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Recomendación sobre los entornos libres de humo y aerosoles (debate)
Fumar es un hábito mortal. Cada año, hasta 700 000 muertes en la UE están relacionadas con el tabaquismo. Esta es una realidad devastadora que ya no podemos ignorar. Tenemos que reducir el consumo de tabaco. Eso está fuera de toda duda. Sin embargo, el peligro de fumar no se detiene en el propio fumador. El humo de segunda mano también tiene un gran impacto en la salud pública, especialmente entre los ciudadanos o niños vulnerables. Es por eso que debemos luchar por áreas seguras en interiores y exteriores donde los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas, los enfermos y las personas con discapacidad estén protegidos del humo de segunda mano, ya sea que provenga de cigarrillos o vaporizadores. Esto no es solo para garantizar que no inhalen sustancias nocivas, sino que también es un aspecto cultural y pedagógico para nuestros hijos. Ver fumar, después de todo, hace fumar. Si realmente queremos proteger a nuestros hijos y no caer en la trampa del lobby del tabaco, también debemos poner fin a la proliferación de sabores en los cigarrillos electrónicos. Para dejar de fumar, no necesitas un sabor a manzana o chocolate. Por lo tanto, trabajemos juntos hacia una generación libre de tabaco para 2040, y las ambiciosas zonas libres de humo son una parte importante de eso.