17
Jun
2026
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Resiliencia del sector europeo del transporte y necesidad de garantizar el suministro de artículos de primera necesidad ante la actual inestabilidad geopolítica (debate)
Señor presidente, señor comisario, el cierre del estrecho de Ormuz ha dejado en evidencia muchas de nuestras vulnerabilidades: amenazas de desabastecimiento de combustible, impacto en el conjunto de la economía y un enorme daño en el bolsillo de los europeos. En un mundo lleno de tensiones y crisis internacionales, la Unión Europea debe tener capacidad de respuesta, debe estar preparada ante retos como este y los que seguro que están por llegar. Y aquí les doy algunas ideas. Ante este tipo de escenarios hay una primera cuestión que siempre urge: la necesidad de adoptar medidas temporales para mitigar el impacto de los costes energéticos sobre el transporte. Hay que garantizar la autonomía estratégica del sector del transporte. Es fundamental que diversifiquemos las fuentes de suministro e impulsemos la producción europea de combustibles sostenibles. Debemos invertir en infraestructuras estratégicas. Hay que avanzar en el desarrollo de la red transeuropea, hay que cumplir los plazos que nos marcamos y hay que centrar esfuerzos en las conexiones transfronterizas. Sabemos de sobra que es ahí donde más problemas encontramos. Debemos entender que nuestros puertos y aeropuertos son infraestructuras clave, que debemos ser capaces de fabricar trenes y barcos y de producir coches. Y todo esto incorporando hoy una vertiente militar. Promovamos el uso dual de nuestras infraestructuras. Necesitamos ser capaces de mover rápidamente fuerzas y equipos militares. Avancemos en el proceso de descarbonización, pero hagámoslo con cabeza, de la mano del tejido empresarial. No tiremos piedras sobre nuestro propio tejado, no nos automutilemos frente a nuestros competidores. Hagamos de la neutralidad tecnológica, de los acuerdos globales y de la lucha contra la fuga de carbono una cuestión fundamental. Si no acertamos, ponemos en riesgo nuestra competitividad, nuestra seguridad. Una red de transporte sólida no es hoy una opción. Es una necesidad estratégica de la Unión Europea y exige determinación y voluntad política.