20
May
2026
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Situación de las mujeres y las niñas en Afganistán tras la adopción por los talibanes del Código de Procedimiento Penal para los Tribunales
Señor Presidente, Señorías, lo que experimentan las mujeres afganas es una atrocidad. La causa de su persecución, como la de Irán, Siria, Sudán o Mali, es la misma: El fundamentalismo islámico. Los talibanes han establecido un sistema institucionalizado de discriminación y segregación contra las mujeres y las niñas. Los derechos más básicos (educación, trabajo, salud, libertad de circulación y expresión) se suprimen sistemáticamente. Formalizan la violencia y las limitaciones para mantenerlos en sumisión. Sin embargo, este horror no surge de la noche a la mañana. Hay signos, comienzos, retrocesos progresivos. En Europa, este fenómeno de persecución ya está empezando a manifestarse en ciertos barrios y ciudades. Las mujeres ya no pueden usar faldas, sacarse la cara al descubierto o tener acceso gratuito a ciertos espacios públicos. A menudo, esta regresión se correlaciona con la inmigración incontrolada. En aras de parecer humanistas, la mayoría de los movimientos políticos de izquierda han aceptado o minimizado las demandas islamistas más deshumanizadoras. El velo, símbolo e instrumento de una restricción retrógrada a las libertades de las mujeres, se defiende así aquí en el Parlamento Europeo, en una sumisión colectiva culpable. El islamismo que destruye a las mujeres afganas ya está creciendo en nuestro suelo. Los patriotas siempre hemos sido claros: No hay lugar para el islamismo. Cualquiera que sea su grado, siempre lucharemos contra él.