La UE fortalece el Reglamento Magnitsky para imponer sanciones específicas contra responsables de graves violaciones de derechos humanos a nivel global. El objetivo es combatir la impunidad mediante el congelamiento de activos y la prohibición de entrada. La normativa busca cerrar brechas, especialmente en los desequilibrios geográficos y temáticos de las listas. Se pretende incluir más casos de corrupción y represión transnacional. La implementación uniforme por todos los Estados miembros y mayor transparencia son clave para mejorar su eficacia.