1
Abr
2025
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Derechos humanos y democracia en el mundo y política de la Unión Europea al respecto: informe anual 2024 (debate)
Señora Presidenta, la Unión Europea se basa en valores fundamentales: el respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos. Estos principios no solo están consagrados en nuestros Tratados, sino que también son el fundamento de nuestra cohesión e identidad como Unión. Este Parlamento, la casa de la democracia europea, quiere dar voz a aquellos que han sido silenciados, a aquellos cuyas vidas están amenazadas simplemente porque están defendiendo lo que es correcto. Los derechos humanos son universales e indivisibles, y es responsabilidad de este Parlamento condenar enérgicamente todas sus violaciones. Hoy es más urgente que nunca recordar este principio fundamental. Lamentablemente, estas violaciones, que reflejan una regresión general de los derechos humanos, son cada vez más notorias en todo el mundo. El orden multilateral basado en normas está amenazado por regímenes cada vez más autoritarios. Esto no es solo una preocupación teórica, es una realidad cotidiana, y esta amenaza va acompañada de un fenómeno igualmente preocupante: Las guerras híbridas, que desestabilizan las sociedades a través de la desinformación y manipulan la opinión pública, avivando así las tensiones y debilitando nuestras democracias. En este contexto, la lucha por los derechos humanos, la democracia, la libertad y la justicia es más que nunca una prioridad. Estos principios no deben darse por sentados en modo alguno. La democracia y la libertad nunca deben darse por sentadas. Además, los acontecimientos mundiales muestran que, por desgracia, es cada vez más la ley del más fuerte, y no la de las leyes internacionales, la que trata de imponerse. Nunca lo aceptaremos. El informe que presentamos hoy es también una respuesta colectiva a esta urgencia. Lleva nuestros valores, nuestras luchas y nuestras convicciones. Es el resultado de negociaciones y también refleja la voluntad común de defender, más allá de muchas divisiones políticas, la universalidad de los derechos humanos y la democracia. Su objetivo es subrayar la importancia de la Unión Europea como principal actor mundial y la necesidad de consenso en la gestión de las crisis de derechos humanos y democracia. Uno de los principales desafíos que me gustaría destacar es la creciente crisis de rendición de cuentas, la impunidad generalizada de las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo. Los responsables de estas violaciones deben rendir cuentas. Es fundamental que la Unión Europea abogue activamente por la justicia y el fin de la impunidad. En este sentido, acojo con beneplácito el hecho de que, en el informe, reafirmemos nuestro apoyo inquebrantable a la Corte Penal Internacional y a la Corte Internacional de Justicia, que son los pilares esenciales de una justicia internacional imparcial e independiente. En segundo lugar, como sabemos, en nuestro tiempo, cuando la accesibilidad y la velocidad de Internet y la proliferación de las redes sociales nos abruman con incesantes flujos de información, cada vez es más difícil sortear esta avalancha de datos. Por lo tanto, el informe presta especial atención a la protección de los derechos humanos en la era de las tecnologías digitales. Condena las amenazas en el ámbito digital, como la vigilancia masiva en línea y los cierres de Internet. El informe también hace hincapié en la necesidad de supervisión, transparencia estricta y salvaguardias adecuadas. También hace referencia al deterioro de la libertad de prensa en todo el mundo y condena la censura de periodistas y defensores de los derechos humanos, en particular mediante leyes contra los denominados «agentes extranjeros». Los periodistas independientes están a la vanguardia de la lucha contra la desinformación, que socava las democracias. Es nuestro deber protegerlos, porque protegerlos significa garantizar el acceso a una información justa para los ciudadanos. En conclusión, debemos ser claros y decididos. La lucha por los derechos humanos, la democracia y la justicia debe seguir siendo el núcleo de nuestras prioridades. Este informe, como expresión de nuestro compromiso colectivo, es un llamado a la acción, una herramienta para afirmar nuestros valores y una oportunidad para fortalecer nuestro papel como actor global en la defensa de los derechos humanos y la democracia. Juntos, tenemos la responsabilidad de nunca ceder a las fuerzas que buscan debilitar esos derechos que ponen la dignidad humana en el centro.