La UE está desarrollando una nueva estrategia para combatir la pobreza, abordando causas sistémicas como la desigualdad, la discriminación y la falta de acceso a educación y empleo. El objetivo es reducir significativamente para 2035 el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, especialmente niños, mujeres y grupos marginados. La estrategia se centra en medidas preventivas, ingresos mínimos adecuados y la expansión de servicios sociales. La cooperación estrecha entre la UE, los Estados miembros y actores locales es clave para su implementación. Los recursos financieros y la recopilación transparente de datos son requisitos fundamentales para su éxito.