Señora presidenta, segundo año consecutivo en el que se propone retrasar la aprobación de las cuentas de Frontex. En este caso, a la espera del informe final de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude, un informe en varias fases, que, de momento, ya se ha cobrado la cabeza de Fabrice Leggeri. Aunque es una excelente noticia que por fin haya dimitido, es imprescindible señalar que Frontex tiene un problema de fondo y que, más allá de las dimisiones, es necesario aclarar para qué, cómo y quién ha hecho un uso presuntamente irregular de los recursos públicos. Bajo el mandato de Leggeri la Agencia ha sextuplicado sus fondos. Y todo esto, ¿para qué? Pues, para vulnerar derechos humanos. Aunque gracias al pacto de silencio que propone la Comisión, no sabremos nunca los detalles y el alcance real. Para que el respeto a los derechos humanos no sea un problema contable y evitar que el dinero europeo se use para apalear y llevar a la muerte a seres humanos, es prioritario, sobre todo, un cambio del modelo migratorio de la UE.
Violaciones del derecho a solicitar asilo y del principio de no devolución en los Estados miembros de la Unión (debate)
de la UE son un ejemplo, un crisol lleno de casos de personas que no han recibido garantías jurídicas suficientes para acreditar la necesidad de entrar en sistemas de acogida, de asilo y de refugio. Por lo tanto, no estoy mezclando nada. Se tiene que garantizar una asistencia jurídica igual. Se tiene que garantizar la aplicación de la Convención de Ginebra, la aplicación del Derecho internacional. Se tienen que garantizar los derechos humanos. Y hay muchos ejemplos en las fronteras exteriores de la UE que acreditan que esto no está siendo así.
Violaciones del derecho a solicitar asilo y del principio de no devolución en los Estados miembros de la Unión (debate)
Señora presidenta, yo no sé a ustedes, pero a mí esto me tiene perpleja. En apenas cuatro semanas hemos demostrado que sí se puede recibir a más de cuatro millones de personas que huyen de la guerra y de la barbarie garantizando el derecho al asilo. Lo hemos hecho en condiciones que han asegurado la acogida digna. Lo hemos hecho con orgullo y con determinación. Se ha activado la solidaridad popular; incluso al precio que han puesto la gasolina, taxistas de mi país han recorrido 3 000 kilómetros para recoger a refugiadas ucranianas en la frontera con Polonia. Entonces, ¿cómo se explica que al mismo tiempo sigamos viendo migrantes ahogados en el mar? ¿Escenas de personas apaleadas en las vallas de la frontera sur? ¿Cuerpos destrozados por concertinas? ¿La criminalización de quienes salvan vidas? ¿Cómo se explican las 40 000 devoluciones en caliente de 2020? Es insoportable. Y, además, es una muestra de política racista que alimenta el odio, del que solo se beneficia la extrema derecha, en lugar de basarse en aquello que hace más grandes a los seres humanos: la empatía y la justicia. Es insoportable, sobre todo, después de ver que es posible hacer otra política de acogida y refugio. Que es posible un modelo migratorio basado en vías legales y seguras, basado en la libertad de movimiento de personas refugiadas entre los Estados miembros. Ha quedado demostrado que se puede dar la oportunidad de vivir con dignidad a quienes lo necesitan. (La oradora acepta responder a una pregunta formulada con arreglo al procedimiento de la «tarjeta azul»).
Señor presidente, ayer, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas lo decía claramente en su informe: estamos a tiempo de frenar el cambio climático, pero para ello debemos descarbonizar la vida y la economía, es decir, debemos dejar de quemar gas, petróleo y carbón, y además hay que darse prisa porque nos quedamos sin tiempo. Sin embargo, aquí estamos, hablando de cómo invertir el dinero público europeo, el de todos y todas, en hacer nuevas infraestructuras para seguir quemando gas, infraestructuras que inevitablemente harán que nuestro modelo energético de las próximas décadas siga contaminando y, por supuesto, dando beneficios millonarios al oligopolio eléctrico: un error y una contradicción con los objetivos de reducción de emisiones. Francamente, después del informe del GIECC, que señala el abismo, y de que la guerra en Ucrania haya demostrado lo vulnerables que somos dependiendo del gas, no parece sensato que aquí sigamos hablando de reforzar unas infraestructuras que nos debilitarán con los años; al contrario, nuestros debates y propuestas deberían centrarse en promover una red fuerte, distribuida y pública de energías renovables.
