Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 16 y 17 de diciembre de 2021 - Respuesta de la Unión al repunte mundial de la COVID-19 y la aparición de nuevas variantes del virus (debate)
Señor presidente, el año 2021 llega a su fin y es hora de hacer balance. Desde el Parlamento Europeo hemos defendido el Estado de Derecho y la democracia dentro y fuera de la Unión. A través de los Fondos Europeos hemos defendido la recuperación económica y la solidaridad. Y luchando contra la pandemia hemos dado un paso decisivo hacia la Europa de la Salud. Sin embargo, no son pocos los retos que aún tenemos por delante. Debemos ganar la batalla contra el virus luchando contra la desinformación y las fake news, que son temibles aliados de la COVID, y debemos redoblar los esfuerzos para ayudar a vacunar al resto del mundo. Solo así conseguiremos alcanzar la vacunación tan necesaria. Por otra parte, los Fondos de Recuperación son una gran responsabilidad. La gestión de ingentes recursos debe ir acompañada de transparencia y control en la ejecución de los Fondos en cada Estado miembro. Solo así evitaremos ineficiencias, clientelismos o corruptelas y, solo así, conseguiremos modernizar nuestras economías y crear empleo. No se puede derrochar un euro público en un momento en que la vida se encarece para millones de familias. Ha aumentado el precio de la cesta de la compra y la factura de la energía. Y defender el bienestar de los europeos supone también defender nuestras fronteras en Ceuta, Polonia o Grecia frente a las amenazas y ataques híbridos de aquellos que quieren desestabilizar nuestra Unión utilizando el drama humano de la migración. Por ello, más que nunca, también debemos trabajar todos juntos por un pacto común de migración. Señores del Consejo, están en juego nuestros valores y nuestras libertades. Trabajemos unidos y con firmeza. Y les deseo una Feliz Navidad a todos.
Papel de la Unión en la lucha contra la pandemia de COVID-19: cómo vacunar al mundo (continuación del debate)
Señor presidente, señora comisaria, como ponente de la estrategia farmacéutica, que se acaba de aprobar con amplia mayoría, quería dar las gracias por este gran apoyo, porque así ponemos a los pacientes en el centro de nuestras políticas sanitarias en Europa, y así Europa estará mejor preparada para futuras emergencias sanitarias. Las vacunas son la mejor arma para combatir la COVID-19: el esfuerzo conjunto en la Unión Europea junto con nuestros sistemas sanitarios, los profesionales, la cooperación público-privada y nuestra industria lo han demostrado. Los datos lo avalan: lideramos la vacunación en el mundo. Pero queda mucho trabajo por hacer. Aún quedan más de 120 millones de personas por vacunar en la Unión Europea y la COVID-19, lamentablemente, va a quedarse mucho tiempo entre nosotros. Por ello, debemos continuar este esfuerzo conjunto de campañas informativas veraces, que conciencien y convenzan a nuestros ciudadanos de la importancia de proteger nuestra salud, y combatir las fake news y la desinformación que tanto daño han hecho a la Unión Europea en este ámbito. Vacunarse es un acto de solidaridad y la solidaridad es una de las piedras angulares de la Unión Europea. Un buen ejemplo es que la Unión Europea ya ha exportado 1 500 millones de vacunas a 144 países, hemos financiado la iniciativa COVAX con más de 3 000 millones de euros y el Equipo Europa apoya a África con más de 1 000 millones de euros para el desarrollo de centros regionales de fabricación de vacunas. Este es el claro ejemplo de que la solución no pasa por levantar las patentes, sino por ayudar a transferir tecnología, conocimiento, talento, logística a los países en vías de desarrollo. Pero no nos podemos conformar; continuemos liderando, no retrocedamos. Ahora es cuando más esfuerzos la Unión Europea debe hacer para ayudar a vacunar a todo el mundo.
