Posible extradición de Paul Watson: peligro de criminalización de los activistas medioambientales y de los denunciantes de irregularidades, y necesidad de protegerlos en la Unión (debate)
Posible extradición de Paul Watson: peligro de criminalización de los activistas medioambientales y de los denunciantes de irregularidades, y necesidad de protegerlos en la Unión (debate)
Lo he estado escuchando durante todo su minuto, y no he visto la relación con el caso que estamos discutiendo, el caso de Paul Watson. Pero en cualquier caso, gracias por tu minuto.
Posible extradición de Paul Watson: peligro de criminalización de los activistas medioambientales y de los denunciantes de irregularidades, y necesidad de protegerlos en la Unión (debate)
De conformidad con el orden del día, se procede al debate de la declaración de la Comisión sobre la posible extradición de Paul Watson: el peligro de criminalización de los defensores del medio ambiente y los denunciantes de irregularidades, y la necesidad de su protección en la UE (2024/2808(RSP)).
Señora presidenta, según las Naciones Unidas, casi ocho millones de venezolanos han tenido que abandonar su país, más que los sirios o los ucranianos desplazados; huyen más personas del régimen de Maduro que de la guerra. Pero aquí algunos no se atreven a reconocer que se trata de una dictadura. Solo por ser diputado de este Parlamento yo he sido detenido, incomunicado y expulsado dos veces de Venezuela, un país al que los europeos podemos entrar sin visado. Pero aquí algunos creen que no es una dictadura. En Venezuela, por hacer política, por decir lo que piensas, por hablar sin miedo o simplemente por pedir pan, te asesinan o desapareces, te encierran y te torturan. Exactamente lo que sucede en las dictaduras. Yo sentiría vergüenza de mí mismo si no tuviera valor, dignidad o independencia para decir desde esta tribuna lo que resulta una obviedad: Maduro es un dictador. Como sentiré vergüenza si no somos capaces de anteponer lo moral a lo partidista, lo decente a lo utilitario, lo que es verdad a lo que es mentira. Si no declaramos lo que nuestros ojos han visto, que Edmundo González y la libertad ganaron las elecciones en Venezuela. ¿Desde cuándo la verdad y la mentira dependen de nuestra conveniencia? ¿Por qué vamos a preferir ser comprensivos y negociadores con el torturador antes que devolver la humanidad a sus víctimas? La altura de los principios morales no solo se proclama en los discursos, también se demuestra con el voto. Y el pueblo venezolano necesita que no le fallemos, necesita que el próximo jueves votemos a su favor. Con palabras de María Corina Machado, «la lucha por la libertad es hasta el final». Nosotros lo sabemos desde la Segunda Guerra Mundial, aunque algunos aquí lo hayan olvidado.
Continuación del apoyo financiero y militar de los Estados miembros de la Unión a Ucrania (debate)
Buenos días, queridos colegas, el primer punto es el debate sobre la declaración de la Comisión sobre la continuación del apoyo financiero y militar a Ucrania por parte de los Estados miembros de la UE (2024/2799(RSP)).
Resultados del diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura en la UE (debate)
El punto siguiente en el orden del día es el debate a partir de la declaración de la Comisión sobre los resultados del diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura en la Unión Europea (2024/2797(RSP)).
Un año de invasión y guerra de agresión de Rusia contra Ucrania (debate)
Señor presidente, tengo un minuto tan corto como son los minutos de silencio. Pero, si guardáramos un minuto de silencio por cada víctima de Putin, no pronunciaríamos una palabra esta mañana. Y, si leyéramos la lista de los asesinados por Putin, no acabaríamos en cuatro horas. Esto no es una guerra, esto es un genocidio. Esto es un crimen contra la humanidad y no está ocurriendo a las puertas de Europa, está ocurriendo en Europa, aquí y ahora. Los ucranianos, hoy, son tan europeístas como fueron los franceses o los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial. Y por los mismos motivos. A los jóvenes les están diciendo que no hay paz sin pagar un precio. A los demócratas, que la libertad se gana cada día. Y, a los europeos, que hay quien está dispuesto a morir por aquello que el Brexit despreció: una Europa de hermanos que trabajan juntos. No habrá paz hasta que no derrotemos al tirano. Europa es la esperanza de aquellos pueblos que son masacrados. Por eso, no nos vamos a rendir. Sabemos que la guerra puede ser larga, pero no podemos rendirnos y no nos rendiremos. ¡Slava Ukraini!
