La UE busca fortalecer su participación diplomática y geopolítica en el Ártico para garantizar la estabilidad y el desarrollo sostenible de la región. Ante la creciente militarización por parte de Rusia y el creciente interés de China, se reforzará la cooperación con los aliados de la OTAN para contrarrestar amenazas híbridas. La protección climática y la preservación de los frágiles ecosistemas son prioritarias, incluyendo a las comunidades indígenas y su conocimiento tradicional. La UE pretende proteger infraestructuras críticas como cables submarinos y hacer cumplir el derecho internacional, en particular la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Las alianzas estratégicas con los estados árticos asegurarán el suministro de recursos y fomentarán la resiliencia económica de la región.