La energía de la Unión: Acción conjunta para una energía más asequible, segura y sostenible (debate)
Señora presidenta, en los últimos meses los beneficios de las eléctricas en mi país se han multiplicado por cuatro y los de algunas petroleras se han duplicado. Mientras, la industria se para, los barcos no salen a faenar y los precios en el «súper» se disparan. En unas semanas, su modelo económico nos ha llevado a un empobrecimiento insoportable. Y, claro, hay un denominador común que permite que las multinacionales de la energía se enriquezcan y que Putin nos chantajee: su modelo de fijación de precios. Sin embargo, ustedes, que sí se ponen de acuerdo rápidamente para repartir fondos europeos entre los lobbies de la guerra, las multinacionales de la energía o el sector financiero, estos días no son capaces de dar soluciones a la gente trabajadora. Señoras de la Comisión y del Consejo, dejen las trampas y tomen decisiones. Hagan algo. Por ejemplo, empiecen destinando los beneficios de esas multinacionales a cubrir las necesidades de las personas más afectadas y acaben de una vez con el mercado marginalista.
Aumento de los precios de la energía y manipulación del mercado del gas (debate)
Señor presidente, señora comisaria de Energía, hago mías las palabras de la Comisión: tenemos que llegar a ser independientes del gas ruso. Sin embargo, usted y yo sabemos que para responder a esta emergencia no basta con reducir la dependencia; además, es imprescindible cambiar sus reglas del juego para la fijación de precios, su fallido modelo de mercado marginalista, que, por cierto, no se atreven a tocar. Permítame un ejemplo: en mi país, ahora mismo, cerca de las ocho de la tarde, vamos a pagar 700 euros el megavatio hora, aunque solo el 1 % por ciento de la generación eléctrica dependa directamente del gas ruso. Un chantaje posible porque el mercado de la energía en Europa está diseñado para hinchar los beneficios de las grandes eléctricas. Por eso no basta con diversificar el origen del gas. Necesitamos con urgencia un cambio de modelo que refuerce nuestra soberanía energética para que sea renovable y justa y esté bajo control público. Necesitamos un modelo que impida que seamos rehenes y que haga imposible que el precio de la energía en Europa lo determine Putin desde su despacho.
Deterioro de la situación de los refugiados a raíz de la agresión rusa contra Ucrania (debate)
Señora presidenta, señora comisaria, sin duda este cambio de rumbo de la política de asilo de la UE es una buena noticia. Por primera vez, desde que se aprobó hace veinte años, se activa la Directiva de protección temporal, que hoy nos permite acoger a las personas que huyen de la guerra en Ucrania. Esto demuestra que, cuando hay voluntad política, Europa puede abrir vías legales y seguras y articular mecanismos de acogida digna para quienes lo necesitan. Y eso que en apenas dos semanas hemos recibido más de dos millones de refugiadas, más del doble que en 2015. Y demuestra también que hay otro enfoque posible y necesario para el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo: uno basado en el respeto a los derechos humanos. No obstante, lamentamos profundamente que el Consejo haya decidido no incluir en la protección directa a los residentes de larga duración y a otros residentes, como los estudiantes africanos y de Oriente Medio. Recordemos que es imprescindible que la protección y el derecho a asilo no estén limitados por el color de la piel o por el origen.
