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Asociación renovada con los países vecinos meridionales - Una nueva Agenda para el Mediterráneo (debate)
Aunque han pasado más de 25 años desde la Declaración de Barcelona, y más de 10 años desde los acontecimientos de la Primavera Árabe, la región mediterránea todavía se enfrenta a una serie de graves desafíos económicos, ambientales y de seguridad. La Política Europea de Vecindad (PEV) debe servir al mismo tiempo a los intereses de la Unión, sus Estados miembros y los socios de la PEV. Debemos ayudar a nuestros países socios de la vecindad meridional, sobre la base de intereses compartidos. No podemos permitir que la PEV se convierta en un ejercicio educativo: debe haber igualdad, espíritu de asociación y debemos convertir nuestros retos comunes en oportunidades. La estabilidad de la región mediterránea tiene una importancia extraordinaria para la estabilidad de Europa. Tenemos que invertir en educación, en investigación y desarrollo y en la creación de empleo para la creciente población de la región, al tiempo que nos comprometemos a luchar contra la «fuga de cerebros». Además, la Unión Europea debe reconocer a países como Marruecos, que sirven como ejemplos regionales con sus resultados y estabilidad. La protección de los cristianos perseguidos también es de suma importancia: este es otro ámbito en el que necesitamos una cooperación eficaz con nuestros socios de la vecindad meridional.