8
May
2025
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Ochenta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial: la libertad, la democracia y la seguridad, acervo de Europa (debate)
Señor presidente, hace ochenta años la derrota militar del nacionalsocialismo alemán cerró una de las páginas más monstruosas de la historia de la humanidad, generada, recuérdenlo, en Europa y por Europa. Fue la nación de los poetas y los pensadores la causante del genocidio industrializado que fue el Holocausto del pueblo judío y el incendio de todo el continente. Fue la arrogancia del idealismo totalitario la que prima la utopía humana sobre la sacralidad de la vida hasta caer al agujero negro del crimen total. Iban al mundo ideal. «Am deutschen Wesen soll die Welt genesen»: la esencia alemana sanará al mundo. Resuena inquietante en la arrogancia de los que hoy marginan al discrepante. Aquella guerra mató a sesenta millones de personas. El nazismo sucumbió en doce años, pero quedó el comunismo, la otra ideología redentora en pos del ideal que solo genera infiernos. El comunismo asesinó a más de cien millones, sigue hoy vivo y presente y está también aquí en esta sala. Porque el 8 de mayo se liberó una parte de Europa, pero, en la otra, solo se cambió una tiranía por la otra. El comunismo se transformó y, si en Rusia tenemos una oligarquía agresora y criminal, hoy en Occidente lo tenemos disfrazado de ingeniería social, del igualitarismo colectivista, del socialismo que persigue los mismos fines. En honor de tantos millones de víctimas, defendamos la libertad y la verdad, las armas supremas frente a ideologías redentoras, totalitarias y criminales siempre.