Señora presidenta, señora comisaria, señorías, quiero empezar dando las gracias a todos los grupos y a los ponentes alternativos por el gran trabajo realizado juntos durante estos meses: Europa lidera la lucha contra el cambio climático, y tras la pandemia debemos liderar la innovación farmacéutica y sanitaria de Europa. La lucha contra la COVID—19 ha hecho que construyamos en un año lo que antes requería probablemente una generación. En tiempo récord, hemos sido capaces de levantar los pilares de la futura Unión Europea de la Salud: la estrategia de vacunación contra la COVID—19; el refuerzo del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades; el refuerzo de la Agencia Europea de Medicamentos; la creación de la Autoridad Europea de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias —la HERA— y su Incubadora, y el nuevo programa UEproSalud, con diez veces más presupuesto que el que antes tenía, así como el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, que, junto con la nueva estrategia farmacéutica, inauguran la década europea de la salud, la innovación y la investigación, dándole una mayor dimensión social a Europa. Nos han golpeado fuertes crisis, pero hemos aprendido que la ciencia y la tecnología son dos enormes escudos sociales, junto con una industria farmacéutica más competitiva y la colaboración público—privada. Por ello, apostamos por la innovación fabricada en Europa tras décadas de deslocalización y también de haber dependido demasiado de terceros países, perdiendo quizás autonomía en un sector que es estratégico. Han pasado veinte años desde la última estrategia y el mundo ha cambiado; por ello, debemos actualizar las leyes y el sistema de incentivos: la nueva estrategia es el marco ideal para la actualización y el refuerzo de toda nueva generación de regulaciones farmacéuticas para esta década. La nueva estrategia propone un cambio de paradigma a través de seis objetivos. Para empezar, ponemos al paciente en el centro de todas las políticas sanitarias; reducimos los tiempos de llegada al mercado de los medicamentos, alineando los tiempos de aprobación de la EMA con las agencias nacionales, y apoyamos también un nuevo marco para el diseño de ensayos clínicos innovadores, dando protagonismo a las asociaciones de pacientes en la priorización de sus necesidades terapéuticas. En cuanto al segundo objetivo, garantizamos que todos los pacientes tengan acceso a los más avanzados tratamientos en el menor tiempo posible: no podemos tolerar que en Europa haya una brecha de acceso entre nueve y mil días en algunos tratamientos ni que, en los últimos veinte años, la escasez de medicamentos se haya multiplicado por veinte. Por eso, promovemos una mayor investigación y disponibilidad de genéricos y biosimilares en el mercado, fomentamos el uso de terapias génicas y celulares, la medicina personalizada, los nanomedicamentos y los derivados de ARNm, así como uniformamos en toda la Unión Europea la aplicación del esquema de medicamentos prioritarios para acelerar la disponibilidad de medicamentos esenciales. El tercer objetivo es que damos respuesta a las enfermedades médicas no cubiertas, como las más de 8 000 enfermedades minoritarias de las cuales, a día de hoy, solo tienen tratamiento un 5 %, con 30 millones de personas que no tienen respuesta en Europa, así como los cánceres pediátricos, las enfermedades neurodegenerativas y la resistencia a los antibióticos, que me atrevo a decir que es una de las pandemias silentes de nuestro continente. Por ello, pedimos un fondo europeo para adquirir, a través de compras conjuntas, medicamentos huérfanos, así como pedimos la armonización de un marco europeo que se aplique en los planes nacionales contra las enfermedades minoritarias. El cuarto objetivo es que apostamos por una industria farmacéutica competitiva con cadenas de suministro que no dependan de terceros países incentivando la producción de medicamentos de alto valor terapéutico que respeten, por supuesto, los estándares de calidad y el Pacto Verde Europeo. Apostamos, por tanto, por un sistema regulatorio seguro, predecible y con menos burocracia, y defendemos un sólido marco de protección