La resolución condena enérgicamente el golpe militar de 2021 en Myanmar y las continuas violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte de la junta, incluyendo la violencia contra civiles y minorías étnicas como los rohinyás. Exige la liberación inmediata de los presos políticos y la derogación de leyes represivas que limitan las libertades democráticas. Se insta a la UE a aumentar la ayuda humanitaria y mantener las sanciones contra el régimen militar. Asimismo, se pide el cumplimiento del Consenso de Cinco Puntos de la ASEAN para poner fin a la violencia y fomentar un diálogo inclusivo. El objetivo es restaurar la democracia y la estabilidad respetando la soberanía de Myanmar y los derechos de todos sus ciudadanos.