El acuerdo de comercio digital entre la UE y Singapur establece normas vinculantes para regular el comercio electrónico. Busca eliminar barreras injustificadas, aumentar la seguridad jurídica para las empresas y fortalecer la confianza de los consumidores. Sus puntos clave incluyen el libre flujo transfronterizo de datos, la prohibición permanente de aranceles a transmisiones electrónicas y la protección contra la obligación de revelar códigos fuente. Además, garantiza derechos fundamentales como la privacidad de datos y promueve la cooperación en ciberseguridad y estándares digitales. Políticamente, refuerza la asociación estratégica y el liderazgo global de la UE en el comercio digital.