La Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) de la UE se enfrenta a crecientes amenazas híbridas, especialmente de Rusia y China, con el objetivo de fortalecer la resiliencia militar y civil. El informe destaca la necesidad de combatir ciberataques, desinformación y sabotajes a infraestructuras críticas, acelerando al mismo tiempo las capacidades de defensa. Propone iniciativas de adquisición conjunta, como el instrumento «Medidas de Seguridad para Europa» (SAFE), con un presupuesto de 150.000 millones de euros. Se prioriza la cooperación con la OTAN y el apoyo a Ucrania como pilar de la seguridad europea. La UE busca mayor autonomía estratégica para reducir dependencias y mejorar la preparación defensiva colectiva para 2030.