La directiva tiene como objetivo la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en zonas fuera de la jurisdicción nacional. Implementa acuerdos internacionales como el tratado BBNJ y el marco global de biodiversidad de Kunming-Montreal. Las medidas clave incluyen el establecimiento de áreas marinas protegidas e instrumentos de gestión por zona, así como la regulación de evaluaciones de impacto ambiental para actividades planificadas. Los Estados miembros deben coordinar esfuerzos para garantizar coherencia con los instrumentos internacionales y regionales existentes. Además, se enfatiza el reparto justo de beneficios derivados de recursos genéticos marinos y la participación pública.