La resolución condena enérgicamente los ataques híbridos de Bielorrusia contra Lituania, que incluyen violaciones del espacio aéreo, contrabando y manipulación migratoria, organizados por autoridades estatales. Estos actos buscan desestabilizar a la UE y apoyar la estrategia agresiva de Rusia contra los países europeos. Se exige una respuesta conjunta, con sanciones más estrictas y mayor disuasión militar en la frontera oriental. Lituania debe ser respaldada en la defensa de su soberanía e infraestructuras críticas. A largo plazo, la UE aspira a una estrategia de seguridad basada en valores, fortaleciendo a las fuerzas democráticas en Bielorrusia y combatiendo proactivamente las amenazas híbridas.