19
Oct
2021
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Derecho a un medio ambiente sano (debate)
Señora presidenta, señora comisaria, señor ministro, el derecho a un medioambiente adecuado está reconocido en la Constitución en la mayoría de nuestros países, y este Parlamento acaba de aprobar una modificación del Convenio de Aarhus sobre el acceso a la justicia en materia de medio ambiente. Por ello, la reciente Resolución de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho al medioambiente saludable, no dejaría de ser una cuestión simbólica si no supiéramos que cada iniciativa globalista esconde mucho más de lo que aparenta: en realidad, una estrategia para imponer sistemáticamente un concreto modelo económico y social. Reconocer derechos vacíos de contenido no es reconocer derechos. Han convertido al medio ambiente en un rehén de esos organismos multilaterales que utilizan preocupaciones legítimas para apartarse de las prioridades reales. Multiplican la regulación ambiental sobre familias y empresas, pero callan ante China, el país más contaminante. Culpabilizan a los Estados, pero se someten a los gigantes multinacionales. Proliferan organismos innecesarios, como es el relator de las Naciones Unidas para la Protección de Derechos Humanos. Pero el precio de la energía sube exponencialmente por culpa de la limitación de los derechos de emisión impuesta por Bruselas, y en pocas semanas millones de europeos y de sus familias y empresas pasarán a engrosar las filas de la pobreza energética. «Pobres pero sostenibles» va a ser el nuevo lema de las Naciones Unidas. Son responsables del éxodo rural y del desmantelamiento de nuestro tejido productivo, criminalizan a agricultores y ganaderos, permite la competencia desleal de productos extracomunitarios o promueven hábitos alimenticios tan criminales como no tomar buen vino, buen aceite y buena carne. Pero los europeos no quieren más derechos vacíos, quieren un futuro seguro, agua, mantener sus explotaciones, trabajar y competir. Y nos exigen que les protejamos, no que les vendamos a los gigantes multinacionales y a las potencias extracomunitarias.