8
Mar
2022
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Día Internacional de la Mujer - Alocución de Oksana Zabuzhko
Señora Presidenta, Señorías, gracias a Oksana Zabuzhko por sus palabras, por su testimonio. Hoy mis pensamientos solo pueden dirigirse a mujeres de todas las edades que viven en conflictos armados, que se ven obligadas al desplazamiento y la migración, a vivir en fragilidad y en cualquier situación que pueda agravar las desigualdades y la discriminación. La turbulencia de todo tipo que atraviesa nuestro planeta amenaza continuamente los logros sociales y económicos cada vez que comprimen el espacio democrático, civil y ético en el que se manifiesta nuestro ser mujer. Ya hemos experimentado cómo el impacto de la pandemia ha tenido repercusiones desproporcionadas en la situación de las mujeres, afectando a la participación en el mercado laboral, aumentando la precariedad, el desempleo, exacerbando la brecha salarial y dando lugar a sanciones debido al aumento de las responsabilidades familiares y asistenciales. La violencia de género en todas sus formas, tanto en línea como fuera de línea, también sigue siendo un drama que afecta significativamente el ejercicio de los derechos y la salud física y mental. Sus mecanismos de prevención, enjuiciamiento, protección y apoyo a las víctimas siempre requieren esfuerzos y recursos continuos y constantes. Solo puede alarmar la reacción violenta contra la legislación sobre el aborto y el derecho a decidir responsablemente sobre la sexualidad, incluida la salud sexual y reproductiva, sin coerción ni abuso. La cuestión de la integración de la perspectiva de género en la legislación y las actividades parlamentarias de la Unión Europea es otro paso hacia la igualdad de derechos, que debe permitir que la diversidad sea libre de vivir la propia vida y lograrla mientras se disfruta de la igualdad de oportunidades. La reflexión que acompaña a esta celebración cada año encuentra su sentido más profundo en renovar el compromiso de todos con la lucha contra la eliminación de los obstáculos estructurales y culturales que limitan la participación en los procesos de toma de decisiones y generan desigualdades en el camino de la emancipación de las mujeres. La promoción de la igualdad, que no solo es un valor fundamental de la Unión, es un derecho humano, sino que sigue siendo la condición para construir una sociedad que pueda garantizar la igualdad, el bienestar, la paz y la seguridad.