—
Cooperación UE-OTAN en el contexto de las relaciones transatlánticas (breve presentación)
Las conclusiones y propuestas del informe sobre la cooperación UE-OTAN son correctas en términos generales y envían un mensaje sobre la clara necesidad de profundizar la cooperación. En mi opinión, sin embargo, el principal problema es la falta de voluntad y la incapacidad de la UE para ir más allá del nivel de declaraciones y retórica para hacer que la cooperación sea más práctica y beneficiosa para la seguridad europea. Por razones históricas, la cooperación UE-OTAN ha sido el rehén de la disputa turco-griega. Al mismo tiempo, es precisamente a la luz de las amenazas a la seguridad y los acontecimientos de la última década que ambas organizaciones han tratado de encontrar oportunidades para la cooperación estratégica, ya que el sentido común y la experiencia dejan muy claro que solo trabajando en estrecha colaboración se puede garantizar la seguridad europea. Estoy convencido de que, además de las agendas de las cumbres de la OTAN, donde la cooperación con la Unión Europea es muy importante, los Jefes de Estado o de Gobierno de la Unión Europea también deberían debatir periódicamente la cooperación con la OTAN en el marco de los Consejos, porque esta es la única manera de hacerla más práctica y más acorde con los intereses europeos. Sin embargo, las recientes decisiones y medidas adoptadas por la UE no dan lugar al optimismo que el informe del Parlamento Europeo pretende transmitir. Recordamos claramente que cuando la UE tuvo que decidir sobre el paquete de movilidad militar en el marco presupuestario 2021-2027, que es el proyecto de cooperación más sustantivo y práctico que aportaría beneficios, la financiación de la UE finalmente se quedó muy por debajo de lo previsto inicialmente. En mi opinión, la UE tiene un gran potencial para ser un socio activo de cooperación para la OTAN. Para hacer esto, las palabras y las acciones deben superponerse.