de los derechos de propiedad intelectual. El quinto objetivo: velamos por la sostenibilidad de nuestros sistemas nacionales de salud de los veintisiete Estados miembros, que son una de nuestras grandes fortalezas y nos distinguen de otros terceros países. Por ello, promovemos licitaciones de asociaciones público—privadas para la financiación de la investigación, la producción de medicamentos innovadores y la reutilización de medicamentos, así como invitamos a los Estados miembros a que promuevan el uso de biosimilares. En cuanto al sexto objetivo, reforzamos la Unión Europea como líder mundial en salud para que esté más preparada frente a futuras crisis sanitarias con la creación de la HERA y su Incubadora, así como promoviendo acuerdos comerciales con terceros países que premien la competitividad basada en la innovación para lograr un mayor acceso para todos y cada uno de los pacientes, no solo en Europa, sino también en el resto del mundo, además de exigir a las empresas de terceros países que accedan a nuestro mercado que cumplan con los estándares de calidad europeos. Promovemos también un diálogo estructurado con todos los agentes del sector farmacéutico para tener cadenas de suministro diversificadas y un plan de mitigación de riesgo de escasez de medicamentos. La nueva estrategia farmacéutica refuerza la colaboración con la OMS y organismos internacionales, así como el vínculo con la estrategia industrial de la Unión Europea, la Estrategia para las Pymes y, sobre todo, el futuro espacio europeo de datos sanitarios. Por tanto, para conseguir la Unión Europea de la Salud, debemos trabajar juntos pacientes, comunidad científica, profesionales sanitarios, industria y Estados miembros, juntamente con las instituciones europeas. Esta estrategia encuentra el equilibrio entre la promoción de la innovación, el acceso de los pacientes a esta y la sostenibilidad de nuestros sistemas nacionales de salud de Europa, poniendo a los pacientes en el centro de todas las políticas. La salud de los europeos depende más que nunca de la salud de la Unión Europea y estoy convencidísima de que la Unión Europea de la Salud es uno de los grandes pilares de esta Unión Europea.
Preparación de la reunión del Consejo Europeo de los días 21 y 22 de octubre de 2021 (debate)
Señora presidenta, hay dos amenazas a la recuperación: la alta factura eléctrica y la vacunación estancada a nivel global. Desde Europa debemos actuar con inteligencia, no como el Gobierno de España, donde sus medidas intervencionistas con la luz solo ponen en peligro a las familias y a las empresas. Cuando el Gobierno de Sánchez mete la mano en la economía, suben los precios, y lo único que debería estar subiendo es la vacunación. Debemos, desde Europa, continuar con la cooperación con los terceros países. Deberíamos informar mejor, utilizar los canales apropiados para llegar a los jóvenes y combatir con firmeza las fake news que ponen en riesgo la salud. Y hablando de mentiras y de fake news, permítanme una reflexión sobre el papel que el señor Borrell está desempeñando sobre Venezuela. Ha ocultado el informe del Servicio Europeo de Acción Exterior, que advierte que una misión europea de observación electoral puede contribuir a legitimar el proceso electoral fraudulento en Venezuela. Ha evitado comparecer en el Parlamento despreciando a los demócratas venezolanos y, además, se muestra duro contra Leopoldo López y blando con Maduro. Y, para más inri, ha dicho que unas elecciones en Venezuela no pueden ser como en Suiza. Y yo le pregunto y ¿por qué no? ¿No deben tener los venezolanos el derecho a elegir sus representantes libremente? Esta actitud de Borrell blanquea la dictadura. ¿Quizás a los socialistas españoles ya les va bien la dictadura venezolana? ¿Quizá porque ya ha empezado a cantar el llamado «El Pollo» Carvajal y a reconocer pagos del régimen a ex dirigentes socialistas? Aún no sabemos quiénes tienen minas de oro en Venezuela. Lo que sí sabemos es que el régimen venezolano tiene una mina de apoyos con socialistas como Borrell. Señor Borrell, comparezca en el Parlamento, defienda a los demócratas en Venezuela. Y señores del Consejo, tomen nota.
