La aprobación de la soja genéticamente modificada DBN-09004-6 para el mercado de la UE se cuestiona por su resistencia a herbicidas como el glufosinato y el glifosato, cuyos riesgos para la salud y el medio ambiente son controvertidos. Faltan estudios a largo plazo sobre efectos tóxicos y la interacción con residuos de pesticidas. Estos cultivos podrían aumentar el uso de herbicidas, dañar la biodiversidad y perjudicar a los agricultores europeos. Se exige aplicar el principio de precaución y reformar el procedimiento de autorización de OGM. También se critica la falta de apoyo democrático en las decisiones actuales.