—
Declaración de la candidata a la presidencia de la Comisión (debate)
No me sorprende que la mayor parte de su discurso se haya dirigido al lado izquierdo de la sala, lo que es coherente con la agenda que ha estado aplicando durante los últimos cinco años, tanto en términos de cargas para las empresas y los ciudadanos europeos como de continuación de la visión de la federalización. Cuando habló de la agresión contra Ucrania, los derechos humanos y la seguridad en las fronteras exteriores, no mencionó al régimen de Lukashenko. Tanto la complicidad de Minsk en la guerra de agresión, haciendo de nuestro vecino una prisión para aquellos que sueñan con la libertad, como la operación de los servicios de Lukashenka directamente dirigidos a la seguridad de nuestras fronteras deben ser recibidos con una fuerte reacción de una persona que una vez más aspira a una función tan importante. El silencio sobre esta cuestión debería ser motivo de especial preocupación. Tanto más cuanto que el papel de Minsk en el apoyo a la agresión rusa es multidimensional. No apoyar a los bielorrusos que han estado enfrentando una ola de represión inaudita desde los tiempos de Stalin durante cuatro años es un gran error. Describir la situación en la frontera oriental, mencionar solo a Rusia y la situación en la frontera con Finlandia frente a la guerra híbrida en curso en la frontera polaco-bielorusa, cuya víctima era un soldado polaco, es inaceptable. Sus propuestas para una mayor federalización no protegerán nuestras fronteras. Son los soldados polacos, los oficiales, los que están dispuestos a arriesgar sus vidas y su salud para defender las fronteras polacas, no los funcionarios en Bruselas.