La resolución condena enérgicamente las violaciones sistemáticas de derechos humanos y crímenes de guerra en Sudán, cometidos por las SAF y las RSF, incluyendo violencia étnica y violencia sexual como táctica bélica. Exige un alto el fuego inmediato y corredores humanitarios seguros para asistir a millones de desplazados y afectados por el hambre. La UE debe aumentar su ayuda humanitaria e imponer sanciones selectivas contra responsables y sus apoyos externos. Se subraya que un proceso político inclusivo bajo liderazgo civil es la única vía para una paz sostenible. Además, se insta a la comunidad internacional a reforzar la rendición de cuentas mediante la CPI e investigaciones independientes sobre las atrocidades.