Estado de Derecho y consecuencias de la sentencia del TJUE (debate)
Señora presidenta, hoy debatimos sobre una buena noticia. La Justicia europea avala que no se financien con dinero público políticas racistas, LGTBIfóbicas, machistas, que recortan la libertad de prensa… Y es que si algo debiera dar sentido a las instituciones europeas es la posibilidad de que esto sirva como espacio de garantía de derechos para la gente trabajadora. Que desde aquí se asegure la posibilidad de una existencia digna. Por eso, la sentencia del TJUE es un freno a una extrema derecha desbocada, que se empeña en convertir esta Cámara en un campo de operaciones para hacer retroceder nuestros derechos. En su proyecto, si eres pobre, o gay, o mujer, o trabajador, o migrante, o ecologista o sindicalista, estás fuera. Para ellos, la inmensa mayoría social estamos fuera. ¡No lo olvidemos! Seguridad, futuro y certeza solo serán posibles ensanchando y defendiendo el Estado de Derecho. Esta sentencia nos sitúa en ese horizonte de progreso. Ahora toca que la batalla política esté a la altura.
Breve presentación por parte de los candidatos a la elección del cargo de presidente
Señor presidente, quiero empezar haciendo un reconocimiento a la figura de David Sassoli y lo que ha significado para este Parlamento. Compañeras, compañeros, para mí es un honor representar en este proceso a La Izquierda, un Grupo humilde, pero que ha sido imprescindible para construir una Europa más democrática, más justa y más fraterna. Nuestra vocación siempre: mejorar la vida de la gente trabajadora, de la mayoría social. Vivimos en un mundo con recursos limitados. La respuesta no puede ser que solo unos pocos tengan derechos y acceso a esos recursos. Necesitamos decisiones firmes que afronten las consecuencias de una emergencia climática que ya está aquí. Por eso creemos que, ahora que debatimos sobre el futuro de Europa, debemos apostar por más democracia. Y eso significa que este Parlamento debe impulsar decisiones que den respuesta a los grandes retos que afrontamos en el marco de la crisis ecosocial. Además, debemos abanderar una salida justa a la crisis que ha generado la pandemia, defendiendo el empleo y los servicios públicos. Y, por supuesto, este Parlamento debe defender los derechos de las mujeres. Ni un paso atrás en nuestro derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, ni un paso atrás en nuestro derecho al aborto. Además, necesitamos poder debatir en un espacio público que no esté intoxicado de mentiras, un espacio diverso y plural como es la sociedad europea. Necesitamos alejarnos de una extrema derecha que solo trae miedo, odio y violencia para que los derechos de todas se conviertan en el privilegio de unos pocos. No son casuales sus ataques a las personas LGTBI, a las mujeres, a los migrantes. De hecho, la extrema derecha ha declarado la guerra a los derechos humanos porque, en su modelo estrecho de sociedad, sobramos la mayoría. Su proyecto es el de una minoría que necesita enfrentarnos a los de abajo para que los de arriba se sigan enriqueciendo a costa de nuestra precariedad. Ellos le han declarado la guerra a los derechos humanos. Nosotras luchamos por abolir la injusticia y la desigualdad. Por eso debemos señalar que las viejas fórmulas para enfrentar esta amenaza están mostrando sus límites. Saltan las costuras de este pretendido cordón sanitario de las grandes coaliciones y la derecha se muestra demasiado porosa a los planteamientos extremistas. La democracia y el progreso solo pueden defenderse ampliando derechos sociales y con una base material sólida que no deje a nadie atrás. Por ello, me gustaría recordar que las democracias europeas tienen como rasgo esencial el eje del antifascismo. Es más, la cohesión europea hunde sus raíces en un continente destrozado por la barbarie nazi y fascista. Constituciones como la italiana o la alemana recogen ese espíritu posterior a la Segunda Guerra Mundial. Pero no son solo historias del pasado. Yo vengo de España, el país en el que se ha creado ese fenómeno global que es La casa de papel. Su guionista, uno de los artífices de que el Bella Ciao se coree de nuevo por todo el planeta, nos dice que aún no ha amanecido el día en que no sea una buena idea cantar un himno antifascista. El himno que entonamos hoy es el de una Europa más social, más ecologista, más feminista. Basta con que construyamos una