16
Jun
2026
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Obtención de la soberanía y la resiliencia digitales para Europa a la luz de los acontecimientos recientes que influyen en el acceso a las tecnologías avanzadas de inteligencia artificial (debate)
Señor presidente, señora vicepresidenta, quiero comenzar compartiendo tres noticias recientes. En primer lugar, hace unos días, uno de los principales desarrolladores de IA en el mundo restringió formalmente el acceso a sus modelos más avanzados. En segundo lugar, la semana pasada, China anunció una inversión de casi 300 000 millones de dólares en una red nacional de centros de datos, exigiendo que al menos el 80 % de la tecnología utilizada proceda de proveedores nacionales. Y, en los últimos meses, hemos visto cómo Irán señalaba infraestructuras de computación en la nube en Baréin y Dubái como objetivos militares. Tres ejemplos diferentes que hablan de una misma realidad: la soberanía tecnológica no es solo una cuestión de competitividad —que también—, sino que es, asimismo, una cuestión estratégica y de seguridad. Por eso, es fundamental que la ambición de esta propuesta se traduzca en resultados concretos. En primer lugar, el objetivo de triplicar nuestra capacidad computacional para 2030 no puede admitir retrasos. En segundo lugar, reducir nuestra dependencia de proveedores externos de semiconductores exige algo más que identificar vulnerabilidades, necesitamos objetivos claros y mecanismos que permitan medir los avances realizados. Por último, la coordinación entre política energética y tecnologías digitales no es una opción, es un imperativo. Esto es un primer paso. Estamos en la buena dirección, aunque el futuro no depende de las intenciones, sino de los resultados.