La renovación de la autorización del maíz genéticamente modificado MON 87427 se cuestiona por los riesgos asociados a la tolerancia al glifosato y la falta de estudios a largo plazo. Aunque la EFSA no encontró nuevos peligros, no se abordan efectos acumulativos ni impactos ecológicos. El Parlamento insta a la Comisión a retirar la propuesta y priorizar el principio de precaución. Se exige una reforma del proceso de aprobación de OGM para corregir deficiencias democráticas. Deben considerarse compromisos internacionales como el Acuerdo de París en la decisión.