alianza democrática amplia entre quienes nos situamos en frente de la barbarie reaccionaria. Por eso, compañeros y compañeras que os identificáis con estas ideas, permitidme este llamamiento: construyamos juntas un nuevo consenso que sitúe el bien común y los derechos sociales en el centro. Aprendamos las lecciones de la historia y aprovechemos la oportunidad de salir de esta crisis sin dejar a nadie atrás. No cedamos ante los discursos que pretenden una involución autoritaria. No nos aliemos con quienes comparten su agenda o parte de su agenda. Eso sería un reconocimiento implícito de que la democracia va perdiendo. No cedamos ante los reaccionarios y sus aliados. Por eso os pido el apoyo a todos aquellos, a todas aquellas que, como nosotras, se reconozcan —os reconozcáis— en la dignidad de quienes salvan vidas en el Mediterráneo, de la clase trabajadora que se moviliza por sus derechos, de las mujeres que desafían a Gobiernos reaccionarios —¡a sus Gobiernos!— exigiendo libertad para decidir sobre sus cuerpos, de la juventud que ocupa las plazas exigiendo medidas efectivas para afrontar la crisis climática, de quienes pelean por los servicios públicos. Pido vuestro apoyo para un nuevo horizonte feminista, porque el feminismo ha venido a cambiarlo todo para decir con orgullo que la historia de Europa también la hemos escrito las mujeres y vamos a seguir escribiéndola desde la sororidad, desde la lucha por la equidad. Pido vuestro apoyo para una propuesta que se inspira en la Europa democrática y revolucionaria, aquella que a la libertad y a la igualdad añadió la fraternidad. Pido vuestro apoyo para que construyamos juntas una Europa más democrática, más justa y más fraterna, en definitiva, antifascista. ¡Arriba las que luchan!
Planes para menoscabar en mayor medida los derechos fundamentales en Polonia, en particular en lo que respecta a las normas del Convenio Europeo de Derechos Humanos y la salud y los derechos sexuales y reproductivos (debate)
Señora presidenta, señor comisario, estas cosas suelen darse de forma gradual. Empiezan con un señor furibundo señalando a gays, lesbianas, mujeres, migrantes y pobres como enemigos, obviamente imaginarios. Continúa con la normalización de esa narrativa en las instituciones (yo creo que les suena). Y termina con discusiones como esta, en la que estamos debatiendo sobre el plan del Gobierno polaco de convertir su país en el Cuento de la criada. Precisamente eso es el registro centralizado de embarazos para evitar posibles abortos, clandestinos o fuera del país. Un salto más en el uso de violencia contra las mujeres, una medida que, además de eliminar el derecho a decir sobre sus cuerpos, convierte a las mujeres en seres tutelados. Sus úteros serán propiedad del gobierno. Una mujer embaraza dejará de ser un ser humano y pasará a ser un objeto. Señor Schinas, necesitamos firmeza y medidas concretas para defender los derechos humanos en Polonia. La Comisión debe comprometerse y poner en marcha un plan para garantizar que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres polacas son respetados habilitando recursos europeos para ello.
Orientaciones de la Comisión Europea sobre lenguaje inclusivo (debate de actualidad)
Señora presidenta, señor comisario, permítanme que empiece con una evidencia: les parecerá increíble, pero las personas que creemos que el lenguaje inclusivo es importante porque lo que no se nombra no existe, o porque la diversidad se construye también a través de lo que se visibiliza, no pretendemos acabar con las ideas de los otros; más bien, al contrario. Que las instituciones europeas tengan una Guía sugiriendo un lenguaje inclusivo, es simplemente un ejercicio para democratizar los espacios de convivencia, no un dogma. De hecho, pueden estar tranquilos: sus privilegios de señores siguen intactos y la Navidad no está en riesgo. De hecho, esta Guía no cancelaba a nadie, solo igualaba algunas cosas. En estas batallas, que a menudo llaman «frívolas» aquellos que hablan desde el privilegio de ser nombrados en exclusividad o de haber ocupado nuestros espacios, nos jugamos también el significado de la igualdad y la visibilidad de quienes siempre somos invisibles. Por desgracia, la Comisión, haciendo el juego a los varones blancos, conservadores y con determinados valores religiosos, nos deja fuera a todas las demás. Mientras, nosotras, nos seguiremos nombrando.
