14
Feb
2023
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Creación de un órgano independiente de la Unión encargado de las cuestiones de ética (debate)
Estimado Presidente, señor Comisario, colega y colega, tal vez deberíamos poner todo esto en un contexto claro. Por un lado, un código moral profesional debe tener reflexiones y juicios morales. Algunos se han hundido, sin embargo, en el asunto Qatargate, que no es sólo un dilema moral, sino un acto criminal, y tenemos que hacer una diferencia aquí. No cabe duda de que debemos trabajar para mejorar la transparencia y la integridad en la toma de decisiones a escala de la Unión Europea. Sin embargo, también estamos siendo testigos de continuos intentos de interferir en los procesos democráticos que han intensificado particularmente los ciclos electorales. Teniendo esto en cuenta, es importante establecer mecanismos para garantizar que se respeten los más altos estándares de transparencia y las normas universales para la acción política. Sin embargo, el Parlamento no es la policía. El Parlamento no está procesando y necesitamos saber claramente cuál es su competencia. Establecer un órgano independiente de ética puede ser un paso adelante, pero ¿en qué sentido? Es importante que establezcamos un sistema que garantice controles de los niveles en nuestras instituciones, que tenga en cuenta el equilibrio de responsabilidades. En el espíritu de la democracia y el debate democrático, sin embargo, no debemos cerrar nuestras puertas, sino que debemos poner filtros para proteger los intereses de la Unión Europea y de nuestros ciudadanos, porque recuerden: hay intereses particulares, hay intereses de injerencia democrática en nuestros sistemas y, a menudo, factores desestabilizadores que interfieren de diferentes maneras con nuestros valores europeos. Señorías, también tenemos que establecer normas claras, por ejemplo para los grupos de presión, pero como he dicho, no cerremos la puerta a nadie. Nuestros ciudadanos tienen los ojos bien abiertos y han confiado en esta institución. Así que tomemos represalias con esta confianza y no dejemos que el «Qatargate» vuelva a suceder, sino que nos encarguemos de qué, quién y dónde funciona.