Relaciones entre la Unión Europea y Rusia, seguridad europea y amenaza militar rusa contra Ucrania (debate)
Señora Presidenta, durante años hemos intentado evitar cualquier tipo de conflicto con Moscú, pero ya no podemos. Este no es el momento para la especulación o la charla política barata. Putin ha dejado claras sus intenciones a Ucrania, a Europa y al mundo. Insiste en que las opciones diplomáticas todavía están sobre la mesa, pero sus tropas están preparadas para la invasión de una nación independiente. Negociar con tanques y con un arma en la cabeza no es negociar. Es un chantaje. No se equivoquen, el objetivo es Ucrania, pero nosotros, la Unión Europea, somos el objetivo. La amenaza está ahí, está ahora, y es real. La única pregunta que tenemos que responder es: ¿Qué vamos a hacer al respecto? ¿Nos retiramos? ¿Vamos a ser prisioneros de un dictador o nos unimos, dejamos de lado nuestra diferencia política y nos unimos contra este acto de agresión? En lugar de tener miedo, mantengamos la cabeza en alto y hagamos que entienda que nunca nos dividirá. Por último, no quiero olvidar que ayer comenzó un nuevo juicio contra Alexéi Navalni. Recuerde que hoy, más que nunca, Navalny representa la esperanza de Rusia. No condenemos a Rusia a sufrir una dictadura para siempre.
Situación en Bielorrusia y su frontera con la Unión y las consecuencias humanitarias y de seguridad (debate)
Señor presidente, agradezco al vicepresidente Schinas su trabajo en las últimas semanas, que ha significado el fin de los vuelos mafiosos a Bielorrusia. Cada día que pasa, Lukashenka muestra mejor su verdadero rostro, el rostro de un tirano, el rostro de un dictador que recibe órdenes de otro dictador: Lukashenka es hoy solo otra marca de la multinacional del crimen en que Putin ha convertido a Rusia. Para entendernos con Bielorrusia, debemos llamar a Rusia, porque nada es accidental: ni los ataques cibernéticos, ni la propagación de noticias falsas, ni el apoyo a movimientos independentistas en Cataluña. Mientras los europeos nos entretenemos con nuestros debates, la Rusia de Putin continúa con su política de invasiones consumadas, como sucedió con el norte de Georgia y con Crimea. El acto de agresión más reciente de Rusia está ocurriendo ahora mismo en las fronteras orientales de Ucrania; no es una coincidencia que, en el fragor del conflicto con Bielorrusia, Putin haya aprovechado la oportunidad para desplegar cerca de cien mil soldados en la frontera con Ucrania: Bielorrusia es la excusa; Ucrania es el objetivo. Y algunos todavía se preguntan si estamos en una guerra híbrida… Respondamos con templanza, no con imprudencia. Nuestros principios y valores son una amenaza existencial para el poder autocrático ruso. A Putin no le preocupan nuestros soldados, sino nuestras libertades, y hace bien en temer nuestra libertad porque hemos demostrado históricamente que es invencible.
Agravamiento de la crisis humanitaria en la frontera entre la Unión y Bielorrusia, en particular en Polonia (debate)
Señora presidenta, la crisis humanitaria que atravesamos es diferente y más grave: diferente porque Lukashenka empuja a los migrantes contra nuestras fronteras con intención de convertirlos en armas de guerra híbrida y más grave porque Putin está detrás de Lukashenka. Lukashenka solo es la marioneta, no ocurre nada entre Bielorrusia y nosotros que Rusia no quiera que suceda. La verdad es que Putin con una mano nos da gas y con otra mano empuja a los migrantes contra nuestras fronteras en una clara estrategia para dividirnos. Lo peor es que estamos ante una escalada de la tensión que no tiene desescalada posible porque no tenemos interlocución con Lukashenka y, por lo tanto, solo podemos desescalar esta tensión si negociamos con Rusia. Lukashenka ha decidido convertirse en nuestro enemigo híbrido, pero no son híbridas, son reales, las miles y miles de personas que morirán de frío en la frontera: con ellas Lukashenka se comporta como un criminal. Debemos mostrar unidad con Polonia, Letonia y Lituania, debemos incrementar las sanciones y, sobre todo, debemos atender a los refugiados y atender a los migrantes: debemos mostrar lo humanos que somos los europeos. Créanme, la paz híbrida no existe: la paz es paz, o no es nada. Esta vez no se trata solo de la libertad de los migrantes, se trata también de nuestra libertad.