Señor presidente, señora comisaria, gracias a este informe confirmamos que el modelo energético de la Unión Europea es un fracaso: fracaso para las personas, fracaso para el planeta. Los datos demuestran que no se ha reducido el consumo de energía, algo imprescindible para afrontar el cambio climático. Seguimos dopando los combustibles fósiles con dinero público. Parecer verdes, pero no ser verdes. Por supuesto, se mantiene su gran fetiche, el mercado marginalista, lluvia de millones para el lobby energético a costa de los bolsillos de la gente trabajadora. Entre usted y yo, comisaria, a veces parecen comerciales de las grandes compañías eléctricas más que servidores públicos velando por el interés general. Con lo sencillito que sería cambiar esto para reducir la factura de la luz. El dato demoledor: hay 31 millones de personas —equivalente a la mitad de la población de Francia— que no tienen acceso al mínimo energético vital y que hoy, con esta temperatura, están pasando frío. Y es que, señora Simson, mientras sigan haciendo política a la medida de las energéticas, ni el cambio climático, ni la pobreza energética, ni la justicia llegarán a los hogares europeos. Está en sus manos.
Una estrategia europea para las materias primas fundamentales (debate)
Señor presidente, señor comisario, seguramente, detrás del poco atractivo título de este debate, tenemos uno de los temas más importantes del momento. En el fondo, debatir sobre la extracción de materias primas críticas es hablar sobre los límites del planeta, sobre el esfuerzo que estamos dispuestos a hacer para que haya una transición justa, sobre la audacia para cambiar las formas de producción. Estamos debatiendo acerca de qué recursos dejamos a las generaciones futuras. Y es que, para la construcción de un aerogenerador, una tableta o un robot de una cadena de producción, hace falta una ingente cantidad de materias primas. Muchas de ellas tienen carácter crítico porque son escasas, por su difícil extracción o porque sus yacimientos están concentrados en determinadas regiones del mundo. Solo en este dispositivo tenemos wolframio, coltán, estaño, litio o tierras raras. Muchos son conocidos como minerales de sangre porque su obtención, además de destrozar ecosistemas y personas, se hace a costa de conflictos armados como el de la República Democrática del Congo, por el control del coltán, golpes de Estado como el de Bolivia, por el control del litio, o la ocupación ilegal de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, para explotar las reservas de fosfatos o tantalio. Por eso, a nuestro juicio, este informe es poco ambicioso. Ante la oportunidad de abandonar el extractivismo y pensar hacia dónde vamos y cómo orientar nuestro modelo productivo de forma justa ante los retos del cambio climático, seguimos apostando por modelos que profundizarán en la crisis ecosocial. Quizá empezar por una estrategia que reduzca el uso de materiales y que recupere los que están en circulación sea lo más sensato en nuestros días.
Agravamiento de la crisis humanitaria en la frontera entre la Unión y Bielorrusia, en particular en Polonia (debate)
Señor presidente, señor Borrell, en mi opinión, aquí el debate real es cuál es la responsabilidad y qué puede hacer la UE frente a esta emergencia humanitaria. El caso es que tenemos a miles de personas en la frontera polaca que huyen de conflictos armados, menores, familias... A temperaturas bajo cero, soportando una violencia extrema, con varios muertos. Y el caso es que tenemos a un Estado miembro, Polonia, que ha decidido decretar la suspensión de los derechos humanos y la Convención de Ginebra. Ha creado una zona de excepción donde todos estos refugiados están atrapados. Una zona a la que no pueden acceder medios de comunicación, ONG o agencias de las Naciones Unidas. Una zona en la que es obvio que no se está respetando el derecho de asilo. En definitiva, una zona en la que no quieren que haya testigos. Por eso, cuando hablamos de que la agenda de la extrema derecha está penetrando en la UE, nos referimos a cosas como esta. Y por eso, la Comisión no puede venir a un Pleno a pedir que se respeten los derechos fundamentales en Polonia y al Pleno siguiente venir a defender que se vulneren los derechos fundamentales en Polonia porque son personas que vienen de fuera. Eso es política racista.
