La UE busca fortalecer significativamente sus capacidades de defensa para 2030 con el fin de responder eficazmente a las amenazas de seguridad. Los objetivos clave incluyen cerrar una brecha de inversión de 800 mil millones de euros e incrementar el gasto en defensa al 3,15 % del PIB. La compra conjunta, estándares armonizados y una preferencia europea buscan reducir la dependencia de terceros países. La financiación se realizará mediante instrumentos de la UE como el fondo SAFE y una ampliación del mandato del BEI para proyectos de defensa. Políticamente, se promueve una mayor cooperación entre los Estados miembros para superar la fragmentación y mejorar la competitividad de la industria europea de defensa.