La UE ajusta sus políticas de seguridad y defensa para abordar el creciente papel de los drones y sistemas de armas autónomos. El objetivo es fortalecer las capacidades de defensa europeas mediante compras conjuntas, investigación y reducción de dependencias estratégicas de terceros países. Se prioriza la integración de drones en operaciones militares, la defensa contra sistemas hostiles y la protección de infraestructuras críticas. La colaboración con socios como la OTAN y Ucrania busca acelerar la innovación tecnológica y armonizar estándares operativos. La UE aspira a una industria de defensa soberana y resiliente que también apoye aplicaciones civiles.