Crisis del Estado de Derecho en Polonia y primacía del Derecho de la Unión (debate)
Señor Morawiecki, durante su intervención no estaba seguro de si le estaba escuchando a usted o a Nigel Farage. Si vas a hablar de justicia y estado de derecho, al menos sé honesto con nosotros. La verdad es que ni un solo tribunal en Europa ha cuestionado la supremacía de los Tratados, solo su Gobierno y el Tribunal Constitucional designado por su partido. Puede cuestionar la ley y las competencias, pero si cuestiona la supremacía de los Tratados, está cuestionando a toda la fundación europea. Permítanme ser claro, este es un camino para salir. No hay lugar para soluciones alternativas. En otras palabras, lo que usted propone hoy aquí es un Brexit constitucional. Su visión de Polonia está impulsada por el miedo, pero no tiene miedo de perder la identidad polaca; Sólo tienes miedo de perder tu poder. Señor Morawiecki, la misión de Polonia que tiene el pueblo polaco está hecha por la esperanza y los sueños. Polonia ya era una gran nación europea antes de ti, y seguirá siendo una gran nación europea después de ti y tu partido. Para el pueblo polaco, Europa y la libertad significan lo mismo.
Situación en Bielorrusia tras un año de protestas y de represión violenta (debate)
Señor presidente, los que salieron hace un año a las calles de Bielorrusia no eran alborotadores, ni radicales, ni extremistas, sino ciudadanos anónimos, maestros, estudiantes, abogados, amas de casa, jubilados; no eurodiputados. Y solo pedían dos cosas: libertad y democracia justa. Más de siete mil hombres y mujeres fueron perseguidos, detenidos, torturados y enviados a prisión sin juicio. Ni siquiera sabemos hoy cuántas personas siguen encarceladas por orden de Lukashenko. Ahora el dictador bielorruso ha dado un paso más y ha empezado a emplear miles de refugiados iraquíes y afganos como armas humanas contra las democracias vecinas. Antes era la guerra híbrida de las injerencias electorales. Ahora se trata de desestabilizar nuestras fronteras orientales utilizando como proyectiles a personas que viven en suma desgracia. Putin y Lukashenko se han convertido en traficantes de personas. Putin y Lukashenko son jefes de la mafia que compra y vende personas en el este. Las sanciones contra Lukashenko deben no solo continuar, sino incrementarse. Y nosotros no debemos descansar hasta llevar a Lukashenko a la Corte Penal Internacional. Muchas veces desde esta tribuna he pedido solidaridad para el sur. Hoy pido solidaridad para el este. Lo mismo que España, Italia y Grecia son frontera de la Unión Europea, lo son Lituania, Letonia y Polonia.
Señor presidente, señora presidenta de la Comisión, me alegra poder decirle que esta es la última intervención. Cuenta con el apoyo de nuestro grupo para afrontar retos muy difíciles: hacer la transición digital sin grandes empresas digitales europeas; hacer la transición ecológica sin causar pobreza energética. La buena noticia del día es que el Parlamento ha vuelto —Parliament is back!—; el Parlamento está aquí otra vez, y, por lo tanto, la democracia europea está a salvo. Y un ruego: hagamos lo que hagamos, vayamos por donde vayamos, tengamos todos en cuenta que lo que más necesitamos es recuperar el espíritu europeo, el espíritu europeísta. Volvamos a creer en Europa o todo lo que hemos dicho hoy no serán más que palabras vacías.