La renovación de la autorización para la colza genéticamente modificada MON 88302 se cuestiona por preocupaciones ambientales y de salud. Se critica su tolerancia al glifosato y los posibles riesgos para la biodiversidad y los ecosistemas. Aunque la EFSA no identificó nuevos peligros, no se evaluaron suficientemente los efectos a largo plazo ni los impactos acumulativos. El Parlamento señala la insuficiencia de los planes de monitoreo y exige aplicar el principio de precaución. Además, se solicita una reforma del procedimiento de aprobación de OGM para abordar deficiencias democráticas.