22
Jun
2022
Ver
Aplicación del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (debate)
Señora presidenta, comisario Gentiloni, la Comisión tiene que presentar antes del 31 de julio la evaluación sobre el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Y con este informe del Parlamento Europeo pretendemos contribuir de manera constructiva a dicha evaluación. Es cierto que apenas llevamos un año en la ejecución de los planes de recuperación, pero creo que los datos de los que disponemos hasta el momento pueden ser considerados como bastante positivos. La respuesta a la crisis ha sido, a diferencia de en 2008, contundente, coordinada y sobre todo innovadora, superando muchas barreras y rompiendo algunos tabúes. Porque no solo decidimos crear un fondo de casi 700 000 millones EUR, sino que ese fondo ha sido financiado con deuda europea y, además, será reembolsado con nuevos impuestos europeos. Es decir, un fondo que aplica una doble solidaridad tanto por el gasto como por el ingreso. Y esta vez sí, la Unión ha demostrado su claro compromiso con sus ciudadanos, sus empresas y sus territorios. El fondo ya ha tenido y tendrá efectos muy positivos en las economías de nuestros países. Está dando estabilidad a nuestras economías y está permitiendo mantener altos niveles de inversión en un momento de gran incertidumbre mundial. La pandemia primero y la guerra después han sacudido muchas de nuestras estructuras organizativas y, sobre todo, han puesto de manifiesto la necesidad de una autonomía estratégica en las cadenas de suministro esenciales, en los servicios críticos y en las infraestructuras. Este fondo no es la solución de todas nuestras necesidades, pero sí que está poniendo una base muy sólida gracias a las reformas e inversiones que se están financiando. Acertamos cuando, como Parlamento, propusimos añadir a los objetivos de transición verde y digital cuatro pilares más que se han centrado en la economía, en la cohesión social y territorial, en la salud y la resiliencia institucional y, por supuesto, en medidas de apoyo y protección para nuestros niños y jóvenes. Los seis pilares se han traducido, por ejemplo, en un objetivo ecológico del 37 %, que seguiremos muy de cerca para que sea real, algo que por el momento parece que puede estar en duda, y en un objetivo digital del 20 %, que ha sido superado con creces con los planes presentados y llegamos casi al 30 %, gracias al que pymes, servicios públicos o el sector sanitario se están viendo beneficiados. En el ámbito social, según las estimaciones de la Comisión, estamos alrededor del 20 % del gasto, lo que no es un mal dato y gracias a él se están financiando, por ejemplo, incentivos al empleo para grupos desfavorecidos o se están modificando legislaciones laborales para dar mayor protección, calidad y estabilidad en los empleos. Pero también hemos detectado que algunos Gobiernos no han tenido suficientemente en cuenta las repercusiones socioeconómicas de la pandemia ni en las mujeres ni en los grupos más vulnerables y que, por lo tanto, no han calibrado bien la dimensión social de sus planes. Los sistemas sanitarios también se están viendo beneficiados por la inversión europea, con una notable mejora de la infraestructura hospitalaria, el refuerzo de la atención primaria y la prevención. Pero hay que dar un tirón de orejas aquí, por la falta de compromiso con la salud mental. Esto tiene que ser una prioridad europea. Y me gustaría acabar con dos puntos transversales que considero esenciales. Primero, el respeto al Estado de Derecho. Este Parlamento se ha posicionado muy claramente —los Estados miembros tienen que cumplir con todas y cada una de las obligaciones derivadas del Estado de Derecho— y ha sido contundente en que no se deberían aprobar los planes de recuperación de los países que no cumplen. Es el caso de Hungría y era el caso de Polonia, aunque aquí tanto la Comisión como el Consejo opinan que sí se dan las condiciones para seguir adelante, algo que como Parlamento no compartimos, y lo vuelvo a repetir: ni un solo euro desembolsado hasta que todas las medidas acordadas se hayan ejecutado. Este es un tema de máxima prioridad e importancia para el Parlamento, para mi Grupo y en especial para mí, como ponente de los dos Reglamentos en materia de recuperación y resiliencia, pero también el de la condicionalidad presupuestaria en relación con el respeto al Estado de Derecho. Y segundo punto, el nuevo escenario tras la invasión rusa a Ucrania. El impacto de la guerra se está traduciendo en millones de refugiados que tenemos que acoger, en tasas de inflación muy altas, en precios de la energía por las nubes. Esto añade mucha más presión a la situación creada por la pandemia. Cuando negociamos este Mecanismo, éramos conscientes de la necesidad de una transición verde por ecología, pero también por economía. Hoy la urgencia es más evidente: por las olas de calor, por el precio del gas y por la necesidad de desconectarnos de Rusia. Y, con el REPowerEU, intentaremos ajustar necesidades con financiación disponible para maximizar el impacto, pero no nos hagamos trampas, no hay mucho más dinero. Es casi el mismo presupuesto y los presupuestos europeos también están al límite. En pandemia hicimos lo más difícil: cambiar nuestro paradigma. Reflexionemos ahora juntos sobre cómo construir una nueva arquitectura financiera basándonos en estos últimos pasos que tan fructíferamente hemos dado todos juntos.