles asesinados por una narcolancha hace 12 días en acto de servicio en el Atlántico. Para nuestros policías en toda Europa, un empleo de calidad empieza por algo elemental, que es servir con seguridad, medios y reconocimiento. Y nuestra obligación política y moral es que Europa apruebe, por fin, su reconocimiento en Europa como profesión de riesgo y catalogue las agresiones contra ellos como eurodelitos, no como un gesto simbólico, sino como un acto de pura justicia. Ese es el verdadero sentido de «Una Europa, un mercado», una Europa más unida, más competitiva, más fuerte y más comprometida con todos nuestros trabajadores, también con esos trabajadores de servicios públicos que nos protegen cada día.