Aprobación de la gestión 2019: Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (debate)
Señor presidente, señora comisaria, solo en 2021, 55 denuncias y 7 casos abiertos ante el Defensor del Pueblo. Y ayer supimos por los medios de comunicación que Frontex vuelve a ser denunciada. En este caso, ante el Tribunal de Justicia de la UE. Se trata de una familia de refugiados sirios víctima de expulsión ilegal por cortesía del señor Leggeri. El problema de esta noticia, que es muy grave, es que ya no sorprende a nadie, porque a Frontex se le acumulan las vulneraciones de derechos humanos. Luego está el asunto de sus fiestas millonarias, los casos de acoso, los whatsapps con los guardacostas libios, que primero no existían, pero luego parece que sí, las devoluciones en caliente, el «no tenemos dinero para contratar monitores de derechos humanos», lo que es obligatorio, pero sí para aumentar el gabinete personal del Leggeri, lo que es accesorio, y, por supuesto, está la investigación que aún sigue abierta en la Oficina de Lucha contra el Fraude. En todo este tiempo hemos podido concluir que Frontex está fuera de control, que Frontex no es transparente, que Frontex vulnera los derechos humanos, que el señor Leggeri ha mentido en sede parlamentaria y que la Comisión Europea no ha hecho los deberes. Un historial completo que indica que igual las cosas no están yendo bien. Es más, que todo esto es un auténtico escándalo y que quizá el debate no sea el de aprobar las cuentas sino qué debemos hacer para desmantelar esta Agencia.
Incremento del extremismo de derechas y del racismo en Europa (en vista de los hechos acaecidos recientemente en Roma) (debate)
Señora presidenta, seguro que les suena: defensa del modo de vida europeo; proteger nuestras fronteras de la invasión de inmigrantes; la violencia de género no existe y el cambio climático, tampoco; erradicar la ideología LGTBI; dictadura progre; estercolero multicultural… Esta narrativa forma parte cotidiana de nuestros días, es el marco necesario para que progresen las políticas de extrema derecha, pero también es el paso previo para la escalada violenta de los nuevos fascismos: agresiones a personas LGTBI, tiroteos a migrantes, justificación de crímenes nazis y fascistas, masacres terroristas y —el último episodio— el asalto a la sede del sindicato mayoritario italiano. No es casual que sea contra la organización de trabajadores y trabajadoras: la guerra que ha abierto a la extrema derecha contra los derechos se dirige de forma certera contra los lugares que representan los intereses de la gente trabajadora; ellos nunca se equivocan de bando, siempre con las élites, siempre contra los pueblos. Extirpar su narrativa, desplegar Estado social, garantizar derechos para todas: esa es la mejor vacuna contra el avance de la extrema derecha, y recordar cada día que para ser demócrata hay que ser antifascista.
