20
May
2026
Ver
Es hora de concretar el mercado único para dar certidumbre y previsibilidad a las empresas de la Unión y crear empleos de calidad (continuación del debate)
Señora presidenta, señorías, hoy debatimos en este hemiciclo sobre certidumbre en el mercado único para las empresas europeas. Bien, hablemos de certidumbre; la certidumbre de que solo cuatro de las cincuenta mayores empresas tecnológicas del mundo son europeas, la certidumbre de que la renta real por persona ha crecido casi el doble en los Estados Unidos que en Europa desde el año 2000 y la certidumbre de que el 72 % de esta brecha se explica por una sola palabra: productividad. Y ¿qué lleva veinte años destruyendo la productividad y la competitividad europea? Adivinen: burocracia, regulación, intervencionismo, costes ideológicos de su Pacto Verde Europeo... es decir, Bruselas. Y la realidad es que, mientras en los Estados Unidos se aprueban 3 500 leyes en cinco años, aquí en Europa aprobamos 13 000. Más del 60 % de las empresas europeas señala ya la hiperregulación como una barrera directa de entrada para invertir. Y ¿cuál es la respuesta de esta Cámara frente a esta situación tan nefasta? Más Bruselas y más regulación, porque, a través de su plan «Una Europa, un mercado», lo que reclaman es lo mismo de siempre: más centralización y más control. Es decir, es más de lo mismo que nos ha traído hasta aquí. Señorías que llevan veinte años aplicando la misma medicina equivocada: los trabajadores y las empresas europeas no necesitan una Comisión que les diga cómo contratar, cómo invertir, cómo producir o cómo competir; lo que necesitan es seguridad jurídica, energía asequible, menos cargas administrativas y libertad, libertad para innovar. Lo único que necesitan de Bruselas las empresas es una cosa: que se les quite de una vez el pie del cuello.