El reglamento busca ajustar las normas de mercado y las medidas de apoyo en el sector vitivinícola de la UE para equilibrar la sobreproducción y la disminución de la demanda. Los viticultores podrán renunciar a autorizaciones de replantación existentes sin sanciones para reducir incentivos a superficies de viñedo no utilizadas. Los Estados miembros podrán restringir nuevas plantaciones en regiones con excedentes, al tiempo que promueven zonas tradicionales y variedades de uva resistentes al clima. Se establecen normas armonizadas para vinos bajos en alcohol y etiquetado electrónico para mejorar la información al consumidor y fortalecer el mercado interior. Además, se introducen incentivos financieros para inversiones sostenibles y medidas de crisis como la eliminación o destilación de excedentes.