Crisis del Estado de Derecho en Polonia y primacía del Derecho de la Unión (debate)
Señor presidente, la justicia polaca se rebela: no asumirán el ordenamiento jurídico europeo, pero no lo hacen para proteger a sus trabajadores, que por cierto tienen uno de los salarios más bajos de toda la UE, o para impugnar unas reglas que han dejado años de austeridad adelgazando los estados sociales —pensiones, sanidad, educación…—; lo hacen porque quieren profundizar su plan autoritario. Dentro de unas semanas se cumple un año desde que ilegalizaron el aborto; a ello se suma el hostigamiento a las personas LGTBI, la limitación de la libertad de prensa, el discurso racista antimigratorio, el control de la Justicia… El Gobierno polaco quiere tener las manos libres para vulnerar los derechos humanos, pero no renuncia a que paguemos la fiesta entre todas. Así que, en el fondo, esto no va de límites jurídicos y soberanía, esto va de una guerra abierta a los derechos, y en eso no hay dudas: la defensa de los derechos humanos nos interpela a todas las demócratas, sin fronteras. Que se cumplan en Polonia es un deber y un motor para quienes seguimos empeñados y empeñadas en construir una Europa fraterna y una Europa de iguales. (Aplausos)
Agencia de Asilo de la Unión Europea (continuación del debate)
Señor presidente, es sorprendente que en un debate de estas características no se pueda salir con una camiseta antirracista en una Cámara como esta. El impulso de una agencia de asilo sería una magnífica noticia si en la UE hubiera una política común de asilo que respetara los derechos humanos. De hecho, la creación de instrumentos que no tienen detrás una política clara o que incluso es contraria al sentido común de protección de las personas vulnerables que huyen de persecuciones, de la guerra o del cambio climático augura más bien que lo que se va a hacer puede terminar convirtiéndose en otra agencia fuera de control. En este tiempo he tenido la posibilidad de visitar la frontera grecoturca, Sicilia, Algeciras, Canarias, Melilla... En todos los casos, con algo en común: campos de personas retenidas sin garantías jurídicas para acceder al derecho de asilo. Sin duda, hay un protocolo común de asilo en la UE: es el de la suspensión de derechos y el retorno y deportaciones sistematizadas. Insistimos, esta agencia tendrá sentido cuando la UE haga los deberes en materia de asilo y se dote de un mecanismo que garantice los derechos y el respeto de la legislación internacional. Si no, estaríamos replicando el modelo Frontex: una agencia que, como bien saben, vulnera los derechos humanos.
Soluciones europeas al incremento de los precios de la energía para las empresas y los consumidores: papel de la eficiencia energética y las energías renovables y necesidad de hacer frente a la pobreza energética (debate)
Señora presidenta, señora comisaria, yo creo que, a estas alturas, con esta escalada obscena del precio de la luz, no podemos seguir haciéndonos trampas. Aquí hay dos motivos: la crisis energética por el agotamiento de combustibles fósiles y una legislación hecha a la medida de los oligopolios y los lobbies energéticos que facilita el saqueo mensual a los bolsillos de la gente trabajadora. Es obvio que, para resolverlo, también hay dos opciones: no hacer nada y que la factura de la fiesta de las eléctricas la paguen las familias, o impulsar medidas drásticas para que por una vez las multinacionales de la energía ganen un poquito menos. Por eso, señora Simson, creo que usted y yo sabemos por dónde puede empezar a trabajar la Comisión, que es cambiando la legislación europea para acabar con el mercado marginalista. Un modelo que —me va a permitir el símil— nos cobra el kilo de azúcar a precio de kilo de caviar. Le aseguro que en mi país es muy complicado para las familias asumir estos precios. Hoy tenemos otro récord de la luz. Señora Simson, llega el invierno y nos quedamos sin tiempo. Mucho me temo que su responsabilidad para frenar esa escalada es modificar la Directiva.
Informe de ejecución sobre los fondos fiduciarios de la UE y el Mecanismo para los refugiados en Turquía (continuación del debate)
Señora presidenta, hoy debatimos sobre el uso que se ha dado a los más de diez mil millones de euros destinados, en teoría, a proyectos de ayuda al desarrollo con terceros países: acuerdo de la vergüenza con Turquía, Libia, etc. Aclaro, además, que el debate es puramente conceptual, porque en esta Cámara no tenemos ningún control sobre este dinero. Y aunque las normas de la UE sí que indican que su uso es solo para ayudar al desarrollo, ¿qué es lo que nos hemos encontrado? Pues, que son utilizados para aplicar mecanismos de control migratorio que en muchos casos vulneran los derechos humanos y, por tanto, no cumplen esta norma. En ese sentido, quiero destacar dos de las conclusiones a las que hemos llegado en esta opinión. En primer lugar, la suspensión inmediata de la financiación a la guardia costera libia por grave vulneración de derechos humanos, tal y como señala el informe de las Naciones Unidas publicado hoy mismo. Y la revisión y, en su caso, la suspensión de los acuerdos con terceros países. Termino con una cuestión de fondo: es imprescindible repensar el modelo de solidaridad de la UE y que los recursos se inviertan en proyectos que rescaten personas y que respeten los derechos. Y es imprescindible que haya mecanismos de control que garanticen que el dinero público no se usa para generar sufrimiento humano.