Soluciones europeas al incremento de los precios de la energía para las empresas y los consumidores: papel de la eficiencia energética y las energías renovables y necesidad de hacer frente a la pobreza energética (debate)
Señora presidenta, la subida de la luz oscurece la recuperación europea. Estamos sufriendo subidas históricas del precio de la electricidad, del gas y de los combustibles. La inflación se vuelve en contra de los más vulnerables y, de toda la Unión Europea, los que más sufrimos la subida de la luz somos los españoles. El Gobierno de España ha reaccionado tarde y mal, con una regulación confiscatoria e intervencionista que provoca una subida imparable del precio de la luz, que arruina a las familias, quiebra a las comercializadoras, frena las inversiones de transición energética de toda la industria y paraliza la producción de renovables. Esto muestra, una vez más, la incompetencia del Gobierno de izquierdas de Sánchez. Esta crisis eléctrica pone en riesgo la aceptación social del Pacto Verde. El Pacto Verde es ambicioso y necesario, sí, pero no puede suponer un muro para la recuperación y un lastre para las familias y las empresas. Las familias solo deben pagar por la energía que consumen, así que se deben suprimir los impuestos en la factura de la luz y se debe invertir el dinero del CO2 para aliviar la presión sobre el consumidor. Y Europa debe tomar las riendas de su futuro. Somos vulnerables al suministro de gas procedente de Rusia y Argelia y a los altos precios de los derechos de emisión de CO2. Por tanto, necesitamos proteger la competitividad de la industria, garantizar la seguridad jurídica de las inversiones, evitar la especulación con los derechos de emisión de CO2 y, por supuesto, proteger el empleo y a las familias. La UE debe reaccionar ya para que la recuperación económica no se quede atrapada en un callejón sin luz.
Transparencia de la UE en el desarrollo, adquisición y distribución de vacunas contra la COVID-19 (debate)
Señor presidente, como presidenta de la Comisión de Peticiones, quiero presentar la pregunta oral de la comisión sobre la plena transparencia de la estrategia de la Unión Europea para las vacunas contra la COVID. Desde el principio, el Parlamento ha seguido de cerca el proceso de investigación y desarrollo de las vacunas. Ha destacado en repetidas ocasiones que es necesario que los ciudadanos confíen en las vacunas y que es importante luchar contra la desinformación. Mientras tanto, la Comisión de Peticiones ha recibido varias peticiones sobre la estrategia, una de ellas señalando la falta de transparencia en los acuerdos sobre las vacunas COVID—19 que la Comisión Europea firmó con las empresas farmacéuticas. La falta de transparencia ha alimentado la incertidumbre y la desinformación sobre las vacunas contra la COVID—19. El público tiene derecho a conocer los detalles de los contratos y los resultados de la investigación clínica. La transparencia en el desarrollo, la compra y la distribución de las vacunas es necesaria para hacer frente a la pandemia de la COVID y es un requisito previo para estimular y mantener la confianza del público en las vacunas, acabar con el nacionalismo de las vacunas y garantizar la legitimidad de la contratación sanitaria conjunta de la Unión Europea. Resulta problemático que la Comisión y los Estados miembros hayan restringido legalmente la publicación de los detalles de los contratos de vacunas celebrados con las empresas farmacéuticas. Esto ha ocurrido a pesar de que la Unión Europea y los Estados miembros han financiado con fondos públicos gran parte de la investigación en materia de vacunación, cubriendo los costes iniciales de los productores de vacunas, y concedido autorizaciones de emergencia. En este contexto, la salud pública debe tener una mayor prioridad. Además, el Parlamento difícilmente puede ejercer su deber de control presupuestario sin tener pleno acceso a los contratos de compra de vacunas. En este contexto, la Comisión de Peticiones formula las siguientes preguntas a la Comisión Europea: ¿Cuándo publicará la Comisión todos los detalles de los contratos de vacunas, especialmente en lo que se refiere al reparto de los costes entre los inversores públicos y privados de las vacunas, el número de dosis repartidas a cada país y cuáles han sido las entregas por trimestre y también a futuros trimestres, los precios por dosis de vacunas, el número y la ubicación de los centros de producción disponibles, los acuerdos sobre los derechos de propiedad intelectual, la transferencia de tecnología y los regímenes de responsabilidad e indemnización por cualquier daño que puedan causar las vacunas? ¿Qué hará la Comisión para garantizar que los resultados de los ensayos clínicos y los protocolos de las posibles vacunas contra la COVID—19 se publiquen de manera oportuna y clara a fin de reducir las dudas sobre las vacunas y contrarrestar la desinformación? ¿Realizará y publicará la Comisión una evaluación de la estrategia de la Unión Europea para las vacunas contra la COVID—19, revisando todos los elementos en detalle y formulando recomendaciones sobre el marco para la futura adquisición conjunta de la UE, especialmente en relación con la transparencia?
