5
Jul
2021
Ver
Cooperación UE-OTAN en el contexto de las relaciones transatlánticas (breve presentación)
Señora presidenta, me alegra que este importante informe se vote esta semana. Quiero dar las gracias a todos los diputados que contribuyeron al texto final; especialmente quiero agradecer a los ponentes alternativos su trabajo. Fuimos muy ambiciosos desde el principio. Queríamos tener un texto que pudiese enviar una señal política sólida y clara sobre el papel de la Unión Europea en asuntos de defensa. También queríamos que este informe fuese votado en comisión antes de la Cumbre de la OTAN y de la Cumbre de la Unión Europea con los Estados Unidos. Me alegra que las conclusiones de ambas cumbres vayan en gran medida en la línea de nuestro informe, mostrando que la Unión Europea puede ser verdaderamente un valor añadido a la actual estructura de defensa transatlántica. Señorías, el informe destaca, naturalmente, la importancia de nuestra asociación transatlántica. También destaca nuestra historia en común, nuestros valores comunes y nuestros éxitos comunes. El informe dice claramente que nos encontramos ante una oportunidad única de estrechar la colaboración entre la Unión Europea y la OTAN. Los Estados miembros están actualmente estableciendo la brújula estratégica para la seguridad y defensa europea basada en el análisis conjunto de amenazas. Al mismo tiempo, la OTAN actualiza su concepto estratégico, destacando la visión de la Alianza sobre su entorno de seguridad y los objetivos para la próxima década. Ambos proyectos brindarán una clara ventana de oportunidad para establecer prioridades coherentes e identificar sinergias adicionales. En lo que respecta al reparto de responsabilidades —burden-sharing—, el informe defiende que Europa debe redoblar sus esfuerzos para desarrollar sus propias capacidades de defensa y asegurarse de que lo hace de forma complementaria con la OTAN. En el texto demostramos constantemente que los instrumentos y las competencias de la Unión Europea pueden contribuir al mandato de la OTAN. Algunas personas siempre han sido escépticas sobre la idea de la Unión Europea como un actor activo con sus propias capacidades de defensa. Pero creo que tras unos años en los que Europa se sintió sola en el mundo, las iniciativas como la CEP o el FED son ahora vistas como una necesidad, más que un lujo. La Unión Europea no es un obstáculo para los principales intereses de defensa de la OTAN o de los Estados Unidos. De hecho, la Unión Europea puede ser un actor complementario que contribuya a evitar redundancia y duplicación. La participación estadounidense en el proyecto de movilidad militar de la CEP es una prueba más. El informe destaca que los Estados miembros y los aliados de la OTAN se enfrentan a una realidad común de competición sistemática, junto a las nuevas amenazas comunes, que tienen un impacto significativo en la seguridad de nuestros ciudadanos. Nuestros adversarios y rivales autoritarios no solo emplean la fuerza militar, sino también un amplio abanico de herramientas dirigidas a debilitar nuestras democracias. Solo recientemente nos hemos dado cuenta de lo poderosos que pueden llegar a ser estos instrumentos, como las amenazas híbridas, los ataques cibernéticos, la interferencia exterior o la manipulación de elecciones y las campañas de desinformación. Aunque la Unión Europea y la OTAN no son lo mismo, sus competencias y conocimientos pueden complementarse al afrontar estos desafíos. Tenemos que conseguir el equilibrio correcto entre ambición y realismo; se están dando pasos serios al abordar la fragmentación de las industrias europeas de defensa, al invertir en interoperabilidad, llevar a cabo análisis de amenazas comunes y expandir misiones civiles y militares. Permítanme terminar diciendo que es de suma importancia que este Parlamento demuestre que nos tomamos en serio la defensa europea y transatlántica. Los que se oponen a esta cooperación y a los esfuerzos de la Unión Europea para fortalecer su capacidad defensiva están participando en el juego de Rusia y China: tener una Europa débil y dividida. Fortalecer la alianza estratégica entre la Unión Europea y la Alianza Atlántica es fundamental para afrontar amenazas comunes y convertir a la Unión Europea en un actor y socio global más fuerte.