Transparencia de la UE en el desarrollo, adquisición y distribución de vacunas contra la COVID-19 (debate)
Señor presidente, sin duda, aunque debamos felicitarnos por el ritmo de vacunación en Europa, es inevitable compararlo con el ritmo de vacunación en los países empobrecidos, claramente insuficiente para frenar la pandemia. La pregunta que creo que debemos hacernos es si estamos haciendo todo lo posible desde los países con más recursos para resolver una situación que nos afecta a toda la población mundial. Yo creo que la respuesta es que no. Ayer mismo, Ursula von der Leyen vino a este atril a decirnos que la epidemia más grave de la historia reciente se resuelve con caridad: unos millones de dosis para acallar nuestra conciencia y pensar que Europa cumple. Sin embargo, nosotras creemos que esto debe ser una cuestión no de caridad, sino de justicia; no un negocio para la industria farmacéutica, sino un reparto justo del conocimiento. Por eso seguimos exigiendo que, para afrontar esta situación, para extender las vacunas por todo el mundo de la forma más rápida y eficiente, impulsemos la supresión de las patentes, tal y como aprobó este Parlamento en junio. Pero, para ello, deberíamos saber en qué situación nos encontramos. Ayer la presidenta de la Comisión nos insistía en que está todo fenomenal, pero se le olvidó comentar cómo ha terminado el sainete con AstraZeneca y, sobre todo, cuánto nos ha costado. Y es que hemos pasado por todos los estados de ánimo con las farmacéuticas, eso sí, sin poder acreditar un solo papel. Hemos pasado de la euforia, porque nos iban a salvar, al desencanto, porque nos estaban extorsionando. Pero meses después hay algo que sí que no ha variado. Seguimos sin tener garantías de transparencia para verificar cómo, cuánto y en qué se están gastando los recursos públicos. La transparencia es un principio de garantía democrática que lamentablemente no se ha cumplido en este caso, y esto ha permitido que un recurso que debería estar disponible para garantizar derechos de todo el mundo haya terminado siendo el negocio... (el presidente retira la palabra a la oradora).
Señor presidente, señora Von der Leyen, entiendo que usted tenga que decirnos que todo está fenomenal, pero, como en casi todo, el enfoque de este debate depende mucho del volumen de tu cuenta bancaria. Por ejemplo, ha sido un buen año para AstraZeneca, que ha hecho su agosto a costa del dinero público, entre procesos opacos y escándalos sonados; ha servido para reforzar un proyecto migratorio de extrema derecha, que deja muchos beneficios a unos pocos. También ha servido para que los lobbies energéticos y los oligopolios se blinden: sí que se llevarán una buena porción del Fondo de Recuperación, aunque no hay garantías de que cumplan con los objetivos de París. Sin embargo, el alma de Europa no son estas ganancias. El alma de Europa son los trabajadores despedidos de Alcoa, son las kellys, son los jóvenes sin trabajo, son las familias que no pueden pagar la factura de la luz; son el Open Arms y las ONG de rescate en el mar Mediterráneo; son quienes luchan para frenar el cambio climático. Me temo mucho que el avance de la extrema derecha no nos permite caer en discursos complacientes. No debemos olvidar, señora Von der Leyen, que el caldo de cultivo que permite que la extrema derecha crezca es la desigualdad, la pobreza y el miedo que han provocado las políticas neoliberales de la UE.