Señor presidente, señora presidenta de la Comisión, hoy, el Día Internacional de la Democracia, es el mejor día para celebrar este debate. Durante las últimas dos décadas, diversas crisis han golpeado a los europeos. Se han perdido empleos y, lo que es peor, hemos perdido seres queridos. Las respuestas a estas crisis no siempre han sido las más acertadas: el Brexit, el nacionalismo y el populismo son tres ejemplos de falsas promesas que empeoran el presente y oscurecen el futuro. Europa necesita avanzar hacia una Unión más perfecta, evitando separatismos insolidarios y oportunistas, porque la división nos debilita. La crisis de Afganistán es un drama humanitario, es un retroceso de Occidente y debe ser un punto de inflexión para Europa. Debemos hacer mucho más en la defensa de la libertad y la democracia en países hermanos como Cuba, Venezuela y Nicaragua; debemos tener mayor capacidad de actuación y respuesta en política exterior y debemos avanzar decididamente en materia de defensa; de lo contrario, el resultado será la vulnerabilidad y la dependencia de otros actores globales. Hemos liderado de manera ejemplar y fraterna con la vacunación contra el coronavirus. También con los fondos europeos de recuperación, aunque debemos permanecer vigilantes para que su reparto sea equitativo y eficiente. Estos fondos son para reindustrializar Europa, para una economía competitiva, sostenible y digital, que cree oportunidades y empleo de calidad. Pero quedan grandes retos pendientes: llegar a un acuerdo común europeo sobre migración, la protección del Estado de Derecho en los 27 Estados miembros, la separación de poderes y la independencia judicial. Señorías, la Unión Europea representa la defensa de los derechos humanos, la libertad, la igualdad, la prosperidad y la solidaridad, pero debe tener también los medios y la voluntad de ejercer esos principios. Si cedemos al nacionalismo, al populismo y a los regímenes antiliberales, acabaremos traicionando ese gran legado. No podemos permitir que la Unión acabe convirtiéndose en una cáscara vacía, incapaz de ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos. La Unión Europea debe seguir siendo la vanguardia del mundo.
Presentación del programa de actividades de la Presidencia eslovena (debate)
Señora presidenta, presidente Janša, deseo a Eslovenia todos los éxitos. No será una Presidencia sencilla, son muchos los retos que tenemos por delante. Junto a la Unión Europea, la Presidencia alemana culminó con éxito obtener la vacuna para la pandemia; la Presidencia portuguesa consiguió tener al 70 % de la población europea inmunizada; y ahora tenemos el reto de reconstruir y recuperar todo lo que social y económicamente ha destruido la COVID-19. La Presidencia eslovena tiene que asegurar que los fondos de recuperación se distribuyan de forma transparente, justa y proporcional entre todas las regiones. Esos fondos son propiedad de los europeos. Evitemos que se utilicen de forma discriminatoria, evitemos amiguismos y corruptelas. El objetivo de esta Presidencia también debe ser proteger y promover el Estado de Derecho en Europa. El populismo y los nacionalismos siempre aprovechan los momentos de crisis para atacar. La pandemia ha tensionado extraordinariamente las costuras de nuestras democracias liberales. El Estado de Derecho, la independencia del Poder Judicial y la libertad de prensa son principios fundamentales de la Unión Europea. En algunos casos, como en mi propio país, gobernado por el Partido Socialista, observamos asombrados como se traspasan los límites de la separación de poderes, cuestionando al Poder Judicial y otorgando privilegios extrajudiciales a cambio de apoyos políticos. Debemos tener claro que en España, como en cualquier rincón de Europa, garantizar la igualdad y la unidad pasa inexorablemente por defender y fortalecer el Estado de Derecho. Sin él, sin el imperio de la ley, no se pueden garantizar ni la igualdad ni la libertad. Y la concordia y la convivencia no son posibles sin justicia.